Fuimos a Praga a pasar el fin de año del 2016 y fue una Nochevieja especial y diferente. Nunca antes habíamos viajando en esa época del año y nos pareció precioso. Praga ya es bonita por sí sola, de hecho puede que sea la ciudad europea que más nos ha gustado hasta al momento, pero en Navidad estaba especialmente preciosa. Su plaza de la ciudad vieja con el mercadito de Navidad, su árbol enorme con espectáculo de música y luces y sus calles decoradas. Imposible no enamorarse profundamente de ella.

Nosotros estuvimos 4 días, 3 noches, y nos quedamos con ganas de más. Nos quedaron algunas cosas por hacer y por visitar, así que si podéis ir más tiempo genial, sino, os pasará como a nosotros, querréis volver pronto!

En Praga no hay euro, hay coronas checas. Cuando nosotros fuimos 1 euro eran 27 coronas. Tened cuidado donde cambiáis. Nosotros normalmente sacamos dinero de los cajeros porque nos sale mejor que cambiar moneda, pero en Praga no fue así, los cajeros nos hacían una conversión pésima. Nos recomendaron una caja de cambio que está detrás de la catedral de San Nicolás en la calle Kaprova, en la esquina. La encontraréis fácilmente.

Otra de las cosas a tener en cuenta es el clima. Si no os gusta pasar frío, evitar ir a Praga en invierno porque hace frío y mucho. A nosotros es algo que no nos importa y hemos aprendido a abrigarnos bien y el frío deja de ser un problema, pero si para vosotros sí que lo es, os aconsejamos que vayáis en otra época del año. En invierno pueden llegar a estar a -15 grados. Nosotros tuvimos “suerte” y los días que estuvimos las temperaturas estaban entre 0 y 3 grados y con un solazo que daba gusto.

En cuanto al transporte, a diferencia de España, el transporte público funciona por tiempo, es decir, un billete no sirve para un viaje, sino que puedes comprar billetes para 30 minutos, 90 minutos, 1 día, 3 días o 1 mes. Nosotros comprábamos los de 30 minutos que cuestan 24 coronas. Los billetes se venden en máquinas que hay en algunas estaciones (no hay en todas) y en tiendas de alimentación (quioscos). Ahora también están poniendo máquinas dentro de algunos tranvías y se tiene que pagar con las nuevas tarjetas de crédito de chip-wifi. Nada más entrar al metro, bus o tranvía tenéis que tickar el billete pero solo la primera vez. Luego si lo habéis comprado por media hora, por ejemplo, y utilizáis 2 o más transportes no tenéis que volver a tickar, de hecho, si lo hacéis nos contaron que os pueden multar. Así que recordar, comprar el billete y tickar la primera vez, luego podéis viajar con ese billete durante el tiempo para el que lo hayáis comprado. Por la noche también funcionan los tranvías, con menos frecuencia, pero funcionan, así que es genial y no necesitaréis coger taxis.

DIA 1: CIUDAD VIEJA. PRIMERA TOMA DE CONTACTO CON LA CIUDAD. 

Llegamos a Praga jueves a la hora de comer y después de dejar las maletas en el hotel (Hotel OSTRŮVEK), el cual no os recomendamos, nos fuimos directos  a la plaza de la ciudad vieja. Cogimos un taxi desde el hotel e intentamos hacer el free tour este día pero cuando llegamos ya había salido y teníamos que comer. Estábamos hambrientos, así que lo dejamos para el día siguiente.

Nosotros cogimos un taxi porque queríamos intentar llegar al free tour, pero si vais con tiempo podéis salir a la calle del aeropuerto y buscar el autobús número 119. Para utilizarlo sirve el mismo billete de metro, tranvía, bus,… que os hemos explicado más arriba. Dentro del aeropuerto hay máquinas, comprar el billete de 90 minutos en este caso, por 32 coronas, y coger el autobús 119. Tenéis que bajar en la última parada, Nádrazí Veleslavín. Desde aquí cogéis el metro de la línea verde, con el mismo billete, y ya vais hacia el centro. En 40 minutos llegaréis al centro de Praga desde el aeropuerto.

