RECORRIENDO EL VALLE DEL MOSELA

RECORRIENDO EL VALLE DEL MOSELA

El río Mosela (Mosel, en alemán) es un río que discurre por Francia, Luxemburgo y Alemania y desemboca en el Rin. Lo más bonito de este río son los pueblos que baña a su paso en Alemania y su giro de casi 360º a la altura de Bremm. Fue esto y el castillo de Eltz lo que hicieron que me entraran unas ganas tremendas de visitar esta zona de Alemania. Así que, rápidamente le busqué fecha!

¿Cómo llegar hasta el Valle del Mosela? Nosotros cogimos un vuelo Valencia-Frankfurt y allí alquilamos un coche para recorrer esta parte del sur-este de Alemania. También se puede llegar desde Luxembrugo o Dusseldorf, aunque yo creo que desde Frankfurt es desde donde más cerca queda.

¿Qué recorrido hacer y cómo hacerlo? Os dejamos el mapa con los puntos que visitamos y que creo que son los imperdibles. A partir de ahí, si disponeis de más días podéis añadir más pueblos con encanto y castillos a vuestro recorrido. ¿Cómo lo hicimos? Nosotros lo hicimos en coche porque nos pareció lo más cómodo dada la época del año que la que fuimos y el frío que iba a hacer. Hay partes que se pueden hacer en bici o en barco, surcando las aguas del mismo río Mosela.

¿Cuántos días son necesarios? Pues como todo. Depende de los días de que dispongas podrás hacer más cosas o menos. Nosotros estuvimos 3 días y para recorrer los imprescindibles de Mosela es suficiente. Si tenéis más días podéis visitar Colonia o Heidelberg, ciudades que se nos quedaron pendientes y que algún día visitaremos.

¿En qué época ir? Nosotros fuimos a finales de invierno y encima cogimos una ola de frío, así que viento y nieve estaban asegurados. Supongo que en primavera o otoño debe ser precioso. Lo bueno del invierno es que lo pudimos visitar todo tranquilamente y sin masificaciones.

NUESTRA RUTA DE 3 DÍAS:

DÍA 1: BURG ELTZ-PUENTE COLGANTE GEIERLAY-COCHEM

Habíamos llegado la noche anterior a Frankfurt y habíamos dormirdo en un hotel cerca del aeropuerto. Nos despertamos temprano y, después de desayunar, pusimos rumbo a nuestro primer destino y más esperado del viaje: el castillo de Eltz o Burg Eltz. Tardamos una hora y media en llegar desde Frankfurt, así que llegamos antes de las 11, con la suerte de que no había mucha gente, pero creemos que no por la hora, sino por la época del año.

Había visto cientos de imágenes de este Castillo y tenía que visitarlo… no me decepcionó en absoluto.

Dejamos el coche aparcado en el parking, el cual, al ir en temporada baja, no pagamos (de normal creo que cuesta unos 4€). El castillo lo abren en primavera (este año lo abrían el 25 de marzo y nosotros fuimos el 17 de marzo. Por los pelos!) y lo cierran a finales de otoño, así que no pudimos visitrarlo por dentro, aunque tampoco era nuestra intención. Con verlo por fuera ya nos conformábamos.

Este castillo es un auténtico castillo medieval de piedra y madera que fue el hogar y sirvió como fortificación defensiva de una importante familia en Alemania. A nosotros nos pareció un castillo de príncipes y princesas…de película!

Consejo para visitar el castillo: Durante la temporada alta hay un mini bus que te lleva por una carretera hasta la puerta del castillo. Las vistas desde este camino son preciosas y hay un mirador por el que merece la pena bajar andando. Así que, aunque hay un sendero para hacer una ruta de 1 km en medio del bosque que sale desde el parking, nuestro consejo es que bajéis andando por el camino del mini bus y luego volváis andando por el sendenero hasta el parking. Es decir, que hagáis una ruta circular y así veáis el castillo desde todas las perspectivas posibles.

Después de visitar el castillo, volvimos a coger el coche y pusimos rubo al puente colgante de Geierlay. Este puente colgante, inaugurado en el año 2015, se encuentra a unos 50 minutos del castillo de Eltz, en la localidad de Mörsdorf. La verdad es que da un poco de yuyu. No es apto para gente con vértigo…jeje. El puente tiene una longitud de 360 metros y se encuentra a una altura de 90 metros. Yo, que tengo vértigo, fui capaz de cruzarlo pero pasándolo realmente mal.

El puente tiene una cámara web, donde podéis acceder para verlo en tiempo real. Os dejamos el enlace direco aquí.

 

Para llegar hasta el puente tenéis que aparcar en el parking de la entrada del pueblo, donde está el punto de información turísitco del puente y una cafetería. El parking es de pago. No os podemos decir el precio porque cuando fuimos la máquina se había roto, pero es de pago de O.R.A. Desde el mismo parking tenéis que seguir las indicaciones hacia el puente. Justo desde ahí hay 1,8km hasta donde empieza el puente. Un paseo, primero por el pueblo y luego por un sendero en medio de la nada hasta que se llega al principio del puente. Como os decíamos, el puente son 360 metros de largo y hay que cruzarlo dos veces: a la ida y a la vuelta. Hay algunas rutas para hacer por los alrededores del puente, así que si vais en época de buen tiempo podeis planteros la posibildiad de hacer algún trekking por allí. Nosotros a 0º nos vino justo para cruzarlo.jeje.

