Nueva Zelanda día 11: Kaikoura-Christchurch

Nueva Zelanda día 11: Kaikoura-Christchurch

Era nuestro último día en Nueva Zelanda y amanecimos temprano porque íbamos a buscar ballenas. El día de antes habíamos reservado un tour a través de la web bookme, de la cual ya os hablamos en otros posts.

Habíamos leído de una playa desde la que se ven delfines desde la orilla al amanecer, pero no fue nuestro día, así que nos fuimos a la base del aeródromo donde salía nuestro vuelo a las 9 en punto de la mañana. Si, si, el avistamiento de ballenas que íbamos a hacer era un tanto especial. Las íbamos a ver desde el cielo. Reservamos un vuelo en avioneta para los dos.

Con lo poco que nos gusta volar, aun me pregunto por qué no tuvimos ninguna duda.jeje.

El vuelo duraba unos 40 minutos y primero el piloto te hace una explicación con un video  del tipo de ballenas que vas a ver. Las ballenas que se ven en Kaikoura son cachalotes, “sperm whale” en inglés. Son los animales con dientes más grande que existen y los machos pueden crecer hasta 20,5 metros de largo y llegar a pesar más de 50 toneladas. Pueden estar debajo del agua hasta 40 minutos sin respirar, pero luego salen y respiran durante 10 minutos, por lo que es muy probable verlas. Pero, tenéis que tener en cuenta que la empresa no te puede garantizar ver ballenas y te puedes volver sin verlas, es cuestión de suerte, aunque normalemnte se ven y las probabilidades son altas.

Kaikoura es un buen sitio para ver este tipo de animales porque enseguida llegas a mar abierto desde la costa, y las ballenas se encuentran ahí. Esta explicación os la hacen también antes de subir a la avioneta. Hay un cañón montañoso debajo del mar que provoca esta profundidad y que ahí estén los delfines y las ballenas.

Este día tardaron en salir, de hecho, cuando ya pensábamos que no las íbamos a ver, apareció la primera. Increíble. Vimos hasta 3! El piloto se acercaba bastante, daba varias vueltas sobre ella para que la pudiésemos contemplar bien, y al verla desde arriba te das cuenta de lo enormes que son, ya que, no ves solo la cola como si las ves desde el mar, sino que la ves entera! Os dejamos aquí la compañía con la que lo hicimos, con los que quedamos super contentos y recomendamos. Se llama Air Kaikoura. Eso si, la avioneta se movía lo que no está escrito y, aunque disfruté viendo las ballenas, hubo algún momento que si hubiera podido me habría bajado.jaja.

Después de esta super experiencia, volvimos a Kaikoura a darle una segunda oportunidad a la langosta antes de poner rumbo a Christchurch. De nuevo, fake con la langosta.

Llegamos a Christchurch por la tarde y fuimos directos a un mirador. Los que nos conocéis, sabéis que nos encantan los miradores y ver las ciudades desde las alturas. El mirador fue el Cashmere Hill. Nada del otro mundo. Se ve la ciudad, que es super llana y algunos edificios altos en una de las partes que parecía una zona industrial.

Cuando bajamos, nos dirigimos al centro de la ciudad y alucinamos. En el año 2011 hubo un terremoto que fue devastador y dejó la ciudad en pedazos. Aún en agosto de 2017, 6 años después, la están reconstruyendo y se intentan recuperar de tal desgracia. Sobre el terremoto leímos estando allí y nos contó una española que conocimos cenando en un restaurante. Ella y su familia se habían mudado a Christchurch aprovechando una oportunidad de trabajo de su marido que se dedicaba a la construcción. La piel de gallina. Parecía que había pasado una guerra, sin exagerar!

De Christchurch visitamos más bien poco. Estuvimos de paso, pero nos bastó para entender lo que allí ocurrió en el año 2011 y lo duro que tuvo que ser.

Donde más notamos el impacto del terremoto fue en la catedral de Christchurch. Parecía que le había caído una bomba encima.

Como consecuencia del terremoto, el arquitecto japonés Shigeru diseñó una catedral provisional construída a base de cartón y plástico. Aunque es una catedral provisional merece la pena que la visitéis por fuera porque es bastante curiosa.

Otra de las visitas que hicimos en Christchurch fue la que dicen, es la calle más bonita de la ciudad: New Regent Street, una calle con casas bajitas de colores que nos pareció preciosa.

