Para nosotros Jaisalmer fue una grata sorpresa. Casi nuestro primer contacto con La India, después de haber aterrizado en la caótica Delhi. Yo me enamoré de Jaisalmer nada más verla.Era una ciudad que tenía muchas ganas de visitar después de haber leído sobre ella. La ciudad dorada de La India le llaman. Pero es que además íbamos a ver por primera vez un desierto e íbamos a poder vivir la experiencia de dormir en él. El desierto de Thar, un desierto que se extiende por parte del noroeste de La India y Pakistán.

Llegamos a Jaisalmer con un vuelo desde Delhi y nada más bajar del avión nos sorprendió un bofetón de aire caliente que nos dejó secos, se notaba que nos encontrábamos cerca del desierto. Nos recogió nuestro driver y nos llevó a nuestro hotel. Nos hospedamos en el Hotel Jaisalmer Heritage House, un hotel que nos encantó y os recomendamos, aunque es verdad que si volviéramos creo que preferiría hospedarme dentro del fuerte, porque este hotel está muy bien pero si no tienes driver puede quedar un poco lejos.

Después de dejar las maletas en el hotel y aprovechando que iba a atardecer, le pedimos a nuestro driver que nos llevara a los cenotafios de Bada Bagh, que se encuentran a unos 6 kilómetros del centro de Jaisalmer. Bada Bagh significa “Gran Jardín” y son una especie de mausoleos o estructuras donde se quemaba a los muertos para luego tirar sus cenizas al río Ganges. Por lo tanto, los cenotafios no son tumbas ni es un cementerio, sino que son memoriales a modo de crematorios, que se hacían en memoria de los maharajás y sus familiares.

Bada Bagh se puede decir que se divide en dos. En la parte de arriba  de la colina se encuentran los cenotafios de las esposas de la familia del maharajá, las cuales muchas de ellas se suicidaron saltando la pira de incineración de su marido tal y como mandaba el antiguo rito del saití.

En la parte de abajo de la colina, hay algunos cenotafios enormes y preciosos. Os recomendamos que vayáis a la hora de la puesta de sol porque las vistas, los colores y el lugar hace que todo se vuelva súper mágico y te sientas en otro planeta.

Después de visitar esta gran maravilla y disfrutar de un atardecer precioso, volvimos al hotel a cenar y dormir para estar preparados para el día siguiente.

Nuestro segundo día en Jaisalmer lo empezamos visitando el lago Gadisar. Aunque el lago es bonito, tampoco nos pareció nada del otro mundo. Se trata de un lago artificial que se creó para abastecer de agua a los agricultores de la zona. Alrededor del lago se fueron construyendo templos, y tal vez ese sea su mayor atractivo hoy en día. Una vez llegas a Jaisalmer, debes visitar el lago, pero seguramente después de visitar Udaipur o dar un paseo por el Ganges a su paso por Varanasi, este lago se quedará en nada. La entrada al lago es gratuita.

Después del lago, nos dirigimos directamente al fuerte de Jaisalmer. Nada más verlo entendimos porqué le llaman “la ciudad dorada”. Este fuerte es una de las pocas fortalezas vivas del mundo, puesto una cuarta parte de la población reside dentro del fuerte. Es un fuerte precioso y su color a arenisca hace que te transportes miles de años atrás, de ahí que se conozca como “la ciudad dorada”. Hay un montón de miradores y “rooftops” donde admirar el fuerte desde las alturas. De hecho, veréis muchos carteles anunciado “el mejor rooftop de Jaisalmer”. Curiosamente todos tienen el mejor mirador de la ciudad :). Lo más aconsejable es perderse por sus callejuelas y volverse a encontrar. No os dejéis ninguna por atravesar porque son todas preciosas! Nosotros disfrutamos mucho paseando por sus calles e hicimos varias compras. Raul se lo pasó pipa regateando!

Otro de los atractivos que encontraréis dentro del fuerte de Jaisalmer son sus siete templos Jainistas. La entrada cuesta 200 rupias por persona y hay que descalzarse para entrar (como en todos los templos de La India). Estos templos fue nuestro primer contacto con este tipo de religión y aprendimos que en el jainismo se cree que todo ser vivo posee alma, por lo que no comen nada que provenga de animal. La verdad es que por fuera son preciosos y, alguno de ellos, nos dejó con la boca abierta cuando lo visitamos por dentro.

Fuera del fuerte visitamos las Havelis de Jaisalmer. Un haveli son las antiguas construcciones típicas de las viviendas en el Rajastán. Las havelis no tienen porque pertenecer a gente rica, sino que es un tipo de construcción con características arquitectónicas adaptadas al clima y a las condiciones económicas de sus propietarios. Las 3 havelis que todavía quedan en Jaisalmer sí que pertenecieron a ricos comerciantes del siglo XIX que los construyeron en madera y piedra caliza de color dorado. Son como palacios de la época y la verdad que alguna de ellas os sorprenderá por el nivel de precisión y ciudado en su construcción.