Una vez terminamos la visita al puente Geierlay, decidimos comer, y cometimos el error de comer en el pueblo de Mörsdorf. Comimos en una especie de pensión por la que pasaréis por delante para acceder al sendero que lleva al puente. Pensábamos que al ser una pensión local comeríamos bien y nada más lejos de la realidad. Un Gulash de bote y unas salchichas secas sin pan, ni salsa ni nada. Lo bueno es que fue muy económico, pero no os lo aconsejamos en absoluto. La cafetería del punto de información tenía buena pinta algunos platos que vimos, pero seguramente sería cara para lo que ofrecería, como en todo este tipo de sitios, así que si podéis evitar comer aquí, mejor.

Después de comer pusimos rumbo a nuestro último destino del día y donde íbamos a dormir: Cochem. Desde Mörsdorf a Cochem hay unos 30 minutos en coche.Lo primero que hicimos fue ir a nuestro apartamento. Lo alquilamos a través de booking y lo bonito del sitio era que estaba en la orillita del río Mosela con vistas al castillo de Cochem. El apartamento se llamaba Haus Daniella. Por las vistas y la ubicación, valió la pena hospedarse aquí.

Cochem es una pequeña ciudad del oeste de Alemania.Decidimos hospedarnos en esta ciudad los dos días porque, a parte de que nos pareció un lugar con mucho encanto, era un punto estratégico teniendo en cuenta la ruta que queríamos hacer.

Pasamos la tarde visitando Cochem, que no tiene prácticamente mucho que visitar, más que la plaza principal y el puente para divisar las vistas del castillo y el río. Al castillo no entramos porque las reseñas que habíamos leído no lo aconsejaban, pero la verdad es que por fuera era muy bonito.

En Cochem también hay un teleférico que te lleva a lo alto de una montaña y en el que se ve la ciudad a vista de pájaro. La idea era subir hasta allí al día siguiente, pero el día no nos acompañó y tuvimos que cambiar el plan. Si podéis hacerlo, leímos que se puede subir andando y que merece la pena solo por ver las vistas desde allí arriba.

Como habíamos madrugado y había sido un día de kilómetros intenso, cenamos en nuestro apartamento y nos fuimos a dormir temprano para al día siguiente seguir recorriendo los pueblecitos del río Mosela.

DÍA 2: BREMM- BERNKASTEL KUES-TRIER

La idea era empezar el día subiendo al teleférico de Cochem pero amaneció nevando y con mucho frío, así que nos fuimos directamente a Bremm porque queríamos ver el lugar donde el Mosela hace un giro de casi 360º. Para llegar hasta este mirador, aparcamos el coche enfrente de la iglesia de San Laurentius y desde ahí empezamos a subir a través de los viñedos. No hay una ruta marcada, sino que fuimos subiendo por los viñedos hasta que llegamos a un banco y allí nos quedamos a contemplar las vistas del rio Mosela, su giro de casi 360º y los viñedos de alrededor. Realmente Bremm no lo visitamos, únicamente fuimos allí para visitar el giro porque nos pareció una pasada cuando lo vimos en fotos y queríamos estar frente a él.

El siguiente pueblo que queríamos visitar fue Bernkastel Kues, un pueblo que se encuentra a unos 40 minutos de Bremm. De camino empezó  a nevar un poco más fuerte y apenas pudimos parar en los pueblos que hay por la ruta. Aun así, desde el coche se veían preciosos y alguna paradita rápida sí que hicimos.

Bernkastel Kues es una ciudad también del Estado Renania Palatinado, fundada por el año 1.300, de estilo medieval que se encuentra al oeste de Alemania y que también baña el río Mosela. La ciudad es super bonita. Pequeña, con las casitas típicas alemanas de madera y hormigón, con su plaza principal y el puente que cruza el río, que divide la ciudad en dos. Más que ciudad parece un pueblo, pero bien merece una paradita. Su centro peatonal es minúsculo, pero con mucho encanto.

Después de visitar Bernkastel Kues decidimos ir hasta Tréveris (Trier), considerada la pequeña Roma alemana. Esta ciudad no la teníamos prevista en la ruta, pero dado el día que nos había salido tuvimos que improvisar. Desde Bernkastel tardamos unos 40 minutos en llegar hasta Trier. Fue la mejor decisión que tomamos este día. Nos encantó! Es una ciudad grande pero acojedora, con mucha historia. Leímos que es la ciudad más antigua de Alemania y que aun conserva edificaciones realizadas por los romanos. Se encuentra a 9 kilómetros de Luxemburgo y todavía pertenece a la zona de Mosela.

Lo primero que hicimos nada más llegar fue comer. Encontramos un sitio en TripAdvisor. Una hamburgueseria que se llama Bugueramt y que está en el centro de la ciudad, en una calle peatonal. Si os cansáis de la comida alemana, os lo recomendamos.