Llegó el momento de la cena y nos encontramos con el sitio más guay de Christchurch, Little High Eatery. Os lo super recomendamos. Es un espacio grande con un montón de puestos y food trucks de comida de diferentes países donde cada uno se puede pedir lo que quiera y comerlo luego juntos en un espacio común. Había asiáticos, mexicanos, pizzeria, hamburguersería, sushi,….Habia casi de todo lo que te pudeiras imaginar. Nosotros probamos las hamburguesas de Bacon Brothers Burguer. Espectacular!

Después de cenar, devolvimos el coche de alquiler y nos fuimos al hotel. Dormimos en un hotel de Jucy, se llamaba Jucy Snooze y se encuentra cerca del aeropuerto. De hecho, nosotros fuimos andando al aeropuerto al día siguiente. Nuestro vuelo salia muy temprano y por eso decidimos dormir aquí.

Aquí terminó nuestra aventura en Nueva Zelanda, al día siguiente cogíamos un vuelo para conocer un paraíso… Nueva Caledonia nos esperaba!

Salzburgo en un día

Salzburgo en un día

La ciudad de Salzburgo (ciudad de la sal), en Austria, se encuentra en la frontera con Alemania, a 150 kilómetros de Munich y a 300 kilómetros de la capital de austriaca (Viena). Esta ciudad fue nuestro primero contacto con este país, desconocido para nosotros hasta ese momento y del que volvimos completamente enamorados.

¿Por qué es famosa Salzburgo? Mozart nació allí y de hecho, allí se encuentra su casa-museo (pasaréis por delante seguro). Además, por eso tienen lugar los festivales musicales más importantes del país. Además de eso, Salzburgo es una ciudad pequeña pero de las más conocidas de Austria. Con encanto y muy bonita. Su nombre significa ciudad/castillo de la sal y proviene de las barcas que transportaban sal en el S.VIII y que debían pagar un impuesto.

Cómo llegar: Como estábamos haciendo un “road trip” por la zona, nosotros llegamos en coche desde Alemania. Salzburgo tiene aeropuerto. También podéis volar a Munich y coger un tren o autobús hasta Salzburgo.

Dónde aparcar: Nosotros aparcamos cerca del Palacio Mirabell. Como era domingo pudimos aparcar en zona azul sin problema y sin tener que preocuparnos por el ticket de la O.R.A, pero vimos varios parkings de pago por la zona.

Cuánto tiempo necesitas: Nosotros la visitamos en un día. Hay quien dice que en un día no se puede ver, pero yo creo que si lo exprimís bien sí que podréis visitarla.

Moneda: En Austria hay euro, por lo que no tendréis que cambiar divisa. En cuanto al nivel de vida, Austria es un país más caro que España, al nivel de Alemania. Lo que sí que encontramos más barato fue la gasolina, pero OJO, no pongáis en la frontera que siempre es más cara, repostar una vez ya estéis en Austria.

Idioma: En Austria y, sobretodo en la parte de Salzburgo y Hallstatt se habla alemán. En algunos sitios también se habla inglés, sobretodo en los lugares más turísticos.

Dónde dormir: Dormir en Salzburgo no es barato. Nosotros decidimos dormir de camino a Hallstatt. Os dejamos aquí un descuento en Booking para que reservéis vuestro hotel.

¿Qué ver en Salzburgo en un día?

Jardines del Palacio de Mirabell

Como nosotros habíamos aparcado cerca del Palacio de Mirabell, nuestra visita empezó aquí. Al interior del Palacio no entramos porque habíamos leído que únicamente se visita una sala y que no tiene mucho interés. Por donde sí que paseamos fue por sus jardines, que son preciosos y las vistas que desde allí hay a la fortaleza de Salzburgo más aún. Además, nos salió un día de solazo y calor que daba gusto para estar en Austria a principios de Mayo.

La catedral de Salzburgo y la plaza Kapitelplatz

Después de pasear por los Jardines de Mirabell, cruzamos el río Salzach por uno de sus puentes, el puente Staatsbrücke, el cual está repleto de candados.

Después de pasear por sus callecitas y su centro histórico, llegamos a la catedral. La entrada es gratuita, así que tenéis que entrar si o si. Lo que más nos impresionó fue su cúpula vista desde dentro y el órgano, el cual fue tocado por Mozart.

Para ver la catedral desde fuera os tenéis que ir al otro extremo de la plaza Residentplatz y contemplarla. Al estar dentro de una plaza cerrada tienes que alejarte para poder hacerte una idea de su dimensión. No es muy grande, pero lo es más de lo que nos esperábamos. La catedral tiene 142 metros de largo y 33 metros de altura en lu cúpula. Durante la Segunda Guerra Mundial una bomba cayó en la cúpula y la destrozó, siendo reconstruida de nuevo, finalizando las obras en el año 1959.

