A las 6 am del día 24 de agosto nos levantamos porque a las 8 am habíamos quedado en la estación de autobuses de Dongzhimen con los 4 chicos de Valladolid, para coger un autobús que nos llevaría a un pueblo donde coger otro autobús para llegar a la muralla. Antes de llegar al segundo autobús, una trabajadora del mismo nos hizo bajar en una parada para presentarnos a un “chofer” y pactar un precio por el que nos llevara a Jinshanling. Tras mucho discutir y hacer su teatrito (cosa muy común entre los chinos cuando de regateo se trata), finalmente nos llevó por 120 RMB (ida y vuelta). Llegamos a la Muralla a las 11 am y teníamos hasta las 3 pm para recorrerla. La muralla fue impresionante. No había casi gente y aunque hubo tramos duros, mereció mucho la pena. Pasamos por zonas de la Muralla que no habían sido restauradas y la pudimos ver en su esencia. Es muy aconsejable visitar la Gran Muralla en esta zona, a pesar de haber puntos para visitarla más cercanos a Pekín, porque no había prácticamente gente y es muy auténtica.

Después de hacer la ruta que teníamos prevista, con algún bonus adicional, volvimos al hotel a ducharnos para por la noche visitar el mercado nocturno de Wangfujing. Llegamos sobre las 22 y ya estaban cerrando, no pudimos verlo en su pleno apogeo, pero tampoco fue nada del otro mundo. Un mercado muy dirigido al turista donde venden insectos para comer y demás (los chinos no suelen comer insectos). Después de esto nos fuimos al hotel a descansar y reponer fuerzas para el día siguiente.