Después de comer, empezamos a visitar la ciudad. Lo primero que visitamos fue la plaza del mercado, y nos pareció una plaza preciosa. Más amplia y grande que la que habíamos visto en Cochem y en Bernkastel Kues. Como gran parte de Alemania, Trier fue bombardeada durante la segunda guerra mundial, por lo que quedó prácticamente desatruída en su totalidad, conservándose a día de hoy tres casas  del siglo XVI cuyo interior da acceso al antiguo barrio judío de Trier.  Este barrio del siglo XIII fue creado por las familias judías por su seguridad en caso de tener que huir.

En la calle que va desde la plaza del mercado (Haupmark) hasta Porta Nigra se encuentra un edificio que data del año 1.220 conocido como la casa de los Reyes Magos por una pintura de la ‘Epifanía’, que una vez estuvo colgada en las estancias de la casa. El edificio por fuera es curioso, con sus ventas arcadas que recuerdan un estilo morisco.

Desde aquí ya se divisa la Porta Nigra, la construcción más emlemática de la ciudad. La Porta Nigra (construida en el año 180) es la puerta romana de mayor tamaño que se conserva hoy en día y era una de las cuatro puertas con las que contaba la muralla que protegía la ciudad. En el siglo XI, la Porta Nigra fue transformada en una iglesia de dos plantas consagrada a San Simeón.

Yo creo que este edificio fue el que más nos gustó de la ciudad de Trier. Como curiosidad, leímos que en el año 2017, la Porta Nigra había sido elegida por Alemania para aparecer en las monedas de dos euros.

Lo que también nos gustó mucho y nos pareció interesante fue la catedral de San Pedro, la iglesia más antigua de Alemania y que fue construída por etapas, de ahí que en ella confluyan varios estilos: romano, barroco y gótico. Además, al haber sido destruída en parte en la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruída al estilo románico para devolverle su estilo original. Por dentro la catedral es preciosa, así que os aconsejemos que entréis (es gratis) y alucinéis con el órgano que hay en su interior.

Nuestra visita a Trier terminó de la mejor manera posible… comiendonos un gofre en un “cuqui sitio” de los que me encanta. Se llama Suite au Chocolat. Nos comimos un gofre y un chocolate que estaba de vicio! Así que, hacer hueco y no os lo perdáis.

Volvimos a Cochem por la tarde y después de hacer un intento de fotografía noctura en el río con el castillo de fondo, nos fuimos a nuestro apartamento a dormir.

DÍA 3: FRANKFURT Y VUELTA A CASA

Como este día teníamos que coger el avión desde Frankfurt a Valencia por la tarde, decidimos visitar Frankfurt. La verdad es que esta ciudad poco tiene que ver…¿Por qué es una ciudad tan conocida?  A parte de ser el centro económico y financiero del país, su ubicación en el centro del mismo hace que sea un nudo de transporte muy relevante en Europa.

Frankfurt fue totalmente destruída en la Segunda Guerra Mundial y debido a ello, es una ciudad muy moderna. Únicamente se recontruyó el centro, el cual es minúsculo. Lo más bonito, al menos para mi, la plaza Roemerberg donde se encuentra el edificio Romer, el ayuntamiento de Frankfurt.

Muy cerquita de la Plaza se encuentra el puente de la Libertad que cruza el río Meno y la catedral de Frankfurt, la Colegiata de San Bartolomé.

Ya veréis como el centro de Franfurt es muy pequeño y lo veréis todo enseguida. Paseando por sus calles encontramos otro “cuqui sitio” con unas tartas para chuparse los dedos….El lugar es precioso y os aconsejamos que os sentéis a disfrutar de uno de sus manjares. Se llama Bitter Zart y es una chocolatería y cafetería. Después comimos en un restaurante que se llama Ariston. Lo encontramos por TripAdvisor y la verdad es que estaba super bueno, así que si no sabís donde ir, puede ser un buen plan.

Y hasta aquí nuestra escapada por el Valle del río Mosela! Si quieres ser el primero en enterarte de nuestras escapadas suscríbete a nuestra web! Gracias por leernos!

Nueva Zelanda día 8: Milford Sound-Dunedin

Nueva Zelanda día 8: Milford Sound-Dunedin

Si os acordáis de nuestro séptimo día en Nueva Zelanda, este terminó con la carretera que lleva a MIlford Sound cortada y nos fuimos a dormir sin saber si, al día siguiente, podríamos llegar hasta allí o no. Habíamos reservado a través de Bookme el crucero por Milford Sound con la compañía Go Orange, pero cuando llegamos a Te Anau vimos peligrar nuestro sueño muy mucho.

En la página web donde comprobábamos el estado de carreteras de Nueva Zelanda, la carretera que llevaba a Milford Sound aparecía cerrada y la actualización no llegaba hasta las 7.30 de la mañana. Nada más despertarnos comprobamos si ya la habían abierto o no y la actualización la retrasaron hasta las 8.30. A las 10.30 salía nuestro barco para surcar las  aguas de Milford Sound y teníamos dos horas de camino en coche hasta allí. ¿Qué hicimos?  A las 7.30 cogimos nuestro coche y pusimos rumbo a Milford Sound…a las 8.30 volveríamos a comprar si ya habían abierto la carretera o no, pero nosotros, teníamos que ir haciendo camino.

