Nueva Zelanda día 4:  Wellington-Christchurch y Tekapo Lake

Nueva Zelanda día 4: Wellington-Christchurch y Tekapo Lake

En nuestro cuarto día en Nueva Zelanda teníamos que cruzar de la isla norte a la isla sur. Como os contamos en la introducción, aquí había dos opciones. O cruzar en el ferry desde Wellington con el mismo coche que ya teníamos o dejar el coche en Wellington y cruzar en avión. Nosotros finalmente decidimos cruzar en avión. Nos resultaba más económico y, además, por la ruta que teníamos prevista para la isla sur, nos venía mejor volar a Christchurch y ahí alquilar otro coche. La verdad es que esta es una decisión importante en función de la ruta que queráis hacer. Si queréis visitar el norte de la isla sur, lo mejor es que crucéis en ferry, que os deja en Picton y de ahí podéis visitar el Parque Nacional Abel Tasman, el paso de Arthur y es más fácil llegar a los glaciares Fox y Franz Josef.

El día de antes habíamos hecho el trek del Tongariro pero aun así habíamos decidido conducir hasta Palmerston North para hacer mitad camino hacia Wellington para coger el vuelo. Nos despertamos a las 6.30 horas de la mañana para a las 7.00 horas estar camino del aeropuerto de Wellington porque a las 11.30 horas salía nuestro vuelo a Christchurch. Llegamos sobre las 9 a Wellington y fuimos directos a la base de Jucy a devolver el coche. La base de Jucy no está en el mismo aeropuerto, pero tienen servicio de transfer que te lleva y te recoge.

El aeropuerto de Wellington es pequeñito y nos resultó curioso que no pasamos ni un solo control de seguridad. Ni nosotros, ni nuestras maletas. Además, subimos al avión con una botella de 1,5 litros de agua que habíamos comprado fuera del aeropuerto. Supongo que será porque es un vuelo interno y que te hacen control cuando llegas….pero de verdad nos pareció alucinante que no nos hicieran ni un solo control.

El vuelo dura una hora más o menos y las vistas son espectaculares. Vas viendo toda la costa este de la isla sur. Si hacéis este vuelo es recomendable que os sentéis en la parte de la derecha porque así veréis toda la parte de la costa.

Llegamos a Christchurch sobre las 12.30 horas y fuimos a recoger nuestro coche de alquiler, que esta vez habíamos reservado con Go Rentals. Decidimos alquilar cadenas porque al ser invierno y la isla sur, nos daba un poco de miedo que nos pillara una nevada o carreteras con hielo, pero finalmente no hicieron falta. El tiempo nos acompañó todo el viaje y no pudimos tener más suerte.

Una vez recogimos el coche, pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: el lago Tekapo.  Uno de los lugares más famosos y bonitos de la isla sur. Tardamos unas dos horas y media en llegar a Tekapo desde el aeropuerto de Christchurch, pero el trayecto fue precioso y cambiante. Primero pasamos por unos prados super verdes y luego empezó la nieve y las montañas. El camino fue precioso y se nos pasó volando.

Llegamos al lago Tekapo al atardecer. Aún recordamos los colores del cielo reflejados en el agua del lago …impresionantes! Aparcamos enfrente de la famosa Iglesia del Buen Pastor de Tekapo y de ahí dimos un pequeño paseo por los alrededores del lago. Ir a estas horas o al amanecer es muy recomendable por los colores del cielo. El agua del lago es un color turquesa precioso debido a que proviene del glaciar y es roca molida por glaciares suspendida en el agua.

Esta zona de Nueva Zelanda también es famosa porque dicen que es uno de los mejores lugares de observación astronómica, debido a su poca contaminación lumínica, la claridad de la atmósfera y la poca cantidad de noches sin nubes. También es posible ver la aurora austral desde aquí. En este aspecto no tuvimos tanta suerte y no la pudimos ver. De hecho, en el lago Tekapo se encuentra el Observatorio de la Universidad de Canterbury, Mount John, un lugar donde la vía láctea parece ser que se ve de cine. Justo al lado del Observatorio hay un café en el que nos quedamos con ganas de entrar, el Astro Café, por lo visto las vistas al lago y las montañas desde allí, café en mano, son espectaculares. Para llegar al Astro Café se puede subir andando o con coche, pero para acceder por carretera hay que pagar 5 dólares.

También hay tours para visitar el Observatorio Mount John, pero por lo que leímos era caro para lo que te enseñaban y, para ver la vía láctea, cualquier zona del lago Tekapo es buena.

Realmente nuestro cuarto día en Nueva Zelanda fue más de cruzar de una isla a otra y llegar a Tekapo que otra cosa. Después de disfrutar del lago, nos fuimos a la casa en la que íbamos a dormir esa noche. Un guesthouse que habíamos reservado a través de Booking en el mismo pueblo y que se llamaba Blue Star Inn Tekapo. Muy recomendable la casa, la dueña de la casa y el entorno. Esta noche, por recomendación de la casera que era japonesa, cenamos en un restaurante japonés que se llama Kohan Restaurant, y nos aconsejo que probásemos el salmón porque era de allí. Se pesca en un canal que hay entre el lago Tekapo y el lago Pukaki.

Después de cenar estuvimos organizando nuestra ruta para el día siguiente: íbamos a acercarnos al Mount Cook…

¿Veríamos el Monte Cook? ¿Podríamos hacer algún trekking? ¿Se comportaría el tiempo? Os lo contaremos todo en el siguiente post….gracias por leernos!!

 

TROMSO: SU NOCHE POLAR Y SUS AURORAS BOREALES

TROMSO: SU NOCHE POLAR Y SUS AURORAS BOREALES

Nada más volver de Islandia y ver sus magníficas auroras boreales, decidimos que aquello no podía quedar allí y que teníamos que volverlas a ver. Fue así como empezamos a informamos sobre los mejores lugares para ver las luces del norte. Primera de la lista: Tromso! Cuánto más leíamos de este destino, más nos emocionaba y más ganas teníamos de ir. Fue un viaje premeditado, preparado, buscado y deseado. Enseguida le pusimos fecha, pasaríamos allí el fin del año 2017 y empezaríamos el 2018.

¿Qué saber de Tromso antes de ir?

Ubicación: Tromso está considerada como “la capital del ártico”. Se encuentra en el Norte de Noruega, concretamente a 350 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico. El distrito de Tromso cuenta con muchísimas islas, la mayoría conectadas por puentes, por lo que es fácil moverse en coche. Gracias a su proximidad al Polo, en Tromso se viven dos fenómenos climatológicos opuestos: la noche polar ( del 21 de noviembre al 21 de enero) y el sol de medianoche (del 20 de mayo al 22 de julio). Nosotros estuvimos durante la noche polar y es una experiencia única. Cuatro horas de claridad (de 10 a 14 horas) en las que parece que esté atardeciendo todo el tiempo. Algo único!

Clima: Evidentemente, la temperatura de Tromso depende de la época del año, pero calor allí no pasarán. jeje. Nosotros fuimos en diciembre y, debido a la noche polar el sol no llega a salir, las horas de luz son escasas y las temperaturas son más bajas. A pesar de ello, y debido a una corriente cálida que llega a Tromso proveniente del Golfo de México, las temperaturas suelen ser más altas que en otros lugares de la misma latitud. Aunque una noche llegamos a estar a -18º, lo normal fue que estuviéramos entre 1º y -10º.

Cuándo ir: Depende de lo que queráis ver. Si queréis ver auroras boreales y vivir la noche polar, tendréis que ir entre octubre y febrero-marzo. Se dice que los mejores meses para ver las luces del norte son septiembre-octubre y marzo-abril. Nosotros en diciembre la vimos 2 noches de 4, así que no está mal. Si vais en verano podréis ver el fenómeno del sol de media noche y vivir casi 24 horas de día. Los paisajes estarán super verdes y no hará tanto frío…la verdad que debe de ser super bonito ir en primavera-verano.

Cómo moverse: Nosotros nos movimos en coche. Alquilamos un 4×4 con la compañía Avis (nos costó 200€ más 125€ de seguro a todo riesgo, para 5 días). Es súper fácil conducir en Tromso. La verdad es que yo iba con algo de miedo por la nieve, el hielo, y las pocas horas de luz, pero está todo adaptado para poder conducir sin problemas. Las ruedas de los coches son de tacos, pasan los quitanieves muy a menudo y las carreteras están en muy buen estado, así que fue como conducir por aquí. Nosotros decidimos alquilar coche porque no queríamos coger tours para ver las auroras boreales y, además, queríamos explorar los fiordos ” a nuestro aire”. jeje.

Moneda y economía del país: Noruega en general es un país caro, pero la ciudad de Tromso se lleva la palma. Yo creo que la manera más fácil de medir la economía del país es sabiendo el precio de una cerveza. Nada más y nada menos que 12€. La moneda es la corona noruega y más o menos 1€ son 10 coronas.

Dónde dormir: Si no alquiláis coche y vais a cazar auroras con tour, lo normal es que os hospedéis en Tromso. Mirarlo con antelación porque barato no es, y si vais en fechas clave como nosotros, en plena Navidad, el precio se dispara. Nosotros como teníamos coche y queríamos hacer un “roadtrip”, dormimos en varios sitios. Dormimos dos noches en Tromso en una casa que reservamos por air bnb. Otra noche dormimos en la isla Kvaloya, en el mismo fiordo, en una guesthouse super bonita que reservamos a través de Booking, Sjotun Brygge. Y las otras dos noches dormimos en la isla Sommaroy, en un airbnb super recomendable y que os dejamos aquí. Más abajo os hablamos de cada lugar que visitamos tanto en la isla de Kvaloya y en Sommaroy.

Dónde comer: En Tromso salir a comer o cenar no es económico. Nosotros nos habíamos llevado comida desde España y allí compramos en supermercado para desayunar. Salimos tres veces a comer por ahí y el resto de días comíamos o cenábamos en las casas donde nos hospedábamos. El primer día en Tromso comimos en un restaurante italiano que hay nada más bajar del teleférico Fjellheisen, Allegro Pizza. Raul salió encantado, además fue bastante económico para ser Noruega. Los otros dos días comimos en la isla Sommaroy. Os contamos dónde más abajo.

