El objetivo de este día en Nueva Zelanda era ver pingüinos. El día de antes habíamos decidido ir hasta Dunedin porque habíamos leído que es en esta zona donde más posibilidades hay de ver.

Nos despertamos muy temprano y al primer lugar que fuimos fue a la playa de Sandfly Bay, porque habíamos leído que allí hay una colonia de pingüinos y que al amanecer salen de sus nidos, donde han pasado la noche, para volver al mar. Llegamos a la playa y…nuestro gozo en un pozo. Estaba cerrada! Después de bajar por un camino lleno de barro que nos podríamos haber ahorrado, nos encontramos con la puerta cerrada y un cárterl adviertiéndote de que no podías pasar. La verdad que las vistas desde allí eran bonitas y a lo lejos se veían leones marinos, pero imposible ver pingüinos sin acercarnos más.

Tras un primer intento fallido, nso fuimos a visitar la península de Otago en Dunedin. Lo primero que hicimos fue desayunar y encontramos un “cuquisitio” en un pueblecito llamado Portobello. Se llamaba Penguin Café y lo regenta un matrimonio de abuelitos super majos y que preparan unos desayunos riquísimos con mucho amor.

Después de desayunar seguimos por esa carretera hasta el final donde hay un centro de conservación de Albatros y está lleno de miles de ellos. En este lugar también se pueden ver colonias de pingüinos por las tardes, pero preguntar antes de ir para informaros porque no sabemos si abren todos los días.

Antes de volver a Dunedin, donde queríamos comer, visitamos Tunnel Beach, una playa en la que hay unos acantilados de arenisca impresionantes. Parece que estén tallados por la mano del hombre y es increíble que esas formas las haya hecho la naturaleza. Desde el parking hasta los acantilados habrá media hora. Nosotros tardamos una hora y poco entre ir y volver. Esta playa se caracteriza porque hay unos túneles que fueron construídos en el año 1870 por los residentes de la zona para acceder a las playas. De verdad que es un lugar muy muy bonito.

Volvimos a Dunedin a comer y justo aparcamos enfrente de la estación de trenes, que es el edificio más fotografiado del hemisferio sur. Entramos en la estación pero tampoco tiene nada de especial. Es una estación antigua con algún tren antiguo. Por fuera es verdad que sí que es bonita. Comimos en un sitio muy cerquita de la estación que se llamaba Best Cafe donde tenían muchos tipos de pescado y lo hacen tipo “fish and chips”. Si estáis cerquita y se hace hora de comer os lo aconsejamos porque calidad-precio está genial.

Después de comer fuimos directos a Baldwin Street, la calle más famosa de Dunedin y la más empinada del mundo. Pensábamos que no sería para tanto pero es verdad que cuando estás abajo impone. Raul quería subirla con el coche pero finalmente consideramos que era mejor aparcar abajo y subir andando. La calle son 350 metros con un desnivel del 38%. Por lo visto, los neozelandeses la utilizan para hacer competiciones deportivas.

Desde aquí hasta Moeraki Boulders teníamos una hora de camino más o menos. Esta playa es famosa por sus grandes piedras en forma de esfera. Hay algunas que llegan a los 2 metros de diametro y pueden llegar a pesar hasta 7 toneladas…imaginaros la bestialidad. En cuanto a su origen, se desconocen de donde vienen y hay varias teorias sobre ellas. Desde las que consideran que fue fruto de una explosión volcánica, hasta las que afirman que vienen de los extraterrestres y los que creen que eran huevos de dinosaurio….cada uno que se acoja a la teoría que considere…nosotros nos decantamos más por la primera.jaja.

Algo importante que tenéis que tener en cuenta a la hora de visitar esta playa es el tema de las mareas. Nosotros llegamos cuando la marea estaba subiendo (sobre las 15 horas) y muchas de las piedras las vimos cubiertas de agua, por lo que no pudimos subirnos encima ni acercanos mucho. Creemos que lo mejor es ir por la mañana para poder hacerte la típica foto dentro de la piedra…jeje.