La carretera hasta allí es impresionantemente bonita…me atrevería a decir que es la carretera más bonita por la que hemos ido nunca. íbamos completamente solos, lo cual nos preocupaba un poco porque no ver coches era señal de que la carretera no estaba abierta. A las 8.30 volvímos a comprobar el estado de la carretera y de nuevo retrasaron la actualización hasta las 9… estábamos super nerviosos y nos habíamos quedado sin datos, así que, a las 9 no podríamos comprobar si la carretera estaba abierta o no. íbamos totalmente a la aventura.

Cerca de las 9 nos encontramos un cartel de carretera que indicaba: MILFORD SOUND ROAD OPEN!!! Casi lloramos de emoción…habíamos pasado nervios por no saber si podríamos cumplir nuestro sueño de surcar las aguas de Milford Sound y finalmente, a última hora, íbamos a cumplirlo!!!

Como os decimos, la carretera a Milford Sound es preciosa…os aconsejamos que vayáis con tiempo. Incluso, si podéis, dedicarle uno o dos días solo a esa carretera. Hay muchísimos trekkings que hacer, cascadas, lagos, bosques,…es un auténtica maravilla! Nosotros paramos en Lake Gunn, un lago espejo precioso. La verdad es que íbamos parando conforme avanzábamos y por intuición, ya que, no llevábamos ningún punto marcado en especial más que llegar a Milford Sound!

Llegamos al puerto de Milford Sound unos 15 minutos antes de que saliera el barco. No sabemos si por lo que había pasado con la carretera o porque era muy temprano, pero había poquísima gente…El barco en el que fuimos tenía capacidad para 420 personas y éramos 20 personas…imaginaros! Creemos que mereció mucho la pena coger el primer barco de la mañana porque fue como más familiar.

Surcar las aguas de Milford Sound es impresionante! Es algo que tenéis que hacer si o si…para nosotros personalmente fue de lo mejor del viaje! Durante el crucero, el capitán te va explicando por dónde pasas y que ves. Una de las cosas más increíbles: Mitre Peak!

Durante el recorrido, nosotros vimos un pingüino y nos dejaron unos prismáticos para que lo viéramos mejor. Por lo visto es difícil ver pingüinos porque están en peligro de extinción pero tuvimos mucha suerte y el barco se paró muy cerquita para que pudiéramos verlo. Aquí casi vuelvo a llorar. Me parecía increíble poder estar viviendo todo aquello.

También, durante todo el recorrido vimos muchos leones marinos y focas tomando el sol en las rocas y algún que otro delfín en el agua. El recorrido fue bastante tranquilo excepto cuando el barco salió al mar de Tasmania, donde el agua estaba un poco revuelta.

Os aconsejamos que os vayáis con ropa impermeable. Aunque os salga un día increíble cogerlo! El barco se acerca normalmente a una cascada y pone la proa bajo de ella. Los más atrevidos se acercan y acaban empapados. Raul fue uno de ellos…él tenía que inmortalizar el momento jaja.

El crucero por MilfordSound duró unas dos horas. Luego, cogimos el coche y volvimos a recorrer la carretera preciosa hasta Te Anau, parando en algunos view points. Si queréis ver las aves típicas de esa zona de Nueva Zelanda: la Kea y la Weka, tenéis que parar en The Chasm. Aunque las aves típicas son los Kiwis, nosotros nos volvimos sin ver ninguno. Parece ser que están en peligro de extinción y que únicamente se ven si vais a algunos parques o sitios específicos de conservación.

The Chasm es una pequeña caminata de 20 minutos en la que ves parte del río Cleddau y lo más impresionante es ver la forma de las rocas provocada por el agua y las piedras. En la entrada veréis un carter que reza: “El abismo esculpido por agua y piedra”.

Después de parar en varios puntos que nos iban llamando la atención, llegamos a Te Anau donde comimos antes de poner rumbo a nuestro siguiente destino: Dunedin.

Como os comentamos en la introducción, teníamos organizado más o menos hasta Milford Sound pero, a partir de aquí, fuimos decidiendo sobre la marcha. Volviendo de esta maravilla del mundo y tras ver el pingüino, nos quedamos con ganas de más, así que decidimos ir a Dunedin a buscar pingüinos. Reservamos el hotel de camino y después de conducir unas 3 horas y algo, llegamos a Dunedin prácticamente a cenar y dormir. El camino fue largo, pero la idea era llegar y empezar el día ya allí.

¿Quieres saber si tuvimos suerte en Dunedin y vimos pingüinos? Suscribiros a nuestro blog y seréis los primeros en enteraros!

Nueva Zelanda día 7: Queenstown-Te Anau

Nueva Zelanda día 7: Queenstown-Te Anau

Nuestro séptimo día en Nueva Zelanda lo empezamos en Coronet Peak, en Queenstown, una montaña desde la cual, las vistas son un espectáculo. No tuvimos mucha suerte con el tiempo, porque el día amaneció nublado, pero aún así, se dejaba ver algún tono rojizo detrás de las nubes.

