Nueva Zelanda día 7: Queenstown-Te Anau

Nueva Zelanda día 7: Queenstown-Te Anau

Nuestro séptimo día en Nueva Zelanda lo empezamos en Coronet Peak, en Queenstown, una montaña desde la cual, las vistas son un espectáculo. No tuvimos mucha suerte con el tiempo, porque el día amaneció nublado, pero aún así, se dejaba ver algún tono rojizo detrás de las nubes.

Después de ver este «semi-amanecer», nos fuimos a desayunar, y encontramos un sitio de los que a mi me gustan….jeje. Se llamaba Balls and Bangles y os puedo asegurar que allí están los mejores donuts que me he comido en mi vida…Estaba muy cerquita del embarcadero donde teníamos que estar a las 9.45 horas, 15 minutos antes de la hora prevista.

A las 10 teníamos reservada la actividad de JetBoat, una experiencia que nos pareció super divertida y nos encantó. La primera vez que oímos hablar de ella fue buscando información en blogs de viajes sobre Nueva Zelanda y desde ese mismo momento supimos que queríamos hacerla. Ir en una lancha a motor, a una velocidad super rápida, por ríos de poquísima profundidad y haciendo giros de 360º. Nosotros la hicimos en Queenstown porque de los sitios donde íbamos a ir fue donde mejor nos cuadró. En Queenstown se hace en el río Shotover y la verdad que es muy bonito navegar por sus canales, algunos super estrechos y sin apenas profundidad, donde piensas: ¿de verdad vas a pasar por ahí a esta velocidad? La adrenalina que sientes es brutal…y eso que yo no soy amante de los deportes de riesgo (más bien al contrario), pero me sentí super segura todo el tiempo y me lo pasé pipa!

La actividad la reservamos a través de Bookme, una web que conocimos ya en Nueva Zelanda y que es una especie de Groupon en Australia y Nueva Zelanda, donde se pueden reservar actividades a muy buen precio. De hecho, nosotros porque la conocimos ya en nuestro 4-5 día en Nueva Zelanda, pero os aconsejamos que antes de comprar cualquier entrada o cualquier excursión, entréis para ver si está porque os podéis ahorrar mucho dinero. Es cierto que a veces te tienes que acoplar a los horarios de la oferta. A nosotros, por ejemplo, el JetBoat nos costó 64 dólares cada uno, cuando normalmente cuesta a partir de 100 dólares, pero tenía que ser a las 10 de la mañana. Como nos venía bien ese horario, lo reservamos! La compañía con la que lo cogimos fue K-Jet. Su eslógan era: «43 km de Pura Adrenalina!» Una hora, más o menos, donde recorres la bahía de Queenstown y el río Shotover.

Llegamos al embarcadero 15 minutos antes. Importante: llevar sólo cámaras acuáticas y dejar todo lo demás. Corréis el riesgo de que se os moje. Nada más llegar te ponen un impermeable y un chaleco salvavidas. Te recomiendan que lleves ya ropa impermeable y, si vais en invierno como nosotros, que os abriguéis mucho. Tened en cuenta que coge mucha velocidad y en Queenstown hace mucha humedad y frío. Aunque al final no nos mojamos, apenas, sí que hacía frío. Menos mal que llevábamos ropa térmica, gorro, guantes, e íbamos super bien equipados.

Después del JetBoat subimos al SkyLine de Queenstown. Es una montaña que ofrece una panorámica de la ciudad super bonita. Podéis subir en funicular (allí se llama góndola) y en 5 minutos os deja arriba por 35 dólares ida y vuelta, o podéis subir andando en un trekking bastante chulo. El funicular empieza a las 10am y cierra a las 9 pm. Mirarlo en Bookme, porque cuando nosotros fuimos había tickets por 20 dólares.

Nosotros subimos andando. Al principio parecía que iba a ser sencillo y corto, pero tiene tramos duros y prácticamente todo el tiempo vas de subida, no hay llanuras. Tardamos una hora y media más o menos en subir, y unos 40 minutos en bajar. Pero merece muhco la pena subir andando. Nosotros os lo aconsejamos. Una vez llegamos arriba, alucinamos! Tienen una montada…parecía un parque de atracciones. Tienen tirolinas, puedes saltar en bungi, hay una especie de cars, que se llama Luge y que funcionan a propulsión por la gravedad. Hay gente que sube en el funicular con sus mountain-bike y luego bajan montados en ellas. Hacen también shows de Maorís. Todo esto no nos lo esperábamos…nosotros nos esperábamos únicamente el mirador. Como no sabíamos todo lo que había ahí arriba, subimos sin apenas tiempo, pero de haberlo sabido, nos habría gustado hacer alguna actividad… el Luge tenía muy buena pinta. Había gente de todas las edades y todos parecían muy divertidos. En la web del Skyline de Queenstown aparecen todas las actividades que se pueden hacer allí.

