Era nuestro último día en Nueva Zelanda y amanecimos temprano porque íbamos a buscar ballenas. El día de antes habíamos reservado un tour a través de la web bookme, de la cual ya os hablamos en otros posts.

Habíamos leído de una playa desde la que se ven delfines desde la orilla al amanecer, pero no fue nuestro día, así que nos fuimos a la base del aeródromo donde salía nuestro vuelo a las 9 en punto de la mañana. Si, si, el avistamiento de ballenas que íbamos a hacer era un tanto especial. Las íbamos a ver desde el cielo. Reservamos un vuelo en avioneta para los dos.

Con lo poco que nos gusta volar, aun me pregunto por qué no tuvimos ninguna duda.jeje.

El vuelo duraba unos 40 minutos y primero el piloto te hace una explicación con un video  del tipo de ballenas que vas a ver. Las ballenas que se ven en Kaikoura son cachalotes, “sperm whale” en inglés. Son los animales con dientes más grande que existen y los machos pueden crecer hasta 20,5 metros de largo y llegar a pesar más de 50 toneladas. Pueden estar debajo del agua hasta 40 minutos sin respirar, pero luego salen y respiran durante 10 minutos, por lo que es muy probable verlas. Pero, tenéis que tener en cuenta que la empresa no te puede garantizar ver ballenas y te puedes volver sin verlas, es cuestión de suerte, aunque normalemnte se ven y las probabilidades son altas.

Kaikoura es un buen sitio para ver este tipo de animales porque enseguida llegas a mar abierto desde la costa, y las ballenas se encuentran ahí. Esta explicación os la hacen también antes de subir a la avioneta. Hay un cañón montañoso debajo del mar que provoca esta profundidad y que ahí estén los delfines y las ballenas.

Este día tardaron en salir, de hecho, cuando ya pensábamos que no las íbamos a ver, apareció la primera. Increíble. Vimos hasta 3! El piloto se acercaba bastante, daba varias vueltas sobre ella para que la pudiésemos contemplar bien, y al verla desde arriba te das cuenta de lo enormes que son, ya que, no ves solo la cola como si las ves desde el mar, sino que la ves entera! Os dejamos aquí la compañía con la que lo hicimos, con los que quedamos super contentos y recomendamos. Se llama Air Kaikoura. Eso si, la avioneta se movía lo que no está escrito y, aunque disfruté viendo las ballenas, hubo algún momento que si hubiera podido me habría bajado.jaja.

Después de esta super experiencia, volvimos a Kaikoura a darle una segunda oportunidad a la langosta antes de poner rumbo a Christchurch. De nuevo, fake con la langosta.

Llegamos a Christchurch por la tarde y fuimos directos a un mirador. Los que nos conocéis, sabéis que nos encantan los miradores y ver las ciudades desde las alturas. El mirador fue el Cashmere Hill. Nada del otro mundo. Se ve la ciudad, que es super llana y algunos edificios altos en una de las partes que parecía una zona industrial.

Cuando bajamos, nos dirigimos al centro de la ciudad y alucinamos. En el año 2011 hubo un terremoto que fue devastador y dejó la ciudad en pedazos. Aún en agosto de 2017, 6 años después, la están reconstruyendo y se intentan recuperar de tal desgracia. Sobre el terremoto leímos estando allí y nos contó una española que conocimos cenando en un restaurante. Ella y su familia se habían mudado a Christchurch aprovechando una oportunidad de trabajo de su marido que se dedicaba a la construcción. La piel de gallina. Parecía que había pasado una guerra, sin exagerar!

De Christchurch visitamos más bien poco. Estuvimos de paso, pero nos bastó para entender lo que allí ocurrió en el año 2011 y lo duro que tuvo que ser.

Donde más notamos el impacto del terremoto fue en la catedral de Christchurch. Parecía que le había caído una bomba encima.

Como consecuencia del terremoto, el arquitecto japonés Shigeru diseñó una catedral provisional construída a base de cartón y plástico. Aunque es una catedral provisional merece la pena que la visitéis por fuera porque es bastante curiosa.

Otra de las visitas que hicimos en Christchurch fue la que dicen, es la calle más bonita de la ciudad: New Regent Street, una calle con casas bajitas de colores que nos pareció preciosa.

Llegó el momento de la cena y nos encontramos con el sitio más guay de Christchurch, Little High Eatery. Os lo super recomendamos. Es un espacio grande con un montón de puestos y food trucks de comida de diferentes países donde cada uno se puede pedir lo que quiera y comerlo luego juntos en un espacio común. Había asiáticos, mexicanos, pizzeria, hamburguersería, sushi,….Habia casi de todo lo que te pudeiras imaginar. Nosotros probamos las hamburguesas de Bacon Brothers Burguer. Espectacular!

Después de cenar, devolvimos el coche de alquiler y nos fuimos al hotel. Dormimos en un hotel de Jucy, se llamaba Jucy Snooze y se encuentra cerca del aeropuerto. De hecho, nosotros fuimos andando al aeropuerto al día siguiente. Nuestro vuelo salia muy temprano y por eso decidimos dormir aquí.

Aquí terminó nuestra aventura en Nueva Zelanda, al día siguiente cogíamos un vuelo para conocer un paraíso… Nueva Caledonia nos esperaba!