Islandia día 6: Husavik, Lago Myvatn, Cueva Grjotagja, Myvatn Nature Barths, Godafoss

Islandia día 6: Husavik, Lago Myvatn, Cueva Grjotagja, Myvatn Nature Barths, Godafoss

Ya era nuestro sexto día en Islandia y nos encontrábamos en el norte del país. Después de desayunar en el Guesthouse, pusimos rumbo a Husavik. Husavik es una ciudad del norte del país famosa porque los tours para el avistamiento de ballenas salen desde aquí. Nosotros no hicimos el tour porque nos comentaron que llevaban sin ver ballenas varios días y no compensaba el precio de la excursión. Aún así, fuimos a Husavik y visitamos la ciudad. Nos pareció muy bonita. Estaba completamente nevada y el día estaba muy soleado, así que las vistas eran preciosas.

Cuando ya nos disponíamos a irnos hacia el lago Myvatn, el coche nos jugó una mala pasada. Se quedó sin batería. Gracias a Dios que nos pasó en una gasolinera, al lado de un taller de coches y nos lo arreglaron bastante rápido sin tener que hacernos cargo de gasto alguno. En este aspecto, la compañía se portó genial. Alquilamos con Guide to Iceland y acabamos muy contentos.

Una vez nos arreglaron el coche, continuamos con el viaje. Primero paramos en el lago Myvatn. Estaba completamente nevado y apenas pudimos ver nada. Nos reencontramos allí con nuestras amigas valencianas, con las que estábamos compartiendo el viaje desde que las conocimos, y tomamos una cerveza en una granja en la que habían vacas y también era una cafetería. No recordamos el nombre pero se encuentra en la parte este del lago, muy cerquita del desvío que se coge para ir hacia la cueva Grjóagjá, la cual visitamos después de recuperar fuerzas.

La cueva Grjóagjá es curiosa porque contiene agua termal en su interior y fue escenario de Juego de Tronos (cuidado!! spoiler para los que no hayáis visto la primera temporada!  Esta cueva es el lugar donde John Nieve y la salvaje hacen el amor). También en esta zona se puede ver la grieta de la dorsal mesoatlantica.  Aunque hay carteles donde pone que el baño está prohibido, puesto que a partir de los años 80 y con motivo de la actividad geológica de la zona la temperatura subió hasta 50 grados, nosotros vimos a un local bañarse en ella con un frío que hacía fuera de 0 grados, pero es verdad que antes de ir habíamos leído que estaba totalmente prohibido y que podía causar problemas de salud. Así que si os hace mucha ilusión igual podéis probar bañaros, nosotros preferimos ir a los Myvatn nature baths, porque nos parecieron más cómodos al tener vestuario y estar preparados para ello. Es verdad que es más idílico bañarte en algún lugar que sea más natural, más «libre» por decirlo de alguna manera, pero creernos que con el frío que hace en Islandia en marzo, mejor que busquéis la comodidad y evitéis pasar frío así porque si.

Los precios de estos lagos cambian un poco de temporada alta a temporada baja. Cuando nosotros fuimos costaba 25€ por persona y 15€ si eras estudiante. Nosotros intentamos pasar por estudiantes y funcionó. Yo enseñé un carnet que llevaba la bandera de España pero que no tenía nada que ver con estudios y Raul enseñó un correo electrónico de un profesor de un master que estaba haciendo, y con eso pasamos por estudiantes y nos ahorramos 10€ cada uno.

La verdad es que los baños están genial. Podéis alquilar toalla. Nosotros llevábamos. Primero pasas a los vestuarios, donde tienes una taquilla, te cambias y te tienes que duchar antes de salir. El caminito del vestuario hasta el agua será de 5 metros, pero se hacen larguísimos cuando estás a -10 grados. Cuando llegas al agua es un alivio tremendo. El agua está a 30 grados. Imaginaros, estar a -10 grados fuera y dentro del agua 30 grados. Se nos hacía escarcha en las cejas y el pelo. Era una sensación rarísima pero muy chula a la vez. Que placer estar tan calentito cuando fuera hace tanto frío.  Estaríamos como una hora y media dentro del agua y acabamos muy arrugados. Después había que volver a hacer el paseíto para ir a los vestuarios.En los vestuarios tenéis varios secadores de pelo, lo que agradecimos mucho porque no quiero ni pensar lo que sería salir con la cabeza mojada a esa temperatura.