Antes de llegar a Nueva Zelanda, nuestra idea era hacer el trekking del Ben Lomond, un trek de unas 8 horas donde admirabas las preciosas montañas de Queenstown con la ciudad abajo. Finalmente lo descartamos porque al ir en invierno, habíamos leído que había mucho hielo y que no era sencillo, debido también al viento. Os dejamos información sobre este trekking aquí. Esta fue una de las cosas que se nos quedó pendientes de hacer en Nueva Zelanda y que si volvemos, seguro que haremos!

Al bajar comimos en una hamburgusería que habíamos fichado por la mañana, que estaba cerca de donde habíamos desayunado, se llamaba Devil Burguer, y en aquel momento estábamos hambrientos y nos pareció la mejor hamburguesa que nos habíamos comido nunca…jeje! Hoy recuerdo que estaba muy buena, pero no me atrevo a decir que sea la mejor de todas…aun así, os recomendamos muy mucho este sitio!

Con la tripita llena pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: Te Anau. Al día siguiente queríamos visitar Milford Sound y Te Anau estaba como a mitad camino entre Queenstown y Milford Sound. Tardamos unas dos horas en llegar y llegamos de noche. Esta es la única carretera que llega hasta Milford Sound y Te Anau el último pueblo donde hospedarse. Nos pareció un pueblo con mucho encanto, pequeñito pero con las necesidades básicas: gasolinera, supermercado y muchas cafeterias…jeje.

Reservamos en The Village Inn Hotel, un hotel muy normalito a 5 minutos andando del lago de Te Anau. De camino, un cartel informativo, decía que había una carretera cortada. Nos entró el pánico por si era la carretera que llegaba a Milford Sound y nos fuimos directos a un I-Shite, allí nos confirmaron que efectivamente la carretera a Milford Sound estaba cerrada. Había habido un problema y estaban arreglándolo pero no se sabía si al día siguiente estaría abierto…nos dijeron una web donde iban actualizando la información hasta que la abrieran. Nos fuimos muy trsites de allí, sin saber si al día siguiente podríamos visitar Milford Sound.

En esta situación nos planteamos visitar Doubtful Sound, estuvimos mirándolo y los precios se disparaban bastante porque para llegar hasta allí sólo se puede llegar en barco desde Manapouri. Además, nosotros ya teníamos reservado nuestro barco para Milford Sound.

Esta noche cenamos en Takahe Rest, un restaurante donde nos sirvieron una riquísima carne a la piedra. No sabemos cómo serán el resto de restaurantes de Te Anau, pero en este yo creo que comeréis bien seguro! Nos fuimos a dormir un pelín tristes sin saber si al día siguiente cumpliríamos nuestro sueño. Si queréis saber si lo cumplimos o no, suscribiros a nuestra web y seréis los primeros en enteraros cuando lo publiquemos!

 

Nueva Zelanda día 6: Aorkai/Mount Cook – Queenstown

Nueva Zelanda día 6: Aorkai/Mount Cook – Queenstown

En nuestro sexto día en Nueva Zelanda, teníamos una misión: ver amanecer desde el lago Tasman. El día anterior habíamos estado pero el tiempo no nos habías permitido ver apenas nada, aunque lo que se intuía tenía muy buena pinta.

Esta es la foto de cómo lo habíamos visto el día anterior.

Nos despertamos temprano y recorrimos la carretera que bordea Pukaki Lake hasta llegar a Tasman Lake. Fue precioso recorrer esta carretera sin nubes y cuando el sol quería empezar a salir porque los colores reflejados en el lago eran preciosos. Aparcamos en el parking y subimos hasta el mirador en unos 15 minutos. Fuimos rapidito porque queríamos ver cómo se hacía de día desde allí.

Las vistas desde allí eran un espectáculo. El cielo estaba super despejado, se veía el lago con sus icebergs y el glaciar. Lo cierto es que este lugar nos dejó sin palabras. El color del lago es también de un azul turquesa debido a los desprendimientos del glaciar que hacen que el agua parezca irreal…un color demasiado perfecto! Lo mejor de todo fue que estábamos completamente solos.El día anterior también habíamos estado solos y pensamos que seria por el mal tiempo. Este día, aunque era temprano, esperábamos encontrarnos a gente, pero no fue así. Nos dio la sensación de que poca gente visita este lago, pero para nosotros merece mucho la pena.