Si vais a hacer un “roadtrip” tener en cuenta que fuera de lo que es Tromso ciudad hay poca vida, por lo que tenerlo en cuenta para la gasolina y para los supermercados. En la isla Sommaroy sí que hay un surtidor de gasolina y un pequeño supermercado.

Nosotros fuimos a Tromso a ver auroras boreales, lo que no sabíamos es todo lo que nos tenía preparada esta zona de Noruega. Pero antes de empezar a contaros vamos a aclarar algunas cosas…¿qué es una aurora boreal? ¿Por qué se produce este fenómeno natural? ¿Por qué solo se puede ver en determinados lugares del mundo? ¿Qué condiciones deben darse para poder verlas? Todas estas preguntas nos las hicimos nosotros la primera vez que las vimos y empezamos a indagar….

Si yo tuviera que definir qué es una aurora boreal solo de verlo, no sabría por donde empezar…es una experiencia única, que te eriza la piel, que te emociona y que te da ganas de reir, llorar, saltar,… son unas luces verde intenso que bailan en el cielo. Que aparecen y desaparecen, que van haciendo formas moviéndose rápidamente y que hacen que te quedes embobado y se te vaya el frío y todos los males. Vale, no es una definición técnica, ni siquiera es una definición, pero es, más o menos, lo que sientes al verlas,…como os he dicho, es difícil de explicar. Por eso, he recurrido a varias webs para definir más o menos porqué ocurren y a qué se debe.

En el blog AstroAfición, definen la aurora boreal: “Las auroras boreales, también llamadas auroras polares, son uno de los mayores espectáculos de la naturaleza. Una aurora polar se produce cuando una eyección de masa solar choca con el campo magnético de la Tierra. Cuando llegan las partículas cargadas (protones y electrones) procedentes del viento solar son guiadas por el campo magnético de la Tierra e inciden en la atmósfera cerca de los polos. Cuando esas partículas chocan con los átomos y moléculas de oxígeno y nitrógeno, los componentes más abundantes del aire, parte de esa energía de colisión excita esos átomos, aumentando su energía, de forma que cuando se desexcitan devuelven esa energía en forma de luz visible de varios colores”.

Las auroras boreales se producen cera de los Polos. Por eso si la aurora se da en el Polo Norte se conoce como aurora boreal (de septiembre a marzo) y, si se da en el Polo Sur, se conoce como aurora austral (de marzo a septiembre).

Las condiciones fundamentales que deben darse para que el fenómeno ocurra son tres: actividad solar, cielos despejados y oscuridad. Por eso se dice que las mejores épocas son septiembre-octubre y marzo-abril, porque en esas épocas los cielos suelen estar más despejados, ya que, en los meses de noviembre, diciembre y enero suele nevar  bastante. Aun así, en días de cielos despejados, se ven.

La oscuridad es importante, por eso hay que alejarse de núcleos urbanos y de lugares iluminados, por qué la intensidad se verá mejor. Es verdad que hay días donde la aurora es de una intensidad brutal y se ha llegado a ver desde la misma ciudad de Tromso, pero lo normal es irse a lugares donde no haya ni una sola luz. Por ese motivo, nosotros decidimos alquilar coche, porque así podíamos ir a buscar cielos despejados y oscuros. Existen tours de “cazas” de auroras boreales donde te llevan a estos lugares y van cambiado de ubicación para buscarlas. Estos tours en Tromso son caros. Debéis valorar si preferís alquilar un coche y salir en su búsqueda ayudados de apps o si preferís pagar y que os lleven. El problema de pagar por un tour es que puedas volverte sin haberlas visto y el dinero no te lo devuelven. Evidentemente no te pueden garantizar que las veas, ya que, depende totalmente del tiempo. Lo que sí que te garantizan es que harán todo lo posible para buscar el lugar donde se pueda ver. Incluso hay algunas empresas que si no las ves te dan la opción de volver otro día pagando menos.

Uno de los tours que nos  recomendó Ana (@anais85val en Instagram) para ver auroras fue el de Creative Vacations. Es una empresa de un profesional de la fotografía. Los tours son de 2 a 12 personas y duran entre 7 y 10 horas. En esta concretamente te dejan un traje especial para combatir el frío, te ofrecen te y café caliente, galletas y te van contando historias de las auroras boreales mientras esperas a que el fenómeno suceda. Si queréis coger el tour con esta empresa debéis reservar con antelación porque se suele llenar. Nosotros lo miramos en noviembre y para la semana del 26 de diciembre solo le quedaba un día libre. El precio son 1350 coronas noruegas por persona. Unos 120€. Para los precios de allí, no está mal. En cuanto al tema del la fotografía, por lo visto son unos profesionales y te dejan parte del material y te ayudan a sacar la mejor instantánea. Ana nos contará al final de este post su experiencia, así que si queréis conocer su punto de vista, seguir leyendo hasta el final 🙂

Otra de las empresas que hacen tours de caza de auroras boreales es Artic Guide Service. El precio de esta empresa es de unos 100€ y suelen salir a las 18 horas y vuelven sobre la 1.30 horas de la mañana. Con esta empresa si ven que el pronóstico es desfavorable te llaman por si quieres cambiar la reserva para el día siguiente. Aquí también te ofrecen bebidas calientes y galletas, pero no los trajes antifrío..jeje, así que abrigaros bien.

Nosotros, finalmente decidimos ir a “cazar auroras” por nuestra cuenta. Cada noche mirábamos las aplicaciones que nos habíamos descargado en el móvil para ver dónde había cielos despejados y allí nos dirigíamos. Las apps que hemos utilizado han sido:

Meteo Earth: una app interactiva en 3D genial para buscar cielos despejados. Amplias la zona de la que quieres información y te dice en un rango de 24 horas hacia dónde van las nubes. Esta app nos pareció super fiable y muy útil. De hecho, las dos veces que vimos auroras, la aplicación nos dijo a qué hora exacta se iba a despejar el cielo y no falló.

yr.no: esta es una app de tiempo exclusiva de Noruega. Hay web y aplicación para el móvil. Es bastante buena pero para nosotros la anterior nos fue mejor porque sabíamos a qué hora exacta se iba a despejar.

Norway Lights: Esta app es una aplicación exclusiva de Noruega que, en principio, te dice si hay posibilidades de ver auroras o no. Tu filtras por la zona y con un TRY o GO, te dice las horas en las que puedes intentar verlas o en las que si vas las ves seguro. La verdad es que habíamos oído hablar bien de ella pero a nosotros no nos gustó mucho. Cambiaba mucho durante el día. Una vez que salimos con GO no vimos y las veces que las vimos ponía TRY, así que, muy fiable no nos pareció al menos en días nublados.

-Accu Weather: esta aplicación seguramente la conozcáis porque es una aplicación para saber el tiempo que va a hacer. Para nosotros mejor la de meteo earth.

Northen eye: Una aplicación móvil que te dice la actividad de la aurora diariamente y a cada hora. Esta aplicación se refiere más a la intensidad de la aurora que al tiempo en sí en función del índice Kp, utilizado para medir la intensidad de las luces del norte. Esta aplicación es buena para saber si la veréis intensa o no, pero lo importante es que el cielo esté despejado, porque por muy intensa que sea, si el cielo está cubierto….poco podréis ver.

Todas estas aplicaciones son gratuitas. Existen también aplicaciones de pago como my aurora forecast, que está la versión gratuita y la versión de pago. Algunas de ellas incluso te avisan o te envían mensajes de texto cuando la aurora se ve. Nosotros personalmente nos apañamos con las que hemos dicho antes. Insistimos en que lo más importante es que el cielo esté despajo…la intensidad viene luego, pero primero preocuparos por buscar un buen cielo que no esté cubierto.

¿Cómo vestirse para ver auroras boreales? Este es otro tema que nos preocupaba cuando fuimos a Islandia y después de varios destinos de frío hemos aprendido a vestirnos para la ocasión.jeje. En algunos de los torus de “caza” de auroras boreales, te prestan unos trajes térmicos anti frío. Aún así, hay que abrigarse.

Nosotros siempre llevamos una primera capa que es térmica, una segunda que suele ser polar y encima de todo eso la ropa de nieve (pantalón y chaqueta). Alguna vez hemos llegado a llevar dos térmicas o dos polares o, encima del polar, otra capa antes de la chaqueta. Eso ya depende del frío que haga. Además, yo suelo ponerme unos calcetines normales y encima unos de nieve y mis botas son de nieve y con pelo por dentro. En las manos suelo llevar dos pares de guantes. Unos guantes finos (sotoguantes), que es como si no llevaras nada pero te aumenta la temperatura algunos grados, y los guantes de nieve. En el cuello llevamos una braga polar y en la cabeza un gorro y si hace mucho frío, nos ponemos la capucha de la chaqueta. Hay veces que no nos podemos ni mover, pero…ande yo caliente, ríase la gente! Pues eso!

En este viaje probé unos calentadores de manos y pies químicos que se activan con el aire. Yo los compré a través de amazon de la marca Thermopad. En los pies los compré con forma de plantilla y para las manos una especie de bolsita que me la metía dentro del guante o en el bolsillo y las manos dentro del bolsillo. Duran unas 8-10 horas y la verdad es que es super agradable porque emana mucho calor. Alcanzan una temperatura de 45°C y se mantienen a 37°C de temperatura media.

¿Qué ver en Tromso?

Tromso es una ciudad pequeñita del circulo polar ártico que en un día la tenéis vista (día y medio si me apuras), pero que tenéis que ver si o si! Es una ciudad preciosa con unas vistas increíbles.

-La catedral del ártico es la imagen de Tromso por excelencia. Realmente no es una catedral, es una iglesia, pero es conocida como la catedral del ártico y su arquitectura es genial. Se puede entrar a visitarla pero tienes que pagar 5€. Desde fuera es de cristal y se ve, así que si os queréis ahorrar ese dinero….

