Nuestro séptimo día en Nueva Zelanda lo empezamos en Coronet Peak, en Queenstown, una montaña desde la cual, las vistas son un espectáculo. No tuvimos mucha suerte con el tiempo, porque el día amaneció nublado, pero aún así, se dejaba ver algún tono rojizo detrás de las nubes.

Después de ver este “semi-amanecer”, nos fuimos a desayunar, y encontramos un sitio de los que a mi me gustan….jeje. Se llamaba Balls and Bangles y os puedo asegurar que allí están los mejores donuts que me he comido en mi vida…Estaba muy cerquita del embarcadero donde teníamos que estar a las 9.45 horas, 15 minutos antes de la hora prevista.

A las 10 teníamos reservada la actividad de JetBoat, una experiencia que nos pareció super divertida y nos encantó. La primera vez que oímos hablar de ella fue buscando información en blogs de viajes sobre Nueva Zelanda y desde ese mismo momento supimos que queríamos hacerla. Ir en una lancha a motor, a una velocidad super rápida, por ríos de poquísima profundidad y haciendo giros de 360º. Nosotros la hicimos en Queenstown porque de los sitios donde íbamos a ir fue donde mejor nos cuadró. En Queenstown se hace en el río Shotover y la verdad que es muy bonito navegar por sus canales, algunos super estrechos y sin apenas profundidad, donde piensas: ¿de verdad vas a pasar por ahí a esta velocidad? La adrenalina que sientes es brutal…y eso que yo no soy amante de los deportes de riesgo (más bien al contrario), pero me sentí super segura todo el tiempo y me lo pasé pipa!

La actividad la reservamos a través de Bookme, una web que conocimos ya en Nueva Zelanda y que es una especie de Groupon en Australia y Nueva Zelanda, donde se pueden reservar actividades a muy buen precio. De hecho, nosotros porque la conocimos ya en nuestro 4-5 día en Nueva Zelanda, pero os aconsejamos que antes de comprar cualquier entrada o cualquier excursión, entréis para ver si está porque os podéis ahorrar mucho dinero. Es cierto que a veces te tienes que acoplar a los horarios de la oferta. A nosotros, por ejemplo, el JetBoat nos costó 64 dólares cada uno, cuando normalmente cuesta a partir de 100 dólares, pero tenía que ser a las 10 de la mañana. Como nos venía bien ese horario, lo reservamos! La compañía con la que lo cogimos fue K-Jet. Su eslógan era: “43 km de Pura Adrenalina!” Una hora, más o menos, donde recorres la bahía de Queenstown y el río Shotover.

Llegamos al embarcadero 15 minutos antes. Importante: llevar sólo cámaras acuáticas y dejar todo lo demás. Corréis el riesgo de que se os moje. Nada más llegar te ponen un impermeable y un chaleco salvavidas. Te recomiendan que lleves ya ropa impermeable y, si vais en invierno como nosotros, que os abriguéis mucho. Tened en cuenta que coge mucha velocidad y en Queenstown hace mucha humedad y frío. Aunque al final no nos mojamos, apenas, sí que hacía frío. Menos mal que llevábamos ropa térmica, gorro, guantes, e íbamos super bien equipados.

Después del JetBoat subimos al SkyLine de Queenstown. Es una montaña que ofrece una panorámica de la ciudad super bonita. Podéis subir en funicular (allí se llama góndola) y en 5 minutos os deja arriba por 35 dólares ida y vuelta, o podéis subir andando en un trekking bastante chulo. El funicular empieza a las 10am y cierra a las 9 pm. Mirarlo en Bookme, porque cuando nosotros fuimos había tickets por 20 dólares.

Nosotros subimos andando. Al principio parecía que iba a ser sencillo y corto, pero tiene tramos duros y prácticamente todo el tiempo vas de subida, no hay llanuras. Tardamos una hora y media más o menos en subir, y unos 40 minutos en bajar. Pero merece muhco la pena subir andando. Nosotros os lo aconsejamos. Una vez llegamos arriba, alucinamos! Tienen una montada…parecía un parque de atracciones. Tienen tirolinas, puedes saltar en bungi, hay una especie de cars, que se llama Luge y que funcionan a propulsión por la gravedad. Hay gente que sube en el funicular con sus mountain-bike y luego bajan montados en ellas. Hacen también shows de Maorís. Todo esto no nos lo esperábamos…nosotros nos esperábamos únicamente el mirador. Como no sabíamos todo lo que había ahí arriba, subimos sin apenas tiempo, pero de haberlo sabido, nos habría gustado hacer alguna actividad… el Luge tenía muy buena pinta. Había gente de todas las edades y todos parecían muy divertidos. En la web del Skyline de Queenstown aparecen todas las actividades que se pueden hacer allí.

Antes de llegar a Nueva Zelanda, nuestra idea era hacer el trekking del Ben Lomond, un trek de unas 8 horas donde admirabas las preciosas montañas de Queenstown con la ciudad abajo. Finalmente lo descartamos porque al ir en invierno, habíamos leído que había mucho hielo y que no era sencillo, debido también al viento. Os dejamos información sobre este trekking aquí. Esta fue una de las cosas que se nos quedó pendientes de hacer en Nueva Zelanda y que si volvemos, seguro que haremos!

Al bajar comimos en una hamburgusería que habíamos fichado por la mañana, que estaba cerca de donde habíamos desayunado, se llamaba Devil Burguer, y en aquel momento estábamos hambrientos y nos pareció la mejor hamburguesa que nos habíamos comido nunca…jeje! Hoy recuerdo que estaba muy buena, pero no me atrevo a decir que sea la mejor de todas…aun así, os recomendamos muy mucho este sitio!

Con la tripita llena pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: Te Anau. Al día siguiente queríamos visitar Milford Sound y Te Anau estaba como a mitad camino entre Queenstown y Milford Sound. Tardamos unas dos horas en llegar y llegamos de noche. Esta es la única carretera que llega hasta Milford Sound y Te Anau el último pueblo donde hospedarse. Nos pareció un pueblo con mucho encanto, pequeñito pero con las necesidades básicas: gasolinera, supermercado y muchas cafeterias…jeje.

Reservamos en The Village Inn Hotel, un hotel muy normalito a 5 minutos andando del lago de Te Anau. De camino, un cartel informativo, decía que había una carretera cortada. Nos entró el pánico por si era la carretera que llegaba a Milford Sound y nos fuimos directos a un I-Shite, allí nos confirmaron que efectivamente la carretera a Milford Sound estaba cerrada. Había habido un problema y estaban arreglándolo pero no se sabía si al día siguiente estaría abierto…nos dijeron una web donde iban actualizando la información hasta que la abrieran. Nos fuimos muy trsites de allí, sin saber si al día siguiente podríamos visitar Milford Sound.

En esta situación nos planteamos visitar Doubtful Sound, estuvimos mirándolo y los precios se disparaban bastante porque para llegar hasta allí sólo se puede llegar en barco desde Manapouri. Además, nosotros ya teníamos reservado nuestro barco para Milford Sound.

Esta noche cenamos en Takahe Rest, un restaurante donde nos sirvieron una riquísima carne a la piedra. No sabemos cómo serán el resto de restaurantes de Te Anau, pero en este yo creo que comeréis bien seguro! Nos fuimos a dormir un pelín tristes sin saber si al día siguiente cumpliríamos nuestro sueño. Si queréis saber si lo cumplimos o no, suscribiros a nuestra web y seréis los primeros en enteraros cuando lo publiquemos!