Los baños nos dejaron muy muy relajados y listos para ir hacia Akureyri, donde íbamos a pasar la siguiente noche, pero antes queríamos parar a ver Godafoss, la «cascada de los dioses» y una de las cascadas más espectaculares de Islandia. Nosotros la vimos casi al anochecer pero aun así nos pareció una pasada. Es enorme. Si volvemos a Islandia en otra época del año, no nos la perderemos porque debe ser de las más increíbles. Hay un puente cerca de la cascada que se puede pasar tanto en coche como andando para poder visitar la cascada desde ambos lados. Nosotros la visitamos muy rápido porque habíamos quedado para cenar en Akureyri con nuestras amigas, ya que era la última noche que las íbamos a ver porque a partir de este momento seguíamos rutas distintas. Pasamos con ellas cuatro días y la verdad es que lo pasamos genial. Cenamos en un sitio que se llamaba Akureyri Fish and Chips. Super bueno y super recomendable. Nos dijeron que había otro en Reikiavik pero no lo encontramos. El pescado era supe fresco y muy muy rico. Había más cosas además de fish and chips y todo lo que probamos nos encantó.

Esta noche dormimos en Guesthouse Uppsalir, una guesthouse que está a 17 km de Akureyri, en medio de la nada, genial para poder disfrutar de las auroras boreales. En este lugar también pudimos verla y encima desde la habitación. Teníamos una ventana enorme y podíamos estar tumbados en pijama y disfrutando del espectáculo. Para nosotros fue un momento super especial. Raul salió a hacer fotos pero yo me quedé calentita en la habitación sin parar de mirar al cielo.

Islandia día 5: Cañón Jökulsárgljúfur, Cascadas Detifoss y Selfoss, Volcán Krafla, Hverir, Myvatn

Islandia día 5: Cañón Jökulsárgljúfur, Cascadas Detifoss y Selfoss, Volcán Krafla, Hverir, Myvatn

Llegados a este punto del país y del viaje, la estampa cambió. Pasó a ser todo blanco, los paisajes estaba completamente nevados y la temperatura era más baja. Estábamos en el norte de Islandia. Amanecimos temprano y pusimos rumbo al cañón Jökulsárgjlúfur, donde se encuentras las cascadas Detifoss y Selfoss, había medio metro de nieve y teníamos que ir andando por sendas que habían abierto para que la gente pudiera pasar.

Las cascadas son impresionantes. Primero visitamos Detifoss y luego Selfoss, están muy cerquita la una de la otra. En Islandia hay incontables cascadas y la verdad es que no sabríamos por cual decantarnos. Cada una tiene algo. Estas dos eran enormes y nos gustaron mucho. Este día también nos salió un tiempo fantástico, y aunque pueda parecer que viajar con nieve es incómodo, si vas con el calzado y ropa adecuada, ni te enteras. Nos encantó ver Islandia así, nevada, tal y como es, pero también es cierto que nos gustaría volver en verano y hacer el mismo viaje para poder acceder a otros sitios y poder ver los paisajes al descubierto.

Después de las cascadas visitamos el área geotermal del volcán Krafla. Este volcán da nombre a toda la zona que se encuentra sobre una enorme caldera magmática todavía activa. El cráter del volcán recibe el nombre de Viti y estaba totalmente nevado. Se puede bordear por una senda pero la verdad es que el paisaje no cambiaba mucho desde cualquier punto de vista y la estampa era toda blanca. Esto sí que fue una pena, pero volveremos para poder ver el agua que hay dentro de la caldera del volcán. Hay muchísima actividad volcánica en esta zona por lo que parece obvio que el gobierno islandés haya colocado allí una central geotermal. Cuando estás llegando hay un río en la parte derecha del que sale humo y el olor a azufre en esta parte es exagerado.

Muy cerquita del volcán Krafla y sin dejar la carretera uno nos encontramos con el siguiente punto que visitamos, el campo geotermal de Hverir. Desde la misma carretera ya se aprecia el olor a azufre, lo que cobra sentido cuando llegas y ves pozas con lodo y agua hirviendo, enormes fumarolas de gases, porciones de terreno con un color amarillento indicativo de áreas sulfurosas, todo ello consecuencia de la actividad volcánica de la zona.

