QUE HACER Y QUE VER DOS DIAS EN VIENA

QUE HACER Y QUE VER DOS DIAS EN VIENA

Tras pasar un Fin de año en la preciosa Praga en el año 2016 y tres días en Budapest durante las Navidades del 2017, solo nos quedaba conocer Viena para completar las tres capitales europeas a las que tantas ganas le tenía desde hacía tiempo, así que, aprovechando ofertas de vuelos directos Valencia-Viena, en febrero de 2019 y con 6 meses de embarazo, pasamos un fin de semana en esta ciudad, capital de Austria.

-Cómo llegar a Viena: En avión, desde Valencia hay vuelo directo a Viena con la compañía Wizz Air. Hay mucha gente que hace un viaje largo y visita las tres capitales: Praga, Viena y Budapest, por lo que otra forma de llegar sería volando a cualquiera de las otras dos ciudades y desplazarse en coche o autobús.

-Cómo ir del aeropuerto de Viena al centro: La forma más sencilla de llegar al centro de Viena desde el aeropuerto, obviamente es el taxi, pero también es la forma más cara, por lo que nosotros nos decantamos por el bus de Viena Airport Lines. Cogimos el VAL 2, que nos dejó en en Morzinplatz (Schwedenplatz). Esta parada tiene conexión con las paradas de metro U1 y U4, por lo que era el que mejor nos venía. El trayecto de ida y vuelta cuesta 13€ por persona y se puede comprar tanto on line, como en el mismo autobús.  La frecuencia de paso de este autobús es cada 30 minutos y el bus tarda en llegar 20 minutos. Comprobarlo en la página web, pero hay autobuses desde las 04:45 hasta la 01:15 cada 30 minutos y luego hay también a las 02:45 y a las 04:45. Supongo que para hacer el camino en el sentido contrario también habrá autobuses fuera del horario normal, por lo que os aconsejamos que entréis en la web y lo comprobéis.

Hay otras líneas de autobús en el aeropuerto que os dejan en distintos puntos de Viena, pero para donde nosotros teníamos el alojamiento este fue el mejor. Aquí podéis ver distinas opciones de llegar al centro de Viena desde el aeropuerto.

Dónde dormir: Dormir en el centro de Viena se nos iba de presupuesto, así que alquilamos un apartamento que, aun estando en el centro de Viena, sí que estaba muy cera de él y con buena conexión con el metro. Nuestro apartamento estaba al lado de la estación de metro Nestroyplatz, por lo que en dos paradas de metro nos plantábamos en el centro, en la parada de Stephanplatz. Un consejo es que reservéis vuestro alojamiento cuanto antes, puesto que Viena es una ciudad bastante cara y conforme se acerca la fecha del viaje, el precio de los alojamientos aumenta.

Idioma: En Viena además del austriaco, casi todos hablan inglés, así que no tendréis problema para poder comunicaros.

Moneda: La moneda de Austria es el euro, por lo que os envitaréis tener que cambiar de divisa y pagar las comisiones que ello supone. En Viena se puede pagar con tarjeta en casi cualquier sitio.

Cómo moverse en Viena: la forma más fácil de moverse es el metro (UBA). Hay bonos para 48 horas, que valen unos 15€ por persona y podéis utilizar el transporte público las veces que queráis. Nosotros pensamos que era mejor comprar uno de estos bonos que tickets sencillos, puesto que valia 2,4€ cada viaje y lo íbamos a utilizar varias veces.

Gastronomía: El plato típico de Viena es el Schnitzel, un trozo de carne empanada que para nosotros no tuvo mayor atractivo.

Os dejamos aquí varios sitios dónde comer en Viena. Algunos de ellos no los probamos pero los llevábamos anotados porque habíamos leído muy buenas opiniones. Os los dejo para ahorraros el trabajo pero os advierto que no los hemos probado.jeje.:

Figlmüller Bäckerstraße: es muy típico de Viena y aconsejan reservar.

Lugeck: este fue en el que nosotros comimos el Schnitzel. Aunque estaba bueno no nos parece un plato exquisito. Este restaurante es de los mismo dueños que el anterior.