La verdad es que es una subida cortita, de unos 20 minutos, que podéis combinar con otro trekking cortito de los que os dejamos lista en el día 5.

Cuando bajamos de allí todavía era temprano, así que decidimos hacer algún trekking por las inmediaciones de Mount Cook. Tenia que ser algo no muy largo porque este día teníamos previsto conducir hasta Queenstown, unas 3 horas largas de camino. Al principio de Mount Cook Village vimos que había dos rutas cortitas: Governors Bush Walk (1 hora) y Red Tarns (2 horas). Empezamos a hacer la de Red Tarns, pero había mucho hielo y nos asustó un poco el poder caernos, así que dimos la vuelta e hicimos Governors Bush Walk. Realmente es un paseo, no un trekking. Super sencillo y sin grandes subidas. Lo que nos gustó fue que había mucha vegetación y que las vistas de las montañas eran una pasada.

La pena es que nos fuimos de allí sin ver el pico de Mount Cook. A pesar de que el día estaba despejado, el Monte Cook estuvo tapado todo el tiempo…fue una pena.

Volvimos de nuevo por la carretera que bordea Pukaki Lake…en total la hicimos 4 veces y a cual de todas más bonita…la vimos al amanecer y al atardecer, con nubes y con un cielo despejado…realmente es una de las carreteras más bonitas por las que hemos conducido.

Pusimos rumbo a Queenstown y de camino paramos en el lago Wanaka. La verdad es que después de ver el lago Tekapo y Pukaki, y el Tasman LakeWanaka no nos dijo mucho, además de que nos pareció super turístico y sin el encanto de los otros lagos en medio de la naturaleza… Es famoso por el árbol que hay en el lago, pero nosotros no lo vimos :(.

Comimos en el mismo pueblo donde se encuentra el lago. Un pueblo bastante grande y con más turistas de lo que habíamos visto en el resto del país.

Llegamos a Queenstown de noche a través de una carretera en la que hay pistas de esquí y que había mucha cola. Fuimos por esta carretera porque veníamos desde Wanaka. Si vais directos desde Mount Cook, no pasaréis por aquí.  La zona se llama Cardrona, si vais en invierno y la podéis evitar, mejor. Es una carretera de curvas y, al coger la hora punta en que cerraron las pistas, tardamos en llegar a Queenstown una hora más de lo previsto.

Esta noche habíamos reservado en el hotel Nugget Point, a THC Group Hotel en Queenstown, un hotel en la montaña con spa. La verdad es que nos apetecía dormir en un hotel después de varios días durmiendo en guesthouse. Nos dimos un pequeño homenaje. Queenstown no es barato y la verdad es que casi todo estaba completo, así que terminamos reservando en este hotel. Nos pegamos una sesión de spa, que nos vino genial porque hacía frío y allí se estaba super agusto. Después nos fuimos a dormir que al día siguiente queríamos madrugar para ver amancer desde las montañas y porque íbamos a hacer una actividad super divertida…¿queréis saber cuál es? Suscribiros a nuestra web y seréis los primeros en enteraros cuando publiquemos el nuevo post!

Nueva Zelanda día 5: Tekapo Lake, Pukaki Lake y Tasman Lake en Aoraki (Mount Cook)

Nueva Zelanda día 5: Tekapo Lake, Pukaki Lake y Tasman Lake en Aoraki (Mount Cook)

En nuestro quinto día en Nueva Zelanda, amanecimos en nuestra casita de Tekapo Lake y después de desayunar en una cafetería en el mismo pueblo, pusimos rumbo a Mount Cook bordenado Pukaki Lake. Habíamos intentado ir al Astro Café, pero como os comentamos en el post anterior del día 4, se tenía que pagar para acceder a esa carretera y, además, hasta las 10 no abrían, por lo que teníamos que esperarnos y ya perdíamos mucho tiempo.

La carretera que bordea Pukaki Lake es considerada por muchos una de las carreteras más bonitas del mundo. Yo, personalmente, me quedo con la de Milford Sound, pero eso ya os lo contaremos más adelante.

A nosotros nos salió un día bastante feo y el Monte Cook estaba cubierto. Fuimos parando en los apeadores que hay a orillas del lago Pukaki observando el fantástico color turquesa del agua, y finalmente llegamos a Mount Cook Village, el pequeño pueblo a las faldas del Monte Cook (digo pequeño porque no hay ni gasolinera. Tenedlo en cuenta).