Después de ver este “semi-amanecer”, nos fuimos a desayunar, y encontramos un sitio de los que a mi me gustan….jeje. Se llamaba Balls and Bangles y os puedo asegurar que allí están los mejores donuts que me he comido en mi vida…Estaba muy cerquita del embarcadero donde teníamos que estar a las 9.45 horas, 15 minutos antes de la hora prevista.

A las 10 teníamos reservada la actividad de JetBoat, una experiencia que nos pareció super divertida y nos encantó. La primera vez que oímos hablar de ella fue buscando información en blogs de viajes sobre Nueva Zelanda y desde ese mismo momento supimos que queríamos hacerla. Ir en una lancha a motor, a una velocidad super rápida, por ríos de poquísima profundidad y haciendo giros de 360º. Nosotros la hicimos en Queenstown porque de los sitios donde íbamos a ir fue donde mejor nos cuadró. En Queenstown se hace en el río Shotover y la verdad que es muy bonito navegar por sus canales, algunos super estrechos y sin apenas profundidad, donde piensas: ¿de verdad vas a pasar por ahí a esta velocidad? La adrenalina que sientes es brutal…y eso que yo no soy amante de los deportes de riesgo (más bien al contrario), pero me sentí super segura todo el tiempo y me lo pasé pipa!

La actividad la reservamos a través de Bookme, una web que conocimos ya en Nueva Zelanda y que es una especie de Groupon en Australia y Nueva Zelanda, donde se pueden reservar actividades a muy buen precio. De hecho, nosotros porque la conocimos ya en nuestro 4-5 día en Nueva Zelanda, pero os aconsejamos que antes de comprar cualquier entrada o cualquier excursión, entréis para ver si está porque os podéis ahorrar mucho dinero. Es cierto que a veces te tienes que acoplar a los horarios de la oferta. A nosotros, por ejemplo, el JetBoat nos costó 64 dólares cada uno, cuando normalmente cuesta a partir de 100 dólares, pero tenía que ser a las 10 de la mañana. Como nos venía bien ese horario, lo reservamos! La compañía con la que lo cogimos fue K-Jet. Su eslógan era: “43 km de Pura Adrenalina!” Una hora, más o menos, donde recorres la bahía de Queenstown y el río Shotover.

Llegamos al embarcadero 15 minutos antes. Importante: llevar sólo cámaras acuáticas y dejar todo lo demás. Corréis el riesgo de que se os moje. Nada más llegar te ponen un impermeable y un chaleco salvavidas. Te recomiendan que lleves ya ropa impermeable y, si vais en invierno como nosotros, que os abriguéis mucho. Tened en cuenta que coge mucha velocidad y en Queenstown hace mucha humedad y frío. Aunque al final no nos mojamos, apenas, sí que hacía frío. Menos mal que llevábamos ropa térmica, gorro, guantes, e íbamos super bien equipados.

Después del JetBoat subimos al SkyLine de Queenstown. Es una montaña que ofrece una panorámica de la ciudad super bonita. Podéis subir en funicular (allí se llama góndola) y en 5 minutos os deja arriba por 35 dólares ida y vuelta, o podéis subir andando en un trekking bastante chulo. El funicular empieza a las 10am y cierra a las 9 pm. Mirarlo en Bookme, porque cuando nosotros fuimos había tickets por 20 dólares.

Nosotros subimos andando. Al principio parecía que iba a ser sencillo y corto, pero tiene tramos duros y prácticamente todo el tiempo vas de subida, no hay llanuras. Tardamos una hora y media más o menos en subir, y unos 40 minutos en bajar. Pero merece muhco la pena subir andando. Nosotros os lo aconsejamos. Una vez llegamos arriba, alucinamos! Tienen una montada…parecía un parque de atracciones. Tienen tirolinas, puedes saltar en bungi, hay una especie de cars, que se llama Luge y que funcionan a propulsión por la gravedad. Hay gente que sube en el funicular con sus mountain-bike y luego bajan montados en ellas. Hacen también shows de Maorís. Todo esto no nos lo esperábamos…nosotros nos esperábamos únicamente el mirador. Como no sabíamos todo lo que había ahí arriba, subimos sin apenas tiempo, pero de haberlo sabido, nos habría gustado hacer alguna actividad… el Luge tenía muy buena pinta. Había gente de todas las edades y todos parecían muy divertidos. En la web del Skyline de Queenstown aparecen todas las actividades que se pueden hacer allí.

Antes de llegar a Nueva Zelanda, nuestra idea era hacer el trekking del Ben Lomond, un trek de unas 8 horas donde admirabas las preciosas montañas de Queenstown con la ciudad abajo. Finalmente lo descartamos porque al ir en invierno, habíamos leído que había mucho hielo y que no era sencillo, debido también al viento. Os dejamos información sobre este trekking aquí. Esta fue una de las cosas que se nos quedó pendientes de hacer en Nueva Zelanda y que si volvemos, seguro que haremos!

Al bajar comimos en una hamburgusería que habíamos fichado por la mañana, que estaba cerca de donde habíamos desayunado, se llamaba Devil Burguer, y en aquel momento estábamos hambrientos y nos pareció la mejor hamburguesa que nos habíamos comido nunca…jeje! Hoy recuerdo que estaba muy buena, pero no me atrevo a decir que sea la mejor de todas…aun así, os recomendamos muy mucho este sitio!