La plaza Kapitelplatz se encuentra en un lateral de la catedral y os llamará la atención por la esfera dorada que hay en el centro. Además, desde esta plaza se ve toda la fortaleza y la estampa es muy bonita.

Mirador Mönchberg

Lo nuestro es ver las ciudades desde las alturas, y eso que tengo un vértigo de estudio! El mirado Mönchberg realmente es la terraza del Museo de Arte Contemporáneo de Salzburgo. La entrada cuesta unos 4€ y se sube en ascensor. Las vistas desde allí, para mi, son las mejores de Salzburgo. Desde allí se ve el rio, la fortaleza, la catedral y el entramado de calles estrechas.

Nosotros decidimos investigar e ir hacia la fortaleza desde aquí. El entorno es precioso. Fuimos andando por la senda marcada de la montaña hasta que llegamos a la fortaleza. De verdad que si podéis hacerlo asi. Es una ruta fácil, de unos 30 minutos que se os pasará volando y llegaréis a las faldas de la fortaleza. Lo bueno, os ahorraís el funicular y hacéis ejercicio. Basta con que sigáis las indicaciones de Hohensalzburg y llegaréis.

La fortaleza Hohensalzburg

La fortaleza Hohensalzburg data del año 1077, año en que empezó su construcción. Hoy en día e suna de las fortalezasmás grandes y mejor conservadas de toda Europa, habiendo sido una fortaleza defensiva por su punto estratégico en la ciudad y en Europa.

Se puede subir en funicular o andando. Nosotros lo hicimos andando desde el mirador de Mönchberg y os lo recomendamos. Una vez llegamos a la fortaleza tuvimos que pagar unos 8€ por entrar. La verdad que lo de los precios no lo entendimos. Tuvimos que pagar, pero ya habían cerradas algunas cosas donde no pudimos entrar. Pero además, cuando ya nos íbamos sobre las 17 de la tarde, la gente entraba gratis, entonces lo que os aconsejamos es que vayáis a esa hora y os lo ahorréis. Realmente lo que vimos desde allí fue la panorámica que hay de toda la ciudad, por que no entramos a ninguna de las estancias. Os dejamos aquí un enlace para que veáis lo de los precios porque hay varias formas de visitar la fortaleza.

Las vistas desde la fortaleza son estas:

Cementerio de San Pedro

A nosotros no nos gusta visitar cementerios, pero este casi que te topas con él cuando bajas de la fortaleza, así que entramos pero, sin más. Dimos la vuelta de rigor y ya está. Supuestamente se hizo famoso por ser uno de los puntos donde se rodó la película de “Sonrisas y Lágrimas”.

La panadería de 700 años y el molino

Una vez salgáis del cementerio, os encontraréis con la panadería más antigua de Austria, la panadería Stiftsbäckerei. A su lado  se encuentra UN viejo molino girando por la corriente del agua. La panaderia estaba cerrada cuando llegamos, una lástima porque me habría encantado probar algo de esta panadería tan famosa.

Kapuzinerberg

Nosotros a este mirador no subimos por falta de tiempo, pero lo teníamos en nuestro recorrido y nos habría gustado verlo. Os lo dejamos aquí por si queréis ir y nos lo contáis.jeje. Se sube a pie y por lo visto está bastante empinado, pero debe de merecer la pena seguro! El atardecer desde allí debe ser una maravilla.

Y sobre todo…. Perderte por sus calles y sus plazas!

Salzburgo es una ciudad muy muy pateable, en la que no necesitaréis coche ni transporte público para nada. Si aparcáis cerca de Mirabell podéis dejar el coche allí durante todo el día y cruza el río para visitar la parte más bonita de la ciudad, donde se encuentran todos los lugares de interés. Austria nos encantó en su primer contacto con Salzburgo, lo que aun no sabíamos es que nos terminaríamos de enamorar cuando visitaramos Hallstatt y sus alrededores.

Esperamos que os haya gustado  y os sirva de ayuda para planificar vuestra próxima visita a la ciudad de Mozart!

Un día en Rothenbug ob der Tauber

Un día en Rothenbug ob der Tauber

Desde el primer momento en que me enseñaron una foto de Rothenburg ob der Tauber, tuve claro que este destino tenía que estar dentro de nuestra ruta rara por Alemania y Austria, asi que fue la primera parada.