-Schachtelwirt

     –Centimeter I beim Rathaus: este sitio lo ponían muy bien calidad-precio y me quedé con las ganas de ir
     –Kurkonditorei OBERLAA: es una pasteleria que tiene todo una pinta exquisíta.
     –Hotel Sacher: famoso por la tarta Sacher. Había una cola enorme y teníamos entradas para un concierto, por lo que decidimos quedarnos con las ganas.jeje.
     –Vollpension: ideal para un brunch

-Cuántos días son necesarios: consideramos que dos días son suficientes para conocer esta ciudad. Para mi en comparación con Praga y Budapest, es la más flojita, por lo que creo que en dos días tendréis suficiente tiempo para poder conocerla e incluso disfrutar de su ópera o de algún concierto.

QUÉ VER EN VIENA EN DOS DÍAS

DÍA 1:

El primer día de nuestra visita por Viena, hicimos lo que se conoce como la Ringstrasse y visitamos los siguientes edificios:

Catedral de  San Esteban: La entrada a la catedral es gratuita, pero para subir a la cúpula sí que hay que pagar 5€ si subís por las escaleras y 6€ si subís en ascensor.

Iglesia de San Pedro: tiene una cúpula preciosa.

Palacio Hofburg: lo visitamos por fuera y sus alrededores.

-Biblioteca Nacional: Para nosotros un imprescindible en Viena. El precio de la entrada son 8€ y tuvimos que hacer un poco de cola, pero merece mucho la pena.Más que en una biblioteca te sientes en un museo rodeado de sus figuras de mármol, sus pinturas y frescos y sus libros centenarios.

Anchor Clok: Se encuentra situado en Hoher Markt, la plaza más antigua de la ciudad y es conocido porque a las 12 de mediodía, las 12 figuras que hay dentro del reloj salen a desfilar al son de la música clásica que suena. Es curioso de ver si estáis en Viena pero la verdad que al final aburre un poquito porque dura como 10 minutos.

-Opera nacional de Viena: la visitamos por fuera. Para visitarla por dentro hay que hacerlo o con tour organizado o comprando una entrada para ir a ver una ópera.

Iglesia San Carlos Borromeo

Parlamento y Ayuntamiento: en invierno hay una pista de patinaje muy chula en los alrededores.

-Concierto en el Palacio Schönborn-Batthyány de Viena: Nuestro primer día en Viena lo terminamos viendo un concierto en el Palacio Schönborn-Batthyány de Viena. Compramos las entradas al salir de la catedral y la verdad es que fue un acierto. Pagamos 34€ cada uno por la entrada y os aseguramos que fue un dinero muy bien invertido. Nosotros no acostumbramos a asistir a conciertos de música clásica y nos encantó. La orquesta que tocaba era la orquesta barroca de Viena. Os dejamos la web aquí por si queréis reservar.

Os dejamos el programa del concierto porque de verdad fue muy bonito y divertido. La duración aproximada fue de hora y media:

-W.A Mozart- Eine kleine Nachtmusik

-A. Vivladi – Winter

-W.A. Mozart – La cidarem la mano

-J. Massenet- Meditation

-G. Bizet -Habanera

G. Verdi- La donna e mobile

E. Grieg- Anitras Tanz

V.Monti – Cardasz

I. Albeniz- Asturias

J. Straus – Wiener Blut

G. Verdi- Brindisi

J. Straus – An der schönen blauen Donau

Y una sorpresa final que no os revelamos, pero que os adelantamos acabamos aplaudiendo todos y de pie!

¿Es posible ver la ópera de Viena a un precio razonable? Si, es posible!

Algo muy típico que hacer en Viena es acudir a una ópera. Las entradas de normal son muy caras pero podéis acceder a entradas económicas de varias maneras. Una manera es hacer cola unas antes del espectáculo en el propio edificio de la ópera (las taquillas las abren 90 minutos antes) y comprar unas entradas para estar de pie. Normalmente se reservan 500 entradas que se venden en el mismo día de la obra. Otra forma de ver la ópera a un precio económico (3 o 4€) es comprándolas a través de la web que os dejamos aquí. Ojo que ésta última no está en el dificio de la opera estatal de Viena, sino en otro edificio, en la Volskoper, al lado de la para de metro Wien Währinger Straße-Volksoper.

