El río Mosela (Mosel, en alemán) es un río que discurre por Francia, Luxemburgo y Alemania y desemboca en el Rin. Lo más bonito de este río son los pueblos que baña a su paso en Alemania y su giro de casi 360º a la altura de Bremm. Fue esto y el castillo de Eltz lo que hicieron que me entraran unas ganas tremendas de visitar esta zona de Alemania. Así que, rápidamente le busqué fecha!

¿Cómo llegar hasta el Valle del Mosela? Nosotros cogimos un vuelo Valencia-Frankfurt y allí alquilamos un coche para recorrer esta parte del sur-este de Alemania. También se puede llegar desde Luxembrugo o Dusseldorf, aunque yo creo que desde Frankfurt es desde donde más cerca queda.

¿Qué recorrido hacer y cómo hacerlo? Os dejamos el mapa con los puntos que visitamos y que creo que son los imperdibles. A partir de ahí, si disponeis de más días podéis añadir más pueblos con encanto y castillos a vuestro recorrido. ¿Cómo lo hicimos? Nosotros lo hicimos en coche porque nos pareció lo más cómodo dada la época del año que la que fuimos y el frío que iba a hacer. Hay partes que se pueden hacer en bici o en barco, surcando las aguas del mismo río Mosela.

¿Cuántos días son necesarios? Pues como todo. Depende de los días de que dispongas podrás hacer más cosas o menos. Nosotros estuvimos 3 días y para recorrer los imprescindibles de Mosela es suficiente. Si tenéis más días podéis visitar Colonia o Heidelberg, ciudades que se nos quedaron pendientes y que algún día visitaremos.

¿En qué época ir? Nosotros fuimos a finales de invierno y encima cogimos una ola de frío, así que viento y nieve estaban asegurados. Supongo que en primavera o otoño debe ser precioso. Lo bueno del invierno es que lo pudimos visitar todo tranquilamente y sin masificaciones.

NUESTRA RUTA DE 3 DÍAS:

DÍA 1: BURG ELTZ-PUENTE COLGANTE GEIERLAY-COCHEM

Habíamos llegado la noche anterior a Frankfurt y habíamos dormirdo en un hotel cerca del aeropuerto. Nos despertamos temprano y, después de desayunar, pusimos rumbo a nuestro primer destino y más esperado del viaje: el castillo de Eltz o Burg Eltz. Tardamos una hora y media en llegar desde Frankfurt, así que llegamos antes de las 11, con la suerte de que no había mucha gente, pero creemos que no por la hora, sino por la época del año.

Había visto cientos de imágenes de este Castillo y tenía que visitarlo… no me decepcionó en absoluto.

Dejamos el coche aparcado en el parking, el cual, al ir en temporada baja, no pagamos (de normal creo que cuesta unos 4€). El castillo lo abren en primavera (este año lo abrían el 25 de marzo y nosotros fuimos el 17 de marzo. Por los pelos!) y lo cierran a finales de otoño, así que no pudimos visitrarlo por dentro, aunque tampoco era nuestra intención. Con verlo por fuera ya nos conformábamos.

Este castillo es un auténtico castillo medieval de piedra y madera que fue el hogar y sirvió como fortificación defensiva de una importante familia en Alemania. A nosotros nos pareció un castillo de príncipes y princesas…de película!

Consejo para visitar el castillo: Durante la temporada alta hay un mini bus que te lleva por una carretera hasta la puerta del castillo. Las vistas desde este camino son preciosas y hay un mirador por el que merece la pena bajar andando. Así que, aunque hay un sendero para hacer una ruta de 1 km en medio del bosque que sale desde el parking, nuestro consejo es que bajéis andando por el camino del mini bus y luego volváis andando por el sendenero hasta el parking. Es decir, que hagáis una ruta circular y así veáis el castillo desde todas las perspectivas posibles.

Después de visitar el castillo, volvimos a coger el coche y pusimos rubo al puente colgante de Geierlay. Este puente colgante, inaugurado en el año 2015, se encuentra a unos 50 minutos del castillo de Eltz, en la localidad de Mörsdorf. La verdad es que da un poco de yuyu. No es apto para gente con vértigo…jeje. El puente tiene una longitud de 360 metros y se encuentra a una altura de 90 metros. Yo, que tengo vértigo, fui capaz de cruzarlo pero pasándolo realmente mal.

El puente tiene una cámara web, donde podéis acceder para verlo en tiempo real. Os dejamos el enlace direco aquí.

