TROMSO: SU NOCHE POLAR Y SUS AURORAS BOREALES

TROMSO: SU NOCHE POLAR Y SUS AURORAS BOREALES

Nada más volver de Islandia y ver sus magníficas auroras boreales, decidimos que aquello no podía quedar allí y que teníamos que volverlas a ver. Fue así como empezamos a informamos sobre los mejores lugares para ver las luces del norte. Primera de la lista: Tromso! Cuánto más leíamos de este destino, más nos emocionaba y más ganas teníamos de ir. Fue un viaje premeditado, preparado, buscado y deseado. Enseguida le pusimos fecha, pasaríamos allí el fin del año 2017 y empezaríamos el 2018.

¿Qué saber de Tromso antes de ir?

Ubicación: Tromso está considerada como “la capital del ártico”. Se encuentra en el Norte de Noruega, concretamente a 350 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico. El distrito de Tromso cuenta con muchísimas islas, la mayoría conectadas por puentes, por lo que es fácil moverse en coche. Gracias a su proximidad al Polo, en Tromso se viven dos fenómenos climatológicos opuestos: la noche polar ( del 21 de noviembre al 21 de enero) y el sol de medianoche (del 20 de mayo al 22 de julio). Nosotros estuvimos durante la noche polar y es una experiencia única. Cuatro horas de claridad (de 10 a 14 horas) en las que parece que esté atardeciendo todo el tiempo. Algo único!

Clima: Evidentemente, la temperatura de Tromso depende de la época del año, pero calor allí no pasarán. jeje. Nosotros fuimos en diciembre y, debido a la noche polar el sol no llega a salir, las horas de luz son escasas y las temperaturas son más bajas. A pesar de ello, y debido a una corriente cálida que llega a Tromso proveniente del Golfo de México, las temperaturas suelen ser más altas que en otros lugares de la misma latitud. Aunque una noche llegamos a estar a -18º, lo normal fue que estuviéramos entre 1º y -10º.

Cuándo ir: Depende de lo que queráis ver. Si queréis ver auroras boreales y vivir la noche polar, tendréis que ir entre octubre y febrero-marzo. Se dice que los mejores meses para ver las luces del norte son septiembre-octubre y marzo-abril. Nosotros en diciembre la vimos 2 noches de 4, así que no está mal. Si vais en verano podréis ver el fenómeno del sol de media noche y vivir casi 24 horas de día. Los paisajes estarán super verdes y no hará tanto frío…la verdad que debe de ser super bonito ir en primavera-verano.

Cómo moverse: Nosotros nos movimos en coche. Alquilamos un 4×4 con la compañía Avis (nos costó 200€ más 125€ de seguro a todo riesgo, para 5 días). Es súper fácil conducir en Tromso. La verdad es que yo iba con algo de miedo por la nieve, el hielo, y las pocas horas de luz, pero está todo adaptado para poder conducir sin problemas. Las ruedas de los coches son de tacos, pasan los quitanieves muy a menudo y las carreteras están en muy buen estado, así que fue como conducir por aquí. Nosotros decidimos alquilar coche porque no queríamos coger tours para ver las auroras boreales y, además, queríamos explorar los fiordos ” a nuestro aire”. jeje.

Moneda y economía del país: Noruega en general es un país caro, pero la ciudad de Tromso se lleva la palma. Yo creo que la manera más fácil de medir la economía del país es sabiendo el precio de una cerveza. Nada más y nada menos que 12€. La moneda es la corona noruega y más o menos 1€ son 10 coronas.

Dónde dormir: Si no alquiláis coche y vais a cazar auroras con tour, lo normal es que os hospedéis en Tromso. Mirarlo con antelación porque barato no es, y si vais en fechas clave como nosotros, en plena Navidad, el precio se dispara. Nosotros como teníamos coche y queríamos hacer un “roadtrip”, dormimos en varios sitios. Dormimos dos noches en Tromso en una casa que reservamos por air bnb. Otra noche dormimos en la isla Kvaloya, en el mismo fiordo, en una guesthouse super bonita que reservamos a través de Booking, Sjotun Brygge. Y las otras dos noches dormimos en la isla Sommaroy, en un airbnb super recomendable y que os dejamos aquí. Más abajo os hablamos de cada lugar que visitamos tanto en la isla de Kvaloya y en Sommaroy.

Dónde comer: En Tromso salir a comer o cenar no es económico. Nosotros nos habíamos llevado comida desde España y allí compramos en supermercado para desayunar. Salimos tres veces a comer por ahí y el resto de días comíamos o cenábamos en las casas donde nos hospedábamos. El primer día en Tromso comimos en un restaurante italiano que hay nada más bajar del teleférico Fjellheisen, Allegro Pizza. Raul salió encantado, además fue bastante económico para ser Noruega. Los otros dos días comimos en la isla Sommaroy. Os contamos dónde más abajo.

Si vais a hacer un “roadtrip” tener en cuenta que fuera de lo que es Tromso ciudad hay poca vida, por lo que tenerlo en cuenta para la gasolina y para los supermercados. En la isla Sommaroy sí que hay un surtidor de gasolina y un pequeño supermercado.

Nosotros fuimos a Tromso a ver auroras boreales, lo que no sabíamos es todo lo que nos tenía preparada esta zona de Noruega. Pero antes de empezar a contaros vamos a aclarar algunas cosas…¿qué es una aurora boreal? ¿Por qué se produce este fenómeno natural? ¿Por qué solo se puede ver en determinados lugares del mundo? ¿Qué condiciones deben darse para poder verlas? Todas estas preguntas nos las hicimos nosotros la primera vez que las vimos y empezamos a indagar….

Si yo tuviera que definir qué es una aurora boreal solo de verlo, no sabría por donde empezar…es una experiencia única, que te eriza la piel, que te emociona y que te da ganas de reir, llorar, saltar,… son unas luces verde intenso que bailan en el cielo. Que aparecen y desaparecen, que van haciendo formas moviéndose rápidamente y que hacen que te quedes embobado y se te vaya el frío y todos los males. Vale, no es una definición técnica, ni siquiera es una definición, pero es, más o menos, lo que sientes al verlas,…como os he dicho, es difícil de explicar. Por eso, he recurrido a varias webs para definir más o menos porqué ocurren y a qué se debe.

En el blog AstroAfición, definen la aurora boreal: “Las auroras boreales, también llamadas auroras polares, son uno de los mayores espectáculos de la naturaleza. Una aurora polar se produce cuando una eyección de masa solar choca con el campo magnético de la Tierra. Cuando llegan las partículas cargadas (protones y electrones) procedentes del viento solar son guiadas por el campo magnético de la Tierra e inciden en la atmósfera cerca de los polos. Cuando esas partículas chocan con los átomos y moléculas de oxígeno y nitrógeno, los componentes más abundantes del aire, parte de esa energía de colisión excita esos átomos, aumentando su energía, de forma que cuando se desexcitan devuelven esa energía en forma de luz visible de varios colores”.

Las auroras boreales se producen cera de los Polos. Por eso si la aurora se da en el Polo Norte se conoce como aurora boreal (de septiembre a marzo) y, si se da en el Polo Sur, se conoce como aurora austral (de marzo a septiembre).

Las condiciones fundamentales que deben darse para que el fenómeno ocurra son tres: actividad solar, cielos despejados y oscuridad. Por eso se dice que las mejores épocas son septiembre-octubre y marzo-abril, porque en esas épocas los cielos suelen estar más despejados, ya que, en los meses de noviembre, diciembre y enero suele nevar  bastante. Aun así, en días de cielos despejados, se ven.

La oscuridad es importante, por eso hay que alejarse de núcleos urbanos y de lugares iluminados, por qué la intensidad se verá mejor. Es verdad que hay días donde la aurora es de una intensidad brutal y se ha llegado a ver desde la misma ciudad de Tromso, pero lo normal es irse a lugares donde no haya ni una sola luz. Por ese motivo, nosotros decidimos alquilar coche, porque así podíamos ir a buscar cielos despejados y oscuros. Existen tours de “cazas” de auroras boreales donde te llevan a estos lugares y van cambiado de ubicación para buscarlas. Estos tours en Tromso son caros. Debéis valorar si preferís alquilar un coche y salir en su búsqueda ayudados de apps o si preferís pagar y que os lleven. El problema de pagar por un tour es que puedas volverte sin haberlas visto y el dinero no te lo devuelven. Evidentemente no te pueden garantizar que las veas, ya que, depende totalmente del tiempo. Lo que sí que te garantizan es que harán todo lo posible para buscar el lugar donde se pueda ver. Incluso hay algunas empresas que si no las ves te dan la opción de volver otro día pagando menos.

Uno de los tours que nos  recomendó Ana (@anais85val en Instagram) para ver auroras fue el de Creative Vacations. Es una empresa de un profesional de la fotografía. Los tours son de 2 a 12 personas y duran entre 7 y 10 horas. En esta concretamente te dejan un traje especial para combatir el frío, te ofrecen te y café caliente, galletas y te van contando historias de las auroras boreales mientras esperas a que el fenómeno suceda. Si queréis coger el tour con esta empresa debéis reservar con antelación porque se suele llenar. Nosotros lo miramos en noviembre y para la semana del 26 de diciembre solo le quedaba un día libre. El precio son 1350 coronas noruegas por persona. Unos 120€. Para los precios de allí, no está mal. En cuanto al tema del la fotografía, por lo visto son unos profesionales y te dejan parte del material y te ayudan a sacar la mejor instantánea. Ana nos contará al final de este post su experiencia, así que si queréis conocer su punto de vista, seguir leyendo hasta el final 🙂

Otra de las empresas que hacen tours de caza de auroras boreales es Artic Guide Service. El precio de esta empresa es de unos 100€ y suelen salir a las 18 horas y vuelven sobre la 1.30 horas de la mañana. Con esta empresa si ven que el pronóstico es desfavorable te llaman por si quieres cambiar la reserva para el día siguiente. Aquí también te ofrecen bebidas calientes y galletas, pero no los trajes antifrío..jeje, así que abrigaros bien.

Nosotros, finalmente decidimos ir a “cazar auroras” por nuestra cuenta. Cada noche mirábamos las aplicaciones que nos habíamos descargado en el móvil para ver dónde había cielos despejados y allí nos dirigíamos. Las apps que hemos utilizado han sido:

Meteo Earth: una app interactiva en 3D genial para buscar cielos despejados. Amplias la zona de la que quieres información y te dice en un rango de 24 horas hacia dónde van las nubes. Esta app nos pareció super fiable y muy útil. De hecho, las dos veces que vimos auroras, la aplicación nos dijo a qué hora exacta se iba a despejar el cielo y no falló.

yr.no: esta es una app de tiempo exclusiva de Noruega. Hay web y aplicación para el móvil. Es bastante buena pero para nosotros la anterior nos fue mejor porque sabíamos a qué hora exacta se iba a despejar.