Desde Frankfurt hasta esta ciudad hay como unas dos horas en coche. Nuestra idea era llegar temprano pero el tráfico nos jugó una mala pasada y terminamos llegando cerca de las 12 del medio día. Lo bueno de ir en mayo es que el día alarga y pudimos estirar más nuestra visita en esta ciudad de cuento. Aunque Rothenburg ob der Tauber anteriormente no formaba parte de la ruta romática, era tanto el interés que se mostraba por esta ciudad que se terminó por incluir y ahora es uno de sus iconos. Además, por lo visto, es un lugar que hay que incluir en cualquier ruta navideña que quede cerca de él.

¿Dónde se encuentra Rothenburg ob der Tauber? Esta ciudad de cuento se encuentra en el estado de Baviera, a tan solo dos horas de Franfurt en coche. Cuenta con 10.000 habitantes, por lo que más que una ciudad parece un pueblo. Se encuentra dentro de la ruta romántica y es considerada una de las ciudades más bonitas de Alemania.

¿Cómo llegar a Rothenburg ob der Tauber? Nosotros llegamos en coche desde Frankfurt. Lo normal es que lleguéis en coche haciendo alguna ruta por Alemania, pero probablemente desde Frankfurt o Munich tengáis tours de un día para visitar la ciudad.

¿Dónde aparcar? En cuanto al tema del parking, nosotros parece ser que aparcamos en un parking privado sin saberlo y nos lo ahorramos, pero os vamos a dejar información sobre donde aparcar que habíamos leído antes de ir. Hay varios parkings en las entradas principales del pueblo que están perfectamente señalizados:

  • P1 – En Friedrich-Hörner-Weg (autobuses, camiones y turismos)
  • P2 – En Nördlinger Straße (autobuses, turismos y autocaravanas)
  • P3 – En Schweinsdorfer Straße (autobuses, camiones, turismos y autocaravanas)
  • P4 – En Hornburgweg (turismos)
  • P5 – En Bezoldweg (turismos)

Fuente: https://www.rothenburg.de

¿Cómo vistar la ciudad? Rothenburg ob der Tauber es super fácil de visitar y lo mejor es que os dejéis de llevar por sus calles y callejones. Está totalmente rodeado por una muralla y en su gran parte es peatonal. Aunque es una ciudad pequeñita su interés histórico y cultural hará que de para un día completo. Además, si vais un día de sol, es genial sentarse en los escalones de Marktpltz o en alguna de las zonas verdes que tiene.

Un poco de historia… En el año 970, ese fundó la parroquia de Detwang, en el valle del rñio Tauber, a pocos metros de lo que hoy es Rothenburg. Sobre el año 1080, los Condes de Komburg levantaron un castillo en las cercanías de la ciudad y en el año 1116 su herencia queda en manos del Convento de Komburg (en Schwäbisch Hall) y el de Neumünster (en Würzburg). Posteriormente, en el año 1142 el primer rey de la Dinastía Staufer (Conrado III), adquiere el área que se transformaría con el tiempo en Rothenburg ob der Tauber y manda construir un castillo, a partir del cual fue creciendo la ciudad que sería destruida casi en su totalidad como consecuencia de un terremoto en el año 1356.

Rothenburg ob der Tauber fue declarada Ciudad Imperial Libre del Sacro Imperio Romano Germánico hasta el año 1803, año en que se disolvió, pero antes de esta disolución, en el año 1631 y en el contexto de la Guerra de los 30 años, el Conde Tilly tomó la ciudad y se dice que, en esa época, este Conde hizo prisioneros los concejales del ayuntamiento, los condenó a muerte y ordenó que la ciudad fuese quemada. El Alcalde de Rothenburg ob der Tauber le dio como ofrenda de bienvenida una botella de vino de 3 litros y cuarto de capacidad, y el Conde conminó la pueblo a beberse de un trago aquella botella de vino para salvar a su pueblo. El Alcalde, como buen Alcalde que era, se prestó voluntario y se bebió esa botella de trago, salvando así a su pueblo de ser matado y quemado. Hoy en día, se conmemora este hecho con una fiesta llamada Meistertrunk (trago maestro).

En 1803, con la disolución del Sacro Imperio Romano, Rothenburg ob der Tauber pasó a formar parte de Baviera. En estos años la ciudad llegó a ser un destino turístico favorito de ingleses y franceses.

El 31 de marzo de 1945, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue bombardeada, quedando el 40% de la ciudad destruída, habiendo sobrevivido las partes más antiguas de la ciudad y sus edificios históricos. Los edificios destruidos fueron reconstruidos en su forma original después de la guerra, en parte, con la ayuda de donaciones de miembros del ejército americano.