-Teleférico Fjellheisen. Desde aquí se ve toda la ciudad de Tromso y las montañas y las vista son un espectáculo. Intentar subir al atardecer. Para nosotros esto fue obligatorio porque con la noche polar vivíamos un atardecer continuo, pero si vais en otra época del año intentar tenerlo en cuenta porque ver la ciudad iluminada con las montañas de fondo no tiene desperdicio.

-Biblioteca pública y archivo de la ciudad. Este edificio os llamará la atención seguro por su arquitectura y no pensaréis que es una biblioteca a menos que lo sepáis de antemano.

El puente de Tromso. Hasta 1960 Tromso estaba conectada con el continente únicamente con un servicio de ferry. Fue en ese año cuando se inauguró este puente que además de conectar ambas partes de la ciudad, es un icono de la misma.

-Pasear por el precioso puerto de Tromso.

-Pasear por la plaza principal y la calle principal de Tromso, Storgata.

Polaria. Es el acuario más septentrional del mundo aunque está pensado para niños. Aunque no entréis al menos acercaros a ver el edificio porque por fuera es muy bonito.

Ølhallen. Es el pub más antiguo de Tromso y eran las antiguas bodegas de la cervecera Mack, la marca de cerveza del país.

Museo Polar

Skansen, la casa más antigua de Tromso que data del año 1789.

Todo el recorrido lo podéis hacer andando porque es una ciudad super pequeñita. Nosotros no visitamos Polaria ni el Museo, por lo que no podemos deciros si merece la pena o no…íbamos a Tromso a ver auroras..jeje!

¿Qué más se puede hacer en Tromso?

Tromso es mucho más que su ciudad y tiene mucho, muchísimo que ofrecer ….Al tener alquilado un coche nosotros visitamos la isla Kvaloya y la isla Sommaroy. Lo que hacíamos era aprovechar las pocas horas de luz que teníamos para poder visitar estos sitios.

Kvaloya

En la isla de Kvaloya, visitamos Grotfjord, Trovnik y el precioso fiordo Ersfjordbotn. Recorrer esta isla en coche es una maravilla, queríamos parar a cada metro. Las imágenes hablan por sí solas…

El día en que visitamos Kvaloya, dormimos en Sjotun Brygge, súper recomendable. En el fiordo de la isla, con vistas al océano…Esta noche vimos las luces del norte desde el mismo fiordo, no nos tuvimos que alejar mucho…aunque luego fuimos a buscarla a Ersfjordbotn porque ese lugar es mágico, pero el cielo se cubrió.

Justo enfrente de Sjotun Brygge se encuentra el Lady Elsie, un barco que lleva a Chas Walker por capitán y con el que salimos a ver orcas….Fue increíble, una de las mejores cosas del viaje además de las auroras boreales… Queríamos ver orcas pero no nos habíamos decidido con qué compañía hacerlo, así que nos dejamos llevar y decidimos que ya lo cogeríamos allí. Nada más hacer el chek in en la guesthouse, el dueño nos habló de Chas. Su barco está amarrado justo enfrente de la casa. Nos dio su número de teléfono y reservamos. Fue como un tour privado porque solo había 2 chicas suizas y nosotros 4. Nos dejó trajes antifrio, antipostu y antitodo, pero muuuy calentitos, botas, gorro, guantes y todo lo que quisieras coger. En el barco nos ofreció café y te caliente, y galletitas, y nos fuimos a buscar orcas. Las vimos, muchas y de muy cercas. Grandes y bebés…Chas hizo que pudiéramos cumplir nuestro sueño bien de cerca…

A la vuelta, paramos y pescamos un bacalao. Fue otro de los momentazos del día. Y antes de volver a casa, navegamos rompiendo el hielo que se había formado en el fiordo….El precio de la excursión fue de 100€ por persona más o menos…pero merece tanto la pena… Sobre las 10 horas salimos (cuando empezaba una pequeña claridad en el cielo), y a las 14 estábamos de regreso (cuando oscurecía). Este día comimos en la isla Sommaroy. Chas nos había hablado de una sopa de pescado que teníamos que probar, pero nos equivocamos y nos metimos en otro bar. Tiene delito! En Sommaroy solo hay dos bares y nos metimos en el que no tocaba… Aun así comimos bien. El sitio se llamaba Anne-Grete Jensen Havfrua Kro y está a la entrada de la isla, nada más cruzar el puente.

Sommaroy

Sommaroy es una isla que se encuentra al oeste de Tromso y a una hora más o menos del centro de la ciudad. Nosotros dormimos dos noches en esta isla en una casa que reservamos por air bnb y que os hemos dejado el enlace en la introducción. ¿Por qué dormimos aquí? Por que habíamos leído que era uno de los mejores sitios para ver auroras, ya que, al haber menos montañas hay más amplitud. Además, había poca luz y parece ser que el cielo suele estar más despejado.

Sommaroy es super bonito y tranquilo. Tiene gasolinera, un pequeño supermercado y dos restaurantes. Algo que desde Tromso a ahí no habíamos visto en ningún sitio.

La isla de Sommaroy es super pequeñita. Ahora acaban de abrir un hotel, el Sommaroy Artic Hotel, pero es algo caro. Aquí es donde sirven la sopa de pescado que nos aconsejó Chas y que probamos al día siguiente.

Desde Sommaroy también hay tours para salir a ver orcas, pero como nosotros lo habíamos hecho el día anterior con Chas, ese día decidimos visitar la isla andando e intentar subir a su montaña de Hillesoya. El tiempo no acompañaba mucho, había estado nevando y no había senda, por lo que nos tocó dar la vuelta. Pero algo bueno ocurrió, y es que descubrimos un sitio precioso para ver auroras… En el mapa que os dejamos más abajo os marcamos los sitios donde fuimos nosotros a verla las dos noches que la vimos.

El punto que tenéis marcado en el mapa como “aurora boreal día 2”, es el sitio tan espectacular que conocimos por el día y que decidimos ir por la noche pensando que estariamos solos. Cuando llegamos allí había mucha gente y es que, se trata de una propiedad privada donde el dueño lleva ahí a ver las luces del norte a la gente que está hospedada en el hotel. Cuando nos vio, al principio no nos dijo nada, nosotros nos infiltramos entre la gente…jeje. Al rato vino y nos preguntó que si sabíamos que esa era su casa y que estábamos en una propiedad privada….le dijimos que no y que lo sentíamos, pero debimos de caerle bien porque además de que nos dejó quedarnos, nos invitó a café y te caliente y a utilizar su baño…vamos un encanto! El sitio es espectacular, así que si queréis ir, o podéis intentar hacer como nosotros, o podéis ir al hotel a ver por que módico precio os dejan hacer el “tour” con ellos. Supongo que si os hospedáis en el hotel, entrará en el precio.

En esta parte de Noruega hay más actividades para hacer, como ir a ver renos a una granja, o hacer un trekking por sus montañas. Nosotros todo esto lo hicimos por nuestra cuenta. De hecho, yo quería ver renos y vimos uno salvaje por la carretera. Pero es verdad que me habría gustado ir a una granja, estar con ellos y darles de comer. Hay un tour para vivir una experiencia sami que se llama Tromso Artic Reindeer. 

Con la empresa Creative Vacations también hay tours para hacer trekkings con ellos. Os dejamos aquí el enlace.

Os dejamos un mapa donde tenéis marcados los puntos que visitamos, dónde dormimos, algún que otro restaurante, y donde disfrutamos nosotros de las auroras boreales:

La experiencia de Ana (@anais85val en Instagram)

Y hasta aquí nuestra experiencia en Tromso. Nuestra compi Ana (@anais85val en Instagram) estuvo en Tromso 15 días después que nosotros y le pedí que nos contara su experiencia porque fue algo distinta a la nuestra. Ana es una super viajera que ha estado en más de 53 países. Todos los años hace dos viajes grandes y cada mes, más o menos, hace una escapada. Nos encanta su cuenta de Instagram y sus consejos porque son super valiosos. De hecho, a pesar de ir más tarde a Tromso, nos aconsejó algunas cosas como la empresa Creative Vacations (de la que os hemos hablado y que ella también os va a hablar), y algún que otro consejo de fotografía… es una entendida de este mundo y casualmente Raul ha hecho el curso de fotografía con el que también fue su profesor. Os dejamos con su experiencia y sus super fotones:

“Mis compañeros de atuairemolamás me propusieron aportar mi punto de vista de mi reciente viaje a Tromso. Fui poco después que ellos pero algunas cosas las hice de manera diferente, lo cual creo que aporta más información y detalles de este viaje.

Para empezar el viaje fue en Enero, en pleno invierno. Si vas a Tromso en esta época asumo que hay una cosa que no te quieres perder bajo ningún concepto: la aurora boreal. Era de hecho la razón principal de este viaje, aunque también advertir que en Tromso y alrededores tienes muchas más opciones, actividades y paisajes que disfrutar.

Tromso es, si no la mejor, de las mejores zonas del planeta para ver la aurora. Mucha gente acude a esta ciudad en pleno invierno para disfrutar de la dama verde. Lo bueno de aquí además es el clima, que debido a corrientes y a circunstancias climatológicas, es más benigno que en otras zonas o lugares a la misma latitud. Aún así, va a hacer frío y vas a disfrutar y a sorprenderte con los paisajes nevados, que son espectaculares, pero ese frío no va a ser insoportable. Las temperaturas son más suaves de las que uno se espera, entre menos 10 como mucho (aunque sí, puede haber días de más frío) hasta algunos grados sobre 0.