DÍA 2:

-Barrio Hundertwasserhaus: Se trata de un complejo residencial con un aspecto muy original construido entre los años 1983 y 1986. Para ir nosotros paramos en Landstraße y fuimos andando. Os dejamos una foto para que os hagáis una idea de cómo es el edificio. La verdad que la visita es esto, sin más.

Palacio de Schönbrunn o Palacio de Verano: Nosotros pagamos 16€ con audioguía y llegamos en metro bajando en la parada Schönbrunn.

Lo más destacable de este Palacio es:

Palacio de Schönbrunn (Grand Tour)

Jardín de la Orangerie

Jardín zoológico de Schönbrunn

Jardín del Príncipe Heredero, dédalo y laberinto

Imperial Carriage Museum Vienna

La Glorieta

Museo infantil «Schloss Schönbrunn Experience»

Nosotros visitamos los interiores del Palacio y los jardines y la verdad que nos pareció precioso. Es verdad que al ir en febrero los jardines no estaban muy bonitos, supongo que en primavera debe ser una pasada.

Os dejamos un mapa con los sitios de interés de Viena para que os podáis situar, así como los restaurantes que os aconsejamos:

Y hasta aquí nuestros consejos y propuesta de qué ver y qué hacer en dos días en Viena. Esperemos que os haya gustado y si es así, no dudéis en suscribiros al blog para ser los primeros en enteraros de las novedades.

Escala de unas horas en Moscú: todo lo que necesitas saber!

Escala de unas horas en Moscú: todo lo que necesitas saber!

Nos encantan las escalas por unas horas o «stop overs» como también se les conoce, tanto en ciudades nuevas como en ciudades que ya conocemos. Lo hicimos la primera vez en Nueva York, donde habíamos estado dos años antes durante 10 días, y 10 horas de escala nos supieron a gloria.

También lo hicimos en Kuala Lumpur, tanto a la ida como a la vuelta de Nueva Zelanda. La última vez vez que lo hemos hecho, la que os contamos en este post. Pasamos unas horas con noche incluída en Moscú. En este post os queremos contar todo lo que necesitáis saber para hacer una escala de algunas horas en Moscú.

En nuestro viaje a La India volamos con la comapañía Aeroflot, por lo que intentamos coger un vuelo que hiciera una escala lo suficientemente larga como para poder visitar al menos La Plaza Roja de Moscú.

¿Qué fue lo primero que miramos? El visado.

Para hacer escala en Moscú, aunque sea por unas horas, si quieres salir del aeropuerto, necesitas visado. Si no quieres salir del aeropuerto no lo necesitas. El propio aeropuerto de Sheremetyevo en la terminal E, tiene un hotel en el que se paga por horas. Así que si no queréis salir, esta puede ser una opción.

El visado en tránsito, que se llama, vale lo mismo que el visado normal y corriente. Os dejamos aquí lel link a la web de la Central de visados rusos donde está todo muy bien explicado. No obstante, os lo explicamos por aquí también.

Tiene un coste de 58€ por persona, para un visado de transito que tiene una amplitud de 72 horas, además a este precio hay que sumarle un seguro de repatriación y salud, en el caso que no lo tengas contratado suele rondar los 25€, más los gastos de envío de enviar los documentos a la embajada (20€ por trayecto). El total de solicitud del visado asciende a 90/100€ por persona y tarda alrededor de 10 días. En relación al seguro, nosotros teníamos contratado nuestro seguro con Mondo, como siempre hacemos, y les solicitamos que nos hicieran un documento que poder aportar para la solicitud del visado donde constara todo lo que nos cubría. Os dejamos un descuento del 5% reservando con Mondo vuestro seguro pinchando aquí. Ellos nos lo hicieron super fácil. Bastó con decirles que teníamos que solicitar el visado de Rusia y elloya supieron qué certificado tenían que hacer.

Por lo tanto, para solicitar el visado en tránsito necesitas enviar la siguiente documentación:

-Rellenar el formulario que aparece en la web de la Central de Visados Rusos y que os hemos dejado más arriba (el formulario tiene 30 días de vigencia).