Norway Lights: Esta app es una aplicación exclusiva de Noruega que, en principio, te dice si hay posibilidades de ver auroras o no. Tu filtras por la zona y con un TRY o GO, te dice las horas en las que puedes intentar verlas o en las que si vas las ves seguro. La verdad es que habíamos oído hablar bien de ella pero a nosotros no nos gustó mucho. Cambiaba mucho durante el día. Una vez que salimos con GO no vimos y las veces que las vimos ponía TRY, así que, muy fiable no nos pareció al menos en días nublados.

-Accu Weather: esta aplicación seguramente la conozcáis porque es una aplicación para saber el tiempo que va a hacer. Para nosotros mejor la de meteo earth.

Northen eye: Una aplicación móvil que te dice la actividad de la aurora diariamente y a cada hora. Esta aplicación se refiere más a la intensidad de la aurora que al tiempo en sí en función del índice Kp, utilizado para medir la intensidad de las luces del norte. Esta aplicación es buena para saber si la veréis intensa o no, pero lo importante es que el cielo esté despejado, porque por muy intensa que sea, si el cielo está cubierto….poco podréis ver.

Todas estas aplicaciones son gratuitas. Existen también aplicaciones de pago como my aurora forecast, que está la versión gratuita y la versión de pago. Algunas de ellas incluso te avisan o te envían mensajes de texto cuando la aurora se ve. Nosotros personalmente nos apañamos con las que hemos dicho antes. Insistimos en que lo más importante es que el cielo esté despajo…la intensidad viene luego, pero primero preocuparos por buscar un buen cielo que no esté cubierto.

¿Cómo vestirse para ver auroras boreales? Este es otro tema que nos preocupaba cuando fuimos a Islandia y después de varios destinos de frío hemos aprendido a vestirnos para la ocasión.jeje. En algunos de los torus de “caza” de auroras boreales, te prestan unos trajes térmicos anti frío. Aún así, hay que abrigarse.

Nosotros siempre llevamos una primera capa que es térmica, una segunda que suele ser polar y encima de todo eso la ropa de nieve (pantalón y chaqueta). Alguna vez hemos llegado a llevar dos térmicas o dos polares o, encima del polar, otra capa antes de la chaqueta. Eso ya depende del frío que haga. Además, yo suelo ponerme unos calcetines normales y encima unos de nieve y mis botas son de nieve y con pelo por dentro. En las manos suelo llevar dos pares de guantes. Unos guantes finos (sotoguantes), que es como si no llevaras nada pero te aumenta la temperatura algunos grados, y los guantes de nieve. En el cuello llevamos una braga polar y en la cabeza un gorro y si hace mucho frío, nos ponemos la capucha de la chaqueta. Hay veces que no nos podemos ni mover, pero…ande yo caliente, ríase la gente! Pues eso!

En este viaje probé unos calentadores de manos y pies químicos que se activan con el aire. Yo los compré a través de amazon de la marca Thermopad. En los pies los compré con forma de plantilla y para las manos una especie de bolsita que me la metía dentro del guante o en el bolsillo y las manos dentro del bolsillo. Duran unas 8-10 horas y la verdad es que es super agradable porque emana mucho calor. Alcanzan una temperatura de 45°C y se mantienen a 37°C de temperatura media.

¿Qué ver en Tromso?

Tromso es una ciudad pequeñita del circulo polar ártico que en un día la tenéis vista (día y medio si me apuras), pero que tenéis que ver si o si! Es una ciudad preciosa con unas vistas increíbles.

-La catedral del ártico es la imagen de Tromso por excelencia. Realmente no es una catedral, es una iglesia, pero es conocida como la catedral del ártico y su arquitectura es genial. Se puede entrar a visitarla pero tienes que pagar 5€. Desde fuera es de cristal y se ve, así que si os queréis ahorrar ese dinero….

-Teleférico Fjellheisen. Desde aquí se ve toda la ciudad de Tromso y las montañas y las vista son un espectáculo. Intentar subir al atardecer. Para nosotros esto fue obligatorio porque con la noche polar vivíamos un atardecer continuo, pero si vais en otra época del año intentar tenerlo en cuenta porque ver la ciudad iluminada con las montañas de fondo no tiene desperdicio.

-Biblioteca pública y archivo de la ciudad. Este edificio os llamará la atención seguro por su arquitectura y no pensaréis que es una biblioteca a menos que lo sepáis de antemano.

El puente de Tromso. Hasta 1960 Tromso estaba conectada con el continente únicamente con un servicio de ferry. Fue en ese año cuando se inauguró este puente que además de conectar ambas partes de la ciudad, es un icono de la misma.

-Pasear por el precioso puerto de Tromso.

-Pasear por la plaza principal y la calle principal de Tromso, Storgata.

Polaria. Es el acuario más septentrional del mundo aunque está pensado para niños. Aunque no entréis al menos acercaros a ver el edificio porque por fuera es muy bonito.

Ølhallen. Es el pub más antiguo de Tromso y eran las antiguas bodegas de la cervecera Mack, la marca de cerveza del país.

Museo Polar

Skansen, la casa más antigua de Tromso que data del año 1789.

Todo el recorrido lo podéis hacer andando porque es una ciudad super pequeñita. Nosotros no visitamos Polaria ni el Museo, por lo que no podemos deciros si merece la pena o no…íbamos a Tromso a ver auroras..jeje!

¿Qué más se puede hacer en Tromso?

Tromso es mucho más que su ciudad y tiene mucho, muchísimo que ofrecer ….Al tener alquilado un coche nosotros visitamos la isla Kvaloya y la isla Sommaroy. Lo que hacíamos era aprovechar las pocas horas de luz que teníamos para poder visitar estos sitios.

Kvaloya

En la isla de Kvaloya, visitamos Grotfjord, Trovnik y el precioso fiordo Ersfjordbotn. Recorrer esta isla en coche es una maravilla, queríamos parar a cada metro. Las imágenes hablan por sí solas…

El día en que visitamos Kvaloya, dormimos en Sjotun Brygge, súper recomendable. En el fiordo de la isla, con vistas al océano…Esta noche vimos las luces del norte desde el mismo fiordo, no nos tuvimos que alejar mucho…aunque luego fuimos a buscarla a Ersfjordbotn porque ese lugar es mágico, pero el cielo se cubrió.

Justo enfrente de Sjotun Brygge se encuentra el Lady Elsie, un barco que lleva a Chas Walker por capitán y con el que salimos a ver orcas….Fue increíble, una de las mejores cosas del viaje además de las auroras boreales… Queríamos ver orcas pero no nos habíamos decidido con qué compañía hacerlo, así que nos dejamos llevar y decidimos que ya lo cogeríamos allí. Nada más hacer el chek in en la guesthouse, el dueño nos habló de Chas. Su barco está amarrado justo enfrente de la casa. Nos dio su número de teléfono y reservamos. Fue como un tour privado porque solo había 2 chicas suizas y nosotros 4. Nos dejó trajes antifrio, antipostu y antitodo, pero muuuy calentitos, botas, gorro, guantes y todo lo que quisieras coger. En el barco nos ofreció café y te caliente, y galletitas, y nos fuimos a buscar orcas. Las vimos, muchas y de muy cercas. Grandes y bebés…Chas hizo que pudiéramos cumplir nuestro sueño bien de cerca…

A la vuelta, paramos y pescamos un bacalao. Fue otro de los momentazos del día. Y antes de volver a casa, navegamos rompiendo el hielo que se había formado en el fiordo….El precio de la excursión fue de 100€ por persona más o menos…pero merece tanto la pena… Sobre las 10 horas salimos (cuando empezaba una pequeña claridad en el cielo), y a las 14 estábamos de regreso (cuando oscurecía). Este día comimos en la isla Sommaroy. Chas nos había hablado de una sopa de pescado que teníamos que probar, pero nos equivocamos y nos metimos en otro bar. Tiene delito! En Sommaroy solo hay dos bares y nos metimos en el que no tocaba… Aun así comimos bien. El sitio se llamaba Anne-Grete Jensen Havfrua Kro y está a la entrada de la isla, nada más cruzar el puente.

Sommaroy

Sommaroy es una isla que se encuentra al oeste de Tromso y a una hora más o menos del centro de la ciudad. Nosotros dormimos dos noches en esta isla en una casa que reservamos por air bnb y que os hemos dejado el enlace en la introducción. ¿Por qué dormimos aquí? Por que habíamos leído que era uno de los mejores sitios para ver auroras, ya que, al haber menos montañas hay más amplitud. Además, había poca luz y parece ser que el cielo suele estar más despejado.

Sommaroy es super bonito y tranquilo. Tiene gasolinera, un pequeño supermercado y dos restaurantes. Algo que desde Tromso a ahí no habíamos visto en ningún sitio.

La isla de Sommaroy es super pequeñita. Ahora acaban de abrir un hotel, el Sommaroy Artic Hotel, pero es algo caro. Aquí es donde sirven la sopa de pescado que nos aconsejó Chas y que probamos al día siguiente.

Desde Sommaroy también hay tours para salir a ver orcas, pero como nosotros lo habíamos hecho el día anterior con Chas, ese día decidimos visitar la isla andando e intentar subir a su montaña de Hillesoya. El tiempo no acompañaba mucho, había estado nevando y no había senda, por lo que nos tocó dar la vuelta. Pero algo bueno ocurrió, y es que descubrimos un sitio precioso para ver auroras… En el mapa que os dejamos más abajo os marcamos los sitios donde fuimos nosotros a verla las dos noches que la vimos.

El punto que tenéis marcado en el mapa como “aurora boreal día 2”, es el sitio tan espectacular que conocimos por el día y que decidimos ir por la noche pensando que estariamos solos. Cuando llegamos allí había mucha gente y es que, se trata de una propiedad privada donde el dueño lleva ahí a ver las luces del norte a la gente que está hospedada en el hotel. Cuando nos vio, al principio no nos dijo nada, nosotros nos infiltramos entre la gente…jeje. Al rato vino y nos preguntó que si sabíamos que esa era su casa y que estábamos en una propiedad privada….le dijimos que no y que lo sentíamos, pero debimos de caerle bien porque además de que nos dejó quedarnos, nos invitó a café y te caliente y a utilizar su baño…vamos un encanto! El sitio es espectacular, así que si queréis ir, o podéis intentar hacer como nosotros, o podéis ir al hotel a ver por que módico precio os dejan hacer el “tour” con ellos. Supongo que si os hospedáis en el hotel, entrará en el precio.