Después de esta visita pusimos rumbo a nuestra siguiente guesthouse, Guesthouse Brekka, totalmente recomendable.  A tan solo 30 km de Húsavík y en medio de la nada. Un lugar estratégico para poder ver auroras boreales. De camino pasamos cerca del lago Myvatn y bordeamos un trocito. Yendo hacia la guesthouse el coche nos llegó a marcar -22 grados, aunque cuando llegamos a la casa hacía mucho frío, no nos daba sensación de tanto. 

Cenamos allí una sopa calentita buenísima y cuando salimos ya se empezaba a ver la aurora boreal. Este día fue una pasada. La pudimos ver muy muy intensa y hacer unas fotos chulísimas. Antes de ir a Islandia nunca antes nos habíamos planteado la posibilidad de ver una aurora boreal, tampoco sabíamos exactamente en qué consistía. Si que sabíamos que era una luz verde que aparecía en el cielo pero no sabíamos el motivo. Pues bien, una aurora es un fenómeno atmosfércio producido por particulares solares que cuando entran en contacto con la atmósfera crean un baile de luces  de colores en el cielo, mayormente verde pero también pueden aparecer tonos rojizos o incluso morados. Es un espectáculo que no tiene desperdicio y que nos ha dejado con ganas de más. Lo malo de ir a Islandia en verano es que te pierdes este fenómeno y, creernos, es una de las cosas más bonitas e increíbles que hemos visto nunca. Es como magia. Ya estamos pensando en próximo destino para poder volver a ver las «northern lights» como se les conoce en ingles.

Nosotros mirábamos cada día el mapa de auroras para saber en qué lugares había posibilidad de verlas y en qué intensidad.

Islandia día 4: Lago Jokursarlon y Fiordos del este

Islandia día 4: Lago Jokursarlon y Fiordos del este

Nos gusto tanto Jökursarlon, que volvimos nada más levantarnos porque queríamos volver a verlo y verlo de día, ya que el día anterior lo habíamos visto al atardecer. No sabemos decir cuando nos gustó más. Parecía un lugar distinto, los colores rojizos del día anterior habían desaparecido dejando paso a una nitidez de blanco y azul increíble. La verdad es que tuvimos mucha muchísima suerte con el tiempo y el día no podía estar más despejado. Las fotos hablan por si solas.

Estuvimos un buen rato en el lago. No teníamos prisa porque este día nos esperaban horas de coche para llegar a la parte norte de Islandia recorriendo los fiordos del este del país.

Vimos focas a la otra parte del lago y nos hicimos fotos con los icerbergs que parecían estar apilados esperando a salir para empezar el espectáculo. Probablemente este sea uno de los lugares que más nos ha gustado de Islandia. Nunca antes habíamos visto icebergs y nos encantó la experiencia. En verano hay un tour de navegar por el lago con un barco anfibio. Debe de ser una pasada navegar entre icebergs. Os dejamos un enlace donde podéis reservar el tour aquí.

 

Tras disfrutar del lago pusimos rumbo a Egilsstaðir, nuestro siguiente destino y donde íbamos a dormir. Es una ciudad que se encuentra en el nord-este del país. Llegar hasta allí en marzo fue un poco aventura. Había muchas carreteras cerradas (este día si que miramos el mapa de carreteras) y teníamos que ir comprobando si estaban abiertas o no. Alguna de las veces nos equivocamos y entramos en carreteras que parecían estar accesibles y cuando llegabas a un punto estaba cerrada. Así que CUIDADO!, que no os pase lo mismo que a nosotros y si una carretera esta en rojo no paséis. Tardamos unas 6-7 horas en hacer el camino. Fuimos mucho rato por la carretera que va al lado de los fiordos y la verdad es que las vistas y el paisaje era precioso. Este fue el primer día en el que condujimos por carreteras completamente nevadas. Le temíamos a este momento y cuando llegó el coche ni se inmutó. Nuestro cañonero estaba hecho para estas tierras y se portó estupendamente. Parecía increíble que yendo por carreteras completamente nevadas donde no se veía la línea de separación ni la medianera, el coche ni se inmutara.