Para ver la aurora boreal hay que estar pendiente de varios factores. Hace falta estar en el lugar adecuado, y como he dicho Tromso es de los mejores sitios del planeta. Hace falta oscuridad, y por ello sólo es factible verla de octubre a marzo. En el invierno ártico tendrás muy pocas horas de luz, se hace de día muy tarde y de noche muy pronto, con lo cual es una época perfecta. En la luz hay que tener en cuenta que si tienes luna llena te puede dificultar la visibilidad, esto hay que pensarlo aunque se pueden ver buenas e intensas auroras con luna llena, pero evidentemente es una fuente de luz importante. Otro factor es la intensidad, que se mide en Kp (a más Kp, más intensidad). En Tromso se ven auroras si el Kp es de más de 0, pero no es lo mismo una aurora con un Kp de 1, que se verá más blanca o de un verde muy claro, a un Kp de 6 o 7 que es mucho más intensa. Lo normal es tener 1, 2 o 3, aunque puedes encontrarte de todo. Y el último factor que hay que tener en cuenta pero que muchas veces es el más importante y determinante son las nubes. Si el cielo está muy cubierto es muchísimo más difícil (y, a veces, imposible) ver la aurora. Esto es, evidentemente, muy impredecible.

Para todos estos datos, de Kp, intensidad y nubosidad, te puedes ayudar de varias aplicaciones para el móvil extremadamente útiles, que te dan estos datos con algunos días o horas de antelación ( por supuesto, hay algunas variantes que pueden cambiar rápidamente) . Para mí la mejor fue Aurora Forecast, también use Nothern Eye Aurora y Norway Lights.

Una vez te planteas que vendrás a Tromso a ver la aurora Boreal, surge el problema de cómo hacerlo. Mucha gente se plantea alquilar un coche e ir a verla por su cuenta, siguiendo las indicaciones de las aplicaciones móviles que te dicen dónde hay posibilidades de verla. Pero muchos otros prefieren un tour o visita guiada, por mayor facilidad o por lo que sea. Yo me decanté por esta segunda opción, y te voy a contar exactamente por qué y los pros y contras que le veo.

Primero, comentar que hay varias maneras de realizar las excursiones contratadas, pero se pueden dividir en dos fundamentales: ir con un grupo grande en autobús (30- 40 personas) o ir en un grupo pequeño en furgoneta o coche (desde privado hasta 10-12 personas). Luego hay opciones intermedias. También hay otras maneras que no comentaré porque no indagué en ellas, pero se puede hacer desde un barco, o hacer excursiones con trineo de perros que incluyen ver la aurora desde algún campamento y muchas más opciones. Todas las agencias y todos los tours los encontrarás en la magnífica página web de turismo de Tromso, de las mejores que he conocido (www.visittromso.no). Todas incluyen recogida en el centro de Tromso (que suele ser sobre las 18:00), después te dejan en tu hotel (sobre las 2:00 de la mañana) e incluyen cena (ligera, en plan sopa caliente o platos ligeros) y snacks

Las diferencias existentes entre estas dos formas de hacer la excursión son varias. La primera el precio, el autobús suele costar entre 850-950 NOK (coronas noruegas) por persona y las excursiones con grupos reducidos el precio va desde los 1100 hasta los 2000 o más NOK. La segunda es que las del autobús suelen tener sitio y casi siempre las puedes reservar el día de antes o a veces incluso el mismo día por la mañana antes de las 12:00 horas, bien por internet ( entonces llámalos para confirmar que estás en la lista) o bien en la oficina de turismo que está en el centro de Tromso, donde son súper amables y te atenderán perfectamente ( y casi siempre en español). De esta manera puedes tener más seguridad respecto al tiempo, y arriesgarte menos en ese sentido. Las excursiones pequeñas suelen reservarse varias semanas antes, y si llegas allí sin ella es posible que no te queden plazas. Otra diferencia importante es que en las excursiones en autobús o grandes muchas veces si no consigues ver la aurora hacen descuentos para reservar otra visita con ellos la segunda noche o sucesivas, que te sale al 50 % o menos, y esto no suele pasar en las agencias más pequeñas. Las grandes también tienen packs de varios días a precios más económicos, con lo cual te aseguras más días a un precio más ajustado. En las pequeñas esto a veces pasa, y si reservas otra noche te van a hacer algún descuento, pero va a ser pequeño.

Por ahora parece que en las grandes todo son ventajas, pero evidentemente esto no es así.  El trato entre estos dos tipos de excursiones es una de las grandes ventajas de las pequeñas, donde es todo más cercano y fácil. La ventaja fundamental además, y que me hizo a mí decantarme por una pequeña, es que se preocupan más de que veas la aurora y te llevan a sitios más alejados, diferentes o difíciles. Lo tienen además más fácil para moverse que en el bus.  Otra cosa menos importante pero a tener en cuenta es que te dejan ropa , botas y material para vestirte para soportar el frío, en las excursiones con autobús normalmente no está incluido (en algunas sí ). ¡Os aseguro que con los monos y las botas que te dejan yo tenía hasta calor!

Y luego está el tema de la fotografía. Aquí para algunos será lo más importante, para otros será accesorio y para otros será algo sin nada de importancia. Yo algo se de fotografía, mínimo pero algo se, pero hay gente que no sabe nada y quiere hacer fotos bonitas para el recuerdo, o gente que ni siquiera tiene cámara réflex pero quiere también fotos. Bien, esto cada agencia especifica lo que ofrece, en las grandes se que también tienen gente que te va a ayudar con tus fotos, pero en las pequeñas es una de las grandes ventajas. Muchas tienen fotógrafos profesionales entre los guías, o el propio guía lo es, y te va ayudar en todo, aunque en tu vida hayas disparado en manual, van a estar pendientes de ti y de tus fotografías si les pides que te ayuden.

Porque sí, hay que saber disparar en manual, con unos determinados parámetros y unas determinadas características. Es absolutamente indispensable un trípode porque hay que sacar fotos lentas (20-30 segundos o más). El algunas agencias grandes te van a dejar trípode, pero se que no tienen para todos. En las pequeñas todos tienen trípodes de excelente calidad si no dispones del tuyo propio. Primero te ajustarán de manera individual tu cámara, te explicaran bien cómo tienes que hacer fotos, te ayudarán con el enfoque y los parámetros, y estarán contigo para sacar las fotos que quieres.

Además de todo esto, también en las agencias pequeñas, y en algunas grandes, el fotógrafo te hará fotografías a ti o tu grupo/pareja, de forma individual, que luego te enviará por email. Esto es difícil de conseguir sin un flash o disparando primero con luz, hay que saber hacerlo. Para algunas personas es el recuerdo que quieren sí o sí, y es lo que más tienen en cuenta a la hora de mirar agencia.

Como ves, hay muchas cosas que hay que tener en cuenta. Mi recomendación personal, totalmente subjetiva, es que al menos una noche se haga con una agencia pequeña. Lo malo es que hay que reservarla con tiempo, y para algunas personas puede resultar caro. Para mí pagar 130 o 150 euros en un viaje que ya de por sí no es barato, dado el trato y las facilidades que ofrecen, no es excesivamente caro. Lo bueno es que creo que permite disfrutar de la mejor manera posible la experiencia de ver la aurora boreal.

Para mí, por tanto, lo ideal sería reservar al menos una noche con agencia con grupo pequeño y si no tienes suerte o quieres más noches, puedes plantearte lo del bus u otras opciones.

Yo elegí una agencia concreta tras preguntar a gente que había estado e indagar en foros y páginas de internet, pero hay algunas muy parecidas que ofrecen lo mismo. No obstante, mi experiencia con ellos fue increíble. Se trata de Creative Vacations. Reservé dos noches y me hicieron descuento en la segunda al hablar con ellos por mail (el precio sin descuento son 1350 NOK por persona). Además de todas las ventajas que he comentado anteriormente, aquí hay una a añadir y es que Vidar, el guía y fotógrafo, habla un español perfecto y Silvia, su mujer, es Argentina. Por ello muchas veces tienen a españoles con ellos en sus salidas. Aquí sí que es imprescindible reservar en ocasiones con muchos días de antelación, hay días que estaban ya llenos cuando yo lo miré.

Nos recogieron en el Hotel Radisson, en el centro de Tromso, a las 17:30, y cuando ya estábamos todos (dos furgonetas con 6 personas cada una). El primer día los únicos españoles éramos nosotros dos, y le dijimos que podía dar todas las explicaciones en inglés porque lo entendíamos bien. Primero nos llevó a su casa, nos explicó lo que era la aurora. Nos dejó claro que no esperáramos verla con la intensidad con la que casi siempre se muestra en conocidas fotografías, que algunas personas se defraudan porque muchas veces no se ve así, y en una cámara de fotos se ve muchísimo mejor (además del tema de la edición de las fotos, donde se puede subir saturación y múltiples parámetros que hace que la foto no tenga nada que ver con lo que viste). Nos explicó que el ojo humano tarda en adaptarse a la oscuridad y sobre todo a los colores en esa oscuridad, por lo que la aurora se suele ver mejor conforme pasa el tiempo y tú te vas adaptando. Después nos explicó los parámetros que hay que poner en la cámara, se los puso a aquellos que no sabían hacerlo, cogió trípodes para aquellos que no llevaban y dio ejemplos de cómo hacer la fotografía. Ese día éramos 6 parejas y una no llevaba cámara, los demás todos réflex.

Después nos dejaron los monos y la ropa, botas incluidas y ya nos fuimos en dos furgonetas a buscar la aurora. Primero paramos en un sitio donde se veía un arco blanco, intenso, que cruzaba de lado a lado una playa enorme. Ahí ya empezamos a hacer fotos, donde se veía en la cámara de un verde cada vez más intenso, pero a los ojos se veía blanco. Más tarde se empezaron a ver formaciones en varios sitios del cielo, y cada vez se hacían más verdes, aunque la intensidad era pequeña, pero en la cámara se veían muy bien. Estuvimos allí cerca de hora y media , y después volvimos a subirnos a la furgo para ir a otra playa, más alejada, donde no había nadie, y que se convirtió esa noche en el mejor sitio del mundo.