Qué no te puedes peder:

Marktplatz (plaza del mercado). Hay varios edificios emblemáticos en esta plaza: el Ayuntamiento, la torre del reloj, el edificio más antiguo de la ciudad que era una farmacia,…

La muralla de Rothenburgo ob der Tauber. Recorrer a pie la antigua muralla y disfrutar de las vistas que desde allí tenéis de la ciudad y sus torres.

Las torres y puertas de la muralla. Hay varias entradas con sus torres a cuál más bonita. Las iréis viendo a lo largo de toda la ciudad. La más famosa y fotografiada es la torre de Siesbersturm.

Spialtor (El bastión del Hospital). Es un castillo que se construyó en el Siglo XVI.

Como os hemos dicho antes, dejaros llevar, meteros por callejones, subir a la muralla, bajar y volver a subir. Os encantará visitarlo así y no os perderéis nada porque os iréis encontrando todo por el camino.

No os podemos aconsejar donde dormir y comer porque nosotros dormimos en Frankfurt la noche de antes y, esa noche, dormimos camino de Salzburgo, en el lago Chiemsee. Un lago precioso de camino a Austria donde disfrutamos de una preciosa puesta de sol, pero os dejamos aquí descuento en booking para que podaís reservar vuestro hotel.

En cuanto a la comida, comimos en un mercadito que había en la misma Marktplatz. Como no podía ser de otra manera: salchica y cerveza, lo mismo que cenamos esa noche en el lago…

Esperamos que os haya gustado el post y que os resulte útil para organizar vuestra escapada a esta zona de Alemania! Gracias por leernos!

 

Escapada Alemania-Austria

Escapada Alemania-Austria

Dicen que las cosas que menos se planean son, por lo general, las que mejor salen. En enero compramos unos vuelos a Frankfurt para viajar en el puente de mayo sin saber la ruta que haríamos. Entre medias, salió Tanzania y dejamos un poco abandonado este viaje. Tan es así que nos platenamos si dejar perder los vuelos o no, pero finalmente nuestro espíritu viajero venció y nos fuimos rumbo a Frankfurt sin saber bien qué ruta haríamos. Nos lo pasamos “`pipa”!

Al principio, cuando compramos los vuelos, teníamos la idea de ir hacia Austria. Nos hacía mucha ilusión conocer Hallstatt, el que dicen que es el pueblo más bonito de Europa.

La ruta que finalmente hicimos no es una ruta pre-determinada, sino que nos dejamos llevar. Habíamos oído hablar de un pueblecito muy bonito que había cerca de Frankfurt: Rothenburg ob der Tauber. Además, queríamos conoce Hallstatt. Con esto, la ruta final y que confeccionamos sobre la marcha, fue la siguiente:

-Día 1: Rothenburg ob der Tauber y lago Chiem (en la frontera con Austria)

-Día 2: Salzburgo y atardecer en Hallstatt

-Día 3: Hallstatt y lago Gosausee

-Día 4: Heidelberg

¿Cómo lo hicimos? Alquilamos un coche con la compañía Avis a través de AutoEurope, porque era la opción más económica y con kilometraje ilimitado, ya que, si cruzábamos a Austria, íbamos a hacer muchos kilómetros.

¿Dónde dormimos? La primera noche dormimos en Frankfurt, en un hotel cerca del aeropuerto. El resto de noches, fuimos reservando sobre la marcha y finalmente dormimos un día cerca del Lago Chiem, al día siguiente a 20 minutos de Hallstatt y la última noche en Heidelberg.

¿Por qué hicimos esta ruta finalmente? En el sur de Alemania hay varias rutas para hacer: la ruta del Valle del Mosela, que yo ya había hecho anteriormente, la ruta romántica, que transucrre por varios pueblos del sur de Alemania y la selva negra, que transucrre por la parte del sur-oeste. Podíamos haber hecho alguna de estas dos últimas, pero Hallstatt llamaba nuestra atención. Además, nunca habíamos estado en Austria y era una oportunidad de conocer parte del país. Por ese motivo, nos inventamos esta ruta, que si bien cierto es muy bonita, os aconsejamos que la hagáis con más tiempo que nosotros y añadaís algún que otro punto, como por ejemplo, el castillo de Neuschwanstein, el cual nosotros no pudimos visitar por falta de tiempo.

Al final nosotros hicimos unos 1.300 kilómetros. Un poco paliza para 4 días, pero cumplimos nuestro sueño de visitar el pueblo más bonito de Europa: Hallstatt, con lo cual, compensó.

Idioma: En ambos países se habla en alemán. De hecho, una vez cruzas a Austria no te da la sensación de haber cambiado de país. Hablan en alemán y los paisajes son parecidos a los del sur de Alemania, aunque en la zona de Hallstatt las montañas se vuelven más escarpadas y los paisajes más verdes, por lo menos en la época en que nosotros fuimos.