Llegamos a  cuando estaba anocheciendo. Dormimos en Birta Guesthouse y calidad-precio está bien. No tiene desayuno pero sí una cocina para poder utilizarla en cualquier momento. Además se encuentra en el centro del pueblo y hay supermercado y algún restaurante cerca. Este día se pudo ver la aurora boreal pero con muy poca intensidad, así que nos fuimos a dormir prontito para empezar el día siguiente con ganas. Nos esperaba un día de cascadas, fumarolas y mucho más.

Islandia día 3: Sólheimasandur, Reynisfjara, Parque Nacional de Skatafell, Glaciar Vatnajökull, Lago Jorkursarlon

Islandia día 3: Sólheimasandur, Reynisfjara, Parque Nacional de Skatafell, Glaciar Vatnajökull, Lago Jorkursarlon

Habíamos estado leyendo sobre un avión abandonado en una playa de arena negra en el sur de Islandia, pero no sabíamos donde estaba exactamente, así que la noche de antes miramos cómo llegar y aunque teníamos que volver un poco atrás, así lo hicimos.

La playa donde se encuentra este avión es la de Sólheimasandur y es una playa de arena volcánica que se encuentra en el camino de Skógafoss a Vik. Cuando pasamos el día anterior vimos muchos coches aparcados pero como no está señalizado no sabíamos que era eso. Al día siguiente buscamos la localización exacta y allí que nos fuimos. Una vez aparcas el coche aun tienes que andar una hora hasta donde está el avión, prácticamente en la orilla de la playa. La verdad es que el camino se hace un poco pesado porque es como andar por el desierto, no ves nada hacia ningún lado hasta que llegas al avión. Nos contaron que antes se podía acceder hasta el avión con el coche pero ahora tienes que aparcar en la carretera nº 1 e ir andando.

La historia del avión se remonta al año 1973, cuando un avión militar que pertenecía a las fuerzas aéreas norteamericanas destacadas en Islandia en plena Guerra Fría tuvo que realizar un aterrizaje forzoso, y lo realizó en este playa. Lo bueno de esta historia es que no se tuvo que lamentar ninguna pérdida humana.

Entre ir y volver al avión se tarda unas dos horas. Una vez llegas allí la foto es increíble. Una playa desierta con un avión en medio de la nada. Es digno de fotografiar.

Después de esta parada, nos fuimos hacia otra de las playas más conocidas de Islandia, Reynisfjara, una playa donde hay unas formaciones de columnas de basalto de unos 70 metros de altura que parecen un órgano. Esa formación rocosa de columnas de basalto forman una cueva que no deja indiferente a quien la visita. En esta parte hay que ir con mucho cuidado porque el mar suele estar muy bravo y llega hasta donde las columnas. Una de las españolas con las que íbamos terminó mojadísima, y eso es lo mejor que te puede pasar. Antes de ir leímos que hay gente que es arrastrada por el agua, así que ir con mucho cuidado.

Desde ese punto también se puede ver los trolles, o formaciones rocosas que salen desde el agua y que también vimos el día anterior, así como el arco de la playa Dyrhólaey. La verdad es que desde aquí se ven de más cerca y desde una perspectiva muy bonita.

Estuvimos haciendo fotos y pusimos rumbo al Parque Nacional de Skatafell. Queríamos hacer el tour de caminar con crampones por el glaciar y preguntamos allí, pero como ya os hemos contado, por horarios y por otras circustancias como el precio, decidimos no hacerlo. Teníamos que volver al día siguiente, deshacer casi 2 horas de camino y pagar más de 100 euros por andar menos de una hora por el glaciar. Si nos hubiera acoplado por horario probablemente lo habríamos hecho. Uno de los sitios donde lo vimos fue en Mountain Guides. En el mismo parking de Skatafell hay unas casetas donde se puede reservar. Nosotros os aconsejemos que lo cojáis con algún día de antelación.