Al llegar se veía la aurora, era verde pero de intensidad  clara, aunque Vidar nos dijo que esperáramos y miráramos, porque parecía que iba a ser intensa. Ya en las horas posteriores aquello fue un espectáculo. Vimos la aurora de todos los verdes que uno se pueda imaginar, en varias localizaciones y sitios diferentes del cielo, moviéndose cual bailarina. Verde claro,verde oscuro, verde amarillento  y también morado y tonos más azulados.  Más de 200 fotos y 3 baterías de cámara (hay que llevarse varias, porque disparar a velocidades lentas y el frío consumen más) después, me dediqué a tumbarme en la nieve y disfrutar del espectáculo. Pasada la medianoche , nos dieron una sopa calentita de verduras, galletas y café. Nos hicieron fotos, individuales y en pareja, a todos los miembros del grupo. Estuvimos allí una hora más y después nos llevaron al hotel.

En la recepción me quité  la ropa y me cambié  y les pregunté a unas chicas qué les había parecido la aurora. Me quedé de piedra cuando me dijeron que no la vieron, ahí me reafirmé en que fue la mejor decisión el haber contratado una agencia. No obstante, decir que luego hablé con más gente que fue por libre y la vio bastante gente, pero otros 3 grupos me dijeron que no habían tenido suerte.

Al día siguiente volvimos a repetir experiencia, aunque la vimos y fue también una noche mágica ya no fue la maravilla de la noche anterior. Esta vez había más españoles y más gente sin cámara. Primero fuimos a una playa más abierta, la verdad es que el entorno era espectacular, pero la aurora aunque se veía, era menos intensa que la noche anterior. En las fotos de nuevo quedaba mejor que en la realidad.

Cenamos allí y subimos a la montaña, donde había bastante gente haciendo fotos. Aquí el viento era criminal y tenías que tener cuidado en que no te tirara el trípode. La aurora salía de detrás de las montañas y era impresionante, aunque de color intenso duraba pocos segundos, después se movía y desaparecía, pero hubo algunos momentos en que se vio muy bien, y con las montañas el espectáculo era único.  Estuvimos como una hora aquí, pero hacía mucho viento y ya era tarde, así que volvimos a Tromso.

Como podéis leer, mi experiencia fue intensa y mágica. Tuve suerte con el tiempo, salieron dos días con pocas nubes, que es el factor más determinante, no llovió y no hizo excesivo frío. Pero creo que parte importante de esa experiencia fue gracias a la agencia. Venir aquí es un poco como ir de safari, de hecho vienes a cazar, y conocer el funcionamiento de las auroras, el terreno, tener mucha experiencia detrás y ese bagaje que tiene un guía para mí es fundamental. Sin duda lo recomiendo”.

Esperamos que os haya gustado este post y os sea de gran utilidad!

 

Nueva Zelanda día 3: Tongariro Alpine Crossing

Nueva Zelanda día 3: Tongariro Alpine Crossing

Una de las cosas que teníamos clara cuando organizamos nuestro viaje a Nueva Zelanda es que queríamos hacer el trekking del Tongariro Alpine Crossing. Una de las rutas más conocidas del país y “mordor” en la película del Señor de los Anillos. jeje. Al ir en invierno, hasta el último momento no supimos si podríamos hacerlo o no debido al tiempo, la nieve y las posibles avalanchas. Finalmente, nos salió un día increíble, y aunque no lo terminamos porque había partes con hielo y no llevábamos crampones, sí que pudimos hacer gran parte del mismo y nos encantó.

La ruta del Tongariro Alpine Crossing se extiende a lo largo de 19,4 kilómetros dentro del Tongariro National Park. No es una ruta circular, por lo que si lo queréis hacer al completo tendréis que contratar un servicio de transfer o bien al principio o bien al final. Nosotros aparcamos el coche en Mangatepopo y de ahí hicimos unos 7 km de ida y otros 7 km de vuelta. Pero si lo hacéis al completo, la ruta termina en Ketetahi. Tenéis dos posibilidades. Aparcar en Mangatepopo y contratar un servicio de transfer que os esté esperando al final de la ruta para que os devuelva a vuestro coche o, aparcar al final de la ruta y contratar un servicio de transfer que os lleve al principio, así cuando terminéis ya tenéis el coche allí. Cuidado con esto porque nosotros leímos que en alguno de los parkings se producen robos, sobretodo en el parking de Ketetahi cuando es temporada baja. Por lo visto, durante la temporada alta hay un camping y hay un guardia de seguridad que en invierno no está, por lo que, puede ser peligroso dejar el coche allí. Si podéis preguntar en el i-site o al servicio de transfer que cojáis y que os aconseje como hacerlo.

Nuestra idea, antes de empezar el viaje, era hacer todo el trekking. Una vez llegamos allí y preguntamos tanto al casero donde habíamos dormido como al -site, nos desaconsejaron hacerlo al completo nosotros solos, pero nos dijeron que hacía un día estupendo para subir hasta “red crater”. De hecho, el consejo de Tony, el lugar donde habíamos dormido fue: aparcar en Mangatepopo y andar hasta que podáis. Nos decía que nosotros mismos nos daríamos cuenta dónde teníamos que parar. En el I-site de Turangi, el pueblo más cerca del Tongariro y donde habíamos dormido, nos aconsejaron lo mismo, así que, así lo hicimos. Desde Turangi hasta el parking de Mangatepopo hay una media hora en coche.

Para hacer este trekking hay que ir equipado, tanto de ropa como de alimentación y bebida. Sobretodo si lo vais a hacer al completo. De hecho, en la página oficial Tongariro Alpine Crossing, te hacen una relación de los “must-have” para este Trek. Os los dejamos aquí.

Nosotros el día de antes fuimos al supermercado y compramos bastante agua (aconsejan 1,5 litros por persona), algo de fruta y algunas barritas energéticas. El día del Tongariro nos levantamos bien temprano, a las 7 de la mañana desayunamos bien (Tony nos preparó un desayuno para poder afrontar el Tongariro) y, después de pasar por el I-site y que nos confirmaran que se podía hacer parte del trek tranquilamente, nos dirigimos hacia allí.

Estaríamos allí sobre las 9.30 horas de la mañana. Cuando vas llegando con el coche ya empiezas a ver lo espectacular que es el entorno. La primera parte, (unos 4 km)  es prácticamente llana y a la derecha tienes todo el rato el Monte Ngauruhoe, el monte del destino en el Señor de los Anillos. Después de una hora y media llaneando empiezas a subir por escaleras desde Soda Springs hasta el cruce con el Monte Ngauruhoe, lo cual, no está nada mal. Son 2 km subiendo pero es bastante fácil.

Después de esta ascensión otra vez hay una llanura hasta South Crater de unos 600 metros . Nosotros esta llanura la hicimos con nieve, pero no necesitamos crampones, se podía hacer bien. Desde Sourh Crater, hasta Red Crater es donde peor estaba el camino. Había hielo y sí que necesitabas material especial. Normalmente los que íbamos sin guía nos quedábamos en ese punto y los que iban con guía y con material seguían. Desde South Crater a Red Crater hay 1,1 km y parece ser que es un tramo bastante difícil y más con nieve, así que a mitad de estos dos puntos fue donde nos dimos la vuelta. Las vistas desde ahí arriba eran espectaculares y la satisfacción de haber podido cumplir un sueño no se puede describir con palabras.

Después de haberlo hecho os aconsejamos varias cosas: que lo hagáis, que al menos, lo intentéis y que si no lo podéis hacer al completo como nosotros, que aparquéis el coche en el parking de Mangatepopo y andeis hasta que no lo veáis claro, pero lo intentéis. No es un trekking duro. Yo iba con bastante miedo porque había leído mucho y en algunos sitios parecía que era el trekking más complicado del mundo y no. Al menos el trozo que hicimos nosotros es super ameno. Hay subidas, claro está, pero se hacen tranquilamente, parando a disfrutar de las vistas y hay bastantes llanuras. Parece ser que el tramo más difícil es de Soutth Crater a Red Crater porque prácticamente no hay sendero y la subida es bastante empinada, pero seguro que con calma se sube.

Otra de las cosas que había leído era que había que hacerlo con guía. Si el tiempo acompaña, hacerlo por vuestra cuenta. No se necesita guía, más que el transfer que os lleve de un parking a otro. Si es invierno y queréis hacerlo con guía cuesta unos 200€. Conocimos a una chica española que lo había contratado con una empresa que le llevaban hasta el parking y le daban crampones pero el guía no iba con ellos. Por eso había pagado unos 80 euros, y no merece la pena. Llegaron hasta el mismo punto que nosotros y luego tenían que volver por el mismo sitio, así que cuidado con lo que contratáis.

Al final hicimos eso, unos 14 km ida y vuelta por el mismo punto y tardamos unas 6 horas. Si lo hacéis al completo suele ser unos 8 horas, así que reservar un día solo para hacer el trekking. Empezarlo temprano para que no se os haga de noche arriba.

Os dejamos aquí desglosados los tramos del trekking al completo:

Mangatepopo Carpark  hasta Soda Spring: 4,4 km de llanura que cuesta 1 hora y media

-Soda Spring hasta la llanura del Monte Ngauruhoe: 2 km subiendo por las escalera del diablo que cuestan 1 hora más o menos.

-Llanura Monte Ngauruhoe (de aquí sale un trek para subir este monte) hasta South Crater: aquí hay una llanura de 600 metros y luego hay que subir una rampa bastante empinada. Se tarda más o menos media hora.

-South Crater a Red Crater: 1,1 km que cuesta 1 hora más o menos. Es el tramo más difícil.

-Red Crater a Blue Lake: unos 2 km de tramo medio. Se tarda media hora más o menos. Desde Red Crater sale una ruta para hacer subir a la cima del Tongariro.

-Blue Lake a Ketetahi: Hasta el parking hay unas 3 horas

 

En total de 7-8 horas según el ritmo de cada uno. Sobra decir que hay que estar un poco en forma para no sufrir mucho e ir bien equipados. Ropa de montaña, buen calzado, abrigo (al empezar tan temprano hacía frío y luego entramos en calor y nos fuimos quitando capas), crema solar, comida y bebida, ropa impermeable (Nueva Zelanda es impredecible con el tiempo, tenedlo en cuenta), cámara de fotos y video (querréis fotografiarlo todo, jeje) y ganas de pasarlo super bien!