Desde Mount Cook Village sale una carretera de unos 8km hasta el parking de Tasman Lake. Desde el parking hay varias rutas para hacer. Todas  muy cortitas. Nosotros subimos hasta arriba del todo para ver el lago y el glaciar. Estaba tan cubierto que apenas se veía nada, pero lo que se dejaba ver tenía buena pinta…tanta que nos negábamos a irnos de allí sin ver cómo era aquello realmente (volvimos al día siguiente. Si queréis saber cómo era, tendréis que esperar al día 6. jeje). Llovía bastante y terminamos empapados, pero mereció la pena por ver el lugar.

Esto es lo que se veía. Ese color del agua con sol debía ser….

Cuando bajamos, fuimos a comer a Mount Cook Village, comimos en un barecito del mismo pueblo, Old Muntaineers Cafe. Habíamos pasado tanto frío subiendo a Tasman Lake, que nos resultó super agradable comer aquí mientras veíamos las montañas de los alrededores de Aoraki, Mount  Cook. 

Nosotros queríamos hacer algún trekking, pero con este tiempo fue imposible.  Os dejamos un enlace aquí con posibles treks que se pueden hacer en esta zona de Mount Cook.

Con el tiempo así, nos fuimos hacia el hotel en el que íbamos a dormir esta noche, aunque antes pasamos de nuevo por Pukaki lake para intentar ver el atardecer, lo que fue imposible porque el tiempo no mejoraba. Dormimos cerquita de Pukaki Lake, lo que nos permitía volver al día siguiente a los alrededores de Mount Cook e intentar hacer algún trek.

Como veis, al fondo se ve muy nublado… esa era la zona de Mount Cook…

Y el atardecer que intentamos ver, fue este:

El hotel se llamaba Mountain Chalets Motel. Lo reservamos el mismo día y la verdad es que calidad-precio, no estaba mal. A partir de este día ya no teníamos reserva de alojamientos e íbamos reservando conforme avanzaba el viaje, planeando la ruta cada día.

Como veis, fue un día de poca actividad… ¿como saldría el día siguiente? Suscríbete a «a tu aire mola más» y cuando lo publiquemos, serás el primero en enterarte!

 

Nueva Zelanda día 4:  Wellington-Christchurch y Tekapo Lake

Nueva Zelanda día 4: Wellington-Christchurch y Tekapo Lake

En nuestro cuarto día en Nueva Zelanda teníamos que cruzar de la isla norte a la isla sur. Como os contamos en la introducción, aquí había dos opciones. O cruzar en el ferry desde Wellington con el mismo coche que ya teníamos o dejar el coche en Wellington y cruzar en avión. Nosotros finalmente decidimos cruzar en avión. Nos resultaba más económico y, además, por la ruta que teníamos prevista para la isla sur, nos venía mejor volar a Christchurch y ahí alquilar otro coche. La verdad es que esta es una decisión importante en función de la ruta que queráis hacer. Si queréis visitar el norte de la isla sur, lo mejor es que crucéis en ferry, que os deja en Picton y de ahí podéis visitar el Parque Nacional Abel Tasman, el paso de Arthur y es más fácil llegar a los glaciares Fox y Franz Josef.

El día de antes habíamos hecho el trek del Tongariro pero aun así habíamos decidido conducir hasta Palmerston North para hacer mitad camino hacia Wellington para coger el vuelo. Nos despertamos a las 6.30 horas de la mañana para a las 7.00 horas estar camino del aeropuerto de Wellington porque a las 11.30 horas salía nuestro vuelo a Christchurch. Llegamos sobre las 9 a Wellington y fuimos directos a la base de Jucy a devolver el coche. La base de Jucy no está en el mismo aeropuerto, pero tienen servicio de transfer que te lleva y te recoge.

El aeropuerto de Wellington es pequeñito y nos resultó curioso que no pasamos ni un solo control de seguridad. Ni nosotros, ni nuestras maletas. Además, subimos al avión con una botella de 1,5 litros de agua que habíamos comprado fuera del aeropuerto. Supongo que será porque es un vuelo interno y que te hacen control cuando llegas….pero de verdad nos pareció alucinante que no nos hicieran ni un solo control.

El vuelo dura una hora más o menos y las vistas son espectaculares. Vas viendo toda la costa este de la isla sur. Si hacéis este vuelo es recomendable que os sentéis en la parte de la derecha porque así veréis toda la parte de la costa.

Llegamos a Christchurch sobre las 12.30 horas y fuimos a recoger nuestro coche de alquiler, que esta vez habíamos reservado con Go Rentals. Decidimos alquilar cadenas porque al ser invierno y la isla sur, nos daba un poco de miedo que nos pillara una nevada o carreteras con hielo, pero finalmente no hicieron falta. El tiempo nos acompañó todo el viaje y no pudimos tener más suerte.