Cuidado con los taxis, los checos tienen mucha fama de querer tomar el pelo al turista. Nosotros fue el primero y único taxi que cogimos y fue porque queríamos intentar llegar al free tour. Nos la coló. Nos cobró muchísimo más de lo que le habría costado a un local. Encima, a pesar de tener datáfono, no nos quiso cobrar con tarjeta y tuvimos que sacar dinero en un cajero deprisa y corriendo, donde también nos cobraron más comisión de la cuenta. En fin, fue un poco desastrosa nuestra primera hora en Praga pero luego se arregló.

Empezamos por  la plaza de la Ciudad Vieja  y nada más entrar en ella nos enamoramos profundamente de esta ciudad. Había un mercado de Navidad que ocupaba toda la plaza con un árbol precioso al centro. Nos comimos unas salchichas en un puestecito de la calle y de postre nos comimos un Trdelník, dulce típico de Praga y que está riquísimo.

Como no habíamos podido hacer el free tour (somos muy fans de este sistema y lo hacemos siempre que en las ciudades a las que vamos lo ofrecen), preguntamos a una de las chicas de una compañía de tours para ver qué podíamos hacer este día. Nos aconsejo una ruta y le hicimos caso.

Primero estuvimos disfrutando de la plaza de la ciudad vieja, su mercadito navideño y su reloj astronómico. Este reloj es impresionante a simple vista pero encima cuando te cuentan toda la información que da y su historia, te quedas prendado. A todas las horas en punto se se puede disfrutar del espectáculo de esta máquina, que en la Edad Media se contaba entre las maravillas del mundo. Mucha gente decía que no merece la pena esperarse a que se haga la hora para ver el espectáculo. Es verdad que no es tan impresionante, pero oye, si vais a Praga tenéis que verlo, no? Nosotros lo vimos dos veces porque coincidió que pasábamos por allí y quedaban dos minutos para que empezara el mini-espectáculo. Salen los 12 apóstoles y se vuelven a esconder. No tiene más, pero yo soy de la opinión de que hay que ver estas cosas aunque te digan que no merece la pena y así poder juzgar por ti mismo.

Después de disfrutar del reloj bajamos por la calle Celetná, una calle peatonal y comercial que sale desde la plaza de la Ciudad Vieja  hasta la Torre de la Pólvora. La Torre de la Pólvora es una torre propia del gótico tardío de la Ciudad Vieja y una de las 13 puertas originales de la muralla de Praga durante la Edad Media. Junto con la Torre de la Ciudad Vieja, es todo lo que queda de la antigua fortificación que protegía la Ciudad Vieja.

Luego paseamos por calle más comercial de Praga, Na Prikope hasta que llegamos a la Plaza de Wenceslao, donde también había varios mercaditos navideños preciosos. Paseamos hasta el museo nacional, el cual estaba en obras, y vimos la estatua de Wenceslao. Disfrutamos del mercadito navideño de esta plaza y volvimos a nuestra plaza preferida de Praga.  Entramos a la Iglesia de Nuestra Señora de Tyn. Esta iglesia tiene dos torres preciosas que parece que Walt Disney se inspiró en ellas. Es super bonita. Lo curioso de esta iglesia es que desde la plaza solo se ven las torres. La iglesia está encerrada dentro de casas y edificios y para acceder a ella tienes que entrar por un pasadizo desde la plaza de la Ciudad Vieja. De hecho la palabra “Tyn”viene de la palabra antigua checa “otyn ny”, que significa “acorralado”.

Entramos a la iglesia y tenemos que decir que es más bonita por fuera que por dentro. Es de estilo gótico, renacentistas y barroco y allí se encuentra el órgano más antiguo de Praga, del año 1673.

Después de esta visita y de comernos otro Trdelník, que nos sirvió de cena, nos fuimos al hotel a descansar y reponer fuerzas para el super día que nos esperaba al día siguiente.

