Empezamos el día visitando la muralla. Hacía un calor horrible pero visitar la muralla de Dubrovnik es algo que no puedes dejar de hacer si visitas la ciudad. Se tarda unas dos horas en darle la vuelta. Nosotros aconsejamos hacerlo a primera hora de la mañana o última hora del día si se visita la ciudad en periodo estival, ya que, el calor llegó a ser agobiante y nos obligó a irnos directos al hotel tras la visita para ducharnos antes de seguir visitando la ciudad.

La muralla es preciosa y las vistas de la ciudad son alucinantes, se ven todos los tejados anaranjados y el mar Adiátrico. Es una muralla de la Edad Media que se construyó para proteger a sus ciudadanos. Es un complejo e imponente sistema de defensa de 1.940 metros de perímetro en el que están incluidos 16 bastiones, 5 fortalezas y 120 cañones.

Después de visitar la muralla, nos fuimos a ducharnos porque habíamos pasado muchísimo caro y salimos a comer por el centro histórico, que está lleno de restaurantes y cafés para tomar algo. Comimos en un italiano y seguimos recorriendo las calles de Dubrovnik y su pequeño puerto, el cual tiene su encanto.

Sobre las 18.00 de la tarde cogimos el teleférico (cable car) para disfrutar de las increíbles vistas de la ciudad. Nuestro consejo es subir antes del atardecer para poder ver Dubrovnik de día, atardeciendo y de noche. El mejor plan es comprar unas cervecitas y disfrutar del espectáculo!