Una vez recogimos el coche, pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: el lago Tekapo.  Uno de los lugares más famosos y bonitos de la isla sur. Tardamos unas dos horas y media en llegar a Tekapo desde el aeropuerto de Christchurch, pero el trayecto fue precioso y cambiante. Primero pasamos por unos prados super verdes y luego empezó la nieve y las montañas. El camino fue precioso y se nos pasó volando.

Llegamos al lago Tekapo al atardecer. Aún recordamos los colores del cielo reflejados en el agua del lago …impresionantes! Aparcamos enfrente de la famosa Iglesia del Buen Pastor de Tekapo y de ahí dimos un pequeño paseo por los alrededores del lago. Ir a estas horas o al amanecer es muy recomendable por los colores del cielo. El agua del lago es un color turquesa precioso debido a que proviene del glaciar y es roca molida por glaciares suspendida en el agua.

Esta zona de Nueva Zelanda también es famosa porque dicen que es uno de los mejores lugares de observación astronómica, debido a su poca contaminación lumínica, la claridad de la atmósfera y la poca cantidad de noches sin nubes. También es posible ver la aurora austral desde aquí. En este aspecto no tuvimos tanta suerte y no la pudimos ver. De hecho, en el lago Tekapo se encuentra el Observatorio de la Universidad de Canterbury, Mount John, un lugar donde la vía láctea parece ser que se ve de cine. Justo al lado del Observatorio hay un café en el que nos quedamos con ganas de entrar, el Astro Café, por lo visto las vistas al lago y las montañas desde allí, café en mano, son espectaculares. Para llegar al Astro Café se puede subir andando o con coche, pero para acceder por carretera hay que pagar 5 dólares.

También hay tours para visitar el Observatorio Mount John, pero por lo que leímos era caro para lo que te enseñaban y, para ver la vía láctea, cualquier zona del lago Tekapo es buena.

Realmente nuestro cuarto día en Nueva Zelanda fue más de cruzar de una isla a otra y llegar a Tekapo que otra cosa. Después de disfrutar del lago, nos fuimos a la casa en la que íbamos a dormir esa noche. Un guesthouse que habíamos reservado a través de Booking en el mismo pueblo y que se llamaba Blue Star Inn Tekapo. Muy recomendable la casa, la dueña de la casa y el entorno. Esta noche, por recomendación de la casera que era japonesa, cenamos en un restaurante japonés que se llama Kohan Restaurant, y nos aconsejo que probásemos el salmón porque era de allí. Se pesca en un canal que hay entre el lago Tekapo y el lago Pukaki.

Después de cenar estuvimos organizando nuestra ruta para el día siguiente: íbamos a acercarnos al Mount Cook…

¿Veríamos el Monte Cook? ¿Podríamos hacer algún trekking? ¿Se comportaría el tiempo? Os lo contaremos todo en el siguiente post….gracias por leernos!!

 

Nueva Zelanda día 3: Tongariro Alpine Crossing

Nueva Zelanda día 3: Tongariro Alpine Crossing

Una de las cosas que teníamos clara cuando organizamos nuestro viaje a Nueva Zelanda es que queríamos hacer el trekking del Tongariro Alpine Crossing. Una de las rutas más conocidas del país y «mordor» en la película del Señor de los Anillos. jeje. Al ir en invierno, hasta el último momento no supimos si podríamos hacerlo o no debido al tiempo, la nieve y las posibles avalanchas. Finalmente, nos salió un día increíble, y aunque no lo terminamos porque había partes con hielo y no llevábamos crampones, sí que pudimos hacer gran parte del mismo y nos encantó.

La ruta del Tongariro Alpine Crossing se extiende a lo largo de 19,4 kilómetros dentro del Tongariro National Park. No es una ruta circular, por lo que si lo queréis hacer al completo tendréis que contratar un servicio de transfer o bien al principio o bien al final. Nosotros aparcamos el coche en Mangatepopo y de ahí hicimos unos 7 km de ida y otros 7 km de vuelta. Pero si lo hacéis al completo, la ruta termina en Ketetahi. Tenéis dos posibilidades. Aparcar en Mangatepopo y contratar un servicio de transfer que os esté esperando al final de la ruta para que os devuelva a vuestro coche o, aparcar al final de la ruta y contratar un servicio de transfer que os lleve al principio, así cuando terminéis ya tenéis el coche allí. Cuidado con esto porque nosotros leímos que en alguno de los parkings se producen robos, sobretodo en el parking de Ketetahi cuando es temporada baja. Por lo visto, durante la temporada alta hay un camping y hay un guardia de seguridad que en invierno no está, por lo que, puede ser peligroso dejar el coche allí. Si podéis preguntar en el i-site o al servicio de transfer que cojáis y que os aconseje como hacerlo.