En el parque nacional de Skatafell se puede hacer varias cosas, es el segundo parque nacional más grande de Islandia detrás de Thingvellir y se encuentra a los pies del glaciar Vatnajokull. El lugar más visitado del parque es la cascada Svartifoss, una pequeña cascada que cae entre columnas de basalto con forma hexagonal, también se le conoce como la cascada negra. El camino hasta la cascada es de una media hora por un camino que suele estar lleno de barro y es resbaladizo en su tramo final. Aunque está calificado como «fácil», la verdad es que no lo es tanto.  Como decimos, hay tramos algo complicados. Al menos cuando fuimos nosotros, como había nieve, tuvimos que ir con mucho cuidado. La cascada es una pasada. Las columnas son enormes y ver caer el agua en ese lugar es asombroso.

Después de visitar la cascada nos fuimos hacia una de las lenguas del glaciar más grande de Islandia, Vatnajökull. Es IMPRESIONANTE. A pesar de que no pudimos andar por encima, estuvimos andando por un lateral de la lengua y nos sentamos en una roca para disfrutar de las vistas y de su sonido. Si, el glaciar tiene movimiento y si estás en completo silencio puedes escuchar como ruge. Da mucha impresión. Es una experiencia única. La verdad es que en Islandia cada día vives experiencias únicas y que raramente puedes vivir en otros países.

Y después del glaciar, nos fuimos al lago Jökulsárlón. Es difícil decantarse por un lugar de los que visitas en Isandia, pero nos atrevemos a decir que es uno de los sitios que más nos gustó. Es el mayor y más conocido lago glaciar del país. Está situado entre el glaciar Vatnajökull, entre el Skatafell y la ciudad de Höfn.  Su aparición se remonta entre  los años 1934-1935 y en 1975 pasó de 7,9 km² a 18 km², debido a la acelerada fusión de los glaciares islandeses. Es un lago que se encuentra lleno de Icebergs que se desprenden de la lengua del glaciar Breiðamerkurjökull. Nos gustó tanto que nos quedamos hasta el atardecer y volvimos al día siguiente para verlo por la mañana. No sabríamos decir cuando es más bonito. Al atardecer tenía unos tonos rojizos preciosos y al día siguiente el día nos salió soleado, con un cielo azul intenso y el blanco brillaba una barbaridad. Una auténtica pasada.

Esa noche dormimos en una guesthouse cerca de Höfn, a menos de una hora del lago. Así que nos fuimos directamente hacia Guesthouse Nypugardar. Nos encantó el sitio. Cenamos allí mismo una sopa de tomate y un sandwich y mientras estábamos cenando apareció. Alguien entró al comedor gritando «northen lights», y salimos corriendo. Allí estaba, nuestra primera aurora boreal. Hacía frío y viento, pero el día estaba despejadísimo, así que la pudimos ver muy bien. La mayoría de guesthouse que cogimos estaban a las afueras y apartados de las ciudades y os hicimos ya con la idea de poder ver las auroras boreales sin tener que desplazarnos. En la misma puerta del guesthouse. Os lo aconsejamos. Para poder ver las auroras tiene que estar todo muy oscuro, así que si podéis coger hoteles alejados de ciudades mejor. Este concretamente se encontraba a unos 20 minutos de Höfn. Es difícil explicar con palabras lo que se siente al ver una aurora boreal. Hay que vivirlo. Es algo único. 

Fue un día muy intenso,muy bonito y único, lleno de experiencias, y lo terminamos con nuestra primera aurora boreal, la primera de muchas que pudimos disfrutar. Tuvimos muchísima suerte en este aspecto.

Islandia día 2: Volcán Hekla, Seljalandsfoss, Skógafoss, Glaciar Myrdalsjókull y Dyrhólaey

Islandia día 2: Volcán Hekla, Seljalandsfoss, Skógafoss, Glaciar Myrdalsjókull y Dyrhólaey

Amanecimos temprano y durante el desayuno conocimos a tres chicas españolas, Marina, Bea y Patricia que viajaban juntas e iban a hacer una ruta similar a la nuestra, así que decidimos pasar el día juntos. El desayuno en Guesthouse Bitra fue super completo y riquísimo, lo que nos dio energía para toda la mañana.

Queríamos visitar el volcán Hekla porque habíamos leído que era el más activo de Islandia. Al comienzo de su erupción en el año 1947 la columna de fuego y cenizas ascendió a 30.000 metros, luego hubo nuevas erupciones en mayo de 1970, agosto de 1980, abril de 1981, enero de 1991 y febrero de 2000.