Tras visitar estas famosas pelotas de piedra, conducimos 30 minutos hasta nuestro siguiente punto: Bushy Beach, un mirador en la playa donde esperábamos ver salir del agua al pingüino de ojos amarillos. Si vais a ir hasta aquí para intentar ver el pingüino os aconsejamos: 1. que os arméis de paciencia. Estos pingüinos están en peligro de extinción y son  muy difíciles de ver. 2. Llevaros prismáticos porque el mirador queda lejos de la playa y para ver el pingüino tendréis que tener buen ojo. 3. Ir hacia el atardecer porque es cuando los pingüinos salen para dormir fuera del agua. 4. Llevaros unas cervecitas o algo para picar porque raro será que lleguéis y los veais. Tendréis que esperar y hacer tiempo.

Después de 2 horas de espera vimos un pingüino. Son muy difíciles de ver porque son pequeños y además el espectáculo dura muy poquito porque el pingüino sale del agua y se va directo a su nido. Es curioso verlo salir porque son un poco torpes y les cuesta, pero una vez están fuera cogen velocidad y los dejas de ver enseguida.

Una vez salió el pingüino nos esperamos media hora más porque habíamos leído que, normalmente sale uno, inspecciona el nido, y si está todo correcto avisa a los demás para que vayan, pero no tuvimos suerte y no vimos ninguno más. Además, estaba atardeciendo y ya era difícil ver si salía algo del agua o no.

Después de ver el pingüino de ojos amarillos nos habíamos quedado con ganas de ver más, así que, decidimos ir hacia Oamaru, donde hay un centro de interpretación del pingüino azul, Oamaru Blue Penguin Colony. Parece ser que hace años se instaló en esta zona una colonia de este tipo de pingüinos y finalmente, se creó entorno a ella este centro. Relamente los pingüinos están en el mar y salen al centro donde tinen unos nidos hechos de madera. No es tan natural y puro como ir a la playa y verlos salir hacia nidos naturales, pero es verdad que tampoco los tienen recluídos. Los pingúinos salen y entran cuando quieren y van ahí porque saben que tienen esos nidos. La idea principal era quedarnos en el parking porque habíamos estado leyendo en algunos blogs que por la tarde-noche, cuando los pingüinos salen para ir al nido, algunos se despistan y se van hacia el parking o hacia el pueblo de Oamaru. Una vez llegamos allí, entramos al centro para tantear, y acabamos entrando a ver salir a los pingüinos. Eran las 18.15 horas y la chica del centro nos dijo que habían visto salir a 2 hasta el momento. Nada más entrar empezaron a salir muchas colonias de pingüinos. Eran super graciosos porque iban todos juntitos, algunos muy pequeños que se quedaban atrás, se resbalaban en las rocas. Finalmente vimos casi 60 pingüinos. No paraban de salir y se iban hacia sus nidos. Algunos se despistaban y se quedaban por las rocas, o se iban hacia las gradas donde estábamos. Es importante que sepáis que dentro de este centro está prohibido hacer fotos o grabar videos.

Cuando ya salimos al parking para irnos, empezamos a escuchar sonidos muy extraños y eran pingüinos!! Había varios por el parking, Daban pena porque algunos estaban como desubicados y asustados. Por la calle también habían pingüinos, así que entendimos el por qué de las señales que advertían: Cuidado, pingüinos cruzando!! Por lo visto, es normal que haya pingüinos por la zona a esas horas del anochecer. Así que, si no queréis pagar por verlos en el centro, basta con que os acerquéis al parking a esas horas y los veréis seguro. Es verdad que no veréis muchos y que no los veréis como salen del agua, que son super graciosos! Los veréis desorientados, buscando su nido, pero los veréis.

Ya se había hecho de noche y aun teníamos que conducir una hora hasta donde íbamos a dormir. Habíamos reservado esa misma tarde una habitación en una guesthouse en un pueblo que se llamaba Timaru. Dormimos aquí sin saber dónde íbamos a ir al día siguiente. Nos quedaban 2 días de viaje y ya estábamos cerca de Christchurch, donde teníamos que coger el vuelo…¿Nos quedábamos en Christchurch esos dos días y visitábamos la península de Akaroa? ¿íbamos al norte a buscar ballenas? Si queréis saber qué hicimos, no dudéis en suscribiros al blog y seréis los primeros en enteraros de dónde fuimos! Gracias por leernos!