Nos gusto tanto Jökursarlon, que volvimos nada más levantarnos porque queríamos volver a verlo y verlo de día, ya que el día anterior lo habíamos visto al atardecer. No sabemos decir cuando nos gustó más. Parecía un lugar distinto, los colores rojizos del día anterior habían desaparecido dejando paso a una nitidez de blanco y azul increíble. La verdad es que tuvimos mucha muchísima suerte con el tiempo y el día no podía estar más despejado. Las fotos hablan por si solas.

Estuvimos un buen rato en el lago. No teníamos prisa porque este día nos esperaban horas de coche para llegar a la parte norte de Islandia recorriendo los fiordos del este del país.

Vimos focas a la otra parte del lago y nos hicimos fotos con los icerbergs que parecían estar apilados esperando a salir para empezar el espectáculo. Probablemente este sea uno de los lugares que más nos ha gustado de Islandia. Nunca antes habíamos visto icebergs y nos encantó la experiencia. En verano hay un tour de navegar por el lago con un barco anfibio. Debe de ser una pasada navegar entre icebergs. Os dejamos un enlace donde podéis reservar el tour aquí.

 

Tras disfrutar del lago pusimos rumbo a Egilsstaðir, nuestro siguiente destino y donde íbamos a dormir. Es una ciudad que se encuentra en el nord-este del país. Llegar hasta allí en marzo fue un poco aventura. Había muchas carreteras cerradas (este día si que miramos el mapa de carreteras) y teníamos que ir comprobando si estaban abiertas o no. Alguna de las veces nos equivocamos y entramos en carreteras que parecían estar accesibles y cuando llegabas a un punto estaba cerrada. Así que CUIDADO!, que no os pase lo mismo que a nosotros y si una carretera esta en rojo no paséis. Tardamos unas 6-7 horas en hacer el camino. Fuimos mucho rato por la carretera que va al lado de los fiordos y la verdad es que las vistas y el paisaje era precioso. Este fue el primer día en el que condujimos por carreteras completamente nevadas. Le temíamos a este momento y cuando llegó el coche ni se inmutó. Nuestro cañonero estaba hecho para estas tierras y se portó estupendamente. Parecía increíble que yendo por carreteras completamente nevadas donde no se veía la línea de separación ni la medianera, el coche ni se inmutara.

Llegamos a  cuando estaba anocheciendo. Dormimos en Birta Guesthouse y calidad-precio está bien. No tiene desayuno pero sí una cocina para poder utilizarla en cualquier momento. Además se encuentra en el centro del pueblo y hay supermercado y algún restaurante cerca. Este día se pudo ver la aurora boreal pero con muy poca intensidad, así que nos fuimos a dormir prontito para empezar el día siguiente con ganas. Nos esperaba un día de cascadas, fumarolas y mucho más.