Nuestra idea, antes de empezar el viaje, era hacer todo el trekking. Una vez llegamos allí y preguntamos tanto al casero donde habíamos dormido como al -site, nos desaconsejaron hacerlo al completo nosotros solos, pero nos dijeron que hacía un día estupendo para subir hasta «red crater». De hecho, el consejo de Tony, el lugar donde habíamos dormido fue: aparcar en Mangatepopo y andar hasta que podáis. Nos decía que nosotros mismos nos daríamos cuenta dónde teníamos que parar. En el I-site de Turangi, el pueblo más cerca del Tongariro y donde habíamos dormido, nos aconsejaron lo mismo, así que, así lo hicimos. Desde Turangi hasta el parking de Mangatepopo hay una media hora en coche.

Para hacer este trekking hay que ir equipado, tanto de ropa como de alimentación y bebida. Sobretodo si lo vais a hacer al completo. De hecho, en la página oficial Tongariro Alpine Crossing, te hacen una relación de los «must-have» para este Trek. Os los dejamos aquí.

Nosotros el día de antes fuimos al supermercado y compramos bastante agua (aconsejan 1,5 litros por persona), algo de fruta y algunas barritas energéticas. El día del Tongariro nos levantamos bien temprano, a las 7 de la mañana desayunamos bien (Tony nos preparó un desayuno para poder afrontar el Tongariro) y, después de pasar por el I-site y que nos confirmaran que se podía hacer parte del trek tranquilamente, nos dirigimos hacia allí.

Estaríamos allí sobre las 9.30 horas de la mañana. Cuando vas llegando con el coche ya empiezas a ver lo espectacular que es el entorno. La primera parte, (unos 4 km)  es prácticamente llana y a la derecha tienes todo el rato el Monte Ngauruhoe, el monte del destino en el Señor de los Anillos. Después de una hora y media llaneando empiezas a subir por escaleras desde Soda Springs hasta el cruce con el Monte Ngauruhoe, lo cual, no está nada mal. Son 2 km subiendo pero es bastante fácil.

Después de esta ascensión otra vez hay una llanura hasta South Crater de unos 600 metros . Nosotros esta llanura la hicimos con nieve, pero no necesitamos crampones, se podía hacer bien. Desde Sourh Crater, hasta Red Crater es donde peor estaba el camino. Había hielo y sí que necesitabas material especial. Normalmente los que íbamos sin guía nos quedábamos en ese punto y los que iban con guía y con material seguían. Desde South Crater a Red Crater hay 1,1 km y parece ser que es un tramo bastante difícil y más con nieve, así que a mitad de estos dos puntos fue donde nos dimos la vuelta. Las vistas desde ahí arriba eran espectaculares y la satisfacción de haber podido cumplir un sueño no se puede describir con palabras.

Después de haberlo hecho os aconsejamos varias cosas: que lo hagáis, que al menos, lo intentéis y que si no lo podéis hacer al completo como nosotros, que aparquéis el coche en el parking de Mangatepopo y andeis hasta que no lo veáis claro, pero lo intentéis. No es un trekking duro. Yo iba con bastante miedo porque había leído mucho y en algunos sitios parecía que era el trekking más complicado del mundo y no. Al menos el trozo que hicimos nosotros es super ameno. Hay subidas, claro está, pero se hacen tranquilamente, parando a disfrutar de las vistas y hay bastantes llanuras. Parece ser que el tramo más difícil es de Soutth Crater a Red Crater porque prácticamente no hay sendero y la subida es bastante empinada, pero seguro que con calma se sube.

Otra de las cosas que había leído era que había que hacerlo con guía. Si el tiempo acompaña, hacerlo por vuestra cuenta. No se necesita guía, más que el transfer que os lleve de un parking a otro. Si es invierno y queréis hacerlo con guía cuesta unos 200€. Conocimos a una chica española que lo había contratado con una empresa que le llevaban hasta el parking y le daban crampones pero el guía no iba con ellos. Por eso había pagado unos 80 euros, y no merece la pena. Llegaron hasta el mismo punto que nosotros y luego tenían que volver por el mismo sitio, así que cuidado con lo que contratáis.

Al final hicimos eso, unos 14 km ida y vuelta por el mismo punto y tardamos unas 6 horas. Si lo hacéis al completo suele ser unos 8 horas, así que reservar un día solo para hacer el trekking. Empezarlo temprano para que no se os haga de noche arriba.