Cruce de frontera: Ni te enteras. De Alemania a Austria pasas tal cual. En sentido contrario sí que nos pararon y nos preguntaron que de dónde veníamos y a dónde íbamos, pero no tuvimos que enseñar DNI ni pasaporte ni nada. Hay libertad de circulación de personas puesto que ambos países pertenecen a la Unión Europea.

Moneda: En ambos países hay euro, por lo que no tendréis que cambiar moneda. Lo que sí que os aconsejamos es que os vayaís con algo de efectivo. A nosotros que nos encanta tirar de tarjeta nos tocó sacar de un cajero porque había muchos sitios que solo te cogía “cash”.

¿Qué es lo que más nos ha gustado de esta escapada? Sin ninguna duda, Hallstatt y su entorno. Os dejamos con estas vistas del lugar para que os entren las ganas de ir que nos entraron a nosotros la primera vez que lo vimos.

En los próximos posts os contaremos qué ver y hacer en Rothenburg ob der Tauber, Salzburgo, Hallstatt y Heidelberg. Si no te lo quieres perder, suscríbete a nuestra web y sé el primero en leer lo que publicamos! De momento, os dejamos con un mapa donde podéis ver los puntos que visitamos y las distancias.

Gracias por leernos!

Nueva Zelanda día 10: Timaru-Kaikoura

Nueva Zelanda día 10: Timaru-Kaikoura

Este día amanecimos sin saber qué nos depararía el día. No sabíamos si ir hacia la península de Akaora en Christchurch y ya quedarnos allí hasta el día siguiente que cogíamos el vuelo desde Christchurch, o si ir hacia Kaikoura a intentar ver ballenas. Finalmente nos pudo las ganas de ver ballenas y pusimos rumbo a Kaikoura sin saber que esta parte de Nueva Zelanda tiene mucho más que ofrecer que sus cetáceos.

Llegar a Kaikoura fue una odisea! En 2016 hubo un terremoto devastador que se cargó parte de la carretera principal que va por la costa desde Christchurch a Kaikoura por lo que tuvimos que ir por carreteras secundarias, con lo que tardamos casi 5 horas en llegar. Una vez allí nos enteramos de que, al menos en 2017, esa carretera está en obras pero la abren de viernes a domingo al tráfico. Si pretendéis ir, comprobar que la carretera esté abierta y, si tenéis que ir por la carretera secundaria (hay trozos sin asfaltar), sumarle una hora más por lo menos.

Llegamos a Kaikoura a la hora de comer y encontramos un pequeño quiosco donde hacen langosta, en la playa. El sitio se llamaba Kaikoura Seafood BBQ y aunque los comentarios en tripadvisor eran muy buenos, a nosotros no nos pareció nada del otro mundo. Eliges el pescado y la langosta (realmente es cryfish) de un congelador y te lo cocinan en el momento.

Después de comer fuimos al sitio más famoso de Kaikoura, Point Kean View Point, un cabo donde hay una colonia enorme de focas. Muchísimas! Para llegar hasta allí se puede aparcar en el I-site y hacer una ruta circular en 3 horas o aparcar directamente en Point Kean y hacer una pequeña ruta que hay por unos acantilados.

Como os decíamos, nosotros aparcamos en Pint Kean y fuimos andando hasta South Bay y luego volvimos por el mismo sitio. Se puede hacer de forma cirular o incluso ir por arriba de los acantilados y volver por abajo. Aquí tenéis que tener en cuenta el tema de las mareas. Debe de ser una pasada ir por abajo con los cientos de focas que hay, pero nosotros fuimos al atardecer y la marea estaba subiendo, por lo que nos pareció un poco peligroso.

La costa de Kaikoura es preciosa. Justo desde ese punto se ven todas las montañas nevadas, el mar con un azul intenso super bonito, y las focas que le dan un toque mágico al lugar encima de las rocas mojadas que se dejan ver cuando baja la marea. Justo en el momento en que tuvimos esa estampa delante supimos que habíamos tomado una buena decisión y que las 5 horas de camino habían merecido la pena.

Cuando volvimos del pequeño paseo por los acantilados, vimos una foca pequeñita que había quedado atrapada entre dos rocas y no podía salir, y Raul apartando rocas y tirándole agua la ayudó a salir de donde había quedado atrapada y la foca volvió al mar…fue un momento super bonito!

Antes de ir hacia donde dormiríamos esa noche, en Kaikoura, paramos a tomar una cerveza en uno de los sitios que nos habían recomendado: the Whaler, una cervecería con un montón de tipos de cervezas donde también se puede comer o cenar.