En esta parte de Noruega hay más actividades para hacer, como ir a ver renos a una granja, o hacer un trekking por sus montañas. Nosotros todo esto lo hicimos por nuestra cuenta. De hecho, yo quería ver renos y vimos uno salvaje por la carretera. Pero es verdad que me habría gustado ir a una granja, estar con ellos y darles de comer. Hay un tour para vivir una experiencia sami que se llama Tromso Artic Reindeer. 

Con la empresa Creative Vacations también hay tours para hacer trekkings con ellos. Os dejamos aquí el enlace.

Os dejamos un mapa donde tenéis marcados los puntos que visitamos, dónde dormimos, algún que otro restaurante, y donde disfrutamos nosotros de las auroras boreales:

La experiencia de Ana (@anais85val en Instagram)

Y hasta aquí nuestra experiencia en Tromso. Nuestra compi Ana (@anais85val en Instagram) estuvo en Tromso 15 días después que nosotros y le pedí que nos contara su experiencia porque fue algo distinta a la nuestra. Ana es una super viajera que ha estado en más de 53 países. Todos los años hace dos viajes grandes y cada mes, más o menos, hace una escapada. Nos encanta su cuenta de Instagram y sus consejos porque son super valiosos. De hecho, a pesar de ir más tarde a Tromso, nos aconsejó algunas cosas como la empresa Creative Vacations (de la que os hemos hablado y que ella también os va a hablar), y algún que otro consejo de fotografía… es una entendida de este mundo y casualmente Raul ha hecho el curso de fotografía con el que también fue su profesor. Os dejamos con su experiencia y sus super fotones:

“Mis compañeros de atuairemolamás me propusieron aportar mi punto de vista de mi reciente viaje a Tromso. Fui poco después que ellos pero algunas cosas las hice de manera diferente, lo cual creo que aporta más información y detalles de este viaje.

Para empezar el viaje fue en Enero, en pleno invierno. Si vas a Tromso en esta época asumo que hay una cosa que no te quieres perder bajo ningún concepto: la aurora boreal. Era de hecho la razón principal de este viaje, aunque también advertir que en Tromso y alrededores tienes muchas más opciones, actividades y paisajes que disfrutar.

Tromso es, si no la mejor, de las mejores zonas del planeta para ver la aurora. Mucha gente acude a esta ciudad en pleno invierno para disfrutar de la dama verde. Lo bueno de aquí además es el clima, que debido a corrientes y a circunstancias climatológicas, es más benigno que en otras zonas o lugares a la misma latitud. Aún así, va a hacer frío y vas a disfrutar y a sorprenderte con los paisajes nevados, que son espectaculares, pero ese frío no va a ser insoportable. Las temperaturas son más suaves de las que uno se espera, entre menos 10 como mucho (aunque sí, puede haber días de más frío) hasta algunos grados sobre 0.

Para ver la aurora boreal hay que estar pendiente de varios factores. Hace falta estar en el lugar adecuado, y como he dicho Tromso es de los mejores sitios del planeta. Hace falta oscuridad, y por ello sólo es factible verla de octubre a marzo. En el invierno ártico tendrás muy pocas horas de luz, se hace de día muy tarde y de noche muy pronto, con lo cual es una época perfecta. En la luz hay que tener en cuenta que si tienes luna llena te puede dificultar la visibilidad, esto hay que pensarlo aunque se pueden ver buenas e intensas auroras con luna llena, pero evidentemente es una fuente de luz importante. Otro factor es la intensidad, que se mide en Kp (a más Kp, más intensidad). En Tromso se ven auroras si el Kp es de más de 0, pero no es lo mismo una aurora con un Kp de 1, que se verá más blanca o de un verde muy claro, a un Kp de 6 o 7 que es mucho más intensa. Lo normal es tener 1, 2 o 3, aunque puedes encontrarte de todo. Y el último factor que hay que tener en cuenta pero que muchas veces es el más importante y determinante son las nubes. Si el cielo está muy cubierto es muchísimo más difícil (y, a veces, imposible) ver la aurora. Esto es, evidentemente, muy impredecible.

Para todos estos datos, de Kp, intensidad y nubosidad, te puedes ayudar de varias aplicaciones para el móvil extremadamente útiles, que te dan estos datos con algunos días o horas de antelación ( por supuesto, hay algunas variantes que pueden cambiar rápidamente) . Para mí la mejor fue Aurora Forecast, también use Nothern Eye Aurora y Norway Lights.

Una vez te planteas que vendrás a Tromso a ver la aurora Boreal, surge el problema de cómo hacerlo. Mucha gente se plantea alquilar un coche e ir a verla por su cuenta, siguiendo las indicaciones de las aplicaciones móviles que te dicen dónde hay posibilidades de verla. Pero muchos otros prefieren un tour o visita guiada, por mayor facilidad o por lo que sea. Yo me decanté por esta segunda opción, y te voy a contar exactamente por qué y los pros y contras que le veo.

Primero, comentar que hay varias maneras de realizar las excursiones contratadas, pero se pueden dividir en dos fundamentales: ir con un grupo grande en autobús (30- 40 personas) o ir en un grupo pequeño en furgoneta o coche (desde privado hasta 10-12 personas). Luego hay opciones intermedias. También hay otras maneras que no comentaré porque no indagué en ellas, pero se puede hacer desde un barco, o hacer excursiones con trineo de perros que incluyen ver la aurora desde algún campamento y muchas más opciones. Todas las agencias y todos los tours los encontrarás en la magnífica página web de turismo de Tromso, de las mejores que he conocido (www.visittromso.no). Todas incluyen recogida en el centro de Tromso (que suele ser sobre las 18:00), después te dejan en tu hotel (sobre las 2:00 de la mañana) e incluyen cena (ligera, en plan sopa caliente o platos ligeros) y snacks

Las diferencias existentes entre estas dos formas de hacer la excursión son varias. La primera el precio, el autobús suele costar entre 850-950 NOK (coronas noruegas) por persona y las excursiones con grupos reducidos el precio va desde los 1100 hasta los 2000 o más NOK. La segunda es que las del autobús suelen tener sitio y casi siempre las puedes reservar el día de antes o a veces incluso el mismo día por la mañana antes de las 12:00 horas, bien por internet ( entonces llámalos para confirmar que estás en la lista) o bien en la oficina de turismo que está en el centro de Tromso, donde son súper amables y te atenderán perfectamente ( y casi siempre en español). De esta manera puedes tener más seguridad respecto al tiempo, y arriesgarte menos en ese sentido. Las excursiones pequeñas suelen reservarse varias semanas antes, y si llegas allí sin ella es posible que no te queden plazas. Otra diferencia importante es que en las excursiones en autobús o grandes muchas veces si no consigues ver la aurora hacen descuentos para reservar otra visita con ellos la segunda noche o sucesivas, que te sale al 50 % o menos, y esto no suele pasar en las agencias más pequeñas. Las grandes también tienen packs de varios días a precios más económicos, con lo cual te aseguras más días a un precio más ajustado. En las pequeñas esto a veces pasa, y si reservas otra noche te van a hacer algún descuento, pero va a ser pequeño.

Por ahora parece que en las grandes todo son ventajas, pero evidentemente esto no es así.  El trato entre estos dos tipos de excursiones es una de las grandes ventajas de las pequeñas, donde es todo más cercano y fácil. La ventaja fundamental además, y que me hizo a mí decantarme por una pequeña, es que se preocupan más de que veas la aurora y te llevan a sitios más alejados, diferentes o difíciles. Lo tienen además más fácil para moverse que en el bus.  Otra cosa menos importante pero a tener en cuenta es que te dejan ropa , botas y material para vestirte para soportar el frío, en las excursiones con autobús normalmente no está incluido (en algunas sí ). ¡Os aseguro que con los monos y las botas que te dejan yo tenía hasta calor!

Y luego está el tema de la fotografía. Aquí para algunos será lo más importante, para otros será accesorio y para otros será algo sin nada de importancia. Yo algo se de fotografía, mínimo pero algo se, pero hay gente que no sabe nada y quiere hacer fotos bonitas para el recuerdo, o gente que ni siquiera tiene cámara réflex pero quiere también fotos. Bien, esto cada agencia especifica lo que ofrece, en las grandes se que también tienen gente que te va a ayudar con tus fotos, pero en las pequeñas es una de las grandes ventajas. Muchas tienen fotógrafos profesionales entre los guías, o el propio guía lo es, y te va ayudar en todo, aunque en tu vida hayas disparado en manual, van a estar pendientes de ti y de tus fotografías si les pides que te ayuden.

Porque sí, hay que saber disparar en manual, con unos determinados parámetros y unas determinadas características. Es absolutamente indispensable un trípode porque hay que sacar fotos lentas (20-30 segundos o más). El algunas agencias grandes te van a dejar trípode, pero se que no tienen para todos. En las pequeñas todos tienen trípodes de excelente calidad si no dispones del tuyo propio. Primero te ajustarán de manera individual tu cámara, te explicaran bien cómo tienes que hacer fotos, te ayudarán con el enfoque y los parámetros, y estarán contigo para sacar las fotos que quieres.

Además de todo esto, también en las agencias pequeñas, y en algunas grandes, el fotógrafo te hará fotografías a ti o tu grupo/pareja, de forma individual, que luego te enviará por email. Esto es difícil de conseguir sin un flash o disparando primero con luz, hay que saber hacerlo. Para algunas personas es el recuerdo que quieren sí o sí, y es lo que más tienen en cuenta a la hora de mirar agencia.

Como ves, hay muchas cosas que hay que tener en cuenta. Mi recomendación personal, totalmente subjetiva, es que al menos una noche se haga con una agencia pequeña. Lo malo es que hay que reservarla con tiempo, y para algunas personas puede resultar caro. Para mí pagar 130 o 150 euros en un viaje que ya de por sí no es barato, dado el trato y las facilidades que ofrecen, no es excesivamente caro. Lo bueno es que creo que permite disfrutar de la mejor manera posible la experiencia de ver la aurora boreal.

Para mí, por tanto, lo ideal sería reservar al menos una noche con agencia con grupo pequeño y si no tienes suerte o quieres más noches, puedes plantearte lo del bus u otras opciones.