Os dejamos aquí desglosados los tramos del trekking al completo:

Mangatepopo Carpark  hasta Soda Spring: 4,4 km de llanura que cuesta 1 hora y media

-Soda Spring hasta la llanura del Monte Ngauruhoe: 2 km subiendo por las escalera del diablo que cuestan 1 hora más o menos.

-Llanura Monte Ngauruhoe (de aquí sale un trek para subir este monte) hasta South Crater: aquí hay una llanura de 600 metros y luego hay que subir una rampa bastante empinada. Se tarda más o menos media hora.

-South Crater a Red Crater: 1,1 km que cuesta 1 hora más o menos. Es el tramo más difícil.

-Red Crater a Blue Lake: unos 2 km de tramo medio. Se tarda media hora más o menos. Desde Red Crater sale una ruta para hacer subir a la cima del Tongariro.

-Blue Lake a Ketetahi: Hasta el parking hay unas 3 horas

 

En total de 7-8 horas según el ritmo de cada uno. Sobra decir que hay que estar un poco en forma para no sufrir mucho e ir bien equipados. Ropa de montaña, buen calzado, abrigo (al empezar tan temprano hacía frío y luego entramos en calor y nos fuimos quitando capas), crema solar, comida y bebida, ropa impermeable (Nueva Zelanda es impredecible con el tiempo, tenedlo en cuenta), cámara de fotos y video (querréis fotografiarlo todo, jeje) y ganas de pasarlo super bien!

Terminamos el trekking super contentos, nos fuimos a comer a Turinga y tras recoger nuestro equipaje en Tony’s Lodge (lo habíamos dejado allí por el tema de los robos en los parkings del Tongariro), pusimos rumbo a Palmestron North donde íbamos a dormir. La razón era sencilla, queríamos hacer camino porque al día siguiente cogíamos un vuelo desde Wellington.

Nueva Zelanda día 2: Rotorua -zona geotermal Wai-o-Tapu, Huka Falls y Taupo Lake

Nueva Zelanda día 2: Rotorua -zona geotermal Wai-o-Tapu, Huka Falls y Taupo Lake

En nuestro segundo día en Nueva Zelanda, amanecimos temprano en nuestra casita de Rotorua y después de desayunar nos fuimos al parque geotermal de Rotorua, a Wai-o-Tapu. Desde Rotorua hay unos 30 minutos en coche y ya por el camino vas oliendo el característico olor a «huevo», provocado por el azufre, y viendo las fumarolas que hay por el camino. Ya aquí se observa la actividad volcánica de la zona y es que la región está cubierta por cráteres derrumbados, piscinas de agua y lodo o frío hirviente y fumarolas de vapor. El parque abre a las 8.30 horas y cierra a las 17, siendo la última admisión a las 15.45 horas. Todos los días a las 10.15  horas hacen una especie de «especáculo» del geiser Lady Knox Geyser. Decimos espectáculo porque aparece un maorí con un micrófono y, tras contar una historieta del geiser, le echa una especie de jabón para que erupcione. Tras unos minutos, el geiser erupciona entre 10 y 20 metros de altura como si fuera una fuente. Vamos, muy poco natural todo. En nuestra opinión y después de haber vivido la experiencia de ver un geiser de verdad en Islandia, esto no nos pareció nada asombroso. No era un fenómeno natural, sino que era más una turistada que otra cosa.

Después de ver el geiser, empezamos nuestra visita por Wai-o-Tapu. Hay 3 rutas para hacer. Una corta que dura 30 minutos más o menos, una media que dura una horita y la larga y en la que ves todo el parque que es una hora y media de visita más o menos. La entrada cuesta 32,5 dólares, unos 18 euros, y con la entrada te dan un mapa donde aparecen marcadas las 3 rutas, que son circulares, y los puntos a visitar, además de una hoja donde está explicado cada punto en español, así que genial.

Nosotros hicimos la ruta larga y hay 25 puntos marcados para ver. Es alucinante la mezcla de colores que llegas a ver dentro de este parque debido a la mezcla de los diferentes elementos químicos. En la hoja que te dan con la entrada te explican a qué se debe cada color. El amarillo, por el azufre, el rojo, por el óxido de hierro, el naranja, por el antimonio, el negro, por el azufre y el carbón, el blanco, por la sílice, el morado, por el magensio y el verde, por el arsénico. Es curioso porque cada vez que veíamos un color mirábamos la leyenda para ver qué era exactamente. Como si lo entendiéramos.