 

Para llegar hasta el puente tenéis que aparcar en el parking de la entrada del pueblo, donde está el punto de información turísitco del puente y una cafetería. El parking es de pago. No os podemos decir el precio porque cuando fuimos la máquina se había roto, pero es de pago de O.R.A. Desde el mismo parking tenéis que seguir las indicaciones hacia el puente. Justo desde ahí hay 1,8km hasta donde empieza el puente. Un paseo, primero por el pueblo y luego por un sendero en medio de la nada hasta que se llega al principio del puente. Como os decíamos, el puente son 360 metros de largo y hay que cruzarlo dos veces: a la ida y a la vuelta. Hay algunas rutas para hacer por los alrededores del puente, así que si vais en época de buen tiempo podeis planteros la posibildiad de hacer algún trekking por allí. Nosotros a 0º nos vino justo para cruzarlo.jeje.

Una vez terminamos la visita al puente Geierlay, decidimos comer, y cometimos el error de comer en el pueblo de Mörsdorf. Comimos en una especie de pensión por la que pasaréis por delante para acceder al sendero que lleva al puente. Pensábamos que al ser una pensión local comeríamos bien y nada más lejos de la realidad. Un Gulash de bote y unas salchichas secas sin pan, ni salsa ni nada. Lo bueno es que fue muy económico, pero no os lo aconsejamos en absoluto. La cafetería del punto de información tenía buena pinta algunos platos que vimos, pero seguramente sería cara para lo que ofrecería, como en todo este tipo de sitios, así que si podéis evitar comer aquí, mejor.

Después de comer pusimos rumbo a nuestro último destino del día y donde íbamos a dormir: Cochem. Desde Mörsdorf a Cochem hay unos 30 minutos en coche.Lo primero que hicimos fue ir a nuestro apartamento. Lo alquilamos a través de booking y lo bonito del sitio era que estaba en la orillita del río Mosela con vistas al castillo de Cochem. El apartamento se llamaba Haus Daniella. Por las vistas y la ubicación, valió la pena hospedarse aquí.

Cochem es una pequeña ciudad del oeste de Alemania.Decidimos hospedarnos en esta ciudad los dos días porque, a parte de que nos pareció un lugar con mucho encanto, era un punto estratégico teniendo en cuenta la ruta que queríamos hacer.

Pasamos la tarde visitando Cochem, que no tiene prácticamente mucho que visitar, más que la plaza principal y el puente para divisar las vistas del castillo y el río. Al castillo no entramos porque las reseñas que habíamos leído no lo aconsejaban, pero la verdad es que por fuera era muy bonito.

En Cochem también hay un teleférico que te lleva a lo alto de una montaña y en el que se ve la ciudad a vista de pájaro. La idea era subir hasta allí al día siguiente, pero el día no nos acompañó y tuvimos que cambiar el plan. Si podéis hacerlo, leímos que se puede subir andando y que merece la pena solo por ver las vistas desde allí arriba.

Como habíamos madrugado y había sido un día de kilómetros intenso, cenamos en nuestro apartamento y nos fuimos a dormir temprano para al día siguiente seguir recorriendo los pueblecitos del río Mosela.

DÍA 2: BREMM- BERNKASTEL KUES-TRIER

La idea era empezar el día subiendo al teleférico de Cochem pero amaneció nevando y con mucho frío, así que nos fuimos directamente a Bremm porque queríamos ver el lugar donde el Mosela hace un giro de casi 360º. Para llegar hasta este mirador, aparcamos el coche enfrente de la iglesia de San Laurentius y desde ahí empezamos a subir a través de los viñedos. No hay una ruta marcada, sino que fuimos subiendo por los viñedos hasta que llegamos a un banco y allí nos quedamos a contemplar las vistas del rio Mosela, su giro de casi 360º y los viñedos de alrededor. Realmente Bremm no lo visitamos, únicamente fuimos allí para visitar el giro porque nos pareció una pasada cuando lo vimos en fotos y queríamos estar frente a él.

El siguiente pueblo que queríamos visitar fue Bernkastel Kues, un pueblo que se encuentra a unos 40 minutos de Bremm. De camino empezó  a nevar un poco más fuerte y apenas pudimos parar en los pueblos que hay por la ruta. Aun así, desde el coche se veían preciosos y alguna paradita rápida sí que hicimos.

Bernkastel Kues es una ciudad también del Estado Renania Palatinado, fundada por el año 1.300, de estilo medieval que se encuentra al oeste de Alemania y que también baña el río Mosela. La ciudad es super bonita. Pequeña, con las casitas típicas alemanas de madera y hormigón, con su plaza principal y el puente que cruza el río, que divide la ciudad en dos. Más que ciudad parece un pueblo, pero bien merece una paradita. Su centro peatonal es minúsculo, pero con mucho encanto.

