Nos despertamos en Bled y después de desayunar,  empezamos nuestro día en esta bonita ciudad de cuento. Subimos al castillo , desde el cual hay unas vistas fantásticas del lago, ya que, el castillo está construido en la cima de un acantilado de más de 100 metros de altura, por lo que ofrece unas vistas del pueblo magníficas. El paseo hacia el castillo es muy bonito porque subes a través de un bosque. Una vez subimos y disfrutar de las vistas, volvimos a bajar y le dimos la vuelta al lago. Tardamos unas dos horas en recorrer el lago haciendo varias paradas para hacer fotografías, tomar un helado y sentarse en algún banco. Es posible ir a la isla que hay en medio del lago donde hay una iglesia. Nosotros no fuimos por el tiempo pero puede ser una bonita experiencia.

Después de esta visita, volvimos a coger el coche y nos dirigimos hacia Croacia y nuestra primera parada, el Parque Nacional de Plitvice.

El Parque Nacional de Plitvice cuenta con 30.000 hectáreas de naturaleza en las que se encuentran 16 pequeños lagos, cascadas y arroyos.  En Plitvice hay varias rutas para hacer. Nosotros, como llegamos tarde por culpa de un super atasco que cogimos, tuvimos que hacer la ruta más corta. Unas dos horas y media. Es un Parque precioso en el que si vas con tiempo, merece la pena hacer la ruta larga o al menos la media.

Tras disfrutar de tan maravilloso paisaje pusimos rumbo a Zadar, donde pasaríamos nuestra segunda noche. Reservamos en Rooms and Apartments Diana, unos apartamentos que se encuentran en un pueblecito a 4 km de Zadar. Llegamos por la noche, por lo que nos vino justo para cenar una pizza cerca de los apartamentos e irnos a dormir.