Este día madrugamos para poder salir pronto de Bocas y la verdad es que salió todo rodado. A las 8 nos recogió una lancha que nos llevó hasta el embarcadero donde salía el bote hacia Almirante. nada más llegar, nos montamos en el bote porque ya estaba saliendo y nada más llegar a Almirante, cogimos un shuttle hacia la frontera. Hicimos el trámite de salida del país, pagamos los 4 dólares correspondientes y a las 9.30 horas ya estábamos en el coche rumbo a San José. Íbamos a dormir en un pueblo cerca de San José que se llama Escazú, donde vive un amigo de Raul, y como teníamos que dormir de camino a Monteverde, nos vino genial la verdad.

Cuando íbamos de camino hacia San José vimos a un grupo de gente mirando hacia un árbol y decidimos parar. Había un perezoso y le pudimos ver la cara perfectamente. La verdad es que había un guía con una especie de prismático que nos dijo donde estaba para que pudiéramos verlo y hacerme fotos.

Para ir hasta San José desde Puerto Viejo tuvimos que atravesar una carretera preciosa que pasa por dentro del Parque Nacional Braulio Carrillo. Es una carretera preciosa porque vas prácticamente por dentro de la selva y mires donde mires hay árboles y todo es verde.

Una vez termina esta carretera estás en San José, capital de Costa Rica.

Esta ciudad no nos gustó nada. Tardamos cerca de una hora en atravesarla, hay muchísimo tráfico y no tiene nada de encanto. Nosotros ni bajamos del coche, nos dirigimos directamente a Escazú que es donde íbamos a pasar la noche. El hotel en el que nos hospedamos fue el Hotel mirador Pico Blanco Escazu, un hotel que tiene su encanto por ser mirador de la ciudad de San José. Las vistas desde aquí son magníficas tanto de noche como  de día. Si tenéis que dormir cerca de San José, es una buena opción. Aunque el hotel es viejo y no está muy bien cuidado, en nuestra opinión, solo por las vistas merece la pena hospedarse allí.