Después de visitar Bernkastel Kues decidimos ir hasta Tréveris (Trier), considerada la pequeña Roma alemana. Esta ciudad no la teníamos prevista en la ruta, pero dado el día que nos había salido tuvimos que improvisar. Desde Bernkastel tardamos unos 40 minutos en llegar hasta Trier. Fue la mejor decisión que tomamos este día. Nos encantó! Es una ciudad grande pero acojedora, con mucha historia. Leímos que es la ciudad más antigua de Alemania y que aun conserva edificaciones realizadas por los romanos. Se encuentra a 9 kilómetros de Luxemburgo y todavía pertenece a la zona de Mosela.

Lo primero que hicimos nada más llegar fue comer. Encontramos un sitio en TripAdvisor. Una hamburgueseria que se llama Bugueramt y que está en el centro de la ciudad, en una calle peatonal. Si os cansáis de la comida alemana, os lo recomendamos.

Después de comer, empezamos a visitar la ciudad. Lo primero que visitamos fue la plaza del mercado, y nos pareció una plaza preciosa. Más amplia y grande que la que habíamos visto en Cochem y en Bernkastel Kues. Como gran parte de Alemania, Trier fue bombardeada durante la segunda guerra mundial, por lo que quedó prácticamente desatruída en su totalidad, conservándose a día de hoy tres casas  del siglo XVI cuyo interior da acceso al antiguo barrio judío de Trier.  Este barrio del siglo XIII fue creado por las familias judías por su seguridad en caso de tener que huir.

En la calle que va desde la plaza del mercado (Haupmark) hasta Porta Nigra se encuentra un edificio que data del año 1.220 conocido como la casa de los Reyes Magos por una pintura de la ‘Epifanía’, que una vez estuvo colgada en las estancias de la casa. El edificio por fuera es curioso, con sus ventas arcadas que recuerdan un estilo morisco.

Desde aquí ya se divisa la Porta Nigra, la construcción más emlemática de la ciudad. La Porta Nigra (construida en el año 180) es la puerta romana de mayor tamaño que se conserva hoy en día y era una de las cuatro puertas con las que contaba la muralla que protegía la ciudad. En el siglo XI, la Porta Nigra fue transformada en una iglesia de dos plantas consagrada a San Simeón.

Yo creo que este edificio fue el que más nos gustó de la ciudad de Trier. Como curiosidad, leímos que en el año 2017, la Porta Nigra había sido elegida por Alemania para aparecer en las monedas de dos euros.

Lo que también nos gustó mucho y nos pareció interesante fue la catedral de San Pedro, la iglesia más antigua de Alemania y que fue construída por etapas, de ahí que en ella confluyan varios estilos: romano, barroco y gótico. Además, al haber sido destruída en parte en la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruída al estilo románico para devolverle su estilo original. Por dentro la catedral es preciosa, así que os aconsejemos que entréis (es gratis) y alucinéis con el órgano que hay en su interior.

Nuestra visita a Trier terminó de la mejor manera posible… comiendonos un gofre en un “cuqui sitio” de los que me encanta. Se llama Suite au Chocolat. Nos comimos un gofre y un chocolate que estaba de vicio! Así que, hacer hueco y no os lo perdáis.

Volvimos a Cochem por la tarde y después de hacer un intento de fotografía noctura en el río con el castillo de fondo, nos fuimos a nuestro apartamento a dormir.

DÍA 3: FRANKFURT Y VUELTA A CASA

Como este día teníamos que coger el avión desde Frankfurt a Valencia por la tarde, decidimos visitar Frankfurt. La verdad es que esta ciudad poco tiene que ver…¿Por qué es una ciudad tan conocida?  A parte de ser el centro económico y financiero del país, su ubicación en el centro del mismo hace que sea un nudo de transporte muy relevante en Europa.

Frankfurt fue totalmente destruída en la Segunda Guerra Mundial y debido a ello, es una ciudad muy moderna. Únicamente se recontruyó el centro, el cual es minúsculo. Lo más bonito, al menos para mi, la plaza Roemerberg donde se encuentra el edificio Romer, el ayuntamiento de Frankfurt.

Muy cerquita de la Plaza se encuentra el puente de la Libertad que cruza el río Meno y la catedral de Frankfurt, la Colegiata de San Bartolomé.

Ya veréis como el centro de Franfurt es muy pequeño y lo veréis todo enseguida. Paseando por sus calles encontramos otro “cuqui sitio” con unas tartas para chuparse los dedos….El lugar es precioso y os aconsejamos que os sentéis a disfrutar de uno de sus manjares. Se llama Bitter Zart y es una chocolatería y cafetería. Después comimos en un restaurante que se llama Ariston. Lo encontramos por TripAdvisor y la verdad es que estaba super bueno, así que si no sabís donde ir, puede ser un buen plan.

Y hasta aquí nuestra escapada por el Valle del río Mosela! Si quieres ser el primero en enterarte de nuestras escapadas suscríbete a nuestra web! Gracias por leernos!