Esa noche, y antes de ir a dormir, vimos la vía láctea como nunca antes la habíamso visto. El cielo estaba negro negro y Raul leyó que Kaikoura es uno de los lugares más despejados, por lo que se veía genial.

Nos fuimos a dormir temprano porque al día siguiente íbamos a sobrevolar la costa de Kaikoura en busca de ballenas….¿tendríamos suerte? Si quieres ser el primero en enterarte cuando publiquemos el post, no dejes de suscribirte a nuestra web! Gracias por leernos!

Nueva Zelanda día 9: Dunedin- Península de Otago-Moeraki Boulders-Oamaru

Nueva Zelanda día 9: Dunedin- Península de Otago-Moeraki Boulders-Oamaru

El objetivo de este día en Nueva Zelanda era ver pingüinos. El día de antes habíamos decidido ir hasta Dunedin porque habíamos leído que es en esta zona donde más posibilidades hay de ver.

Nos despertamos muy temprano y al primer lugar que fuimos fue a la playa de Sandfly Bay, porque habíamos leído que allí hay una colonia de pingüinos y que al amanecer salen de sus nidos, donde han pasado la noche, para volver al mar. Llegamos a la playa y…nuestro gozo en un pozo. Estaba cerrada! Después de bajar por un camino lleno de barro que nos podríamos haber ahorrado, nos encontramos con la puerta cerrada y un cárterl adviertiéndote de que no podías pasar. La verdad que las vistas desde allí eran bonitas y a lo lejos se veían leones marinos, pero imposible ver pingüinos sin acercarnos más.

Tras un primer intento fallido, nso fuimos a visitar la península de Otago en Dunedin. Lo primero que hicimos fue desayunar y encontramos un “cuquisitio” en un pueblecito llamado Portobello. Se llamaba Penguin Café y lo regenta un matrimonio de abuelitos super majos y que preparan unos desayunos riquísimos con mucho amor.

Después de desayunar seguimos por esa carretera hasta el final donde hay un centro de conservación de Albatros y está lleno de miles de ellos. En este lugar también se pueden ver colonias de pingüinos por las tardes, pero preguntar antes de ir para informaros porque no sabemos si abren todos los días.

Antes de volver a Dunedin, donde queríamos comer, visitamos Tunnel Beach, una playa en la que hay unos acantilados de arenisca impresionantes. Parece que estén tallados por la mano del hombre y es increíble que esas formas las haya hecho la naturaleza. Desde el parking hasta los acantilados habrá media hora. Nosotros tardamos una hora y poco entre ir y volver. Esta playa se caracteriza porque hay unos túneles que fueron construídos en el año 1870 por los residentes de la zona para acceder a las playas. De verdad que es un lugar muy muy bonito.

Volvimos a Dunedin a comer y justo aparcamos enfrente de la estación de trenes, que es el edificio más fotografiado del hemisferio sur. Entramos en la estación pero tampoco tiene nada de especial. Es una estación antigua con algún tren antiguo. Por fuera es verdad que sí que es bonita. Comimos en un sitio muy cerquita de la estación que se llamaba Best Cafe donde tenían muchos tipos de pescado y lo hacen tipo “fish and chips”. Si estáis cerquita y se hace hora de comer os lo aconsejamos porque calidad-precio está genial.

Después de comer fuimos directos a Baldwin Street, la calle más famosa de Dunedin y la más empinada del mundo. Pensábamos que no sería para tanto pero es verdad que cuando estás abajo impone. Raul quería subirla con el coche pero finalmente consideramos que era mejor aparcar abajo y subir andando. La calle son 350 metros con un desnivel del 38%. Por lo visto, los neozelandeses la utilizan para hacer competiciones deportivas.

Desde aquí hasta Moeraki Boulders teníamos una hora de camino más o menos. Esta playa es famosa por sus grandes piedras en forma de esfera. Hay algunas que llegan a los 2 metros de diametro y pueden llegar a pesar hasta 7 toneladas…imaginaros la bestialidad. En cuanto a su origen, se desconocen de donde vienen y hay varias teorias sobre ellas. Desde las que consideran que fue fruto de una explosión volcánica, hasta las que afirman que vienen de los extraterrestres y los que creen que eran huevos de dinosaurio….cada uno que se acoja a la teoría que considere…nosotros nos decantamos más por la primera.jaja.