DÍA 2: FREE TOUR, VISITA AL CASTILLO DE PRAGA Y CATA DE CERVEZAS CHECAS

En nuestro segundo día en Praga nos despertamos temprano porque queríamos hacer un free tour, nos encanta este sistema como ya sabéis Consisten en una visita guiada por la ciudad con unos guías que te cuentan historia, curiosidades, siempre con un toque de humor y que es gratuito. Al finalizar el tour cada uno valora el esfuerzo del guía y se da la voluntad. Nosotros normalmente damos 5€ por persona si luego cogemos algún tour adicional con ellos ya pagando. En este caso cogimos el tour del castillo. Muchas veces estos “free tour” sirven de enganche para que la gente haga otros tours.

Hay muchísimas compañías en Praga para hacer los tours, la noche anterior nos asaltaron 3 veces en la plaza de la Ciudad Vieja para intentar “vendernos” sus tours y finalmente nos decantamos por Unity Tours. Es una empresa española y la verdad es que los chicos lo hacían genial. Os la aconsejamos. Salen todos los días a las 10, a las 11 y a las 12 desde la calle Celetná, enfrente de la tienda de Swarovski. El tour dura aproximadamente 3 horas  y el recorrido fue el siguiente:

PLAZA DE LA CIUDAD VIEJA: Esta plaza es el centro neuralgico de Praga y para nosotros uno de los lugares más bonitos de la ciudad. Tiene un montón de historia, la cual los guías te cuentan de manera muy amena y divertida. Entre los edificios de la plaza de Ciudad Vieja se encuentran la la Iglesia de San Nicolás, el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, el Reloj Astronómico, y la Iglesia de Nuestra Señora de Týn.

RELOJ ASTRONÓMICO: Este reloj es de comienzos del siglo XV y se encuentra situado en la torre del antiguo Ayuntamiento de la Ciudad Vieja. Cada hora en punto se puede disfrutar de un espectáculo en el que salen las figuras de los 12 apóstoles. Cuando lo vimos el primer día nos encantó, pero cuando nos contaron su funcionamiento y su historia alucinamos. El reloj es del S. XV y en aquella época se convirtió en una de las atracciones más visitadas del mundo. Cuenta la leyenda, que el gobierno checo, ante el miedo de que se pudiera realizar una réplica del mismo, mandó sacar los ojos a su artífice, un relojero llamado Hanus y que por eso, los 12 apóstoles que salen cada hora, no tienen ojos.

Además de los 12 apóstoles,en el reloj hay cuatro figuras que se sitúan a la izquierda y derecha del mismo A la izquierda están representadas la avaricia (como un judío portando una bolsa de dinero) y la vanidad (representada con un hombre que se está mirando al espejo). A la derecha se ve la muerte (el esqueleto) y la lujuria (un hombre bien vestido que parece un aristócrata).

Cuando llega la hora en punto, la muerte empieza a tocar una campana, el esqueleto llama al juicio final con la campana mientras asiente y las otras dos figuras, niegan con la cabeza porque no quieren que comience el juicio final. Inmediatamente por las ventanas que hay sobre las esferas del reloj comienzan a desfilar los doce apóstoles, que simbolizan el juicio final. Finalmente, un gallo dorado que está justo por encima de los apóstoles, anuncia que se ha terminado el juicio final.

Este reloj no solo da la hora. Para empezar, el reloj da 4 tipos de hora diferentes: la hora centroeuropea, la astronómica, la de la antigua Babilonia y la de la antigua Bohemia. Además, las manecillas del reloj tienen los símbolos del sol y de la luna, además de una mano dorada que es la que indica la hora centroeuropea, y sirven para mostrar su posición a lo largo del día.

La parte de abajo del reloj es un calendario. En el centro de la esfera se encuentra el escudo de Praga, y alrededor doce esferas que simbolizan los doce meses del año, y en su interior doce escenas de trabajo en el campo. Alrededor de la esfera, otra esfera blanca, que señaliza tanto el día como los santos que corresponden a ese día.

