Nos despertamos en la guesthouse donde habíamos dormido y su dueña nos preparó un desayuno muy bueno. Después nos fuimos hacia Akureyri porque queríamos visitar la ciudad de día. Dicen que es la capital del norte, aunque no supera los 18.000 habitantes y además es ciudad de estudiantes. La ciudad es bastante normalita, estuvimos paseando por el centro, vimos la Iglesia Akureyrarkirkja y poco más. A Islandia no se va a ver ciudades, así que tampoco pasamos mucho tiempo allí.  Enseguida cogimos el coche y cogimos la carretera nº 82 y luego la nº 76 para ir por toda la costa hasta Hólar, un pueblecito con casas de turba que queríamos visitar. Hólar cuenta con apenas 90 habitantes y en el pasado fue el centro religioso, cultural y educativo, de la parte norte del país, por lo que cobra sentido que en la actualidad haya un centro universitario dedicado al estudio de la acuicultura, los caballos y el turismo rural.

En Hólar estuvimos una media hora, visitando el pequeño pueblo y la antigua granja de turba, que son unas casas muy bajitas que tienen hierba por encima. La puerta estaba abierta y entramos a visitarla por dentro. Dentro no había ni muebles ni habitaciones recreadas,así que lo bonito es verla por fuera.

Después de Hólar, cogimos la carretera 76 y nos dirigimos hacia Glambauer, una granja de cesped que se encuentra en el norte de Islandia y está formada por turba, madera y césped. Estuvimos haciéndonos fotos fuera de la granja porque estaba cerrado y no pudimos visitarlo por dentro pero realmente la gracia de estos sitios es verlos por fuera, las casitas bajitas con el cesped por encima…como si fuera de cuento.

De aquí nos fuimos  Borgarvirki, una formación de columnas de basalto situada a 177 m sobre el nivel del mar en el Norte de Islandia y que, según cuenta la leyenda, fue modificada por los vikingos para que utilizada como fortaleza militar. Las vistas desde aquí arriba son increíbles. Hacía muchísimo viento y por lo que hemos podido leer posteriormente, es bastante habitual en esta zona, además está elevado y eso hace que se note más.

Cerquita de aquí y por la carretera 711 se encuentra Ósar y Hvítserkur. En Hvítserkur os encontraréis con la roca con forma de troll que sale del mar. Es un lugar precioso y que da juego para hacer muchas fotos. Nos encantó. Realmente es una formación geológica formada por magma volcánico hace miles de años y que fue moldeada por el viento y el agua hasta convertirla en la figura que es hoy en día y que vista desde algunos ángulos, parece un rinoceronte bebiendo del mar. En este punto también podéis bajar a la playa de Ósar donde con suerte podréis ver focas. Muy bonito de ver.

Este día dormimos en Gauksmyri Lodge , un hotel situado a 10 minutos en coche del centro de la localidad de Hvammstang. Intentamos ver la aurora boreal pero el cielo estaba muy nublado y no se dejó ver. Una pena.