Nuestro primer día en Islandia nos dejó con la boca abierta, nos enamoramos de este país desde el minuto uno. Nada más salir del hotel y empezar nuestro camino hacia el conocido como “círculo dorado”, ya empezamos a ver campos de lava y paisajes super curiosos. El “círculo dorado” es como se conoce a la ruta más popular del sur de Islandia. Nuestra primera parada fue el Parque Nacional de Þingvellir (Thingvellir), uno de los lugares más históricos de Islandia, ya que, fue aquí donde se constituyó su Parlamento.

En el Valle de Thingvellir se encuentra la grieta de la dorsal mesoatlátinca que separa las placas tectónicas Euroasiática y norteamericana. Visitamos el lago, que estaba medio congelado, estuvimos andando por la brecha que separa las placas tectónicas, que se encontraba nevada, y visitamos la  Cascada de Öxarárfoss. De aquí nos dirigimos al siguiente punto que queríamos visitar del círculo dorado y que nos hacía especial ilusión, el Geyser. Este lugar y este espectáculo de la naturaleza nos dejó sin palabras. El Geyser es una fuente termal que emite una columna de agua caliente y vapor al aire. El más conocido de esta zona es Strokkur, que escupe agua cada 5 minutos aproximadamente a unos 20 metros de altura.

Hace unos años, había un Geyser más grande en la zona que tenía 20 metros de diametro y escupía agua a 60 metros de altura, pero nos contaron que unos desalmados tiraron piedras y productos químicos para acelerarlo, consiguiendo justo el efecto contrario, que este geyser dejara de escupir, por lo que se ha convertido a día de hoy en una charca de agua, sin más.

Ver este show es de los recuerdos más bonitos  e increíbles que nos llevamos de Islandia. Estuvimos un buen rato haciendo fotos y videos y estábamos expectantes cada vez que se acercaba el momento de la eclosión. Como no podía ser de otra manera, en el mismo sitio en que se aparca han hecho una tienda de souvenirs y una cafetería donde sirven comidas.

Muy cerquita del Geyser y siguiendo por la misma carretera, se encuentra otro de los puntos más asombrosos del círculo dorado y del viaje, la cascada de Gullfoss, que ha sido comparada con las cataratas del Niagara por su belleza y espectacularidad.

A la cascada le envuelve una curiosa historia, y es que estuvo a punto de desaparecer tal y como la conocemos hoy en día. Este lugar tan asombroso fue de propiedad privada hasta mediado el siglo XX y se especuló sobre la posibilidad de aprovechar la caída de agua para producir energía eléctrica. Durante este periodo la catarata fue arrendada a inversores extranjeros por sus dueños. Sin embargo, los intentos de los inversores de llevar a cabo el proyecto fracasaron, debido a la falta de fondos. La catarata fue vendida posteriormente al estado islandés y gracias a Dios, podemos disfrutar de tal maravilla.

El último punto que visitamos del círculo dorado fue el cráter del volcán Kerið, que cuenta con un lago de origen volcánico con un color turquesa precioso. Lo que  diferencia a este cráter de otros  son las tonalidades rojizas que rodean su caldera, el negro de la ceniza y el verde del musgo. El paisaje es espectacular. Para visitar este lugar se pagan unos 2€. Esta es una de las pocas cosas que se paga en Islandia, ya que, al ser todo naturaleza normalmente se visita sin pagar.

El círculo dorado normalmente se hace en un día, ya que, aunque parezca mucho, todos los sitios están cerca entre sí y además está muy cerca de Reikiavik. Hay gente que visita únicamente el su y sur-este de Islandia y salen todos los días desde Reikiavik. Nosotros como íbamos a dar la vuelta, cada día íbamos a dormir en un sitio diferente.

Esta noche dormimos en Selfoss, un pueblo que se encuentra a unos 50 kilómetros de Reikiavik y muy cerca del círculo dorado,  es un punto estrategico para dormir este día puesto que terminas de visitar toda esta zona y queda muy cerca y, además, está cerca de las cascadas que visitaríamos al día siguiente.

Dormimos en Guesthouse Bitra. Super recomendable. Habitaciones cómodas, con baño compartido y un desayuno exquisito. Esto es algo importante para este país, ya que, lo recomendable es hacer un buen desayuno, comer cualquier cosa durante el día y cenar bien por la noche.

Esta noche ya intentamos ver si aparecía alguna aurora boreal, pero no tuvimos suerte. El cielo estaba nublado, así que después de comernos un bocadillo en un Subway (en Selfoss es de los pocos sitios donde hay algunos restaurantes) nos fuimos a dormir.