Este reloj es una autentica pasada. Estamos seguros de que si váis os encantará y os quedaréis igual de alucinados como nosotros.

BARRIO JUDIO DE JOSEFOV: El barrio judío de Praga es super bonito. Primero paramos en frente de la Sinagoga Española y nos contaron la historia de los judios hasta los tiempos actuales. Es increíble todo lo que se vivió allí durante siglos. El barrio era tipo gueto y aun a día de hoy se puede ver por donde iba el mismo. Hay varias sinagogas, un cementerio judío donde hay enterradas más de 14.000 personas y un pequeño museo judío. Para visitar todas estas atracciones hay varios pases. Se puede entrar a varias Sinagogas, al cementerio y al musero. En función de lo que quieras ver pagas más o menos.

En la actualidad el barrio judío es uno de los barrios más ricos de la ciudad y además es precioso. Sus calles son super bonitas.

PLAZA DE WENCESLAO:  Esta plaza es  un bulevar situado en el distrito de la Ciudad Nueva. Este bulevard sube desde Můstek (antigua división entre la Ciudad Nueva y Vieja) hasta el Museo Nacional. Fue inaugurada en el año 1348, al fundar el rey Carlos IV la Ciudad Nueva de Praga. Por el lugar donde se encuentra ha sido testigo de  acontecimientos históricos de suma importancia que cambiaron varias veces el rumbo del país y sus ciudadanos. Hoy en día es una avenida repleta de tiendas y restaurantes.

El “free tour” terminó en la Plaza de Wenceslao sobre la 13 y a las 14.30 horas habíamos contratado el tour del castillo con la misma compañía, así que nos dio tiempo a comer algo callejero e irnos hacia el punto de encuentro para empezar el tour.  Este tour nos costó 10 euros porque también cogimos el tour de la cerveza y nos hicieron descuentos. Si los coges los dos salen a 20 euros ambos.

Este tour nos encantó. Salimos de Ciuda Vieja y cogimos el tranvía hasta la parte de arriba de Mala Strana, hasta el castillo. Antes de entrar pasamos  un pequeño control de seguridad y lo primero que visitamos fue la Catedral de San Vito porque a las 16.00 horas la cierran. Esta catedral forma parte del conjunto artístico monumental del Castillo de Praga y es la mayor muestra del Arte Gótico de la ciudad. Es impresionante. Creemos que la catedral más increíble que hemos visto nunca. Por dentro tiene unas vidrieras preciosas y verla por fuera, desde la plaza del  Castillo es un regalo para la vista. Después de visitar la Catedral estuvimos por los patios del Castillo. Preciosos todos ellos y en Navidad también con mercados navideños. El ambiente era único. Dentro del Castillo visitamos el callejón del Oro, una calle que parece sacada de un cuento de hadas. Es una calle muy corta y que tiene 11 casas muy bajas de diferentes colores construidas a finales del siglo XVI para los guardias del emperador Rodolfo II de Habsburgo y sus familias. Recibe su nombre de callejón del Oro porque también fue lugar de trabajo de diversos orfebres. Visitar el este callejón es gratuito desde las 16.00 horas de la tarde. No os aconsejamos pagar por él pudiendo visitarlo gratis, porque aunque es precioso no vale los 12 euros que piden.

Después de estas visitas salimos del castillo y bajamos andando por el barrio de Mala Strana. Es un paseo super bonito. Vimos la Iglesia de San Nicolás de Mala Strana y visitamos por dentro la Iglesia del Niño Jesús de Praga. La Iglesia no parece nada del otro mundo pero en su interior guarda una estatua del niño Jesús que sirve como lugar de peregrinación para miles de creyentes.

