El tercer día en China, 25 de agosto, lo empezamos visitando el Parque Bei-Hai, un jardín imperial más. El Parque contiene un lago enorme en su interior que ocupa más de la mitad del mismo además de estructuras, palacios y templos. Fue uno de los parques que más nos gustó de todos los que visitamos.

Después de Bei-Hai, nos dirigimos a la Colina del Carbón desde donde hay unas vistas preciosas de la Ciudad Prohibida. Ya que no íbamos a poder visitarla por dentro, por lo menos que tuviéramos una idea de cómo era por fuera.

Después de visitar la Colina el Carbón, nos dirigimos al Templo del Cielo, comiendo antes de entrar en un local que había en el mercado de las perlas. Allí hay varias cadenas de restaurantes occidentales. En la cola del Templo del Cielo conocimos a Jorge y a Jordi, dos amigos que viajaban juntos e iban a realizar una ruta parecida a la nuestra y con los que hicimos muy buenas migas. El Templo del cielo es el templo más grande de su clase en toda China, era el  lugar en el que el emperador rendía homenaje al Dios del Cielo por los frutos obtenidos y pedía por las futuras cosechas

Después de esta visita, nos fuimos con Jorge y Jordi a la Plaza de Tian’anmen. La plaza más grande del mundo, plaza que tampoco pudimos visitar con motivo de las celebraciones que estaban teniendo lugar. Nos dirigimos entonces a Quianmen donde dimos un paseo por la zona y cenamos en un “restaurante” chino en una callejuela muy estrecha, donde no había turistas y donde era imposible entenderse con los dueños. Ni siquiera para decirles que no queríamos picante. Después de cenar nos fuimos al hotel.