Las havelis que podéis visitar en Jaisalmer son tres:

Patwon-Ki-Haveli: considerado el más famoso y es que fue el primero en ser construído en Jaisalmer. Este haveli se puede visitar en su interior. Nosotros no entramos porque estuvimos leyendo que no merecía la pena y que lo bonito era verlos por fuera. Si entráis ya nos contaréis qué tal.

Nathmal Ji Ki Haveli: Este haveli fue residencia del primer ministro de Jaisalmer Diwan Mohata Nathmal. Su construcción se llevó a cabo por dos arquitectos distintos y como cada uno de dedicó a crear diferentes zonas no consiguieron llevar una continuidad y el edificio acabó con una forma irregular.

Salim Ji Ki Haveli: Este Haveli es el que más cerca se encuentra del Fuerte de Jaisalmer. El edificio que vemos en la actualidad se construyó en el año 1815 y estaba ocupada por la familia Mehta de Jaisalmer, unas de las familias más conocidas y poderosas de su tiempo.

Después de la visita a los 3 havelis y callejar un poco por fuera del fuerte, era la hora de comer, así que buscamos un sitio que nos habían recomendado. El lugar es un “rooftop” que se llama Natraj Restaurant. El sitio era muy normal y la comida también era bastante normal.

Tras reponer fuerzas volvimos al coche y es que tocaba porner rumbo a…

El desierto de Thar

El desierto de Thar ha sido nuestra primera vez visitando un desierto, así que solo por eso, ya es especial. Dicen que si ya has visitado otros desiertos, este se quede en nada porque no se trata de kilómetros de desierto ni dunas infinitas, pero como os contaba, para nosotros fue el primero y nos encantó. Lo bueno de eso es que nos hemos quedado con ganas de más y estoy segura de que planearemos futuros viajes para conocer otros.

Este desierto se encuentra en la frontera entre La India y Pakistán, a tan solo 10 kilómetros de Pakistán.

La ciudad donde se encuentra el desierto se llama Khuri, y se encuentra a una hora en coche de Jaisalmer. La ciudad de Khuri no la visitamos, sino que nos fuimos directamente al campamento donde cenaríamos y pasaríamos la noche, y allí nos esperaban nuestros camellos. Al ir dos, podíamos elegir si ir en el mismo camello o cada uno en uno. Nosotros elegimos ir cada uno en un camello para vivir la experiencia en igualdad de condiciones.jeje. Nos encantó pasear en camello por el desierto de Thar. Fuimos todo el camino acompañados de un local, quién se portó de maravilla con nosotros y nos paraba donde queríamos para hacer fotos. Además, nos llevó a una de las dunas más chulas del desierto (hay muy pocas) y estuvimos jugando con la arena. Después de pasear durante unas dos horas en camello, paramos en unas dunas a ver el atardecer. Había mucha contaminación, estaba nublando y había mucha arena en suspensión, por lo que el atardecer no fue todo lo guay que esperábamos, eso sí, lo disfrutamos con varias parejas de españoles y lo pasamos pipa!

Antes de que anocheciera volvimos al campamento donde nos sirvieron una cena con espectáculo. Después de cenar teníamos que decidir donde dormir, si en el desierto o en el mismo campamento. Nosotros decidimos envalentonarnos y, aunque las predicciones del tiempo no eran buenas, decidimos pasar la noche en el desierto. Nos llevaron en un 4×4 de nuevo a las dunas, donde habían montado varias camas. Eramos un total de 7 españoles, que, como buenos españoles, pedimos que nos pusieran las camas todas juntas. La idea era ver el cielo estrellado y el amanecer. Ni una cosa, ni la otra. La primera parte de la noche fue muy divertida, estuvimos contando historias y riendo, a veces llovía con poca intensidad y nos tocaba taparnos hasta arriba. Hubo un momento donde se puso a llover más fuerte y al final decidimos volver al campamento y dormir a cubierto. Tendremos que volver al desierto para ver sus magnificos cielos estrellados y su amanecer entre dunas.

La excursión al desierto de Thar la teníamos incluída en nuestro itinerario con el driver, por lo que no os podemos decir dónde la reservamos. Os dejamos aquí el link de una de las webs que hace “camel safari”. Hay más. Buscar “camel safari” en google y encontraréis más empresas. Nosotros hicimos la excrusión básica de medio día, pero también hay excrusiones donde pasas el día en el desierto y visitas también el pueblo de Khuri. Una cosa que tenéis que tener en cuenta es el tema del sol y del calor. La verdad es que nosotros no pasamos calor porque justo coincidió que estaba nublado y no hacía excesivo calor, además de que la excrusión empezaba a las 17 horas, pero si cogéis la excrusión de todo el día tenerlo en cuenta. Si dormís en el desierto también tener en cuenta que por la noche puede refrescar. Aunque a nosotros nos dieron unas mantas, no está de más que os llevéis alguna manga larga y algún pañuelo.

Finalizada nuestra visita en Jaisalmer y en el desierto de Thar, nos levantamos temprano para poner rumbo a la siguiente ciudad que íbamos a visitar: Jodhpur!

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