El parque está lleno de cráteres, algunos de hasta 50 metros de diámetro y 20 de profundidad. Muchos contienen manantiales de agua hirviente y la mayoría contienen depósitos extensivos de azufre, formados por escapes de vapor. Hay también fumarolas, terrazas de cuarzo y y lo más asombroso y característico de Rotorua: la piscina de champagne. Una piscina  de 65 metros de diámetro, 62 de profundidad y una temperatura de 74 grados centígrados, alucinante! Sus colores son anaranjados y azulados por el oxido de hierro, aunque debido a la temperatura del agua emana vapor y es difícil ver la piscina en su totalidad. Lo que se ve es la orilla y si estás en silencio puedes llegar a escuchar las burbujitas (producidas por el dioxido de carbón), que por ellas recibe el nombre de «piscina de champagne». Esta piscina se formó hace 700 años por una erupción hidrotérmica. Algunos de los minerales contenidos en el agua son: oro, plata, mercurio, azufre, arsénico, talio, antimonio, entre otros. La verdad que este lugar es una pasada. Nos encantó. Cuando ya íbamos a salir, pensando que lo habíamos visto todo, apareció el «baño del Diablo», un gran cráter con un borde escabroso junto a la línea de la selva. Tiene un  color verde fuerte provocado por el arsénico. Con esto también alucinamos porque encima pensábamos que no quedaba nada más por ver.

 

Lo último que visitamos y que está dentro del parque pero un poco alejado del resto (hay que ir en coche) fueron las «mud pools», unas piscinas de barro burbujeante. Nos gustó más ver estas piscinas que el geiser, porque aquí sí que ves como a veces las burbujas escupían a bastante altura de una manera natural. No os olvidéis de visitar este punto, que como no está dentro del recorrido hay gente que se lo salta. Lo bueno es que cuando estás saliendo del parque está indicado.

Cuando terminamos la visita, que nos costó más de dos horas (con una hora y media deberíais poder verlo, pero a veces el tema de las fotos se nos va de las manos.jaja), nos entró hambre y nos apetecía probar comida maorí (hangi). Es curioso que no encontramos ningún restaurante para poder degustar este tipo de comida, sino que hay que reservar tours con espectáculo maorí para poder probarlo. La verdad es que nos lo plantemos pero finalmente decidimos no hacer el tour (por si os interesa, vimos uno en la aldea Tamaki y otro en la aldea termal Whakarewarewa, Te Puia, y empezában a las 18.15 horas y los precios rondaban los 110 dólares). Habíamos leído opiniones y también nos parecía una turistada. Así que, descartado, buscamos en tripadvisor un sitio en Rotorua para comer y luego poner rumbo a las Huka Falls. Comimos en una especie de panadería que se llamaba Ciabatta Bakery y la verdad es que estaba todo muy bueno.

En Rotorua hay una reserva natural que se llama Waimangu Volcanic Valley y que también es zona geotermal donde hay cráteres, fumarolas, un lago (piscina esmeralda). Nosotros nos acercamos hasta el centro de visitantes pero finalmente no entramos porque se nos hacía tarde para llegar al siguiente punto. La verdad es que tenía buena pinta y de haber ido con más tiempo habríamos entrado.

La noche anterior habíamos estado leyendo sobre un río con agua termal, Kerosene Creek, y allí que nos fuimos.  Para llegar atraviesas un camino de piedras y luego una vez aparcas el coche tienes que bajar como por un bosque. La idea era bañarse, pero hacía bastante frío y es un río natural, no hay vestuarios ni nada. Si vas en primavera, verano debe ser genial, pero en pleno invierno, dentro del agua bien, pero una vez sales…además ya conocíamos la sensación de bañarse en un sitio así. Si vais, acordaros de llevar zapatos de río.

De aquí ya si que nos fuimos a la Huka Falls. Poco que decir de este sitio. Hay que verlo. Ni las fotos ni los vídeos le han justicia. Es increíble ver cómo baja el agua… nunca heabíamos visto nada igual. Aquí te das cuenta de la fuerza que puede llegar a tener la naturaleza. La cascada tiene una potencia enorme producida por los 220.000 litros por segundo que se precipitan en un salto de 8 metros. Para visitarlas podéis aparcar en el parking e ir directamente a los miradores que hay. También hay un pequeño trekking por la zona.

Esta noche dormíamos en una guesthouse que habíamos reservado por Booking y que estaba como en la parte Sur del Lago Taupo. Se llamaba Tony’s Lodge y la verdad es que os lo recomendamos porque está cerquita del lago Taupo, del pueblo Turangi y del punto al que íbamos a ir al día siguiente: Tongariro Alpine Crossing. Para llegar a la guesthouse tuvimos que bordear el lago y la verdad que fue muy bonito porque estaba atardeciendo e íbamos parando. Incluso vimos a unos señores pescando dentro del lago, y nos pareció una estampa preciosa.