Nos despertamos en Guilin y el día amaneció lluvioso. Guilin es una ciudad del sur de China y hay infinidad de cosas que se pueden hacer allí y desde allí. Nosotros hicimos varias de ellas. Visitamos un parque dentro de la ciudad, el parque de las siete estrellas, visitamos la ciudad, fuimos a las terrazas de arroz e hicimos un crucero por el rio Li hasta llegar a Yanghsou.

El primer día en Guilin lo pasamos visitando el Parque Qixing (Gongyuan), más conocido como el parque de las siete estrellas, desde el que hay unos miradores con unas vistas impresionantes de la ciudad. Su nombre es debido a que en el parque hay siete picos que marcan la forma de la constelación Osa Mayor. Sus atractivos principales son la montaña Putuo, la Cueva de las Siete Estrellas, la Colina del Camello, el Puente de las Flores, la montaña Creciente, el bosque de piedra y la plaza Luz de China.

Lo que más nos gustó del parque fue las vistas que ofrecía de la ciudad, sobretodo uno de los miradores a los que subimos.

Después de visitar el Parque, volvimos al hostal para reencontrarnos con nuestros “Jordis” y allí conocimos al que se convertiría en otro compañero de viaje, Filip, un portugués que estaba visitando gran parte de Asia y el que, junto con Jorge y Jordi hicieron que nuestro viaje fuera más especial si cabe.

Desde el hostal salimos a visitar la ciudad con nuestros amigos. Guilin como ciudad para visitar tampoco tiene mucho que ver. Es más las cosas que allí se pueden hacer. Es muy turístico y nos recordaba un poco a Benidorm. Vimos el centro, con las pagodas y dimos un paseo por el lateral del rio Li. Por la noche cenamos en un mercado que había en frente de nuestro hostal donde había puestecitos de comida y mesas al centro y podías ir comprando comida de donde quisieras. Aquí fue la primera vez que probamos las ostras chinas, las servían cocinadas a la brasa a un precio increíble, 15 yuanes 3 ostras. Unos 2,5€. Después de cenar ya nos fuimos al hotel a descansar porque al día siguiente nos esperaba uno de los días más chulos del viaje. Visitar las terrazas de arroz, en el Espinazo del Dragón.