Algo importante que tenéis que tener en cuenta a la hora de visitar esta playa es el tema de las mareas. Nosotros llegamos cuando la marea estaba subiendo (sobre las 15 horas) y muchas de las piedras las vimos cubiertas de agua, por lo que no pudimos subirnos encima ni acercanos mucho. Creemos que lo mejor es ir por la mañana para poder hacerte la típica foto dentro de la piedra…jeje.

Tras visitar estas famosas pelotas de piedra, conducimos 30 minutos hasta nuestro siguiente punto: Bushy Beach, un mirador en la playa donde esperábamos ver salir del agua al pingüino de ojos amarillos. Si vais a ir hasta aquí para intentar ver el pingüino os aconsejamos: 1. que os arméis de paciencia. Estos pingüinos están en peligro de extinción y son  muy difíciles de ver. 2. Llevaros prismáticos porque el mirador queda lejos de la playa y para ver el pingüino tendréis que tener buen ojo. 3. Ir hacia el atardecer porque es cuando los pingüinos salen para dormir fuera del agua. 4. Llevaros unas cervecitas o algo para picar porque raro será que lleguéis y los veais. Tendréis que esperar y hacer tiempo.

Después de 2 horas de espera vimos un pingüino. Son muy difíciles de ver porque son pequeños y además el espectáculo dura muy poquito porque el pingüino sale del agua y se va directo a su nido. Es curioso verlo salir porque son un poco torpes y les cuesta, pero una vez están fuera cogen velocidad y los dejas de ver enseguida.

Una vez salió el pingüino nos esperamos media hora más porque habíamos leído que, normalmente sale uno, inspecciona el nido, y si está todo correcto avisa a los demás para que vayan, pero no tuvimos suerte y no vimos ninguno más. Además, estaba atardeciendo y ya era difícil ver si salía algo del agua o no.

Después de ver el pingüino de ojos amarillos nos habíamos quedado con ganas de ver más, así que, decidimos ir hacia Oamaru, donde hay un centro de interpretación del pingüino azul, Oamaru Blue Penguin Colony. Parece ser que hace años se instaló en esta zona una colonia de este tipo de pingüinos y finalmente, se creó entorno a ella este centro. Relamente los pingüinos están en el mar y salen al centro donde tinen unos nidos hechos de madera. No es tan natural y puro como ir a la playa y verlos salir hacia nidos naturales, pero es verdad que tampoco los tienen recluídos. Los pingúinos salen y entran cuando quieren y van ahí porque saben que tienen esos nidos. La idea principal era quedarnos en el parking porque habíamos estado leyendo en algunos blogs que por la tarde-noche, cuando los pingüinos salen para ir al nido, algunos se despistan y se van hacia el parking o hacia el pueblo de Oamaru. Una vez llegamos allí, entramos al centro para tantear, y acabamos entrando a ver salir a los pingüinos. Eran las 18.15 horas y la chica del centro nos dijo que habían visto salir a 2 hasta el momento. Nada más entrar empezaron a salir muchas colonias de pingüinos. Eran super graciosos porque iban todos juntitos, algunos muy pequeños que se quedaban atrás, se resbalaban en las rocas. Finalmente vimos casi 60 pingüinos. No paraban de salir y se iban hacia sus nidos. Algunos se despistaban y se quedaban por las rocas, o se iban hacia las gradas donde estábamos. Es importante que sepáis que dentro de este centro está prohibido hacer fotos o grabar videos.

Cuando ya salimos al parking para irnos, empezamos a escuchar sonidos muy extraños y eran pingüinos!! Había varios por el parking, Daban pena porque algunos estaban como desubicados y asustados. Por la calle también habían pingüinos, así que entendimos el por qué de las señales que advertían: Cuidado, pingüinos cruzando!! Por lo visto, es normal que haya pingüinos por la zona a esas horas del anochecer. Así que, si no queréis pagar por verlos en el centro, basta con que os acerquéis al parking a esas horas y los veréis seguro. Es verdad que no veréis muchos y que no los veréis como salen del agua, que son super graciosos! Los veréis desorientados, buscando su nido, pero los veréis.

Ya se había hecho de noche y aun teníamos que conducir una hora hasta donde íbamos a dormir. Habíamos reservado esa misma tarde una habitación en una guesthouse en un pueblo que se llamaba Timaru. Dormimos aquí sin saber dónde íbamos a ir al día siguiente. Nos quedaban 2 días de viaje y ya estábamos cerca de Christchurch, donde teníamos que coger el vuelo…¿Nos quedábamos en Christchurch esos dos días y visitábamos la península de Akaroa? ¿íbamos al norte a buscar ballenas? Si queréis saber qué hicimos, no dudéis en suscribiros al blog y seréis los primeros en enteraros de dónde fuimos! Gracias por leernos!