Yo elegí una agencia concreta tras preguntar a gente que había estado e indagar en foros y páginas de internet, pero hay algunas muy parecidas que ofrecen lo mismo. No obstante, mi experiencia con ellos fue increíble. Se trata de Creative Vacations. Reservé dos noches y me hicieron descuento en la segunda al hablar con ellos por mail (el precio sin descuento son 1350 NOK por persona). Además de todas las ventajas que he comentado anteriormente, aquí hay una a añadir y es que Vidar, el guía y fotógrafo, habla un español perfecto y Silvia, su mujer, es Argentina. Por ello muchas veces tienen a españoles con ellos en sus salidas. Aquí sí que es imprescindible reservar en ocasiones con muchos días de antelación, hay días que estaban ya llenos cuando yo lo miré.

Nos recogieron en el Hotel Radisson, en el centro de Tromso, a las 17:30, y cuando ya estábamos todos (dos furgonetas con 6 personas cada una). El primer día los únicos españoles éramos nosotros dos, y le dijimos que podía dar todas las explicaciones en inglés porque lo entendíamos bien. Primero nos llevó a su casa, nos explicó lo que era la aurora. Nos dejó claro que no esperáramos verla con la intensidad con la que casi siempre se muestra en conocidas fotografías, que algunas personas se defraudan porque muchas veces no se ve así, y en una cámara de fotos se ve muchísimo mejor (además del tema de la edición de las fotos, donde se puede subir saturación y múltiples parámetros que hace que la foto no tenga nada que ver con lo que viste). Nos explicó que el ojo humano tarda en adaptarse a la oscuridad y sobre todo a los colores en esa oscuridad, por lo que la aurora se suele ver mejor conforme pasa el tiempo y tú te vas adaptando. Después nos explicó los parámetros que hay que poner en la cámara, se los puso a aquellos que no sabían hacerlo, cogió trípodes para aquellos que no llevaban y dio ejemplos de cómo hacer la fotografía. Ese día éramos 6 parejas y una no llevaba cámara, los demás todos réflex.

Después nos dejaron los monos y la ropa, botas incluidas y ya nos fuimos en dos furgonetas a buscar la aurora. Primero paramos en un sitio donde se veía un arco blanco, intenso, que cruzaba de lado a lado una playa enorme. Ahí ya empezamos a hacer fotos, donde se veía en la cámara de un verde cada vez más intenso, pero a los ojos se veía blanco. Más tarde se empezaron a ver formaciones en varios sitios del cielo, y cada vez se hacían más verdes, aunque la intensidad era pequeña, pero en la cámara se veían muy bien. Estuvimos allí cerca de hora y media , y después volvimos a subirnos a la furgo para ir a otra playa, más alejada, donde no había nadie, y que se convirtió esa noche en el mejor sitio del mundo.

Al llegar se veía la aurora, era verde pero de intensidad  clara, aunque Vidar nos dijo que esperáramos y miráramos, porque parecía que iba a ser intensa. Ya en las horas posteriores aquello fue un espectáculo. Vimos la aurora de todos los verdes que uno se pueda imaginar, en varias localizaciones y sitios diferentes del cielo, moviéndose cual bailarina. Verde claro,verde oscuro, verde amarillento  y también morado y tonos más azulados.  Más de 200 fotos y 3 baterías de cámara (hay que llevarse varias, porque disparar a velocidades lentas y el frío consumen más) después, me dediqué a tumbarme en la nieve y disfrutar del espectáculo. Pasada la medianoche , nos dieron una sopa calentita de verduras, galletas y café. Nos hicieron fotos, individuales y en pareja, a todos los miembros del grupo. Estuvimos allí una hora más y después nos llevaron al hotel.

En la recepción me quité  la ropa y me cambié  y les pregunté a unas chicas qué les había parecido la aurora. Me quedé de piedra cuando me dijeron que no la vieron, ahí me reafirmé en que fue la mejor decisión el haber contratado una agencia. No obstante, decir que luego hablé con más gente que fue por libre y la vio bastante gente, pero otros 3 grupos me dijeron que no habían tenido suerte.

Al día siguiente volvimos a repetir experiencia, aunque la vimos y fue también una noche mágica ya no fue la maravilla de la noche anterior. Esta vez había más españoles y más gente sin cámara. Primero fuimos a una playa más abierta, la verdad es que el entorno era espectacular, pero la aurora aunque se veía, era menos intensa que la noche anterior. En las fotos de nuevo quedaba mejor que en la realidad.

Cenamos allí y subimos a la montaña, donde había bastante gente haciendo fotos. Aquí el viento era criminal y tenías que tener cuidado en que no te tirara el trípode. La aurora salía de detrás de las montañas y era impresionante, aunque de color intenso duraba pocos segundos, después se movía y desaparecía, pero hubo algunos momentos en que se vio muy bien, y con las montañas el espectáculo era único.  Estuvimos como una hora aquí, pero hacía mucho viento y ya era tarde, así que volvimos a Tromso.

Como podéis leer, mi experiencia fue intensa y mágica. Tuve suerte con el tiempo, salieron dos días con pocas nubes, que es el factor más determinante, no llovió y no hizo excesivo frío. Pero creo que parte importante de esa experiencia fue gracias a la agencia. Venir aquí es un poco como ir de safari, de hecho vienes a cazar, y conocer el funcionamiento de las auroras, el terreno, tener mucha experiencia detrás y ese bagaje que tiene un guía para mí es fundamental. Sin duda lo recomiendo”.

Esperamos que os haya gustado este post y os sea de gran utilidad!

 

TRES DÍAS EN BUDAPEST

TRES DÍAS EN BUDAPEST

Aunque no entraba en nuestros planes hacer este viaje, aprovechamos el puente de diciembre y que mi hermano está trabajando allí, para planear una escapada familiar navideña de tres días a esta preciosa ciudad. Budapest en Navidad es increíble. El ambiente que se respira en la ciudad toda repleta de mercados navideños…enamora!

En este post os vamos a contar lo que vimos nosotros en los tres días que pasamos en Budapest. ¿Son tres días suficientes? Pues esto es como todo, cuantos más días, más puedes ver y más relajados. Pero nuestros tres días (dos y  medio en realidad) nos cundieron muchísimo y pudimos ver más de lo que llevábamos previsto.

Antes de empezar con nuestros imprescindibles, os damos aglunos datos de interés:

¿Cómo pagar y donde cambiar moneda? En Hungría la moneda es el florín (HUF). En diciembre de 2017, 1€ eran 300 HUF. Nuestro consejo: pagar todo cuanto podáis con tarjeta y sacar de un cajero lo mínimo. Los cambios que hacen en las casas de cambio suelen ser malísimos. En Budapest aceptan euros en casi todos los sitios, pero evidentemente el cambio que te hacen es peor. Así que lo mejor es que saquéis en algún cajero. Buscando por internet encontré gente que aconsejaba las casas de cambio de Northline, Correct Change y Gold Change. Yo personalmente, prefiero pagar con tarjeta o sacar de un cajero.

¿Cómo ir el del aeropuerto de Budapest al centro de la ciudad? La opción más económica es el autobús. Se coge nada más salir de la terminal 2 en la parte de llegadas y el número de autobús es el 100E. Tarda unos 40 minutos en llegar al centro de la ciudad y hay una máquina para comprar los billetes justo enfrente de la parada donde se puede pagar con tarjeta de crédito. El precio son 900 HUF (florines) por trayecto, lo que no llega a 3€. La frecuencia de paso es cada 30 minutos desde las 4 de la mañana (saliendo desde Budapest) hasta las 00.30 horas de la noche (saliendo desde el aeropuerto).El autobús tiene varias paradas. Nosotros lo cogimos en la parada de Karoly kert, cerca de la plaza Erzsébet (más conocida como la plaza de Sisí emperatriz). Hay otras dos paradas, una en la parada Astoria (pero que creo que no para siempre) y otra en la plaza Kalvin (en el mapa que os dejamos más abajo os dejamos marcadas las tres paradas. Eso sí, preguntarle al conductor si para en las tres porque en algunas no para siempre).  Tambien hay otro autobús, el 200E, que te deja en la parada de metro Kőbánya-Kispest (línea azul) y de ahí hay que coger metro hasta el centro. Otra opción es ir en taxi, pero en taxis oficiales, los que tienen las placas de matrícula amarilla y tienen un número de identificación en la matrícula.  El precio está entre 20 y 25 euros. También hay servicios de lanzadera por 4000 HUF, unos 14 euros. Lo veréis nada más salgáis del mismo aeropuerto. Yo creo que si estáis alojados cerca de la parada del 100E, esta es la mejor opción. Es más económico y va directo. Lo único es que parece ser que siempre va lleno de gente y nos tocó ir de pie todo el trayecto.

¿Cuando viajar a Budapest? En principio, cualquier época del año es buena para ir a Budapest, aunque es verdad que en invierno el tiempo es frío y las horas de luz escasas. Nosotros viajamos en Navidad y nos pareció una ciudad de cuento, así que, si podéis elegir y no os importa el frío, os aconsejamos que vayáis en esta época del año porque se vive un ambiente navideño especial. Si vais en verano, podréis disfrutar del buen tiempo, de más horas de luz, y podréis hacer picnic en las plazas y parques que hay.

¿Dónde dormir? Recomendamos dormir en la parte de Pest e intentar que esté céntrico por supuesto,  así podréis ir andando a cualquier parte. Budapest es super pateable. Nuestro hotel estaba a 8 minutos andando de la catedral y a 15 minutos o así del puente de las cadenas. La ciudad es tan bonita que de verdad no te importa andar, de hecho, nosotros nunca cogimos el metro porque preferíamos ir paseando.

Algo de vocabulario húngaro útil:

-Szia: Hola

-Jó napot: Buenos días

-Viszlát: Adiós

-Köszönom: Gracias

-Jó: bueno/bien

-Igen: si

-Nem: no

-Egészségedre: Salud (para brindar)

-Bor: vino

-Sör: cerveza

Comidas y bebidas típicas húngaras:

-Gyümölcsleves: es una sopa de frutas

-Sopa de Goulash

-Marhapörkölt galuskával: un guiso de carne con ñoquis

-Hortobágyi palacsinta: crepe con un guiso

-Tarta Dobos

-Kürtoskalács: es un tubo dulce que esta riquísimo….te lo pueden rellenar con bola de helado…os va a flipar!

-Pálinka: aguardiente. En mi opinión, está bastante malo, pero en invierno entras en calor enseguida y, además, dicen que lo húngaros cuando están enfermos se toman uno de estos y se curan. De hecho, se dice que hay algunos que todas las mañanas antes del desayuno se toman uno…yo creo que es un mito porque tomas uno de esos en ayunas y mueres seguro!

