Nos levantamos de nuevo en Rekiavik y nos fuimos hacia un edificio dedicado a exposiciones, que se llama Perlan, mide 25,7 metros de altura y está situado sobre la colina de Öskjuhlíð, desde donde hay unas vistas muy bonitas de toda la ciudad. De vuelta al centro de Reikiavik pasamos a comprar algunos souvenirs y nos fuimos hacia el puerto porque queríamos comer en alguno de los restaurantes de allí que habíamos estado leyendo. La primera idea era probar la ballena, pero luego nos dio muchísima pena, además después de ver un cartel con una que decía “no me comas”, así que abortamos misión.

Comimos en un restaurante que era genial. Tu elegías el pescado que querías en una nevera y ellos te lo cocinaban. La idea nos encantó porque podías elegir el trozo que querías exactamente y el pescado estaba buenísimo. También nos hicieron una sopa de gambas que para combatir el frío nos vino genial. Después de comer ya habíamos visto toda la ciudad y aun nos quedaban horas hasta que saliera nuestro avión.

Barajamos la posibilidad de ir a unas aguas termales, pero finalmente nos decantamos por ver la zona cerca del aeropuerto y ….menudo descubrimiento! eso si que da para un día entero.De haberlo sabido antes habríamos pasado todo el día es la península de Reykjanes. Hbaía volcanes, zonas geotermales, campos de lava, el puente entre dos continentes, … vamos que da para un día entero visitar esta península. A pesar de que teníamos poco tiempo, pudimos visitar  el puente entre dos continentes, la zona geotermal de Krisuvik, los campos de lava que atravesamos con el coche y algún volcán. Fue genial despedirse así de Islandia.

Nos despedimos de Islandia de la mejor manera posible:

No es la mejor foto, ni siquiera es una buena foto, pero estar en el aeropuerto, a punto de coger el vuelo de regreso a casa y que ella aparezca fue mágico. Cuando ya nos habíamos despedido el día anterior de las auroras y pensábamos que no la íbamos a volver a ver, salió y se despidió de nosotros con un hasta luego, porque tanto ella como nosotros estamos convencidos de que nos volveremos a ver.

Islandia es magia, es aventura, es naturaleza, son sensaciones únicas, es un lugar de primeras veces, es VIDA, con mayúsculas, es un país increíble, un lugar donde estás con la boca abierta todo el tiempo, un sitio donde te maravillas a cada paso que das. Islandia ha quedado marcado en nuestra vida viajera y en nuestros corazones. Pensaréis que somos unos exagerados, pero nada más lejos de la realidad. Quién haya estado nos entenderá perfectamente. Islandia…nos volveremos a ver. ¿Cuándo? No lo sabemos, puede que antes de lo que pensamos o puede que de aquí muchos años, pero nos volveremos a ver seguro porque hemos quedado prendados contigo.