Terminamos el trekking super contentos, nos fuimos a comer a Turinga y tras recoger nuestro equipaje en Tony’s Lodge (lo habíamos dejado allí por el tema de los robos en los parkings del Tongariro), pusimos rumbo a Palmestron North donde íbamos a dormir. La razón era sencilla, queríamos hacer camino porque al día siguiente cogíamos un vuelo desde Wellington.

Nueva Zelanda día 2: Rotorua -zona geotermal Wai-o-Tapu, Huka Falls y Taupo Lake

Nueva Zelanda día 2: Rotorua -zona geotermal Wai-o-Tapu, Huka Falls y Taupo Lake

En nuestro segundo día en Nueva Zelanda, amanecimos temprano en nuestra casita de Rotorua y después de desayunar nos fuimos al parque geotermal de Rotorua, a Wai-o-Tapu. Desde Rotorua hay unos 30 minutos en coche y ya por el camino vas oliendo el característico olor a “huevo”, provocado por el azufre, y viendo las fumarolas que hay por el camino. Ya aquí se observa la actividad volcánica de la zona y es que la región está cubierta por cráteres derrumbados, piscinas de agua y lodo o frío hirviente y fumarolas de vapor. El parque abre a las 8.30 horas y cierra a las 17, siendo la última admisión a las 15.45 horas. Todos los días a las 10.15  horas hacen una especie de “especáculo” del geiser Lady Knox Geyser. Decimos espectáculo porque aparece un maorí con un micrófono y, tras contar una historieta del geiser, le echa una especie de jabón para que erupcione. Tras unos minutos, el geiser erupciona entre 10 y 20 metros de altura como si fuera una fuente. Vamos, muy poco natural todo. En nuestra opinión y después de haber vivido la experiencia de ver un geiser de verdad en Islandia, esto no nos pareció nada asombroso. No era un fenómeno natural, sino que era más una turistada que otra cosa.

Después de ver el geiser, empezamos nuestra visita por Wai-o-Tapu. Hay 3 rutas para hacer. Una corta que dura 30 minutos más o menos, una media que dura una horita y la larga y en la que ves todo el parque que es una hora y media de visita más o menos. La entrada cuesta 32,5 dólares, unos 18 euros, y con la entrada te dan un mapa donde aparecen marcadas las 3 rutas, que son circulares, y los puntos a visitar, además de una hoja donde está explicado cada punto en español, así que genial.

Nosotros hicimos la ruta larga y hay 25 puntos marcados para ver. Es alucinante la mezcla de colores que llegas a ver dentro de este parque debido a la mezcla de los diferentes elementos químicos. En la hoja que te dan con la entrada te explican a qué se debe cada color. El amarillo, por el azufre, el rojo, por el óxido de hierro, el naranja, por el antimonio, el negro, por el azufre y el carbón, el blanco, por la sílice, el morado, por el magensio y el verde, por el arsénico. Es curioso porque cada vez que veíamos un color mirábamos la leyenda para ver qué era exactamente. Como si lo entendiéramos.

El parque está lleno de cráteres, algunos de hasta 50 metros de diámetro y 20 de profundidad. Muchos contienen manantiales de agua hirviente y la mayoría contienen depósitos extensivos de azufre, formados por escapes de vapor. Hay también fumarolas, terrazas de cuarzo y y lo más asombroso y característico de Rotorua: la piscina de champagne. Una piscina  de 65 metros de diámetro, 62 de profundidad y una temperatura de 74 grados centígrados, alucinante! Sus colores son anaranjados y azulados por el oxido de hierro, aunque debido a la temperatura del agua emana vapor y es difícil ver la piscina en su totalidad. Lo que se ve es la orilla y si estás en silencio puedes llegar a escuchar las burbujitas (producidas por el dioxido de carbón), que por ellas recibe el nombre de “piscina de champagne”. Esta piscina se formó hace 700 años por una erupción hidrotérmica. Algunos de los minerales contenidos en el agua son: oro, plata, mercurio, azufre, arsénico, talio, antimonio, entre otros. La verdad que este lugar es una pasada. Nos encantó. Cuando ya íbamos a salir, pensando que lo habíamos visto todo, apareció el “baño del Diablo”, un gran cráter con un borde escabroso junto a la línea de la selva. Tiene un  color verde fuerte provocado por el arsénico. Con esto también alucinamos porque encima pensábamos que no quedaba nada más por ver.

 

Lo último que visitamos y que está dentro del parque pero un poco alejado del resto (hay que ir en coche) fueron las “mud pools”, unas piscinas de barro burbujeante. Nos gustó más ver estas piscinas que el geiser, porque aquí sí que ves como a veces las burbujas escupían a bastante altura de una manera natural. No os olvidéis de visitar este punto, que como no está dentro del recorrido hay gente que se lo salta. Lo bueno es que cuando estás saliendo del parque está indicado.

Cuando terminamos la visita, que nos costó más de dos horas (con una hora y media deberíais poder verlo, pero a veces el tema de las fotos se nos va de las manos.jaja), nos entró hambre y nos apetecía probar comida maorí (hangi). Es curioso que no encontramos ningún restaurante para poder degustar este tipo de comida, sino que hay que reservar tours con espectáculo maorí para poder probarlo. La verdad es que nos lo plantemos pero finalmente decidimos no hacer el tour (por si os interesa, vimos uno en la aldea Tamaki y otro en la aldea termal Whakarewarewa, Te Puia, y empezában a las 18.15 horas y los precios rondaban los 110 dólares). Habíamos leído opiniones y también nos parecía una turistada. Así que, descartado, buscamos en tripadvisor un sitio en Rotorua para comer y luego poner rumbo a las Huka Falls. Comimos en una especie de panadería que se llamaba Ciabatta Bakery y la verdad es que estaba todo muy bueno.

En Rotorua hay una reserva natural que se llama Waimangu Volcanic Valley y que también es zona geotermal donde hay cráteres, fumarolas, un lago (piscina esmeralda). Nosotros nos acercamos hasta el centro de visitantes pero finalmente no entramos porque se nos hacía tarde para llegar al siguiente punto. La verdad es que tenía buena pinta y de haber ido con más tiempo habríamos entrado.

La noche anterior habíamos estado leyendo sobre un río con agua termal, Kerosene Creek, y allí que nos fuimos.  Para llegar atraviesas un camino de piedras y luego una vez aparcas el coche tienes que bajar como por un bosque. La idea era bañarse, pero hacía bastante frío y es un río natural, no hay vestuarios ni nada. Si vas en primavera, verano debe ser genial, pero en pleno invierno, dentro del agua bien, pero una vez sales…además ya conocíamos la sensación de bañarse en un sitio así. Si vais, acordaros de llevar zapatos de río.

De aquí ya si que nos fuimos a la Huka Falls. Poco que decir de este sitio. Hay que verlo. Ni las fotos ni los vídeos le han justicia. Es increíble ver cómo baja el agua… nunca heabíamos visto nada igual. Aquí te das cuenta de la fuerza que puede llegar a tener la naturaleza. La cascada tiene una potencia enorme producida por los 220.000 litros por segundo que se precipitan en un salto de 8 metros. Para visitarlas podéis aparcar en el parking e ir directamente a los miradores que hay. También hay un pequeño trekking por la zona.

Esta noche dormíamos en una guesthouse que habíamos reservado por Booking y que estaba como en la parte Sur del Lago Taupo. Se llamaba Tony’s Lodge y la verdad es que os lo recomendamos porque está cerquita del lago Taupo, del pueblo Turangi y del punto al que íbamos a ir al día siguiente: Tongariro Alpine Crossing. Para llegar a la guesthouse tuvimos que bordear el lago y la verdad que fue muy bonito porque estaba atardeciendo e íbamos parando. Incluso vimos a unos señores pescando dentro del lago, y nos pareció una estampa preciosa.

 

Nueva Zelanda día 1: Hobitton y Cuevas Waitomo

Nueva Zelanda día 1: Hobitton y Cuevas Waitomo

Llegamos a Nueva Zelanda el día 1 de agosto por la noche después de haber hecho escala en Kuala Lumpur el día de antes y haber salido de Valencia el 30 de julio. Casi dos días de viaje. Volamos con Swiss Air hasta Kuala Lumpur y luego con Malaysia Airlines hasta Auckalnd. Desde Kuala Lumpur hasta Auckland hay unas 10 horas de viaje en vuelo directo. Llegamos por la noche al aeropuerto de Auckland y cogimos un Uber hasta la casa que habíamos reservado con air bnb cerca del aeropuerto, para así el día siguiente levantarnos temprano para recoger nuestro coche de alquiler.

A la mañana siguiente y tras desayunar en la casita donde habíamos dormido, cogimos otro Uber de vuelta al aeropuerto para recoger nuestro coche de alquiler. Una vez allí, en el I-SITE del aeropuerto llamamos a Jucy y vinieron con un shuttle a recogernos para llevarnos hasta nuestro coche. A veces, estas compañías pueden ofrecer precio más económicos porque no tienen base en el propio aeropuerto. Una vez recogimos nuestro coche e hicimos todo el papeleo, pusimos rumbo a nuestra primera parada: Hobbiton, escenario de la películas El Hobbit y El Señor de los anillos. Desde el aeropuerto de Auckland hasta Hobitton hay unas 2 horas conduciendo. Flipábamos con el paisaje, y eso que aún no sabíamos lo que nos esperaba.jeje. Llegamos a Matamata sobre las 12 y entramos en el I-Site que está ambientado ya en la película. Decidimos coger el tour que salía a las 12.30 horas. Compramos algo de comida porque el tour eran 3 horas y nos subimos al autobús que nos iba a llevar hasta Hobitton. Aquí pecamos un poco de pardillos que acaban de llegar al país. Nosotros lo cogimos desde el I-site porque no sabíamos que también se podía llegar hasta allí en tu propio coche y coger el tour allí mismo. La ventaja que tiene (el precio es el mismo) es que una vez terminas te puedes ir, del otro modo, nos tuvimos que esperar hasta que el autobús quisiera volver al I-site donde teníamos nuestro coche, ya que, te dejan como media hora en la tienda para que compres souvenirs….. La entrada a Hobitton cuesta 79 dólares, casi 50 euros por persona. Los tours empiezan a las 9.45 am y hasta las 2.45 pm.