Os recomendamos un restaurante al que fuimos por recomendación y que nos encantó. Se llama Belvárosi Lugas y se encuentra detrás de la catedral. En la calle Bajcsy Zsilinszky út 15/a. Es un lugar super acogedor con manteles de cuadros azules y blancos. Estaba todo riquísimo y la gente super amable. Esto es algo difícil en Hungría donde tienen el caracter un poco serio.jeje. Aquí fue donde probamos el Palinka por recomendación de una camarera que decía que a ella le encantaba….imposible que te pueda encantar eso. Probarlo y ya me contaréis. Salimos a unos 18 euros por persona.

Os dejamos un mapa con los sitios que visitamos y nuestras recomendaciones:

VISTAS A BUDA Y PEST DESDE LA CITADELLA

La Citadella es una fortificación de Budapest construída sobre el monte Gellert (monte Gerardo). Las vistas desde ahí son preciosas. Nosotros fue lo primero que visitamos porque íbamos en coche y aprovechamos para subir hasta arriba. Se puede subir también andado, cruzando por el Puente de la Libertad. Sea como sea os aconsejamos que subáis y disfrutéis de la vista panorámica del lugar. Veréis Buda y Pest separadas por el Danubio. Entrar a la citadella cuesta 1.200HUF. Nosotros no entramos pporque leímos que las vistas son igual desde dentro que desde los miradores de fuera. Aunque nosotros no tuvimos suerte con el tiempo este día, nos gustó mucho subir porque a parte de que las vistas son espectaculares, te haces una idea de la dimensión de la ciudad y del río.

PARLAMENTO DE BUDAPEST

El Parlamento de Budapest fue construido  entre 1884 y 1902. Es un edificio precioso, de hecho, me atrevería a decir que es el edificio más bonito que he visto nunca. Está a la orilla del Danubio y es el segundo Parlamento más grande del mundo. Por fuera es espectacular, perfectamente simétrico, pero por dentro es más bonito aún si cabe. En su decoración predomina el mármol y el oro, de hecho, hay una escalera que es la escalera de oro, donde se utilizaron 40kg de oro de 22 quilates. Tenéis que entrar si o si. Nosotros compramos las entradas por su página web aquí. Solo tienes que seleccionar el día, la hora, y el idioma. Cuestan 15€. Si podéis, comprarlas con antelación y más si vais a ir en temporada alta. Nosotros hicimos una pequeña trampa. Las compramos en inglés porque en español estaban agotadas pero cuando llegamos allí nos colamos en el tour en español, ya que, era a la misma hora.

 

Aunque no queden tours en español, comprar las entradas porque solo por verlo por dentro merece la pena. La visita dura unos 45 minutos en total. Una guía te va contando la historia del Parlamento, su estructura, su decoración y más curiosidades mientras vas recorriendo sus estancias. Primero subes por las escaleras de oro, luego accedes al salón principal, que es alucinante. De ahí, vas a la sala de la cúpula, donde están las joyas de la corona, que es la única estancia donde no se pueden hacer fotos (te lo recuerdan varias veces y hay 3 guardias de seguridad vigilandote…jeje) y por último, visitamos la cámara parlamentaria. Tuvimos suerte de que ese día no había sesión parlamentaria y lo pudimos visitar. Si cuando vayáis sí que hay sesión, no podréis visitar esta sala pero os enseñan otra similar.

El Parlamento hay que verlo desde todas las perspectivas. Por delante, por detrás, desde arriba (hay unas vistas preciosas desde el Bastión de los Pescadores), desde el río y desde la otra parte del río justo enfrente para tenerlo de cara y flipar con su dimensión. Y sobretodo, tenéis que verlo de día y de noche. Os enamorará de todas las manera seguro.

LOS ZAPATOS DEL DANUBIO

Saliendo del Parlamento y andando por la orilla del Danubio en la parte de Pest hacia la izquierda (hacia el puente de las cadenas), encontraréis el famoso monumento de los zapatos de Budapest. La historia de Budapest en relación a los judios es escalofriante. Antes del año 1944 la comunidad judia de Budapest era de 825.000 personas. En la actualidad no llegan a 10.000 y es que, en 7 semanas, desde noviembre de 1944 hasta enero de 1945, mataron a casi 700.000 judios tanto en los campos de concentración (la mayoría en Auswitch), como en el propio gueto de Budapest que se les obligó a construir. Además, también en esas fechas, la Cruz Flechada cogió a 20.000 judíos del gueto y los fusiló a lo largo de las orillas del Danubio, arrojando los cuerpos al río. Este monumento de 60 pares de zapatos conmemora este genocidio y lo que representa es que los zapatos fue lo único que quedó de las víctimas una vez asesinadas y arrojadas al Danubio, ya que, se les hacía descalzarse antes de dispararles y que cayeran al río. Hay zapatos de hombre, de mujer y de niño y la verdad es que se te ponen los pelos de punta al verlos pensando en las atrocidades que debieron cometer…

LA PLAZA DE LOS HÉROES

La plaza de los héroes de Budapest es lo que el arco del triunfo en París. Está situada al final de la Avenida Andrássy, avenida que es considerada como los campos eliseos húngaros. Es uno de los lugares más importantes de la ciudad  y sus estatuas conmemoran a los líderes de las siete tribus fundadoras de Hungría. Había visto esta plaza tantas veces en fotos que me encantó estar allí y ver lo grande que es. Detrás de la misma plaza se encuentra el precioso parque Városliget donde se encuentra una réplica del castillo del Conde Drácula. Nosotros al castillo en sí no entramos pero sí que paseamos por sus alrededores. En época navideña hay una pista de hielo enrome que de normal es un lago. Y desde aquí a dos minutos andado están los famosos baños termales Széchenyi. Nosotros tampoco entramos porque no teníamos mucho tiempo y preferimos ver otras cosas, pero ya son varias las personas que me han dicho que, de haberlo sabido antes, habrían ido a otros baños menos concurridos. Por lo visto es agobiante y más en temporada alta. Otro de los baños famosos de Budapest son los  baños Gellert. Este Balneario se encuentra en la parte de Buda, a orillas del Danubio, y son famosos porque han sido escenario de algunos anuncios publicitarios, entre ellos, el de Danone. Como no hemos ido no podemos opinar sobre cuál es mejor, pero sí que hemos leído que los de Gellert son más caros, más pequeños, más antiguos y que la piscina central no es de agua caliente. Si vais a alguno o a los dos, ya nos contaréis vuestra opinión.

LA CATEDRAL BASÍLICA DE SAN ESTEBAN 

La catedral de San Esteban (Szent István-bazilika en húngaro) se encuentra en la parte de Pest y es prácticamente el centro de la ciudad. Es una iglesia católica  y su nombre se debe a que el primer rey de Hungría fue Esteban I (975–1038). Su construcción empezó en el año 1851 y concluyó 54 años después. La catedral es impresionante, y su cúpula, junto con la cúpula del Parlamento de Budapest, son los edificios más altos de la ciudad con 96 metros de altura. Esto no es casualidad, el 96 es el número de la suerte húngaro ¿Por qué? Porque la ciudad se fundó en el año 896 y en el año 1896 se celebró el milenio de la nación con la inauguración del Parlamento.

La catedral por fuera es impresionante, pero por dentro es más bonita aun. Fue construida bajo los cánones del estilo noecláusco con planta de cruz griega  de 87 metros de largo por 55 metros de ancho. A la catedral tenéis que entrar. Es gratuito y la cúpula por dentro es alucinante. Además, en la catedral se conserva la reliquia húngara más importante, la Santa Diestra, la mano derecha del rey Esteban I, que  fue momificada de manera natural. Donde sí que hay que pagar es para subir a una de las torres de la catedral. Cuesta 500 florines y se puede subir con ascensor o por sus 364 escalones.

Si vais en época navideña como nosotros, justo en la plaza de la catedral hay un mercado navideño precioso con puestecitos de comida, decoraciones de navidad, souvenirs,… y por las noches proyectan unas animaciones en la fachada de la catedral en 2D y 3D. Suponemos que para la de 3D tendrás que llevarte las gafas de casa. La verdad que estaba todo super bonito!! Muy aconsejable ir en esta época del año.

VACI UTCA Y PLAZA VOROSMARTY

La calle Vaci (Vaci Utca en húngaro), es la calle peatonal más comercial de Budapest. Situada en la parte de Pest, es super bonita y las fachadas guardan todas la misma línea. La calle empieza en la Plaza Vorosmarty, una plaza que estaba preciosa decorada de Navidad y donde había mercaditos, puestecitos de comida y tiendas para comprar regalos o souvenirs. Como ya hemos dicho, Budapest en Navidad es de cuento. En la misma plaza se encuentra la famosa cafetería Anna, donde nosotros desayunamos.

EL PUENTE DE LAS CADENAS

¿Qué decir de este puente? Es realmente bonito, tanto de día como de noche. Es el más antiguo de la ciudad y el símbolo más representativo de la misma, se empezó a construir en el 1839 y se inauguró en 1849. Recibe su nombre por el hecho de que es un puente colgante, en el cual se han sustituido los cables principales por eslabones rígidos de una cadena. Su historia es acogedora. Cuando el puente no existía en los fríos inviernos de Budapest se cruzaba de una parte a otra andando por las placas de hielo que se hacían en el Danubio. Durante el verano se podía cruzar en barca. Hubo un año que no hizo tanto frío que el río no se llegó a congelar, impidiendo así que se pudiera cruzar andando y tampoco se pudo cruzar en barca. Por ese motivo, hubo un conde que no pudo cruzar a la parte de Buda donde se encontraba su madre enferma. Su madre falleció y él no pudo verla, por ello se prometió que construiría un puente para unir las dos ciudades y poder cruzar el Danubio.


Después de la Segunda Guerra Mundial el puente fue dinamitado y se volvió a construir, siendo inaugurado de nuevo en el año 1949. Y este es el puente que vemos hoy en día. Para mi, una de las joyas de Budapest.

 

Y de noche ya…impresionante!

Nada más cruzar el Puente encontraréis la plaza Clark Adam desde donde se coge el funicular para subir al Castillo de Buda. Justo en esa plaza se encuentra el monumento del Kilometro 0.

