Llegamos a Nueva Zelanda el día 1 de agosto por la noche después de haber hecho escala en Kuala Lumpur el día de antes y haber salido de Valencia el 30 de julio. Casi dos días de viaje. Volamos con Swiss Air hasta Kuala Lumpur y luego con Malaysia Airlines hasta Auckalnd. Desde Kuala Lumpur hasta Auckland hay unas 10 horas de viaje en vuelo directo. Llegamos por la noche al aeropuerto de Auckland y cogimos un Uber hasta la casa que habíamos reservado con air bnb cerca del aeropuerto, para así el día siguiente levantarnos temprano para recoger nuestro coche de alquiler.

A la mañana siguiente y tras desayunar en la casita donde habíamos dormido, cogimos otro Uber de vuelta al aeropuerto para recoger nuestro coche de alquiler. Una vez allí, en el I-SITE del aeropuerto llamamos a Jucy y vinieron con un shuttle a recogernos para llevarnos hasta nuestro coche. A veces, estas compañías pueden ofrecer precio más económicos porque no tienen base en el propio aeropuerto. Una vez recogimos nuestro coche e hicimos todo el papeleo, pusimos rumbo a nuestra primera parada: Hobbiton, escenario de la películas El Hobbit y El Señor de los anillos. Desde el aeropuerto de Auckland hasta Hobitton hay unas 2 horas conduciendo. Flipábamos con el paisaje, y eso que aún no sabíamos lo que nos esperaba.jeje. Llegamos a Matamata sobre las 12 y entramos en el I-Site que está ambientado ya en la película. Decidimos coger el tour que salía a las 12.30 horas. Compramos algo de comida porque el tour eran 3 horas y nos subimos al autobús que nos iba a llevar hasta Hobitton. Aquí pecamos un poco de pardillos que acaban de llegar al país. Nosotros lo cogimos desde el I-site porque no sabíamos que también se podía llegar hasta allí en tu propio coche y coger el tour allí mismo. La ventaja que tiene (el precio es el mismo) es que una vez terminas te puedes ir, del otro modo, nos tuvimos que esperar hasta que el autobús quisiera volver al I-site donde teníamos nuestro coche, ya que, te dejan como media hora en la tienda para que compres souvenirs….. La entrada a Hobitton cuesta 79 dólares, casi 50 euros por persona. Los tours empiezan a las 9.45 am y hasta las 2.45 pm.

Cuando estás llegando con el autobús ya empiezas a ver los paisajes típicos de la película, pero cuando llegas allí flipas ya del todo. Yo no he visto la película y me pareció super curioso. Raul que es fan, le encantó. El pueblo es tal cual las pelis. Están las casas de los Hobbits, sus huertos, su pequeña ropa tendida, los arboles, la taberna (Green Dragon), el campo de la fiesta, … Está recreado hasta el roble de la película que no es real, es un árbol artificial, cuyas hojas llegaron de Taiwán y fueron puestas en el árbol manualmente. Te cuentan como está hecho el árbol y alucinas. Y lo ves, y parece real.jeje.. El tour te lleva por todas las calles y casas del pueblo, mientras el guía recrea escenas de la película, para terminar en la taberna Green Dragon donde, dentro del precio, te dan a degustar una cerveza. Con el frío que hacía ese día, qué bien nos sentó la cervecitas sentados delante de la chimenea. Momentazo!

Una vez terminamos la visita, que dura alrededor de 3 horas desde que sales del I-site hasta que vuelves, volvimos a coger el coche para ir a nuestro siguiente destino: las cuevas de Waitomo. Desde Matamama tardamos una hora y media en llegar. El GPS al principio nos marcó 45 minutos pero luego tardamos el doble. Aunque fue un poco paliza, mereció la pena porque es algo que no habíamos visto nunca antes. Compramos las entradas en el I-site llegando a las cuevas y nos costaron 30 euros por persona. Unos 50 dólares más o menos. Estas cuevas luminiscentes están situadas en Waitomo, de ahí su nombre, y tienen la particularidad de que en su interior viven pequeños gusanos que brillan a través de bioluminiscencia. “Glowworm” es el nombre que reciben estos insectos y son como si fueran luciérnagas. Nada más llegar te recibe una señora maorí que te cuenta que su bisabuelo fue el que descubrió la cueva (Tane Tinorau, primer explorador de la cueva). Por lo visto todos los guías son descendientes de este señor. El tour dura escasos 45 minutos y sale todos los días del año cada media hora desde las 9.00 horas y hasta las 17.00 horas (17.30 horas en verano). Te introduces a la cueva mientras ella cuenta curiosidades y canta alguna que otra canción, y terminas haciendo un pequeño paseo en barca a la más osucridad de la cueva para disfrutar de las lucecitas de las luciérnagas en el techo de la cueva. Es un momento increíble porque estás en la más pura oscuridad, el más puro silencio y disfrutando de esas lucecitas que parecen estrellas más que gusanos. La única pega es que no se pueden hacer fotos en esta cueva. Hay otras dos cuevas donde sí que se pueden hacer fotos pero no son tan increíbles como esta. De hecho, hay una entrada que cuesta 90 dólares con la que puedes acceder a las 3 cuevas, pero nosotros preferimos solo entrar a esta. Os dejamos una foto que hemos sacado de internet para que podáis haceros una idea de lo que vimos.

(Fuente imagen: http://wonderfultravels.tk)

Una vez salimos de las cuevas, tuvimos que conducir 2 horas hasta donde teníamos nuestro alojamiento y el que iba a ser nuestro siguiente destino: Rotorua. Aquí también reservamos una habitación con air bnb. Cenamos en un ahamburgusería en Rotorua que se llama burguer fuel y que luego descubrimos que era una franquicia super conocida en Nueva Zelanda que nos encontrábamos allá donde íbamos.