-Una fotografía original (no vale fotocopia) de tamaño 3×4 (tamaño carnet) y que se pueda pegar en el cuadro del formulario.

– Pasaporte oriignal con validez mínima de 6 meses.

-Documento que se llama RECIBÍ y que aparece en su web donde tienes que anotar tus datos y la documentación que envías. Este documento es muy importante y sin élno te tramitan el visado.

-El seguro de asistencia médica y repatriación durante el tiempo que dure el viaje (el tránsito en este caso). Lo podéis coger con ellos o aportar copia de la póliza o certificado de la aseguradora que contenga los siguientes datos: número de la póliza, nombre de la compañía aseguradora, vigencia (debe coincidir como mínimo con las fechas por las que solicita el visado) y nombre del asegurado. Además debe quedar acreditado que la póliza tiene cobertura en la Federación de Rusia o en el Mundo.

-Visado emitido del país de destino final. El caso de que la nacionalidad del solicitante permita la entrada en el país de destino final sin visado, éste último ya no hace falta. Por lo tanto, nosotros tuvimos que sacar el visado de La India antes de solicitar el de Rusia.

-Copia de los billes de avión como que vas a salir del país antes de las 72 horas que dura el visado en tránsito.

-Realizar el pago del visado (58€ si es tramitación normal, 113€ si es tramitación urgente), transporte (20€ por trayecto) y gastos de gestión (23€) y aportar justificante de todos los pagos realizados.

Es cierto que con un coste total de visado de alrededor de los 100€ por persona es para pensarse dos veces si merece la pena o no. Para nosotros sí que mereció solo por conocer la famosísima Iglesia de San Basilio, una auténtica pasada!

IMPORTANTE: Si no solicitáis el visado en tránsito y solicitáis el normal, necesitaréis una invitación para entrar al país que normalmente os la puede gestionar el hotel. Creo que los hoteles cobran también por este trámite, pero informaros antes. En el visado en tránsito no se necesita esta invitación.

¿Cómo se gestiona todo? Escribimos un correo a infomadrid@centraldevisadosrusos.com diciendo que queríamos solicitar el visado en tránsito y nos enviaron 4 documentos con las instrucciones de todo lo que teníamos que hacer. Fue muy fácil. No atienden llamadas por teléfono pero por correo son bastante rápidos para realizar este trámite. Una vez has pagado el transporte, les tienes que enviar por correo el justificante de pago y te solicitan un día y hora para enviar un mensajero al que le tienes que entregar toda la documentación.

Una vez ya teníamos nuestro visado…

¿Dónde nos alojamos?

Como íbamos a estar poco tiempo queríamos alojarnos más o menos céntricos para poder ir andando hasta la plaza Roja. Nuestra idea era visitarla de noche cuando llegásemos y antes de irnos al hotel a dormir, y al día siguiente de día. Escogimos un hotel que cumplía estos requisitos y nos salió bien de precio con el desayuno incluído. Kitay-Gorod Hotel, a apenas 10 minutos andando de la Plaza Roja y en una zona con bastante ambiente.

¿Cómo ir del aeropuerto Sheremetyevo al centro y viceversa?

Hay varias formas de ir desde el aeropuerto al centro de la ciudad: tren, autobús y taxi. Nosotros nos decantamos por la opción del tren, ya que, nos pareció la más rápida y si algo queríamos era aprovechar el máximo tiempo posible que teníamso en Moscú. El tren que cogimos fue el tren Aeroexpress. La estación desde la que parten los trenes del aeropuerto se encuentra en la Terminal E. Hay trenes cada media hora y conecta con la estación de Belorussky en 35 minutos. Luego desde allí ya cogéis el metro hasta la Plaza Roja.  El billete cuesta 560 RUB (unos 7,5€) e incluye un viaje en metro o tranvía. También se pueden comprar por internet.

El tren Aeroexpress te deja en la estación de Belorussky, linea verde (linea 2) y desde ahí tenéis linea directa con el centro. Tenéis que bajar en la estación de Teatralnaya (son 3 paradas). Cuando bajéis en Teatralnaya ir a buscar la línea azul para visitar la estación de Plóshchad Revolutsii y de ahí salís a la calle.