Tras esta visita nos dirigmos al muro de John Lennon, del cual nos contaron su historia. A principios de los años 80 fue decorado de forma continua con grafitis inspirados en la figura de John Lennon y con frases de canciones de Los Beatles. A pesar de que el gobierno checo borraba los grafitis, al día siguiente los mismos volvían a aparecer. Incluso pusieron cámaras para intentar coger a los artífices de esos grafitis, pero una vez los cogieron no les hicieron nada. Los dejaron en libertad. Debido a esto, con el tiempo, el muro se convirtió en un icono de la libertad de expresión. Actualmente, el muro es propiedad de los caballeros de la Orden de la Cruz de Malta y permiten que se sigan pintando nuevos grafitis en el mismo, siempre respetando una de las caras de John Lenon y la bandera del  Tibet. Tiene su sentido. Cuando hagáis el tour, sabréis por que.

Terminamos el tour cruzando el famoso Puente de Carlos. Se había hecho de noche nada más salir de la catedral, así que toda esta zona de Mala Strana la visitamos de noche y el puente también lo cruzamos de noche y con muchísima gente. El Puente de Carlos IV es el símbolo de la capital checa. Fue construido durante la época gótica y cuenta con una galería única de esculturas que lo convierten en un paseo mágico. Entre las muchas estatuas que hay, hay una estatua de San Juan de Nepomuceno representado con un halo de 5 estrellas (las que había sobre el río la noche de su asesinato), con un perro al lado y una mujer (la Reina Sofía de Bavaria). Se dice que debe frotarse la figura del perro, que representa la fidelidad, si se quiere volver a Praga.

Terminamos el tour cerca de las 19 y justo a las 19 empezaba el tour de la cerveza. Fue un día intensísimo pero decidimos hacer este tour por dos razones: una porque queríamos que nos explicaran todas las curiosidades de la cerveza y nos llevaran a sitios típicos donde van los checos, y dos, al día siguiente era nochevieja y teníamos la esperanza de conocer a gente y ver qué planes tenían, porque nosotros nos fuimos sin plan para la noche de fin de año. Este tour no pudo salir más redondo. Fue genial y nos vino genial. Llevábamos todo el día andando, no nos habíamos sentado ni para comer, así que imaginaros después de tantas horas lo bien que nos sentaron las cervezas. Probamos 4 cervezas. Primero probamos una Pilsen, una cerveza que estaba muy suave y que te la tenías que beber en 6 sorbos porque sino se oxidaba. Estaba muy guay porque la guía, que era majísima, nos iba contando curiosidades de la cerveza en general y de las que tomábamos. Después fuimos a otro local y tomamos una semi-tostada.Esta cerveza  no tenía casi gas y también estaba muy rica. Luego cambiamos de local y ya tomamos una sin pasteurizar y una cerveza oscura o negra (nada tiene que ver con la Guiness). La cerveza sin pasteurizar aumentaba su graduación cuanto más tiempo pasaba en el vaso, y la cerveza oscura era una cerveza super suave. Allí decían que era la cerveza de mujeres. Tenía un toque de café. Estaba buena pero a mino me gustó especialmente.

Aunque nos planteamos mucho si hacer el tour o no, porque nos parecía una chorrada pagar 10 euros por 4 cervezas que te pueden costar 4 euros, al final nos decidimos por que nos pareció interesante todo lo que nos podían contar. La verdad es que nos encantó y nosotros sí que lo recomendamos. No habríamos encontrado sitios tan auténticos para tomar una cerveza y no habríamos conocido a gente tan guay como la que conocimos. Además, en el último local se podía cenar. Volvimos enamoradísimos de la cerveza checa. Esta super buena, casi no tiene gas y prácticamente no sube. Bebimos un litro y como si nada. Tampoco te sientes hinchado como con nuestra cerveza y el sabor es buenísimo.

Después de este tour ya nos tocaba ir al hotel, había sido un día muy muy completo. Prácticamente habíamos visitado Praga entera y al día siguiente también queríamos aprovechar. Estábamos molidos.