Con la tripita llena pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: Te Anau. Al día siguiente queríamos visitar Milford Sound y Te Anau estaba como a mitad camino entre Queenstown y Milford Sound. Tardamos unas dos horas en llegar y llegamos de noche. Esta es la única carretera que llega hasta Milford Sound y Te Anau el último pueblo donde hospedarse. Nos pareció un pueblo con mucho encanto, pequeñito pero con las necesidades básicas: gasolinera, supermercado y muchas cafeterias…jeje.

Reservamos en The Village Inn Hotel, un hotel muy normalito a 5 minutos andando del lago de Te Anau. De camino, un cartel informativo, decía que había una carretera cortada. Nos entró el pánico por si era la carretera que llegaba a Milford Sound y nos fuimos directos a un I-Shite, allí nos confirmaron que efectivamente la carretera a Milford Sound estaba cerrada. Había habido un problema y estaban arreglándolo pero no se sabía si al día siguiente estaría abierto…nos dijeron una web donde iban actualizando la información hasta que la abrieran. Nos fuimos muy trsites de allí, sin saber si al día siguiente podríamos visitar Milford Sound.

En esta situación nos planteamos visitar Doubtful Sound, estuvimos mirándolo y los precios se disparaban bastante porque para llegar hasta allí sólo se puede llegar en barco desde Manapouri. Además, nosotros ya teníamos reservado nuestro barco para Milford Sound.

Esta noche cenamos en Takahe Rest, un restaurante donde nos sirvieron una riquísima carne a la piedra. No sabemos cómo serán el resto de restaurantes de Te Anau, pero en este yo creo que comeréis bien seguro! Nos fuimos a dormir un pelín tristes sin saber si al día siguiente cumpliríamos nuestro sueño. Si queréis saber si lo cumplimos o no, suscribiros a nuestra web y seréis los primeros en enteraros cuando lo publiquemos!

 

Nueva Zelanda día 6: Aorkai/Mount Cook – Queenstown

Nueva Zelanda día 6: Aorkai/Mount Cook – Queenstown

En nuestro sexto día en Nueva Zelanda, teníamos una misión: ver amanecer desde el lago Tasman. El día anterior habíamos estado pero el tiempo no nos habías permitido ver apenas nada, aunque lo que se intuía tenía muy buena pinta.

Esta es la foto de cómo lo habíamos visto el día anterior.

Nos despertamos temprano y recorrimos la carretera que bordea Pukaki Lake hasta llegar a Tasman Lake. Fue precioso recorrer esta carretera sin nubes y cuando el sol quería empezar a salir porque los colores reflejados en el lago eran preciosos. Aparcamos en el parking y subimos hasta el mirador en unos 15 minutos. Fuimos rapidito porque queríamos ver cómo se hacía de día desde allí.

Las vistas desde allí eran un espectáculo. El cielo estaba super despejado, se veía el lago con sus icebergs y el glaciar. Lo cierto es que este lugar nos dejó sin palabras. El color del lago es también de un azul turquesa debido a los desprendimientos del glaciar que hacen que el agua parezca irreal…un color demasiado perfecto! Lo mejor de todo fue que estábamos completamente solos.El día anterior también habíamos estado solos y pensamos que seria por el mal tiempo. Este día, aunque era temprano, esperábamos encontrarnos a gente, pero no fue así. Nos dio la sensación de que poca gente visita este lago, pero para nosotros merece mucho la pena.

La verdad es que es una subida cortita, de unos 20 minutos, que podéis combinar con otro trekking cortito de los que os dejamos lista en el día 5.

Cuando bajamos de allí todavía era temprano, así que decidimos hacer algún trekking por las inmediaciones de Mount Cook. Tenia que ser algo no muy largo porque este día teníamos previsto conducir hasta Queenstown, unas 3 horas largas de camino. Al principio de Mount Cook Village vimos que había dos rutas cortitas: Governors Bush Walk (1 hora) y Red Tarns (2 horas). Empezamos a hacer la de Red Tarns, pero había mucho hielo y nos asustó un poco el poder caernos, así que dimos la vuelta e hicimos Governors Bush Walk. Realmente es un paseo, no un trekking. Super sencillo y sin grandes subidas. Lo que nos gustó fue que había mucha vegetación y que las vistas de las montañas eran una pasada.

La pena es que nos fuimos de allí sin ver el pico de Mount Cook. A pesar de que el día estaba despejado, el Monte Cook estuvo tapado todo el tiempo…fue una pena.

Volvimos de nuevo por la carretera que bordea Pukaki Lake…en total la hicimos 4 veces y a cual de todas más bonita…la vimos al amanecer y al atardecer, con nubes y con un cielo despejado…realmente es una de las carreteras más bonitas por las que hemos conducido.

Pusimos rumbo a Queenstown y de camino paramos en el lago Wanaka. La verdad es que después de ver el lago Tekapo y Pukaki, y el Tasman LakeWanaka no nos dijo mucho, además de que nos pareció super turístico y sin el encanto de los otros lagos en medio de la naturaleza… Es famoso por el árbol que hay en el lago, pero nosotros no lo vimos :(.