Cuando estás llegando con el autobús ya empiezas a ver los paisajes típicos de la película, pero cuando llegas allí flipas ya del todo. Yo no he visto la película y me pareció super curioso. Raul que es fan, le encantó. El pueblo es tal cual las pelis. Están las casas de los Hobbits, sus huertos, su pequeña ropa tendida, los arboles, la taberna (Green Dragon), el campo de la fiesta, … Está recreado hasta el roble de la película que no es real, es un árbol artificial, cuyas hojas llegaron de Taiwán y fueron puestas en el árbol manualmente. Te cuentan como está hecho el árbol y alucinas. Y lo ves, y parece real.jeje.. El tour te lleva por todas las calles y casas del pueblo, mientras el guía recrea escenas de la película, para terminar en la taberna Green Dragon donde, dentro del precio, te dan a degustar una cerveza. Con el frío que hacía ese día, qué bien nos sentó la cervecitas sentados delante de la chimenea. Momentazo!

Una vez terminamos la visita, que dura alrededor de 3 horas desde que sales del I-site hasta que vuelves, volvimos a coger el coche para ir a nuestro siguiente destino: las cuevas de Waitomo. Desde Matamama tardamos una hora y media en llegar. El GPS al principio nos marcó 45 minutos pero luego tardamos el doble. Aunque fue un poco paliza, mereció la pena porque es algo que no habíamos visto nunca antes. Compramos las entradas en el I-site llegando a las cuevas y nos costaron 30 euros por persona. Unos 50 dólares más o menos. Estas cuevas luminiscentes están situadas en Waitomo, de ahí su nombre, y tienen la particularidad de que en su interior viven pequeños gusanos que brillan a través de bioluminiscencia. “Glowworm” es el nombre que reciben estos insectos y son como si fueran luciérnagas. Nada más llegar te recibe una señora maorí que te cuenta que su bisabuelo fue el que descubrió la cueva (Tane Tinorau, primer explorador de la cueva). Por lo visto todos los guías son descendientes de este señor. El tour dura escasos 45 minutos y sale todos los días del año cada media hora desde las 9.00 horas y hasta las 17.00 horas (17.30 horas en verano). Te introduces a la cueva mientras ella cuenta curiosidades y canta alguna que otra canción, y terminas haciendo un pequeño paseo en barca a la más osucridad de la cueva para disfrutar de las lucecitas de las luciérnagas en el techo de la cueva. Es un momento increíble porque estás en la más pura oscuridad, el más puro silencio y disfrutando de esas lucecitas que parecen estrellas más que gusanos. La única pega es que no se pueden hacer fotos en esta cueva. Hay otras dos cuevas donde sí que se pueden hacer fotos pero no son tan increíbles como esta. De hecho, hay una entrada que cuesta 90 dólares con la que puedes acceder a las 3 cuevas, pero nosotros preferimos solo entrar a esta. Os dejamos una foto que hemos sacado de internet para que podáis haceros una idea de lo que vimos.

(Fuente imagen: http://wonderfultravels.tk)

Una vez salimos de las cuevas, tuvimos que conducir 2 horas hasta donde teníamos nuestro alojamiento y el que iba a ser nuestro siguiente destino: Rotorua. Aquí también reservamos una habitación con air bnb. Cenamos en un ahamburgusería en Rotorua que se llama burguer fuel y que luego descubrimos que era una franquicia super conocida en Nueva Zelanda que nos encontrábamos allá donde íbamos.

 

ROADTRIP POR LOS DOLIMITAS DE ITALIA

ROADTRIP POR LOS DOLIMITAS DE ITALIA

Hace tiempo empezamos a ver en Instagram fotos de unas montañas llamadas Dolomtias que parecían preciosas. Al cabo del tiempo vimos un lago, que se llamaba Lago di Braies y en ese momento supimos que queríamos ir. Bastaron dos búsquedas en Google para saber dónde estaba, dónde había que volar y cómo llegar hasta allí. En menos de nada compramos los vuelos y empezamos a preparar esta ruta por los Dolomitas de Italia.

Nosotros volamos al aeropuerto de Milán-Bérgamo (Orio al Serio). Llegamos a las 00.15 horas y recogimos nuestro coche que habíamos alquilado a través de Kayak con una intermediaria que se llama Car del Mar y que finalmente el coche se lo alquilábamos a Europcar. Fue la opción más económica. Nos costó 57 euros más 36 euros por recogerlo a horas fuera de oficina. Esta noche dormimos cerca del aeropuerto porque lo que queríamos era descansar para madrugar al día siguiente y empezar nuestro roadtrip por los Dolomitas.

Cosas importantes a tener en cuenta en los Dolomitas:

-Carreteras: Desde Milán-Bérgamo tardamos unas 3 horas y media en llegar a nuestra primera parada: Bolzano. En principio es autopista y en menos de 3 horas se podría llegar, pero había mucho tráfico, retenciones y un accidente que nos retrasó mucho en nuestro primer día. Hay aeropuertos que están más cerca, podéis mirarlo por si os interesa volar a otro sitio. Nosotros volamos aquí porque desde Valencia vuela Ryanair, los precios estaban bien y los horarios eran estupendos. Pero tener en cuenta que al ser algunas carretas de montaña, ello puede retrasar el camino.

-Peajes: Hay muchas autopistas tanto para llegar como para salir de los Dolomitas. Los peajes no son caros, pero hay muchos. Aun así, es preferible coger estas carreteras  al menos para llegar a Bolzano. Ya desde allí se puede ir por carreteras nacionales.

-Gasolineras: La mayoría de gasolineras no aceptan tarjetas de crédito de bancos que no sean italianos, así que os aconsejamos que llevéis efectivo. Normalmente las gasolineras son de autoservicio. Se pagan en una máquina y luego pones gasolina. Ir con efectivo por lo que pueda pasar por que a nosotros no nos cogía ninguna tarjeta.

-Temperatura: Tener en cuenta que los Dolomitas es la zona de esquí por excelencia de Italia. Nosotros fuimos a principio de Octubre y hacía frío. Llegamos a estar a 6 grados y por la noche se podía llegar a estar a 2 o 3. Aunque vayáis en primavera o verano pensar que en esta zona de montaña puede refrescar, así que ir con la ropa adecuada. Unas buenas zapatillas y botas de trekking son necesarias para visitar estas montañas.

-Parking: Se paga por dejar el coche en cualquier sitio. Cuidado! Está todo señalizado y hay máquinas para sacar el ticket. Incluso en pueblos de montaña, lagos, en casi cualquier sitio se tiene que pagar por dejar el coche.

Nuestra ruta por los Dolomitas:

Día 1: Bolzano, Santa Maddalena, Igelsia de San Giovanni y Lago di Braies. Si no hubieramos sufrido tanta retención en la carretera habría visitado también el lago Karersse y el paso de Gardena.

-Día 2: Lago di Dobbiaco, lago di Landro, lago Antorno, lago Misurina, Lago di Sorapis, Cortina d’Ampezzo, San Vito di Cadore y Belluno.

-Día 3: Verona.


-Día 1: Bolzano, Santa Maddalena, Igelsia de San Giovanni y Lago di Braies. 

Llegamos a Bolzano a la hora de comer. La idea habría sido llegar sobre las 12 peor finalmente llegamos a las 14. El centro es peatonal y restringido al tráfico, así que dejamos el coche en un parking cerca y nos fuimos directos a buscar nuestro sitio para comer. Realmente en Bolzano no íbamos a pasar mucho tiempo. Estaban haciendo un mercado de productos artesanos y nos encantó. Había pasta de todos los tipos y colores. Especias y quesos que tenían una pinta estupenda. Era sábado, por lo que si estáis por allí un sábado no os lo perdáis. Lo hacen en el centro de la ciudad. No tiene pérdida. La verdad es que en este pueblo se nota lo cerca que estás de Austria. La comida, la gente, el idioma,… se te generan ciertas dudas de estar en Italia o no. Lo que sí que nos gustó mucho es donde comimos y os lo recomendamos. Se llama Anita y se encuentra en una de las calles principales. Os dejamos el link de tripadisor aquí. Teníamos muchas ganas de comer pasta y estaba realmente buena.

Después de Bolzano la idea era visitar el Lago Karersse o Lago di Carezza, pero se no estaba haciendo muy tarde si queríamos llegar al Lago di Braies de día y tuvimos que dejarlo estar. Fue una pena porque habíamos visto fotos y debe de ser precioso, así que si podéis, no dejéis de visitarlo. Está cerca de Bolzano. Nosotros pusimos rumbo a Santa Maddalena val di funes. Tardamos unos 50 minutos en llegar. El pueblo en sí no es que sea muy atrativo pero sus vistas merecen muchísimo la pena. Se puede aparcar en el mismo pueblo y tenéis que andar hacia un montículo que hay para poder disfrutar de las vistas de las montañas de los Dolomitas o subir a la Iglesia siguiendo las indicaciones. Son preciosas.

Desde aquí podéis ir andando o coger el coche para ir a la Iglesia (chiesetta) de San Giovanni. La iglesia es diminuta pero el encanto que tiene es bestial. En medio de nada, rodeada de praderas con las vacas alrededor y con las montañas Dolomitas al fondo. Nos fascinó la estampa. De hecho, fue una de las imágenes que vimos hace tiempo y parte de la culpa de que hiciéramos esta ruta.

