Si os acordáis de nuestro séptimo día en Nueva Zelanda, este terminó con la carretera que lleva a MIlford Sound cortada y nos fuimos a dormir sin saber si, al día siguiente, podríamos llegar hasta allí o no. Habíamos reservado a través de Bookme el crucero por Milford Sound con la compañía Go Orange, pero cuando llegamos a Te Anau vimos peligrar nuestro sueño muy mucho.

En la página web donde comprobábamos el estado de carreteras de Nueva Zelanda, la carretera que llevaba a Milford Sound aparecía cerrada y la actualización no llegaba hasta las 7.30 de la mañana. Nada más despertarnos comprobamos si ya la habían abierto o no y la actualización la retrasaron hasta las 8.30. A las 10.30 salía nuestro barco para surcar las  aguas de Milford Sound y teníamos dos horas de camino en coche hasta allí. ¿Qué hicimos?  A las 7.30 cogimos nuestro coche y pusimos rumbo a Milford Sound…a las 8.30 volveríamos a comprar si ya habían abierto la carretera o no, pero nosotros, teníamos que ir haciendo camino.

La carretera hasta allí es impresionantemente bonita…me atrevería a decir que es la carretera más bonita por la que hemos ido nunca. íbamos completamente solos, lo cual nos preocupaba un poco porque no ver coches era señal de que la carretera no estaba abierta. A las 8.30 volvímos a comprobar el estado de la carretera y de nuevo retrasaron la actualización hasta las 9… estábamos super nerviosos y nos habíamos quedado sin datos, así que, a las 9 no podríamos comprobar si la carretera estaba abierta o no. íbamos totalmente a la aventura.

Cerca de las 9 nos encontramos un cartel de carretera que indicaba: MILFORD SOUND ROAD OPEN!!! Casi lloramos de emoción…habíamos pasado nervios por no saber si podríamos cumplir nuestro sueño de surcar las aguas de Milford Sound y finalmente, a última hora, íbamos a cumplirlo!!!

Como os decimos, la carretera a Milford Sound es preciosa…os aconsejamos que vayáis con tiempo. Incluso, si podéis, dedicarle uno o dos días solo a esa carretera. Hay muchísimos trekkings que hacer, cascadas, lagos, bosques,…es un auténtica maravilla! Nosotros paramos en Lake Gunn, un lago espejo precioso. La verdad es que íbamos parando conforme avanzábamos y por intuición, ya que, no llevábamos ningún punto marcado en especial más que llegar a Milford Sound!

Llegamos al puerto de Milford Sound unos 15 minutos antes de que saliera el barco. No sabemos si por lo que había pasado con la carretera o porque era muy temprano, pero había poquísima gente…El barco en el que fuimos tenía capacidad para 420 personas y éramos 20 personas…imaginaros! Creemos que mereció mucho la pena coger el primer barco de la mañana porque fue como más familiar.

Surcar las aguas de Milford Sound es impresionante! Es algo que tenéis que hacer si o si…para nosotros personalmente fue de lo mejor del viaje! Durante el crucero, el capitán te va explicando por dónde pasas y que ves. Una de las cosas más increíbles: Mitre Peak!

Durante el recorrido, nosotros vimos un pingüino y nos dejaron unos prismáticos para que lo viéramos mejor. Por lo visto es difícil ver pingüinos porque están en peligro de extinción pero tuvimos mucha suerte y el barco se paró muy cerquita para que pudiéramos verlo. Aquí casi vuelvo a llorar. Me parecía increíble poder estar viviendo todo aquello.

También, durante todo el recorrido vimos muchos leones marinos y focas tomando el sol en las rocas y algún que otro delfín en el agua. El recorrido fue bastante tranquilo excepto cuando el barco salió al mar de Tasmania, donde el agua estaba un poco revuelta.

Os aconsejamos que os vayáis con ropa impermeable. Aunque os salga un día increíble cogerlo! El barco se acerca normalmente a una cascada y pone la proa bajo de ella. Los más atrevidos se acercan y acaban empapados. Raul fue uno de ellos…él tenía que inmortalizar el momento jaja.

El crucero por MilfordSound duró unas dos horas. Luego, cogimos el coche y volvimos a recorrer la carretera preciosa hasta Te Anau, parando en algunos view points. Si queréis ver las aves típicas de esa zona de Nueva Zelanda: la Kea y la Weka, tenéis que parar en The Chasm. Aunque las aves típicas son los Kiwis, nosotros nos volvimos sin ver ninguno. Parece ser que están en peligro de extinción y que únicamente se ven si vais a algunos parques o sitios específicos de conservación.

The Chasm es una pequeña caminata de 20 minutos en la que ves parte del río Cleddau y lo más impresionante es ver la forma de las rocas provocada por el agua y las piedras. En la entrada veréis un carter que reza: “El abismo esculpido por agua y piedra”.

Después de parar en varios puntos que nos iban llamando la atención, llegamos a Te Anau donde comimos antes de poner rumbo a nuestro siguiente destino: Dunedin.

Como os comentamos en la introducción, teníamos organizado más o menos hasta Milford Sound pero, a partir de aquí, fuimos decidiendo sobre la marcha. Volviendo de esta maravilla del mundo y tras ver el pingüino, nos quedamos con ganas de más, así que decidimos ir a Dunedin a buscar pingüinos. Reservamos el hotel de camino y después de conducir unas 3 horas y algo, llegamos a Dunedin prácticamente a cenar y dormir. El camino fue largo, pero la idea era llegar y empezar el día ya allí.

¿Quieres saber si tuvimos suerte en Dunedin y vimos pingüinos? Suscribiros a nuestro blog y seréis los primeros en enteraros!