Comimos en el mismo pueblo donde se encuentra el lago. Un pueblo bastante grande y con más turistas de lo que habíamos visto en el resto del país.

Llegamos a Queenstown de noche a través de una carretera en la que hay pistas de esquí y que había mucha cola. Fuimos por esta carretera porque veníamos desde Wanaka. Si vais directos desde Mount Cook, no pasaréis por aquí.  La zona se llama Cardrona, si vais en invierno y la podéis evitar, mejor. Es una carretera de curvas y, al coger la hora punta en que cerraron las pistas, tardamos en llegar a Queenstown una hora más de lo previsto.

Esta noche habíamos reservado en el hotel Nugget Point, a THC Group Hotel en Queenstown, un hotel en la montaña con spa. La verdad es que nos apetecía dormir en un hotel después de varios días durmiendo en guesthouse. Nos dimos un pequeño homenaje. Queenstown no es barato y la verdad es que casi todo estaba completo, así que terminamos reservando en este hotel. Nos pegamos una sesión de spa, que nos vino genial porque hacía frío y allí se estaba super agusto. Después nos fuimos a dormir que al día siguiente queríamos madrugar para ver amancer desde las montañas y porque íbamos a hacer una actividad super divertida…¿queréis saber cuál es? Suscribiros a nuestra web y seréis los primeros en enteraros cuando publiquemos el nuevo post!

Nueva Zelanda día 5: Tekapo Lake, Pukaki Lake y Tasman Lake en Aoraki (Mount Cook)

Nueva Zelanda día 5: Tekapo Lake, Pukaki Lake y Tasman Lake en Aoraki (Mount Cook)

En nuestro quinto día en Nueva Zelanda, amanecimos en nuestra casita de Tekapo Lake y después de desayunar en una cafetería en el mismo pueblo, pusimos rumbo a Mount Cook bordenado Pukaki Lake. Habíamos intentado ir al Astro Café, pero como os comentamos en el post anterior del día 4, se tenía que pagar para acceder a esa carretera y, además, hasta las 10 no abrían, por lo que teníamos que esperarnos y ya perdíamos mucho tiempo.

La carretera que bordea Pukaki Lake es considerada por muchos una de las carreteras más bonitas del mundo. Yo, personalmente, me quedo con la de Milford Sound, pero eso ya os lo contaremos más adelante.

A nosotros nos salió un día bastante feo y el Monte Cook estaba cubierto. Fuimos parando en los apeadores que hay a orillas del lago Pukaki observando el fantástico color turquesa del agua, y finalmente llegamos a Mount Cook Village, el pequeño pueblo a las faldas del Monte Cook (digo pequeño porque no hay ni gasolinera. Tenedlo en cuenta).

Desde Mount Cook Village sale una carretera de unos 8km hasta el parking de Tasman Lake. Desde el parking hay varias rutas para hacer. Todas  muy cortitas. Nosotros subimos hasta arriba del todo para ver el lago y el glaciar. Estaba tan cubierto que apenas se veía nada, pero lo que se dejaba ver tenía buena pinta…tanta que nos negábamos a irnos de allí sin ver cómo era aquello realmente (volvimos al día siguiente. Si queréis saber cómo era, tendréis que esperar al día 6. jeje). Llovía bastante y terminamos empapados, pero mereció la pena por ver el lugar.

Esto es lo que se veía. Ese color del agua con sol debía ser….

Cuando bajamos, fuimos a comer a Mount Cook Village, comimos en un barecito del mismo pueblo, Old Muntaineers Cafe. Habíamos pasado tanto frío subiendo a Tasman Lake, que nos resultó super agradable comer aquí mientras veíamos las montañas de los alrededores de Aoraki, Mount  Cook. 

Nosotros queríamos hacer algún trekking, pero con este tiempo fue imposible.  Os dejamos un enlace aquí con posibles treks que se pueden hacer en esta zona de Mount Cook.

Con el tiempo así, nos fuimos hacia el hotel en el que íbamos a dormir esta noche, aunque antes pasamos de nuevo por Pukaki lake para intentar ver el atardecer, lo que fue imposible porque el tiempo no mejoraba. Dormimos cerquita de Pukaki Lake, lo que nos permitía volver al día siguiente a los alrededores de Mount Cook e intentar hacer algún trek.

Como veis, al fondo se ve muy nublado… esa era la zona de Mount Cook…

Y el atardecer que intentamos ver, fue este:

El hotel se llamaba Mountain Chalets Motel. Lo reservamos el mismo día y la verdad es que calidad-precio, no estaba mal. A partir de este día ya no teníamos reserva de alojamientos e íbamos reservando conforme avanzaba el viaje, planeando la ruta cada día.

Como veis, fue un día de poca actividad… ¿como saldría el día siguiente? Suscríbete a “a tu aire mola más” y cuando lo publiquemos, serás el primero en enterarte!