CASTILLO DE BUDA

El castillo de Buda se encuentra, como su nombre indica, en la parte de Buda y se alza a 48 metros sobre el Danubio. Más que un castillo es un Palacio y, de hecho, fue la residencia histórica de los reyes húngaros. En la actualidad alberga el Museo Nacional y si bien no entramos porque había leído que no tenía mucho interés, creemos que al menos por fuera tenéis que visitarlo. Aunque sea por disfrutar de las vistas panorámicas que ofrece del Danubio y de todo Pest. Podéis subir andando en un pequeño paseo nada más cruzar el puente de las cadenas, o en funicular, que cuesta 1.200 HUF por trayecto. Nosotros subimos por las escaleras que hay a la derecha del Funicular, pero también se puede subir por una cuesta que hay a la izquierda. Subir andando tiene su gracia porque hay algunos miradores por el camino donde puedes ir parando y vas viendo las vistas desde arriba. Además, se tarda menos de 10 minutos en subir.

Vistas desde el castillo:

Este castillo tardó muchísimos años en construirse, por eso veréis como hay estilos de varias épocas. En el año 1.200 se obligó construir una fortaleza, que es la parte más baja y antigua del castillo, y entre los años 1749 a 1769 fue totalmente reconstruido. No fue sino hasta 1904 cuando se terminó y se quedó tal y como lo vemos ahora. Realmente, para nosotros, lo más bonito del Castillo es la vista que se tiene desde Pest con el puente de las cadenas y el castillo iluminado.

LA IGLESIA DE SAN MATÍAS Y EL BASTIÓN DE LOS PESCADORES

La Iglesia de San Matías y el Bastión de los Pescadores se encuentran en la parte de Buda, a 5 minutos andando del castillo y yo creo que, aunque es muy difícil quedarte con una sola cosa de Budapest, este lugar es super mágico. La Iglesia, de estilo neogótico y con tejado de pirogranito es preciosa por fuera y por dentro. La entrada cuesta 1.500 HUF, unos 5 euros y, en nuestra opinión, es recomendable entrar por ver su decoración, sus vidrieras y sus paredes pintadas a mano. La Iglesia de Matías, formando parte de la Colina d Buda, está incluida dentro de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Justo enfrente de la Iglesia se encuentra el Bastión de los Pescadores, el precioso bastión. Su construcción terminó en el año 1902 y se compone de 7 torres que representan las 7 tribus húngaras que fundaron Buda y Pest, tan importantes para ellos y que aparecen reflejadas en varios lugares de la ciudad. En la plaza de los héroes también aparecen representados con las estatuas de los lideres de cada una de las tribus. El nombre del bastión se debe a que durante la edad media, eran un grupo de pescadores los  que habitaban el lugar y los encargados de defender la muralla. Hay una parte del bastión gratuita donde podéis subir y disfrutar de las vistas que ofrece del Danubio y de Pest. Hay otra parte en la que hay que pagar entrada.

El bastión de los pescadores de día:

Nos gustó tanto que fuimos de día y de noche. Durante el día había muchísima gente, de noche estábamos solos y las vistas del Parlamento iluminado no tienen precio. No se que me sorprendió más si la cantidad de gente que había durante el día (de verdad que era exagerado) o lo desierto que estaba a las 21 de la noche. Eso sí que fue mágico. jeje.

El Bastión de los pescadores de noche:

Junto al bastión se encuentra la estatua ecuestre del rey Esteban I de Hungría o San Esteban I, el primer rey de Hungría y el primer monarca santificado.

Desde aquí, si no os apetece volver andando, podéis coger el autobús 16 enfrente de la Iglesia de San Matías, que os dejará en el centro de Pest.

PASEO EN BARCO POR EL DANUBIO

Surcar las aguas del Danubio de noche fue una experiencia super bonita. La idea era cenar en uno de los barcos mientras cantaban música en directo y paseabas por el río disfrutando de las vistas de Buda y Pest. Tuvimos que descartar la cena porque era a las 19 horas y habíamos comido a las 16. Hay un sinfín de compañías que ofrecen estos tours. Nosotros lo hicimos con Duna Corso (Duna es Danubio en húngaro). Pagamos 10€ por una hora de paseo con una bebida incluida. Sale desde un punto central entre el Puente de las cadenas y el Puente Elisabeth y desde ahí se dirige al norte, hacia Isla Margarita y vas observando todos los edificios iluminados a una parte y a otra. El más increíble, el Parlamento.

Al entrar al barco te dan un auricular y te van narrando cada edificio que vas viendo. La verdad es que es super interesante y muy aconsejable.

LA GRAN SINAGOGA DE BUDAPEST

La gran Sinagoga de Budapest es la segunda Sinagoga más grande del mundo, después de la de Nueva York. En la actualidad la comunidad judía de Hungría es de 10.000 personas, de las 825.000 que había antes de 1944. La Sinagoga tiene capacidad para 3.000 personas y fue construida por la comunidad neológica judía de Pest entre los años 1854 y 1859.

Nosotros en principio no íbamos a entrar pero el día anterior habíamos conocido a unos gallegos que nos regalaron la entrada porque no habían podido ir, así que aprovechamos y fuimos. Es curioso pero no pagaría lo que cuesta por entrar.

Además de la propia Sinagoga, el espacio alberga el museo judio, un cementerio judio y el memorial a las víctimas del Holocausto representado por  una escultura que se llama el árbol de la vida. Si nunca habéis visto una Sinagoga puede ser interesante, nosotros ya estábamos bastante saturados con el tema después de Berlin, Amsterdam y Praga, así que lo habíamos descartado por eso.

RUIN BAR

Los ruin bar son caracteristicos de Budapest. Se trata de locales abandonados (literalmente en ruinas), que iban a ser demolidos y que finalmente han sido re-convertidos en locales de copas super originales, o raros, como lo quieras ver. Nosotros fuimos a uno de los más conocidos, el Szimpla Kert (Kazinczy utca 14). En este en concreto hay como varias habitaciones con varios ambientes, diferentes barras, incluso algunas con comida, y decoración super variopinta. Un tendedero, un secador de pelo con una bombilla pegada, discos antiguos, un piano, sofás que están para tirar, monitores de ordenador antiquísimos,…cualquier cosa que se os ocurra, pues más! Aquí no hay nada nuevo, todo es reciclado y todo se utiliza, o sea, no tiran nada. Lo cuelgan en cualquier pared y a decorar. Yo la verdad que aluciné, me pareció super curioso. No dudéis en ir a tomar algo y visitarlo porque es para verlo! Es como ir a un museo, merece la pena entrar en cada una de las salas. Además, el Szimpla Kert concretamente fue elegido por los usuarios de Lonely Planet como el tercer mejor bar del mundo, así que tenéis que ir y juzgar por vosotros mismos.

Otro de los ruin bar más conocidos, es Fogas Haz  en Akácfa utca, 51y Instant en Nagymező utca, 38. Ya nos contaréis que os parece.

ROADTRIP POR LOS DOLIMITAS DE ITALIA

ROADTRIP POR LOS DOLIMITAS DE ITALIA

Hace tiempo empezamos a ver en Instagram fotos de unas montañas llamadas Dolomtias que parecían preciosas. Al cabo del tiempo vimos un lago, que se llamaba Lago di Braies y en ese momento supimos que queríamos ir. Bastaron dos búsquedas en Google para saber dónde estaba, dónde había que volar y cómo llegar hasta allí. En menos de nada compramos los vuelos y empezamos a preparar esta ruta por los Dolomitas de Italia.

Nosotros volamos al aeropuerto de Milán-Bérgamo (Orio al Serio). Llegamos a las 00.15 horas y recogimos nuestro coche que habíamos alquilado a través de Kayak con una intermediaria que se llama Car del Mar y que finalmente el coche se lo alquilábamos a Europcar. Fue la opción más económica. Nos costó 57 euros más 36 euros por recogerlo a horas fuera de oficina. Esta noche dormimos cerca del aeropuerto porque lo que queríamos era descansar para madrugar al día siguiente y empezar nuestro roadtrip por los Dolomitas.

Cosas importantes a tener en cuenta en los Dolomitas:

-Carreteras: Desde Milán-Bérgamo tardamos unas 3 horas y media en llegar a nuestra primera parada: Bolzano. En principio es autopista y en menos de 3 horas se podría llegar, pero había mucho tráfico, retenciones y un accidente que nos retrasó mucho en nuestro primer día. Hay aeropuertos que están más cerca, podéis mirarlo por si os interesa volar a otro sitio. Nosotros volamos aquí porque desde Valencia vuela Ryanair, los precios estaban bien y los horarios eran estupendos. Pero tener en cuenta que al ser algunas carretas de montaña, ello puede retrasar el camino.

-Peajes: Hay muchas autopistas tanto para llegar como para salir de los Dolomitas. Los peajes no son caros, pero hay muchos. Aun así, es preferible coger estas carreteras  al menos para llegar a Bolzano. Ya desde allí se puede ir por carreteras nacionales.

-Gasolineras: La mayoría de gasolineras no aceptan tarjetas de crédito de bancos que no sean italianos, así que os aconsejamos que llevéis efectivo. Normalmente las gasolineras son de autoservicio. Se pagan en una máquina y luego pones gasolina. Ir con efectivo por lo que pueda pasar por que a nosotros no nos cogía ninguna tarjeta.

-Temperatura: Tener en cuenta que los Dolomitas es la zona de esquí por excelencia de Italia. Nosotros fuimos a principio de Octubre y hacía frío. Llegamos a estar a 6 grados y por la noche se podía llegar a estar a 2 o 3. Aunque vayáis en primavera o verano pensar que en esta zona de montaña puede refrescar, así que ir con la ropa adecuada. Unas buenas zapatillas y botas de trekking son necesarias para visitar estas montañas.

-Parking: Se paga por dejar el coche en cualquier sitio. Cuidado! Está todo señalizado y hay máquinas para sacar el ticket. Incluso en pueblos de montaña, lagos, en casi cualquier sitio se tiene que pagar por dejar el coche.

Nuestra ruta por los Dolomitas:

Día 1: Bolzano, Santa Maddalena, Igelsia de San Giovanni y Lago di Braies. Si no hubieramos sufrido tanta retención en la carretera habría visitado también el lago Karersse y el paso de Gardena.

-Día 2: Lago di Dobbiaco, lago di Landro, lago Antorno, lago Misurina, Lago di Sorapis, Cortina d’Ampezzo, San Vito di Cadore y Belluno.

-Día 3: Verona.


-Día 1: Bolzano, Santa Maddalena, Igelsia de San Giovanni y Lago di Braies. 

