Hoy tocaba visitar Cahuita, Parque que nos hacía especial ilusión porque esperábamos ver muchos tipos de animales.

Desayunamos en un local aconsejado por la Lonely en Cahuita, Smoothie Bar & Crêpe Café, y nos sirvieron un desayuno super completo, con café, jugo de frutas, tostadas y ensalada de frutas por 3.000 colones cada uno.

La verdad es que nosotros no somos muy fans de los sitios que recomienda la Lonely y nunca lo miramos pero como Cahuita es pequeño y tampoco habían muchos locales, nos lanzamos y nos salió bien.

Después de desayunar, aparcamos el coche junto a la entrada del Parque Nacional de Cahuita y pagamos 3.000 colones porque nos vigilaran el coche. Varias personas intentaron hacernos de guía pero pedían mucho dinero, así que finalmente lo hicimos por nuestra cuenta. Si puedes regatearles y te lo dejan a buen precio es genial ir con guía porque ellos enseguida ven a los animales, los oyen y saben identificarlos. De todos modos, los guías suelen ser bastante amables y a veces te dicen donde hay un perezoso u otro animal aunque no los hayas contratado.

Nosotros entramos por la entrada de Kelly Creek que es la entrada al Parque gratuita, se da la voluntad. Esta entrada es la que está dentro del pueblo de Cahuita, si entras por la otra , por la de la carretera de Puerto Viejo a Cahuita, tendrás que pagar 10 dólares.

Dentro del Parque se pueden hacer dos recorridos, uno corto que es de 1,5 kilometros y otro más largo que llega hasta Punta Cahuita y que son casi 4 kilómetros. Nosotros hicimos un mixto. No llegamos a Punta Cahuita pero nos quedamos cerca. Es un sendero que va paralelo a la costa y vas viendo la selva con sus animales y la playa de arena blanca al otro lado. Dos estampas totalmente diferentes. Nosotros vimos muchísimos insectos y animales. Vimos monos que, de hecho, son los que más se acercaron a la gente con diferencia, vimos mapaches, que también se acercaban mucho a la gente.Vimos también un pájaro carpintero, tucanes, muchísimas lagartijas y de todo tipo, cangrejos, arañas enromes (que nos comentaron que se llamaban tejedores de plata) y por fin pudimos ver el famoso perezoso. Es muy difícil de ver y todas las veces que los vimos fue gracias a un guía de la zona que nos decía donde estaba. También es muy difícil de ver a simple vista y no tuvimos suerte en este sentido, ya que, necesitábamos hacer zoom con la cámara para poder distinguir la cara del cuerpo. Es un animal muy curioso, vive en las ramas de los árboles, se mueve muy muy lento y baja una vez a la semana a dejar las heces.

Estuvimos en el Parque de Cahuita unas 4 horas y cuando salimos ya era hora de comer, así que entramos en una soda que nos llamó la atención y casualmente era la primera que aconsejaba la Lonely. Dos de dos. La soda se llamaba Ssoda Kawe y nos encantó. Se encuentra en la calle principal de Cahuita al salir del Parque y sirve los típicos casados cocinados con leña y a buen precio. También hacen unos jugos de fruta riquísimos que nos llevamos después de comer para el camino.

Después de comer volvimos a Playa Negra, donde teníamos el hotel y decidimos que tocaba descansar un poco para coger fuerzas y salir por la noche. Nos apetecía comer algo que no fuera arroz y como buenos amantes de las pizzas, acabamos en una pizzeria de la que no recordamos el nombre. Puerto Viejo está repleto de bares, pubs y restaurantes. La gente recomendaba mucho el Lazy Mon, que a parte de servir comidas también es un pub y Koki, que también es como un beach club en frente del mar y que tiene una decoración súper bonita.