 

Nueva Zelanda día 4:  Wellington-Christchurch y Tekapo Lake

Nueva Zelanda día 4: Wellington-Christchurch y Tekapo Lake

En nuestro cuarto día en Nueva Zelanda teníamos que cruzar de la isla norte a la isla sur. Como os contamos en la introducción, aquí había dos opciones. O cruzar en el ferry desde Wellington con el mismo coche que ya teníamos o dejar el coche en Wellington y cruzar en avión. Nosotros finalmente decidimos cruzar en avión. Nos resultaba más económico y, además, por la ruta que teníamos prevista para la isla sur, nos venía mejor volar a Christchurch y ahí alquilar otro coche. La verdad es que esta es una decisión importante en función de la ruta que queráis hacer. Si queréis visitar el norte de la isla sur, lo mejor es que crucéis en ferry, que os deja en Picton y de ahí podéis visitar el Parque Nacional Abel Tasman, el paso de Arthur y es más fácil llegar a los glaciares Fox y Franz Josef.

El día de antes habíamos hecho el trek del Tongariro pero aun así habíamos decidido conducir hasta Palmerston North para hacer mitad camino hacia Wellington para coger el vuelo. Nos despertamos a las 6.30 horas de la mañana para a las 7.00 horas estar camino del aeropuerto de Wellington porque a las 11.30 horas salía nuestro vuelo a Christchurch. Llegamos sobre las 9 a Wellington y fuimos directos a la base de Jucy a devolver el coche. La base de Jucy no está en el mismo aeropuerto, pero tienen servicio de transfer que te lleva y te recoge.

El aeropuerto de Wellington es pequeñito y nos resultó curioso que no pasamos ni un solo control de seguridad. Ni nosotros, ni nuestras maletas. Además, subimos al avión con una botella de 1,5 litros de agua que habíamos comprado fuera del aeropuerto. Supongo que será porque es un vuelo interno y que te hacen control cuando llegas….pero de verdad nos pareció alucinante que no nos hicieran ni un solo control.

El vuelo dura una hora más o menos y las vistas son espectaculares. Vas viendo toda la costa este de la isla sur. Si hacéis este vuelo es recomendable que os sentéis en la parte de la derecha porque así veréis toda la parte de la costa.

Llegamos a Christchurch sobre las 12.30 horas y fuimos a recoger nuestro coche de alquiler, que esta vez habíamos reservado con Go Rentals. Decidimos alquilar cadenas porque al ser invierno y la isla sur, nos daba un poco de miedo que nos pillara una nevada o carreteras con hielo, pero finalmente no hicieron falta. El tiempo nos acompañó todo el viaje y no pudimos tener más suerte.

Una vez recogimos el coche, pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: el lago Tekapo.  Uno de los lugares más famosos y bonitos de la isla sur. Tardamos unas dos horas y media en llegar a Tekapo desde el aeropuerto de Christchurch, pero el trayecto fue precioso y cambiante. Primero pasamos por unos prados super verdes y luego empezó la nieve y las montañas. El camino fue precioso y se nos pasó volando.

Llegamos al lago Tekapo al atardecer. Aún recordamos los colores del cielo reflejados en el agua del lago …impresionantes! Aparcamos enfrente de la famosa Iglesia del Buen Pastor de Tekapo y de ahí dimos un pequeño paseo por los alrededores del lago. Ir a estas horas o al amanecer es muy recomendable por los colores del cielo. El agua del lago es un color turquesa precioso debido a que proviene del glaciar y es roca molida por glaciares suspendida en el agua.

Esta zona de Nueva Zelanda también es famosa porque dicen que es uno de los mejores lugares de observación astronómica, debido a su poca contaminación lumínica, la claridad de la atmósfera y la poca cantidad de noches sin nubes. También es posible ver la aurora austral desde aquí. En este aspecto no tuvimos tanta suerte y no la pudimos ver. De hecho, en el lago Tekapo se encuentra el Observatorio de la Universidad de Canterbury, Mount John, un lugar donde la vía láctea parece ser que se ve de cine. Justo al lado del Observatorio hay un café en el que nos quedamos con ganas de entrar, el Astro Café, por lo visto las vistas al lago y las montañas desde allí, café en mano, son espectaculares. Para llegar al Astro Café se puede subir andando o con coche, pero para acceder por carretera hay que pagar 5 dólares.

También hay tours para visitar el Observatorio Mount John, pero por lo que leímos era caro para lo que te enseñaban y, para ver la vía láctea, cualquier zona del lago Tekapo es buena.

Realmente nuestro cuarto día en Nueva Zelanda fue más de cruzar de una isla a otra y llegar a Tekapo que otra cosa. Después de disfrutar del lago, nos fuimos a la casa en la que íbamos a dormir esa noche. Un guesthouse que habíamos reservado a través de Booking en el mismo pueblo y que se llamaba Blue Star Inn Tekapo. Muy recomendable la casa, la dueña de la casa y el entorno. Esta noche, por recomendación de la casera que era japonesa, cenamos en un restaurante japonés que se llama Kohan Restaurant, y nos aconsejo que probásemos el salmón porque era de allí. Se pesca en un canal que hay entre el lago Tekapo y el lago Pukaki.

Después de cenar estuvimos organizando nuestra ruta para el día siguiente: íbamos a acercarnos al Mount Cook…

¿Veríamos el Monte Cook? ¿Podríamos hacer algún trekking? ¿Se comportaría el tiempo? Os lo contaremos todo en el siguiente post….gracias por leernos!!