Este día amanecimos sin saber qué nos depararía el día. No sabíamos si ir hacia la península de Akaora en Christchurch y ya quedarnos allí hasta el día siguiente que cogíamos el vuelo desde Christchurch, o si ir hacia Kaikoura a intentar ver ballenas. Finalmente nos pudo las ganas de ver ballenas y pusimos rumbo a Kaikoura sin saber que esta parte de Nueva Zelanda tiene mucho más que ofrecer que sus cetáceos.

Llegar a Kaikoura fue una odisea! En 2016 hubo un terremoto devastador que se cargó parte de la carretera principal que va por la costa desde Christchurch a Kaikoura por lo que tuvimos que ir por carreteras secundarias, con lo que tardamos casi 5 horas en llegar. Una vez allí nos enteramos de que, al menos en 2017, esa carretera está en obras pero la abren de viernes a domingo al tráfico. Si pretendéis ir, comprobar que la carretera esté abierta y, si tenéis que ir por la carretera secundaria (hay trozos sin asfaltar), sumarle una hora más por lo menos.

Llegamos a Kaikoura a la hora de comer y encontramos un pequeño quiosco donde hacen langosta, en la playa. El sitio se llamaba Kaikoura Seafood BBQ y aunque los comentarios en tripadvisor eran muy buenos, a nosotros no nos pareció nada del otro mundo. Eliges el pescado y la langosta (realmente es cryfish) de un congelador y te lo cocinan en el momento.

Después de comer fuimos al sitio más famoso de Kaikoura, Point Kean View Point, un cabo donde hay una colonia enorme de focas. Muchísimas! Para llegar hasta allí se puede aparcar en el I-site y hacer una ruta circular en 3 horas o aparcar directamente en Point Kean y hacer una pequeña ruta que hay por unos acantilados.

Como os decíamos, nosotros aparcamos en Pint Kean y fuimos andando hasta South Bay y luego volvimos por el mismo sitio. Se puede hacer de forma cirular o incluso ir por arriba de los acantilados y volver por abajo. Aquí tenéis que tener en cuenta el tema de las mareas. Debe de ser una pasada ir por abajo con los cientos de focas que hay, pero nosotros fuimos al atardecer y la marea estaba subiendo, por lo que nos pareció un poco peligroso.

La costa de Kaikoura es preciosa. Justo desde ese punto se ven todas las montañas nevadas, el mar con un azul intenso super bonito, y las focas que le dan un toque mágico al lugar encima de las rocas mojadas que se dejan ver cuando baja la marea. Justo en el momento en que tuvimos esa estampa delante supimos que habíamos tomado una buena decisión y que las 5 horas de camino habían merecido la pena.

Cuando volvimos del pequeño paseo por los acantilados, vimos una foca pequeñita que había quedado atrapada entre dos rocas y no podía salir, y Raul apartando rocas y tirándole agua la ayudó a salir de donde había quedado atrapada y la foca volvió al mar…fue un momento super bonito!

Antes de ir hacia donde dormiríamos esa noche, en Kaikoura, paramos a tomar una cerveza en uno de los sitios que nos habían recomendado: the Whaler, una cervecería con un montón de tipos de cervezas donde también se puede comer o cenar.

Esa noche, y antes de ir a dormir, vimos la vía láctea como nunca antes la habíamso visto. El cielo estaba negro negro y Raul leyó que Kaikoura es uno de los lugares más despejados, por lo que se veía genial.

Nos fuimos a dormir temprano porque al día siguiente íbamos a sobrevolar la costa de Kaikoura en busca de ballenas….¿tendríamos suerte? Si quieres ser el primero en enterarte cuando publiquemos el post, no dejes de suscribirte a nuestra web! Gracias por leernos!