Llevábamos leyendo mucho tiempo sobre Islandia y nos habían advertido que comprobáramos cada día el estado de las carreteras, pero este día pecamos de valientes al ver que nos estaba haciendo un tiempazo increíble así que salimos de casa sin mirarlo y…error! La carretera para llegar al volcán estaba nevadísima y llegamos a un punto en el que estaba cortado al acceso, así que dimos la vuelta. Vimos el volcán desde lejos y la verdad es que debe ser increíble visitarlo. Su forma es de estratovolcán alargado con forma de un bote invertido, no tiene un único cráter, y erupciona a través de una fisura que transcurre a lo largo de su cresta.

Nos dirigimos pues al siguiente punto que queríamos visitar, la cascada Seljalandsfos. Desde la carretera uno la veréis, así que no tiene pérdida. Es una cascada que tiene una caída de 60 metros y puedes pasar por detrás, así que coger impermeables. Nosotros no llevamos y tuvimos que pasar muy rápido. Aunque no nos mojamos mucho, no es muy agradable mojarse en Islandia en el mes de marzo. Es una experiencia muy bonita pasar por detrás de una cascada y contemplar desde ahí el impacto del agua con el suelo.

Luego visitamos la siguiente cascada, Skógafoss, una de las más famosas de Islandia, también en la carretera uno y sin pérdida. Es una de las más grandes del país (y eso que hay muchísimas), cuenta con 25 metros de ancho y 60 de largo. Debido a la cantidad de espuma que produce constantemente la cascada, si el día está soleado podréis ver el arco iris. A la parte derecha de la cascada hay unas escaleras que suben y se puede contemplar el nacimiento de la misma. Las vistas desde aquí son preciosas. Merece la pena subir y quedarse un rato arriba divisando el paisaje. En la zona de Skógafoss hay un camping que seguro que será muy agradable para las noches de verano. cerca también hay muchos hoteles y casas en las que quedarse, pero mejor si reserváis con tiempo porque se suele llenar mucho. Antes de irnos de Skógafoss comimos en el fish and chips que hay a la salida y que nos comentaron que era muy famoso en tripadvisor. No estuvo mal pero nos pareció un poco caro. 15 euros un fish and chips y 7 euros una coca cola. En la linea de los precios de Islandia.

Después de comer, fuimos a un pequeño glaciar, Mýrdalsjökull, que nos había aconsejado un español que estaba de Erasmus en Reikiavik y que habíamos conocido en Skógafoss. La verdad es que mereció la pena porque pudimos acercarnos bastante a la lengua de glaciar y verlo muy bien. Queríamos haber hecho una excursión de andar por un glaciar com crampones pero por tiempo no nos fue posible, así que aquí al menos pudimos no andar, pero si estar muy muy cerca de ello.

Para terminar el día, fuimos a visitar Dyrhólaey, que es un mirador donde hay un faro y las vistas son estupendas. Hay una formación rocosa, de unos 120 metros de longitud, y que tiene un  arco bajo creado por la erosión marina de forma natural. Es digno de fotografiar y es una de las postales más bonitas del país.

En Vik dormirmos en un hotel que no aconsejamos en absoluto, Puffin Hotel Vik. Nos pareció carísimo, viejo, olía a humedad y la ubicación tampoco es que fuera excelente. Estaba en el pueblo y cerca de Vikurfjara, los churros o trolls que salen del agua. Cenamos en un restaurante que había debajo del hotel y salimos a ver si encontrábamos alguna aurora boreal. Estuvimos un rato buscándola y vimos algo en el cielo, como un destello pero que no sabíamos si sería eso o no. Había algunas luces, con lo que no estaba oscuro del todo y como nunca habíamos visto ninguna no supimos si sería o no. Nos fuimos a dormir y decidimos probar suerte al día siguiente.

Islandia día 1: Círculo Dorado

Islandia día 1: Círculo Dorado

Nuestro primer día en Islandia nos dejó con la boca abierta, nos enamoramos de este país desde el minuto uno. Nada más salir del hotel y empezar nuestro camino hacia el conocido como «círculo dorado», ya empezamos a ver campos de lava y paisajes super curiosos. El «círculo dorado» es como se conoce a la ruta más popular del sur de Islandia. Nuestra primera parada fue el Parque Nacional de Þingvellir (Thingvellir), uno de los lugares más históricos de Islandia, ya que, fue aquí donde se constituyó su Parlamento.

