Empezamos el día yendo a buscar a Jordi y Jorge que habían aterrizado en Shanghai la noche de antes. Fuimos a buscarlos a su hotel y fuimos a visitar a los jardines de Yuyuan.

Los Jardines de Yuyuan están construidos a imagen y semejanza de los jardines imperiales y fueron construidos por un funcionario chino para que sus padres, quienes se encontraban muy mayores para viajar, pudieran hacerse una idea de cómo eran estos jardines.

En la actualidad parte de los jardines se han convertido en mercado y la otra parte está abierta al público para poder visitarlos. La verdad que estos jardines son de lo que más nos gustó de Shanghai porque están dentro de la ciudad y son dos hectáreas de jardines. La entrada a los jardines cuesta unos 6€.

Por la tarde visitamos Pudong, el distrito financiero de Shanghai. Los edificios más importantes y llamativos de Pudong son, la Perla (torre de la televisión), el Shanghai World Financial Center y la Torre de Shanghai, último edificio construido y el más alto de la ciudad, con 632 metros de altura. Cuando nosotros fuimos el edificio todavía estaba en construcción, por lo visto está compuesto de 9 edificios cilíndrico cubiertos por la fachada de vidrio  y que gira a medida que sube realizando una espiral. Este edificio cuenta con la plataforma de observación no cerrada más alta del mundo. La verdad que el edificio no deja indiferente a nadie, tanto por su altura como por su arquitectura.

Cogimos un ferry desde el Bund para ir hasta Pudong y llegamos en menos de 10 minutos y estuvimos paseando por sus calles y a través de sus edificios.  Luego nos encontramos con un español, Edu, amigo de Jordi. Con Edu volvimos a cruzar a la otra parte y subimos a una terraza donde había un pub para ver el atardecer y el encendido de luces de Pudong. El pub se llamaba Bar-Rouge y, al igual que el día anterior, por una cerveza pagabas 15 euros, pero por la vistas, el ambiente y el momento, merece la pena.

A la hora de cenar Edu y su novia Shanghaiense nos llevaron a cenar al típico restaurante chino que solo van locales. Este fue el día que más comida típica comimos de allí, además de ser más original y auténtico. El sitio se encontraba cerca de Nanjing Road pero solo tenía nombre en caracteres chinos, así que no podemos deciros como se llamaba.

Lo que más nos llamó la atención de la comida fue unas patatas bravas cubiertas de caramelo que había que mojar en agua antes de comer. El resto de la comida era la típica comida china que puedes esperar.