Llegamos a Bolzano a la hora de comer. La idea habría sido llegar sobre las 12 peor finalmente llegamos a las 14. El centro es peatonal y restringido al tráfico, así que dejamos el coche en un parking cerca y nos fuimos directos a buscar nuestro sitio para comer. Realmente en Bolzano no íbamos a pasar mucho tiempo. Estaban haciendo un mercado de productos artesanos y nos encantó. Había pasta de todos los tipos y colores. Especias y quesos que tenían una pinta estupenda. Era sábado, por lo que si estáis por allí un sábado no os lo perdáis. Lo hacen en el centro de la ciudad. No tiene pérdida. La verdad es que en este pueblo se nota lo cerca que estás de Austria. La comida, la gente, el idioma,… se te generan ciertas dudas de estar en Italia o no. Lo que sí que nos gustó mucho es donde comimos y os lo recomendamos. Se llama Anita y se encuentra en una de las calles principales. Os dejamos el link de tripadisor aquí. Teníamos muchas ganas de comer pasta y estaba realmente buena.

Después de Bolzano la idea era visitar el Lago Karersse o Lago di Carezza, pero se no estaba haciendo muy tarde si queríamos llegar al Lago di Braies de día y tuvimos que dejarlo estar. Fue una pena porque habíamos visto fotos y debe de ser precioso, así que si podéis, no dejéis de visitarlo. Está cerca de Bolzano. Nosotros pusimos rumbo a Santa Maddalena val di funes. Tardamos unos 50 minutos en llegar. El pueblo en sí no es que sea muy atrativo pero sus vistas merecen muchísimo la pena. Se puede aparcar en el mismo pueblo y tenéis que andar hacia un montículo que hay para poder disfrutar de las vistas de las montañas de los Dolomitas o subir a la Iglesia siguiendo las indicaciones. Son preciosas.

Desde aquí podéis ir andando o coger el coche para ir a la Iglesia (chiesetta) de San Giovanni. La iglesia es diminuta pero el encanto que tiene es bestial. En medio de nada, rodeada de praderas con las vacas alrededor y con las montañas Dolomitas al fondo. Nos fascinó la estampa. De hecho, fue una de las imágenes que vimos hace tiempo y parte de la culpa de que hiciéramos esta ruta.

Y desde aquí y a una hora y medio de camino, nos esperaba el Lago di Braies. El realmente culpable de haber hecho este viaje. Recuerdo la primera vez que vi una foto de este lago en Instagram y el impulso inmediato de buscar donde estaba. Creo que  a la semana ya tenía los vuelos comprados. Fue amor a primera vista y no defraudó. Una vez llegamos al pueblo donde está el lago aparcamos el coche en uno de sus parkings. Hay bastantes. Como fuimos en octubre y al atardecer, pudimos aparcar donde quisimos (de hecho no sabemos si se pagaba o no. Nosotros no pagamos y no pasó nada, pero había otros parkings con barreras). Aparcamos bastante cerca y fuimos corriendo hacia el lago. Qué pasada! Qué agua color esmeralda, qué montañas tan bonitas! En el mismo lago hay una caseta donde se pueden alquilar barquitas de madera super bonitas para navegar por el lago a remo. Cuando nosotros llegamos ya estaba cerrado, pero cuesta 12€ media hora y 20€ una hora. También se puede dar la vuelta al lago. Son 3,5 km de perímetro. Es increíble ver el perfecto reflejo de las montañas en el agua. La verdad es que nosotros llegamos un poco tarde, sobre las 18 horas y ya no pudimos coger la barca ni nada, algo que nos habría encantado, así que si podéis, no lo dudéis. Querréis estar allí muchas horas. jeje.

Esta noche dormimos muy cerquita del lago di Braies, en un pueblo que se llamaba Villabasa y que era super bonito. El hotel sí que os lo recomendamos. Se llama hotel Emma. Es antiguo, todo de madera y super encantador. Hacen unas pizzas super buenas y el desayuno también estaba riquísimo con productos caseros y un café excelente.

-Día 2: Lago di Dobbiaco, lago di Landro, lago Antorno, lago Misurina, Lago di Sorapis, Cortina d’Ampezzo, San Vito di Cadore y Belluno.

Amanecimos temprano para empezar nuestro segundo día por los Dolomitas. Nos esperaban muchos lagos y paisajes bonitos en nuestro camino. El primer lago con el que nos encontramos a tan solo 10 minutos de nuestro hotel fue el Lago di Dobbiacco. No lo teníamos en la ruta pero paramos y nos pareció super bonito. El color del agua era transparente y el reflejo de las montañas perfecto. Es un lago alpino, como todos los de esta zona. Aquí también es posible alquilar una barquita o patinete para recorrer el lago desde dentro. No tendrá el mismo encanto que Braies pero seguro que es precioso también.

Continuando por la misma carretera llegamos al Lago di Landro. Un lago que se encuentra pegado a la carretera SS51. Este lago no es tan espectacular como los dos que ya habíamos visto pero sus montañas al fondo hicieron que mereciera una parada.

De camino al Lago di Misurina nos desviamos a la izquierda por un camino que llevaba a las Tres Cimas de Lavaredo pensando que podríamos verlas (habíamos visto fotos y son espectaculares) pero se llega a un punto donde hay que pagar 25€ para acceder al mirador. Es una especie de peaje o el coste por dejar el coche allí, pero el caso es que hay que pasar una barrera y pagar los 25€, así que decidimos que había muchos lagos que visitar y dimos la vuelta, encontrándonos así con otro de los lagos que tampoco estaba en nuestra ruta pero que nos pareció super encantador: lago Antorno. Era un lago super pequeñito y humilde en el que no había apenas gente y es que te tienes que desviar a propósito para verlo.

La verdad es que nos habría encantado hacer el trekking de las Tres Cimas de Lavaredo pero son unas 7 horas de trekking, así que si vais con tiempo yo no lo dudaría.

De allí nos fuimos al lago Misurina. Un lago sin más. Después de haber visto los anteriores no nos decía nada. El color del agua era normal y era un lago bastante grande con hoteles alrededor, así que nos fuimos enseguida al siguiente lago y que nos hacía especial ilusión. Lago di Sorapis. Aquí empezó la aventura del día. Nosotros aparcamos en la carretera SR 48 y aquí empezamos la ruta. Cogimos la ruta 214 y marcaba 1 hora 45 minutos. Pensábamos que estaría más cerca y que el camino sería fácil. Nada más lejos de la realidad. Empezamos a subir la montaña sin agua y sin comida, haciendo uno de los trekkings más duros que hemos hecho nunca. No es que seamos unos deportistas de élite pero estamos en forma y nos pareció bastante durete. Supongo que también porque no esperábamos que fuera así. Solo llevábamos nuestras cámaras, sin fundas ni nada porque pensábamos que el lago estaría cerca de donde habíamos aparcado y que tardaríamos nada en llegar. Aun así mereció mucho la pena. Por el camino no nos cruzamos con nadie y cuando llegamos arriba estaba lleno de gente. La ruta que cogimos fue la 214 y nos preguntábamos ¿por dónde ha ido toda esta gente? La respuesta no la obtuvimos hasta unos días después, leyendo por internet y encontramos que la ruta fácil empieza en Passo 3 Croci. Cuando cogimos la carretera de nuevo para ir a Cortina d’ Ampezzo vimos muchos coches aparcados en la carretera pero no pensábamos que  estarían haciendo esa ruta. Así que, si queréis hacer una ruta fácil, aunque las dos horas no os las va a quitar nadie, aparcar cerca de passo 3 Croci y seguir las indicaciones de la ruta 215.

De aquí nos fuimos hacia Cortina D’Amprezzo y recorrimos la carretera que cruza esta zona llegando hasta Belluno. Aquí vimos atardecer con vistas a las montañas Dolomitas de la zona. Los atardeceres de los Dolomitas se caracterizan por el color rosado en el que se vuelven las montañas. Parece ser que esto también sucede al amanecer. Merece la pena aprovechar estos momentos del día y divisar el paisaje. Desde aquí pusimos rumbo a Verona. Conducimos durante unas 3 horas por carreteras preciosas, aunque cuando anocheciió dejamos de verlas y llegamos a Verona sobre las 21 de la noche. Listos para cenar la mejor pizza que hemos probado nunca en un sitio que se llamaba Due de Cope y que nos recomendó el propietario del apartamento donde dormimos.  El apartamento lo reservamos a través de Booking y se llamaba Corte de Melone porque así se llamaba la calle donde estaba. En pleno centro. Muy recomendable dormir aquí. La ubicación es perfecta. Estaba todo impecable y los dueños eran muy majos. Nos recomendaron sitios para comer y cenar y nos prepararon una posible ruta para conocer Verona en un día.

-Día 3: Verona

Amanecimos muy temprano porque queríamos aprovechas al máximo el tiempo que teníamos en Verona antes de irnos hacia el aeropuerto. Además, teníamos el coche en zona azul (solo se puede aparcar 2 horas) y queríamos dejarlo en un parking que nos había recomendado. El parking cuesta 1€ la hora y se llama Parcheggio Centro. Andando al centro hay como unos 10 minutos y nos pareció la mejor opción y más económica para olvidarnos del coche durante unas horas.

Desayunamos en café Borsari. Muy recomendable también. Habíamos leído que era una de las mejores cafeterías de Verona y nos encantó. El sitio es super bonito. Muy pequeño y acogedor, y su café estaba exquisito. Está en pleno centro, en la calle Corso Porta Borsari. Al lado de la plaza Erbe. La principal plaza de la ciudad.

¿Qué visitar en Verona?

-Plaza Erbe: Es la plaza más antigua y famosa de la ciudad Verona. Desde ella se accede a varias plazas colindantes como la plaza de Signori, donde se encuentra estatua de Dante Alighieri, que residió en la ciudad durante su exilio. En la plaza Erbe hay un mercadillo y muchísimas cafeterias que invitan a sentarse a tomar algo relajadamente y desde allí podréis ver la torre de Lamberti.

-Coliseo (Arena): Es el Coliseo de la ciudad y se ha convertido en lugar de conciertos y representaciones teatrales. Nosotros no entramos porque creemos que lo bonito es verlo por fuera. Por dentro al final lo han adaptado para explotarlo y vimos alguna foto  que no nos llamó nada la atención. Donde está el Coliseo es donde está una de las entradas de la muralla del casco antiguo y aquí empieza la zona peatonal de Verona.

-La casa de Julieta: Dicen que fue aquí donde nació la historia de amor de Romeo y Julieta, aunque luego leímos que son suposiciones, la casa de Julieta se puede visitar. Nosotros accedimos al patio interior donde hay una pared escrita llena de mensajes de amor y una estatua de Julieta. Se comenta que si le tocas un pecho volverás a Verona o encontrarás el amor. ¿Os suena?

