La península de Snæfellnes, también conocida como la península de Julio Verne por encontrarse en esta zona la entrada al centro de la Tierra que nos cuenta en su libro “Viaje al centro de la Tierra, se encuentra en la parte oeste de la  isla, arriba de Reikiavik. Lo curioso de todo esto es que Julio Verne nunca estuvo en Islandia, pero supo documentarse para conducir al profesor Otto Lidenbrook, a su sobrino Axel y al guía local Hans hasta el centro de la Tierra.

Esta parte de Isandia no pensábamos visitarla pero conocimos a unos chicos españoles que iban a ir y nos pareció que podía ser interesante. Lo buscamos por Internet el día de antes y allí que nos fuimos.

Esta península también posee volcanes y hasta un glaciar, el Snæfellsjökull, uno de los glaciares volcánicos considerado de los más bellos del planeta. Tiene una altura que ronda los 1450 metros y una caldera cónica coronada por tres picos. Este volcán se encuentra dormido y no se le conoce actividad desde el Siglo XIII.

En esta península visitamos  el Parque nacional Snæfellsjökull, y lo primero que vimos fue la cueva de lava Vatnshellir (se podría traducir como cueva del agua). La cueva es una gruta oculta creada por una erupción volcánica ocurrida hace miles de años. Se descubrió recientemente y se abrió al público en el año 2011. Su longitud es de 200 metros. Para bajar a esta cueva tienes que hacerlo con guía. Nosotros esperamos unos 30 minutos a que saliera un guía (suelen salir cada hora y no se necesita reserva) . La visita dura 45 minutos y el precio ronda los 8. La verdad es que es alucinante. La entrada a la cueva se encontraba tapada por la nieve y daba un poco de mal rollo. Luego dentro bajas por unas escaleras de caracol y el guía te va explicando curiosidades de la cueva. Es una experiencia muy bonita. Íbamos con casco y linternas y hubo un momento en que el guía nos pidió que las apagáramos y nos quedáramos todos en silencio. Qué sensación. Todo oscuro. A mi me llegó a dar mal rollo estar tan abajo del suelo y sin ver nada. jeje.

El suelo de la cueva está compuesto de lava petrificada por el paso del tiempo, resbaladiza e irregular. También hay estalactitas y estalagmitas formadas por la solidificación del magma. El guía nos contó que que cuando el magma fluyó a través de la gruta tras la erupción del volcán la temperatura de la cueva ascendió hasta 1300º centígrados y  el calor producido fue tan intenso que pudo durar unos 30 años.

Si visitáis esta zona de Islandia os recomendamos que hagáis esta visita. A nosotros nos gustó mucho.

Muy cerquita de la cueva se encuentra la playa de Djúpalónssandur,  una playa cubierta de piedras negras formadas por la fuerza del mar y del viento y continuando por la misma carretera llegaréis al volcán Saxhóll, que tiene un cráter que erupcionó hace más de 4000 años. Lo guay de este volcán es que se ve el cráter y te puedes hacer una idea de como es por dentro.

Dimos la vuelta a todo el parque y pusimos rumbo a Reikiavik pero disfrutando de las carreteras de esta parte del país, sus campos de lava, sus volcanes, sus montañas… una de las mejores cosas de Islandia es eso, disfrutar de las carreteras y de las vistas que ofrecen.

Llegamos a Reikiavik por la tarde, dejamos las maletas en la guesthouse donde íbamos a pasar las dos últimas noches de nuestro viaje, Von Guestouse, y nos fuimos a cazar la que podía ser la última aurora boreal. Nos tuvimos que alejar un poco de Reikiavik por las luces y porque el mapa de auroras nos marcaba nubes en la capital, así que cogimos el coche y nos fuimos a ver las luces de norte.