En el Valle de Thingvellir se encuentra la grieta de la dorsal mesoatlátinca que separa las placas tectónicas Euroasiática y norteamericana. Visitamos el lago, que estaba medio congelado, estuvimos andando por la brecha que separa las placas tectónicas, que se encontraba nevada, y visitamos la  Cascada de Öxarárfoss. De aquí nos dirigimos al siguiente punto que queríamos visitar del círculo dorado y que nos hacía especial ilusión, el Geyser. Este lugar y este espectáculo de la naturaleza nos dejó sin palabras. El Geyser es una fuente termal que emite una columna de agua caliente y vapor al aire. El más conocido de esta zona es Strokkur, que escupe agua cada 5 minutos aproximadamente a unos 20 metros de altura.

Hace unos años, había un Geyser más grande en la zona que tenía 20 metros de diametro y escupía agua a 60 metros de altura, pero nos contaron que unos desalmados tiraron piedras y productos químicos para acelerarlo, consiguiendo justo el efecto contrario, que este geyser dejara de escupir, por lo que se ha convertido a día de hoy en una charca de agua, sin más.

Ver este show es de los recuerdos más bonitos  e increíbles que nos llevamos de Islandia. Estuvimos un buen rato haciendo fotos y videos y estábamos expectantes cada vez que se acercaba el momento de la eclosión. Como no podía ser de otra manera, en el mismo sitio en que se aparca han hecho una tienda de souvenirs y una cafetería donde sirven comidas.

Muy cerquita del Geyser y siguiendo por la misma carretera, se encuentra otro de los puntos más asombrosos del círculo dorado y del viaje, la cascada de Gullfoss, que ha sido comparada con las cataratas del Niagara por su belleza y espectacularidad.

A la cascada le envuelve una curiosa historia, y es que estuvo a punto de desaparecer tal y como la conocemos hoy en día. Este lugar tan asombroso fue de propiedad privada hasta mediado el siglo XX y se especuló sobre la posibilidad de aprovechar la caída de agua para producir energía eléctrica. Durante este periodo la catarata fue arrendada a inversores extranjeros por sus dueños. Sin embargo, los intentos de los inversores de llevar a cabo el proyecto fracasaron, debido a la falta de fondos. La catarata fue vendida posteriormente al estado islandés y gracias a Dios, podemos disfrutar de tal maravilla.

El último punto que visitamos del círculo dorado fue el cráter del volcán Kerið, que cuenta con un lago de origen volcánico con un color turquesa precioso. Lo que  diferencia a este cráter de otros  son las tonalidades rojizas que rodean su caldera, el negro de la ceniza y el verde del musgo. El paisaje es espectacular. Para visitar este lugar se pagan unos 2€. Esta es una de las pocas cosas que se paga en Islandia, ya que, al ser todo naturaleza normalmente se visita sin pagar.

El círculo dorado normalmente se hace en un día, ya que, aunque parezca mucho, todos los sitios están cerca entre sí y además está muy cerca de Reikiavik. Hay gente que visita únicamente el su y sur-este de Islandia y salen todos los días desde Reikiavik. Nosotros como íbamos a dar la vuelta, cada día íbamos a dormir en un sitio diferente.

Esta noche dormimos en Selfoss, un pueblo que se encuentra a unos 50 kilómetros de Reikiavik y muy cerca del círculo dorado,  es un punto estrategico para dormir este día puesto que terminas de visitar toda esta zona y queda muy cerca y, además, está cerca de las cascadas que visitaríamos al día siguiente.

Dormimos en Guesthouse Bitra. Super recomendable. Habitaciones cómodas, con baño compartido y un desayuno exquisito. Esto es algo importante para este país, ya que, lo recomendable es hacer un buen desayuno, comer cualquier cosa durante el día y cenar bien por la noche.

Esta noche ya intentamos ver si aparecía alguna aurora boreal, pero no tuvimos suerte. El cielo estaba nublado, así que después de comernos un bocadillo en un Subway (en Selfoss es de los pocos sitios donde hay algunos restaurantes) nos fuimos a dormir.