DÍA 3: MALA STRANA A NUESTRO AIRE, PARQUE LETNÁ, PLAZA DE LA CIUDAD VIEJA, PLAZA DE LA REPÚBLICA Y LA NOCHE DE FIN DE AÑO

Amanecimos el día de Fin de año temprano y después de desayunar nos dirigimos hacia la Plaza de la Ciudad Vieja para desde ahí cruzar el puente de Carlos. Estuvimos en la orilla del río donde hay unas vistas preciosas del Castillo de Praga, del puente Carlos y del propio río.  La idea era hacer la misma ruta que habíamos hecho la tarde anterior pero a nuestro aire y así poder verlo todo de día y más tranquilamente. Cruzamos el puente de Carlos, precioso con sus estatuas, y fuimos a ver el Muro de John Lennon. Que distinto se ve de día y con música. Había un músico con su guitarra cantando canciones de los Beatles y solo eso hacía que el sitio fuera mucho más especial. Además, de día, los colores de los grafittis se ven mejor. Por eso os aconsejamos que intentéis ver toda esta zona de día porque nosotros que la hemos visto de las dos maneras, os aseguramos que de día es más bonita.

Después de pasear por el barrio de Mala Strana, subir al castillo y disfrutar de las vistas, bajamos y nos dirigimos hacia el Parque Letná. Desde este Parque, que está elevado, las vistas de Praga son preciosas. Se ve el río Moldava con sus puentes y los edificios más emblemáticos de la ciudad Vieja. A nosotros nos  encantó y este lugar siempre será especial para nosotros. Raul me pidió matrimonio aquí.

Con la emoción que llevábamos del momento nos fuimos a comer (por fin) comida típica checa. La verdad es que los checos no tienen platos típicos y lo que han hecho es adaptar a su cocina platos típicos del resto de Europa. El sitio donde comimos fue Kolkovna Celnice, un restaurante que se encuentra en la Plaza de la Republica, muy cerquita de la Torre de la Pólvora. Es una cadena de comida típica y hay varios en la ciudad. A nosotros nos encantó el sitio y la comida, así que os lo aconsejamos. El gulash estaba riquísimo.

Después de comer nos fuimos al hotel a descansar un poco y así coger fuerzas para la noche de fin de año. Al final la nochevieja fue genial. Cenamos con más españoles en un restaurante que se llama Zlatá lyra en la calle Michalská. Este restaurante también es de comida típica checa y el día anterior fue el último lugar donde fuimos con el tour de la cerveza. La comida también estaba muy buena y no tuvimos que reservar ni nada. Así que si os encontráis en Praga en fin de año sin plan, podéis ir sin reserva a cenar a este sitio. Un poco antes de las 12 nos dirigimos a la plaza de la Ciudad Vieja, enfrente del reloj astronómico y celebramos el comienzo de 2017 comiéndonos las uvas con 4 españoles más y disfrutando de los fuegos artificiales que tiraban los checos.

Allí en nochevieja, como en muchos sitios de Europa, se celebra tirando fuegos de artificio de manera particular. Cada uno se compra sus fuegos y los van tirando por la calle. Puede llegar a dar un poco de miedo. Nosotros que somos valencianos, nos recordaba a nuestras Fallas de Valencia.

Esta noche tocaba tomarse una copa, teníamos mucho que celebrar. El fin del 2016, que había sido un año genial (os lo contamos aquí), la petición de matrimonio, y el comienzo de 2017, un año que va a ser muy importante para nosotros. Encontramos un local cerca de donde habíamos cenado donde había buena música y buen ambiente y allí que nos fuimos.

DIA 4: DESPEDIDA A LA PRECIOSA PRAGA. VISITA AL BARRIO JUDIO Y LAS SINAGOGAS Y COMPRAS EN UN MERCADO NAVIDEÑO.

Era nuestro último día en Praga y queríamos intentar aprovecharlo al máximo. Cruzando por nuestra plaza favorita de Europa con su mercado navideño, nos dirigimos hacia el barrio judío. Queríamos visitar la Sinagoga española que nos habían dicho que era preciosa. Nunca habíamos estado dentro de una sinagoga y nos pareció interesante poder visitarla en Praga con toda la historia judía que tiene detrás.

Compramos las entradas a la sinagoga que nos costaron 220 coronas cada una y te permite entrar a la sinagoga española, a la sinagoga Vieja Nueva y al cementerio. Nosotros entramos a las dos sinagogas pero del cementerio pasamos. No nos apetecía verlo. No lo pasamos muy bien en el campo de concentración de Sachsenhausen y no nos apetecía ver el cementerio. Por lo visto son 12 capas de tierra de gente enterrada. No es nada agradable.

Lo que sí que nos gustó fue la Sinagoga Española. Está situada en la barrio judío, Josefov,  y dicen que es la más bonita de todas, por su estado de conservación y por el lugar donde se encuentra. Si no habéis entrado nunca a ninguna sinagoga os lo aconsejamos porque podréis ver todos los detalles que guarda, además de una pequeña exposición museo de la historia de los judíos. Una historia muy triste pero que a nosotros nos tiene enganchados por lo reciente que es. Berlín nos encantó precisamente por toda la historia que guarda detrás.

El nombre de la Sinagoga se dice que se debe seguramente al hecho de que presenta un estilo morisco muy similar al de monumentos españoles como Alhambra. Fue construida entre 1868-1893 y reparada en la década de 1990 tras la ocupación nazi de la Segunda Guerra Mundial, en la cual el edificio fue usado como almacén para bienes confiscados a los judíos. En la actualidad, como hemos comentado, alberga una exposición y además solo por verla por dentro ya merece la pena. Os dejamos algunas fotos para que os podáis hacer una idea de como es.

En la entrada a la Sinagoga se encuentra la famosa estatua memorial a Frank Kafka. Esta escultura muestra a un cuerpo vacío de un hombre, sólo con chaqueta y pantalones, sobre cuyos hombros aparece sentada la figura de Franz Kafka. Dicen que el hombre sin cuerpo es su padre (con el cual tenía una pésima relación) y el hecho de que el esté sentado encima representa la separación espiritual que él mismo presenta en sus obras.

Tras la visita a la Sinagoga Española fuimos a ver la sinagoga vieja-nueva y no tienen nada que ver. Esta Sinagoga es bastante normal y no tiene nada de especial. Esta Sinagoga ha sobrevivido a los incendios, a la demolición del ghetto, a finales del siglo XIX, y a muchos pogromos y fue construida en el año 1270. Es antiquísima.

El barrio judío es precioso. Tiene unos edifico super bonitos y en la actualidad es uno de los barrios más ricos y cotizados de la ciudad de Praga. Aunque no visitéis las sinagogas, el barrio bien merece una visita y que os perdáis por sus calles. En el mismo barrio también hay un museo judío pero tampoco entramos porque nos contaron que era bastante triste. Había dibujos de niños del campo de concetración de Tezerin y la verdad es que en Berlín, como ya hemos dicho, ya tuvimos bastante dosis de historia judia. Preferimos irnos a la Plaza de la Ciudad Vieja y disfrutar una última vez de la misma. Dimos un paseo por allí, entramos en la iglesia de San Nicolas, Iglesia que alberga una lámpara de araña de cristal y que en la actualidad se utiliza como sala de conciertos.

Después de estas visitas nos fuimos a hacer las compras navideñas. Nos queríamos traer algunas cosas a casa y fuimos al mercado navideño que nos habían comentado que era el más económico. Este mercado se encuentra en la calle Havelska  y es el mercado más antiguo de Praga. Data del año 1232. La podréis encontrar de camino entre la plaza de Wenceslao y el reloj astronómico. No sabemos si estará todo el año pero puede que si porque vendían cosas preciosas. Sobre todo mucho arte. Nosotros nos trajimos unos cuadros pintados que tenemos colgados en casa tanto de la Plaza de la Ciudad Vieja como del Puente de Carlos. Preciosos.

Como era nuestro último día queríamos venirnos con un buen sabor de boca literalmente y comimos en Kolkovna Savarin. Buenísimo. En la calle Na Příkopě.

De Praga volvimos encantados. Con ganas de volver y seguir explorándola. La disfrutamos mucho y vivimos momentos muy especiales, por eso, queremos volver para seguir conociéndola y revivir muchos de los momentos que vivimos.