Y desde aquí y a una hora y medio de camino, nos esperaba el Lago di Braies. El realmente culpable de haber hecho este viaje. Recuerdo la primera vez que vi una foto de este lago en Instagram y el impulso inmediato de buscar donde estaba. Creo que  a la semana ya tenía los vuelos comprados. Fue amor a primera vista y no defraudó. Una vez llegamos al pueblo donde está el lago aparcamos el coche en uno de sus parkings. Hay bastantes. Como fuimos en octubre y al atardecer, pudimos aparcar donde quisimos (de hecho no sabemos si se pagaba o no. Nosotros no pagamos y no pasó nada, pero había otros parkings con barreras). Aparcamos bastante cerca y fuimos corriendo hacia el lago. Qué pasada! Qué agua color esmeralda, qué montañas tan bonitas! En el mismo lago hay una caseta donde se pueden alquilar barquitas de madera super bonitas para navegar por el lago a remo. Cuando nosotros llegamos ya estaba cerrado, pero cuesta 12€ media hora y 20€ una hora. También se puede dar la vuelta al lago. Son 3,5 km de perímetro. Es increíble ver el perfecto reflejo de las montañas en el agua. La verdad es que nosotros llegamos un poco tarde, sobre las 18 horas y ya no pudimos coger la barca ni nada, algo que nos habría encantado, así que si podéis, no lo dudéis. Querréis estar allí muchas horas. jeje.

Esta noche dormimos muy cerquita del lago di Braies, en un pueblo que se llamaba Villabasa y que era super bonito. El hotel sí que os lo recomendamos. Se llama hotel Emma. Es antiguo, todo de madera y super encantador. Hacen unas pizzas super buenas y el desayuno también estaba riquísimo con productos caseros y un café excelente.

-Día 2: Lago di Dobbiaco, lago di Landro, lago Antorno, lago Misurina, Lago di Sorapis, Cortina d’Ampezzo, San Vito di Cadore y Belluno.

Amanecimos temprano para empezar nuestro segundo día por los Dolomitas. Nos esperaban muchos lagos y paisajes bonitos en nuestro camino. El primer lago con el que nos encontramos a tan solo 10 minutos de nuestro hotel fue el Lago di Dobbiacco. No lo teníamos en la ruta pero paramos y nos pareció super bonito. El color del agua era transparente y el reflejo de las montañas perfecto. Es un lago alpino, como todos los de esta zona. Aquí también es posible alquilar una barquita o patinete para recorrer el lago desde dentro. No tendrá el mismo encanto que Braies pero seguro que es precioso también.

Continuando por la misma carretera llegamos al Lago di Landro. Un lago que se encuentra pegado a la carretera SS51. Este lago no es tan espectacular como los dos que ya habíamos visto pero sus montañas al fondo hicieron que mereciera una parada.

De camino al Lago di Misurina nos desviamos a la izquierda por un camino que llevaba a las Tres Cimas de Lavaredo pensando que podríamos verlas (habíamos visto fotos y son espectaculares) pero se llega a un punto donde hay que pagar 25€ para acceder al mirador. Es una especie de peaje o el coste por dejar el coche allí, pero el caso es que hay que pasar una barrera y pagar los 25€, así que decidimos que había muchos lagos que visitar y dimos la vuelta, encontrándonos así con otro de los lagos que tampoco estaba en nuestra ruta pero que nos pareció super encantador: lago Antorno. Era un lago super pequeñito y humilde en el que no había apenas gente y es que te tienes que desviar a propósito para verlo.

La verdad es que nos habría encantado hacer el trekking de las Tres Cimas de Lavaredo pero son unas 7 horas de trekking, así que si vais con tiempo yo no lo dudaría.

De allí nos fuimos al lago Misurina. Un lago sin más. Después de haber visto los anteriores no nos decía nada. El color del agua era normal y era un lago bastante grande con hoteles alrededor, así que nos fuimos enseguida al siguiente lago y que nos hacía especial ilusión. Lago di Sorapis. Aquí empezó la aventura del día. Nosotros aparcamos en la carretera SR 48 y aquí empezamos la ruta. Cogimos la ruta 214 y marcaba 1 hora 45 minutos. Pensábamos que estaría más cerca y que el camino sería fácil. Nada más lejos de la realidad. Empezamos a subir la montaña sin agua y sin comida, haciendo uno de los trekkings más duros que hemos hecho nunca. No es que seamos unos deportistas de élite pero estamos en forma y nos pareció bastante durete. Supongo que también porque no esperábamos que fuera así. Solo llevábamos nuestras cámaras, sin fundas ni nada porque pensábamos que el lago estaría cerca de donde habíamos aparcado y que tardaríamos nada en llegar. Aun así mereció mucho la pena. Por el camino no nos cruzamos con nadie y cuando llegamos arriba estaba lleno de gente. La ruta que cogimos fue la 214 y nos preguntábamos ¿por dónde ha ido toda esta gente? La respuesta no la obtuvimos hasta unos días después, leyendo por internet y encontramos que la ruta fácil empieza en Passo 3 Croci. Cuando cogimos la carretera de nuevo para ir a Cortina d’ Ampezzo vimos muchos coches aparcados en la carretera pero no pensábamos que  estarían haciendo esa ruta. Así que, si queréis hacer una ruta fácil, aunque las dos horas no os las va a quitar nadie, aparcar cerca de passo 3 Croci y seguir las indicaciones de la ruta 215.

De aquí nos fuimos hacia Cortina D’Amprezzo y recorrimos la carretera que cruza esta zona llegando hasta Belluno. Aquí vimos atardecer con vistas a las montañas Dolomitas de la zona. Los atardeceres de los Dolomitas se caracterizan por el color rosado en el que se vuelven las montañas. Parece ser que esto también sucede al amanecer. Merece la pena aprovechar estos momentos del día y divisar el paisaje. Desde aquí pusimos rumbo a Verona. Conducimos durante unas 3 horas por carreteras preciosas, aunque cuando anocheciió dejamos de verlas y llegamos a Verona sobre las 21 de la noche. Listos para cenar la mejor pizza que hemos probado nunca en un sitio que se llamaba Due de Cope y que nos recomendó el propietario del apartamento donde dormimos.  El apartamento lo reservamos a través de Booking y se llamaba Corte de Melone porque así se llamaba la calle donde estaba. En pleno centro. Muy recomendable dormir aquí. La ubicación es perfecta. Estaba todo impecable y los dueños eran muy majos. Nos recomendaron sitios para comer y cenar y nos prepararon una posible ruta para conocer Verona en un día.

-Día 3: Verona

Amanecimos muy temprano porque queríamos aprovechas al máximo el tiempo que teníamos en Verona antes de irnos hacia el aeropuerto. Además, teníamos el coche en zona azul (solo se puede aparcar 2 horas) y queríamos dejarlo en un parking que nos había recomendado. El parking cuesta 1€ la hora y se llama Parcheggio Centro. Andando al centro hay como unos 10 minutos y nos pareció la mejor opción y más económica para olvidarnos del coche durante unas horas.

Desayunamos en café Borsari. Muy recomendable también. Habíamos leído que era una de las mejores cafeterías de Verona y nos encantó. El sitio es super bonito. Muy pequeño y acogedor, y su café estaba exquisito. Está en pleno centro, en la calle Corso Porta Borsari. Al lado de la plaza Erbe. La principal plaza de la ciudad.

¿Qué visitar en Verona?

-Plaza Erbe: Es la plaza más antigua y famosa de la ciudad Verona. Desde ella se accede a varias plazas colindantes como la plaza de Signori, donde se encuentra estatua de Dante Alighieri, que residió en la ciudad durante su exilio. En la plaza Erbe hay un mercadillo y muchísimas cafeterias que invitan a sentarse a tomar algo relajadamente y desde allí podréis ver la torre de Lamberti.

-Coliseo (Arena): Es el Coliseo de la ciudad y se ha convertido en lugar de conciertos y representaciones teatrales. Nosotros no entramos porque creemos que lo bonito es verlo por fuera. Por dentro al final lo han adaptado para explotarlo y vimos alguna foto  que no nos llamó nada la atención. Donde está el Coliseo es donde está una de las entradas de la muralla del casco antiguo y aquí empieza la zona peatonal de Verona.

-La casa de Julieta: Dicen que fue aquí donde nació la historia de amor de Romeo y Julieta, aunque luego leímos que son suposiciones, la casa de Julieta se puede visitar. Nosotros accedimos al patio interior donde hay una pared escrita llena de mensajes de amor y una estatua de Julieta. Se comenta que si le tocas un pecho volverás a Verona o encontrarás el amor. ¿Os suena?

-Iglesia de Santa Anastasia: Esta iglesia de estilo gótico se encuentra en el casco antiguo de la ciudad y la verdad que por fuera su estructura es preciosa. En vuestro paseo por Verona seguro que os la encontráis.

-El puente de Piedra: Es un puente romano construido sobre el río Adigio y tenéis que cruzarlo para acceder a la otra parte de Verona donde se encuentra el castillo de San Pietro. Seguro que os encantará el puente.

-Las vistas del castillo de San Pietro: Esto es un imprescindible de Verona. Se puede subir andando (se tarda menos de 5 minutos) o con funicular. Nosotros aconsejamos subir andando y perderse por las callejuelas. La vistas desde allí son muy bonitas. Se ve el río, los puentes, Verona desde las alturas y todos los campanarios de iglesias y catedrales.

-El Duomo de Verona: Este Duomo está construido sobre dos iglesias que fueron derruidas como consecuencia de un terremoto. Es de estilo romano aunque lo cierto es que como se tardó en construir la fusión de estilos es patente.

-La Puerta de Borsari: Esta preciosa puerta da acceso a la ciudad de Verona por la calle Borsari. Saliendo del casco antiguo peatonal por esta puerta llegaréis a Castelvecchio.

-Puente de Castelvecchio

Presupuesto 3 días Dolomitas:

Vuelos: 70€ por persona. Total: 140€

Coche de alquiler: 60€

Alojamiento: 100€ por tres noches por persona. Total: 200€

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Gasolina: 70€

Peajes: 74€

Comidas, cenas y cervecitas: 140€

Parking Verona: 8€

TOTAL PARA DOS PERSONAS 3 DÍAS DOLOMITAS: 692€

Esperamos que os haya gustado y os sea útil nuestro post sobre RoadTrip por los Dolomitas de Italia y recordar, si necesitáis seguro de viaje os dejamos un 5% de descuento en la mejor compañía de seguros del mercado: