Último día en Shanghai y ya  lo habíamos visto todo (como hemos comentado antes, Shanghai con 3 días es más que suficiente), por lo que nos fuimos a visitar Suzhou, un pueblo cerca de Shanghai con canales , puentes de piedra, pagodas y jardines. Es también conocido como la Venecia del Este.

Fuimos a Suzhou en tren desde la estación de trenes de Hongquiao. Compramos el billete allí mismo. El trayecto dura unos 40 minutos y vas en un tren en el que puedes escoger ir sentado o de pie y el precio del billete varía en función de cómo elijas ir. Nosotros fuimos de pie porque solo eran 40 minutos y, además, el tren iba completo.

Cuando llegamos a Suzhou cogimos un metro que nos dejó en el centro y de ahí hicimos un paseo en barca por los canales. Después del paseo en barca, paseamos por Shan Tang Jie Street, la calle principal de Suzhou repleta de tiendas y cafés, vimos las pagodas y paramos en un mercadillo donde compramos unas pulseritas y de nuevo volvimos a Shanghai, ya que, queríamos subir al Observatorio del World Financial Center al atardecer.

Subimos al World Financial Center en Pudong. La idea era subir al atardecer para poder ver cómo se encendían las luces nocturnas de Shanghai. El edificio mide 492 metros y hasta hace poco era el edifico más alto de Shanghai, ahora superado por la Torre de Shanghai. Se puede pagar dos tipos de entrada, una que te permite subir hasta el piso 94 y otra con la que puedes subir hasta el piso número 100. Nosotros compramos la entrada para subir a lo más alto porque una vez allí no tiene sentido no subir hasta arriba. Este lugar da un poco de impresión, ya que, estás en la parte alta del abre botellas (como también se le conoce al edifico por su forma de abre botellas) y el suelo es transparente. Solo aconsejaríamos comprar la entrada hasta el piso 94 si tienes mucho vértigo y no te hace gracia ver el suelo bajo tus pies a casi 500 metros de altura, sino, merece la pena pagar un poco más.

Es importante que si queréis subir para ver cómo se encienden las luces nocturnas, subáis pronto, ya que, se llena de gente, sobretodo de chinos, que se ponen en primer fila a la espera de que se enciendan las luces de la Pearl Tower. También es verdad que esperan para hacer la foto y en menos de 5 minutos ya están todos bajando, con lo que se hacen unas colas para coger los ascensores, terribles. Así que, importante, subir con tiempo para poder coger un buen sitio y luego esperar a que se vayan todos disfrutando del espectáculo que es Shanghai.

Así nos despedimos nosotros de este país, desde lo más alto, divisando Shanghai y contentos de haber podido hacer tan maravilloso viaje que, seguro, recordaremos siempre con mucho cariño.