-Iglesia de Santa Anastasia: Esta iglesia de estilo gótico se encuentra en el casco antiguo de la ciudad y la verdad que por fuera su estructura es preciosa. En vuestro paseo por Verona seguro que os la encontráis.

-El puente de Piedra: Es un puente romano construido sobre el río Adigio y tenéis que cruzarlo para acceder a la otra parte de Verona donde se encuentra el castillo de San Pietro. Seguro que os encantará el puente.

-Las vistas del castillo de San Pietro: Esto es un imprescindible de Verona. Se puede subir andando (se tarda menos de 5 minutos) o con funicular. Nosotros aconsejamos subir andando y perderse por las callejuelas. La vistas desde allí son muy bonitas. Se ve el río, los puentes, Verona desde las alturas y todos los campanarios de iglesias y catedrales.

-El Duomo de Verona: Este Duomo está construido sobre dos iglesias que fueron derruidas como consecuencia de un terremoto. Es de estilo romano aunque lo cierto es que como se tardó en construir la fusión de estilos es patente.

-La Puerta de Borsari: Esta preciosa puerta da acceso a la ciudad de Verona por la calle Borsari. Saliendo del casco antiguo peatonal por esta puerta llegaréis a Castelvecchio.

-Puente de Castelvecchio

Presupuesto 3 días Dolomitas:

Vuelos: 70€ por persona. Total: 140€

Coche de alquiler: 60€

Alojamiento: 100€ por tres noches por persona. Total: 200€

Ahorrate 15€ en tu alojamiento reservando a través de nuestro enlace aquí.

Gasolina: 70€

Peajes: 74€

Comidas, cenas y cervecitas: 140€

Parking Verona: 8€

TOTAL PARA DOS PERSONAS 3 DÍAS DOLOMITAS: 692€

Esperamos que os haya gustado y os sea útil nuestro post sobre RoadTrip por los Dolomitas de Italia y recordar, si necesitáis seguro de viaje os dejamos un 5% de descuento en la mejor compañía de seguros del mercado:

 

 

 

 

Islandia día 10: Reikiavik- Península de Reykjanes

Islandia día 10: Reikiavik- Península de Reykjanes

Nos levantamos de nuevo en Rekiavik y nos fuimos hacia un edificio dedicado a exposiciones, que se llama Perlan, mide 25,7 metros de altura y está situado sobre la colina de Öskjuhlíð, desde donde hay unas vistas muy bonitas de toda la ciudad. De vuelta al centro de Reikiavik pasamos a comprar algunos souvenirs y nos fuimos hacia el puerto porque queríamos comer en alguno de los restaurantes de allí que habíamos estado leyendo. La primera idea era probar la ballena, pero luego nos dio muchísima pena, además después de ver un cartel con una que decía “no me comas”, así que abortamos misión.

Comimos en un restaurante que era genial. Tu elegías el pescado que querías en una nevera y ellos te lo cocinaban. La idea nos encantó porque podías elegir el trozo que querías exactamente y el pescado estaba buenísimo. También nos hicieron una sopa de gambas que para combatir el frío nos vino genial. Después de comer ya habíamos visto toda la ciudad y aun nos quedaban horas hasta que saliera nuestro avión.

Barajamos la posibilidad de ir a unas aguas termales, pero finalmente nos decantamos por ver la zona cerca del aeropuerto y ….menudo descubrimiento! eso si que da para un día entero.De haberlo sabido antes habríamos pasado todo el día es la península de Reykjanes. Hbaía volcanes, zonas geotermales, campos de lava, el puente entre dos continentes, … vamos que da para un día entero visitar esta península. A pesar de que teníamos poco tiempo, pudimos visitar  el puente entre dos continentes, la zona geotermal de Krisuvik, los campos de lava que atravesamos con el coche y algún volcán. Fue genial despedirse así de Islandia.

Nos despedimos de Islandia de la mejor manera posible:

No es la mejor foto, ni siquiera es una buena foto, pero estar en el aeropuerto, a punto de coger el vuelo de regreso a casa y que ella aparezca fue mágico. Cuando ya nos habíamos despedido el día anterior de las auroras y pensábamos que no la íbamos a volver a ver, salió y se despidió de nosotros con un hasta luego, porque tanto ella como nosotros estamos convencidos de que nos volveremos a ver.

Islandia es magia, es aventura, es naturaleza, son sensaciones únicas, es un lugar de primeras veces, es VIDA, con mayúsculas, es un país increíble, un lugar donde estás con la boca abierta todo el tiempo, un sitio donde te maravillas a cada paso que das. Islandia ha quedado marcado en nuestra vida viajera y en nuestros corazones. Pensaréis que somos unos exagerados, pero nada más lejos de la realidad. Quién haya estado nos entenderá perfectamente. Islandia…nos volveremos a ver. ¿Cuándo? No lo sabemos, puede que antes de lo que pensamos o puede que de aquí muchos años, pero nos volveremos a ver seguro porque hemos quedado prendados contigo.

Islandia día 9: Reikiavik

Islandia día 9: Reikiavik

Reikiavik es una ciudad bastante pequeña que con un día es más que suficiente para visitar. Incluso os diríamos que en medio día se puede visitar. Desayunamos en la casa en la que nos hospedábamos, en la calle principal de Reikiavik, Laugavegur Street. Primero visitamos el edificio de Harpa, el centro de conciertos y conferencias de Islandia y al lado se encuentra el Sólfarið (una escultura que se traduce por “viajero del sol” y que es una oda al sol). Luego callejeamos hasta el puerto y visitamos la famosa Iglesia de Hallgrimskirkja, también estuvimos en el Ayuntamiento donde hay un lago que en invierno se congela y la gente patina sobre hielo y andamos por la calle Laugavegur que es donde se encontraba el sitio donde nos hospedábamos. Como decimos, Reikiavik no tiene mucho que ver, así que lo mejor es que únicamente os reservéis medio día, uno a lo sumo.

 

Donde si que fuimos y no nos podíamos perder fue a comernos el que supuestamente es el perrito caliente más bueno de la ciudad, que es un puesto callejero cerca del puerto donde siempre hay cola. Su ubicación está en número 1 de la calle Tryggvagata y se llama Bæjarins Beztu Pylsur. El precio del perrito ronda los 2,5€ y la verdad es que están muy buenos. Es una buena opción para comer algo rápido y continuar visitando la ciudad.

Por la noche, cogimos el coche y nos fuimos a una hora y media de Reikiavik para poder disfrutar de la que pensábamos sería nuestra última aurora boreal, lo que no sabíamos era la sorpresa que nos aguardaba para el día siguiente en el aeropuerto.

Habíamos visto en el mapa de auroras que Reikiavik iba a estar nublando, así que nos dirigimos hacia el norte para poder verlas y este fue el resultado. Una aurora boreal increíble.

Islandia día 8: Península de Julio Verne

Islandia día 8: Península de Julio Verne

La península de Snæfellnes, también conocida como la península de Julio Verne por encontrarse en esta zona la entrada al centro de la Tierra que nos cuenta en su libro “Viaje al centro de la Tierra, se encuentra en la parte oeste de la  isla, arriba de Reikiavik. Lo curioso de todo esto es que Julio Verne nunca estuvo en Islandia, pero supo documentarse para conducir al profesor Otto Lidenbrook, a su sobrino Axel y al guía local Hans hasta el centro de la Tierra.

Esta parte de Isandia no pensábamos visitarla pero conocimos a unos chicos españoles que iban a ir y nos pareció que podía ser interesante. Lo buscamos por Internet el día de antes y allí que nos fuimos.

Esta península también posee volcanes y hasta un glaciar, el Snæfellsjökull, uno de los glaciares volcánicos considerado de los más bellos del planeta. Tiene una altura que ronda los 1450 metros y una caldera cónica coronada por tres picos. Este volcán se encuentra dormido y no se le conoce actividad desde el Siglo XIII.

En esta península visitamos  el Parque nacional Snæfellsjökull, y lo primero que vimos fue la cueva de lava Vatnshellir (se podría traducir como cueva del agua). La cueva es una gruta oculta creada por una erupción volcánica ocurrida hace miles de años. Se descubrió recientemente y se abrió al público en el año 2011. Su longitud es de 200 metros. Para bajar a esta cueva tienes que hacerlo con guía. Nosotros esperamos unos 30 minutos a que saliera un guía (suelen salir cada hora y no se necesita reserva) . La visita dura 45 minutos y el precio ronda los 8. La verdad es que es alucinante. La entrada a la cueva se encontraba tapada por la nieve y daba un poco de mal rollo. Luego dentro bajas por unas escaleras de caracol y el guía te va explicando curiosidades de la cueva. Es una experiencia muy bonita. Íbamos con casco y linternas y hubo un momento en que el guía nos pidió que las apagáramos y nos quedáramos todos en silencio. Qué sensación. Todo oscuro. A mi me llegó a dar mal rollo estar tan abajo del suelo y sin ver nada. jeje.

El suelo de la cueva está compuesto de lava petrificada por el paso del tiempo, resbaladiza e irregular. También hay estalactitas y estalagmitas formadas por la solidificación del magma. El guía nos contó que que cuando el magma fluyó a través de la gruta tras la erupción del volcán la temperatura de la cueva ascendió hasta 1300º centígrados y  el calor producido fue tan intenso que pudo durar unos 30 años.

Si visitáis esta zona de Islandia os recomendamos que hagáis esta visita. A nosotros nos gustó mucho.

Muy cerquita de la cueva se encuentra la playa de Djúpalónssandur,  una playa cubierta de piedras negras formadas por la fuerza del mar y del viento y continuando por la misma carretera llegaréis al volcán Saxhóll, que tiene un cráter que erupcionó hace más de 4000 años. Lo guay de este volcán es que se ve el cráter y te puedes hacer una idea de como es por dentro.

Dimos la vuelta a todo el parque y pusimos rumbo a Reikiavik pero disfrutando de las carreteras de esta parte del país, sus campos de lava, sus volcanes, sus montañas… una de las mejores cosas de Islandia es eso, disfrutar de las carreteras y de las vistas que ofrecen.

Llegamos a Reikiavik por la tarde, dejamos las maletas en la guesthouse donde íbamos a pasar las dos últimas noches de nuestro viaje, Von Guestouse, y nos fuimos a cazar la que podía ser la última aurora boreal. Nos tuvimos que alejar un poco de Reikiavik por las luces y porque el mapa de auroras nos marcaba nubes en la capital, así que cogimos el coche y nos fuimos a ver las luces de norte.