Llegados a este punto del país y del viaje, la estampa cambió. Pasó a ser todo blanco, los paisajes estaba completamente nevados y la temperatura era más baja. Estábamos en el norte de Islandia. Amanecimos temprano y pusimos rumbo al cañón Jökulsárgjlúfur, donde se encuentras las cascadas Detifoss y Selfoss, había medio metro de nieve y teníamos que ir andando por sendas que habían abierto para que la gente pudiera pasar.

Las cascadas son impresionantes. Primero visitamos Detifoss y luego Selfoss, están muy cerquita la una de la otra. En Islandia hay incontables cascadas y la verdad es que no sabríamos por cual decantarnos. Cada una tiene algo. Estas dos eran enormes y nos gustaron mucho. Este día también nos salió un tiempo fantástico, y aunque pueda parecer que viajar con nieve es incómodo, si vas con el calzado y ropa adecuada, ni te enteras. Nos encantó ver Islandia así, nevada, tal y como es, pero también es cierto que nos gustaría volver en verano y hacer el mismo viaje para poder acceder a otros sitios y poder ver los paisajes al descubierto.

Después de las cascadas visitamos el área geotermal del volcán Krafla. Este volcán da nombre a toda la zona que se encuentra sobre una enorme caldera magmática todavía activa. El cráter del volcán recibe el nombre de Viti y estaba totalmente nevado. Se puede bordear por una senda pero la verdad es que el paisaje no cambiaba mucho desde cualquier punto de vista y la estampa era toda blanca. Esto sí que fue una pena, pero volveremos para poder ver el agua que hay dentro de la caldera del volcán. Hay muchísima actividad volcánica en esta zona por lo que parece obvio que el gobierno islandés haya colocado allí una central geotermal. Cuando estás llegando hay un río en la parte derecha del que sale humo y el olor a azufre en esta parte es exagerado.

Muy cerquita del volcán Krafla y sin dejar la carretera uno nos encontramos con el siguiente punto que visitamos, el campo geotermal de Hverir. Desde la misma carretera ya se aprecia el olor a azufre, lo que cobra sentido cuando llegas y ves pozas con lodo y agua hirviendo, enormes fumarolas de gases, porciones de terreno con un color amarillento indicativo de áreas sulfurosas, todo ello consecuencia de la actividad volcánica de la zona.

Después de esta visita pusimos rumbo a nuestra siguiente guesthouse, Guesthouse Brekka, totalmente recomendable.  A tan solo 30 km de Húsavík y en medio de la nada. Un lugar estratégico para poder ver auroras boreales. De camino pasamos cerca del lago Myvatn y bordeamos un trocito. Yendo hacia la guesthouse el coche nos llegó a marcar -22 grados, aunque cuando llegamos a la casa hacía mucho frío, no nos daba sensación de tanto. 

Cenamos allí una sopa calentita buenísima y cuando salimos ya se empezaba a ver la aurora boreal. Este día fue una pasada. La pudimos ver muy muy intensa y hacer unas fotos chulísimas. Antes de ir a Islandia nunca antes nos habíamos planteado la posibilidad de ver una aurora boreal, tampoco sabíamos exactamente en qué consistía. Si que sabíamos que era una luz verde que aparecía en el cielo pero no sabíamos el motivo. Pues bien, una aurora es un fenómeno atmosfércio producido por particulares solares que cuando entran en contacto con la atmósfera crean un baile de luces  de colores en el cielo, mayormente verde pero también pueden aparecer tonos rojizos o incluso morados. Es un espectáculo que no tiene desperdicio y que nos ha dejado con ganas de más. Lo malo de ir a Islandia en verano es que te pierdes este fenómeno y, creernos, es una de las cosas más bonitas e increíbles que hemos visto nunca. Es como magia. Ya estamos pensando en próximo destino para poder volver a ver las “northern lights” como se les conoce en ingles.

Nosotros mirábamos cada día el mapa de auroras para saber en qué lugares había posibilidad de verlas y en qué intensidad.