Nos despertamos a las 6.30 horas con la idea de desayunar pronto y subir a Cerro Chato para poder ver el lago volcánico de 1100 metros de altura, pero como es habitual en esta zona, el día amaneció nublado y lluvioso, por lo que nos aconsejaron no subir hasta Cerro Chato porque no íbamos a ver nada, y hacer una caminata con un guía del hotel por parte del Parque.

El guía nos dio información muy útil de Costa Rica, como los tipos de bosques con los que nos podíamos encontrar, tipos de flores y animales. Además, nos contó la historia del volcán y nos resultó muy interesante, ya que, nos encontrábamos dentro del Parque del volcán y él había vivido en sus propias carnes la erupción del volcán.

Antes del 29 de julio de 1968, no se sabía que el volcán Arenal era un volcán, por lo que se le conocía como montaña Arenal. Ese día fue cuando el volcán entró en erupción. Hasta la fecha, los habitantes de la zona se dedicaban al cultivo de caña de azúcar y otros cultivos y ese día empezaron a escuchar un fuerte ruido pensando que se trataba de un avión. El ruido cada vez era más intenso. Finalmente la gente decidió irse a sus casas y a las pocas horas el volcán entró en erupción. Murieron cerca de 80 personas y todos los cultivos fueron arrasados, por lo que, el Estado le dio a la gente que sobrevivió unas tierras para cultivar un poco más apartadas de la zona del volcán, que es lo que hoy en día se conoce como nuevo Arenal.

Hasta el año 2010 el volcán ha estado lanzando columnas de ceniza y ríos de roca fundida,  lo que añadía valor a dormir en el Arenal Observatory Lodge & Spa, porque podías estar cenando y viendo la lava descender por la falda del volcán. Aunque ahora no es tan increíble, también merece la pena desayunar con vistas al volcán.

También nos pareció increíble la vegetación que ha crecido en menos de 50 años en aquella zona, ya que, cuando el volcán entró en erupción toda la vegetación quedó destruida y ahora allí te encuentras con un bosque lluvioso con árboles de hasta 50 metros, y es que el guía nos contó que las cenizas son orgánicas y el hecho de que llueva tanto hace que la vegetación crezca muy rápido.

Después de contarnos esta magnífica historia, continuamos con la visita a los alrededores del Parque. Nos enseñó algunos pájaros, vimos colibrís y visitamos una cascada muy bonita. Después volvimos al hotel y disfrutamos durante un rato de las vistas del volcán (lo que se podía ver porque estaba nublado) y de la Laguna.

Sobre la 13.00 horas del medio día, nos dirigimos al río Tabacón que se encuentra a 15 minutos en coche del Parque Volcán Arenal. El río Tabacón es un río de agua termal gracias a la actividad volcánica del volcán Arenal y la temperatura del agua está sobre los 30º. Estas aguas termales son 97% provenientes de la lluvia y 3% provenientes del magma. El agua de lluvia entra a través de fisuras en la superficie terrestre y la calienta el magma que se encuentra en el corazón de la tierra. Una vez calientes, las aguas suben a la superficie llevando minerales que se encuentran en los estratos rocosos.

Nosotros nos bañamos en la zona libre, que es gratuita y está lleno de gente local. Pero hay también un complejo hotelero que explota las aguas termales del río. En la zona gratuita no hay vestuarios ni baños ni nada que se le parezca, por lo que nos cambiamos en el coche que lo teníamos aparcado justo arriba del río. Lo aparcamos en la entrada del complejo hotelero y le pagamos algún dolar a un guardia para que nos vigilara el coche, ya que llevábamos el equipaje.

Lo cierto es que este lugar es una pasada porque te encuentras bañándote en un río de agua caliente, en medio de la selva, donde se han formado una especie de piscinas y cascadas naturales. Parece un sitio de película y es de lo más natural.

Como ya era hora de comer, nos fuimos hacia La Fortuna y comimos en una Soda. El pueblo de La Fortuna es súper turístico, nos pareció un Benidorm en Costa Rica, lleno de tiendas de souvenirs, bares, luces,… Total, que comimos y nos fuimos hacía el siguiente hotel, a medio camino entre Arenal y Tortuguero. Dormimos en Puerto Viejo de Sarapiqui, en unas cabinas que se llamaban Cabinas Malibú Los Sueños, muy recomendables si quieres hacer una parada en el camino como nosotros.