Visitar estaciones de metro es uno de los tours que se suele hacer en Moscú. Nosotros no teníamos tiempo de hacer este tour pero sí que teníamos curiosidadpor visitar alguna estación, así que buscamos las paradas que nos venían de paso en nuestro trayecto hacia la Plaza Roja y paramos en la estación de Mayakovskaya y luego cuando bajamos en Teatralnaya, fuimos hacia la línea azul para ver la estación de Plóshchad Revolutsii y desde ahí ya salimos a la calle. Seguramente no serán las estaciones más bonitas de Moscú pero si no disponéis de tiempo de hacer el tour, puede ser una opción. Por lo menos en la estación de Mayakovskaya sí que vimos tours que estaban visitando esta estación, así que debe ser una de las que entra en la ruta.

Lo bueno del metro de Moscú es que pasa cada 90 segundos más o menos, por lo que si pierdes uno, enseguida tendrás otro. Os dejamos un link aquí con información del metro de Moscú.

¿Qué hicimos con las maletas durante la escala?

Nuestras maletas viajaron a destino, así que metimos en unas mochilas de cabina lo necesario para el tiempo que íbamos a pasar en Moscú. Esto es lo bueno y cómodo de las escalas enlazadas, que no te tienes que preocupar de las maletas porque viajan a destino. Eso sí, tienes que llevar encima lo necesario. Un muda de ropa y todo lo que necesites en el avión.

Si vuestra escala dura más tiempo y no os envían las maletas a destino podéis hacer dos cosas: o bien llevarlas con vosotros si hacéis noche en la ciudad, o bien buscar alguna consigna en el propio aeropuerto para no tener que cargar con ellas. Esto lo hicimos en Kuala Lumpur. No queríamos cargar con las maletas y nuestro vuelo no estaba enlazado porque los cogimos por separado, así que al volver de Nueva Zelanda teníamos que coger necesariamente las maletas cuando llegásemos a Malasia. Buscamos una consigna en el mismo aeropuerto y las dejamos allí el tiempo que duró nuestra escala.

¿Qué visitamos en Moscú?

El motivo de realizar una «stop over» en esta ciudad y pagar lo que cuesta el visado por unas horas no era otro que visitar La Plaza Roja de Moscú, así que esta era nuestra primera parada. Como os comentabamos, bajamos en la estación de tren de Plóshchad Revolutsii y una vez salimos a la calle fuimos por Nikolskaya Street hasta la Plaza Roja. Lo que no sabíamos era el ambiente que nos íbamos a encontrar en esta calle, llena de luces, de gente cantando y bailando y super animada. Justo al final de esta calle saldréis a La Plaza Roja.

La Plaza Roja de Moscú es una auténtica pasada. Cuando accedimos a ella desde la calle Nikolskaya Street y giramos nuestras cabezas hacia la izquierda, vimos por primera vez la Catedral de San Basilio y se nos puso la piel de gallina. Yo no me podía creer que estaba allí y la tenía frente a mi.

Los edificos que veréis en la misma Plaza Roja son: el Kremlin, el Mausoleo de Lenin, las catedrales de San Basilio y de Kazán, el Museo Estatal de Historia de Rusia y las Galerías GUM. La Plaza Roja tiene 330 metros de longitud y 70 de ancho, nada más y nada menos que 23.100 metros cuadrados de superficie. Justo en el mes de agosto celebran un festival de música y nos encontramos la Plaza cerrada con vallas. Nos dio unpoco de pena no poder ponernos en el centro de la Plaza y hacernos una idea de su inmesidad. Tendremos que volver. jeje.

La primera vez que vimos La Plaza Roja de Moscú fue de noche. Nuestro recorrido esta noche fue sencillo. Nikolskaya Street, Plaza Roja, Catedral de San Basilio, cruzamos el puente del rio Mosova y paseamos por la orilla del río para tener una perspectiva nocturna de la Plaza de las Catedrales. Luego volvimos a cruzar el puente y fuimos paseando hasta nuestro hotel, bordeando el Parque Zaryadye.

Al día siguiente amanecimos temprano. Queríamos aprovechar al máximo nuestra mañana en Moscú. De nuevo fuimos andando hasta la catedral de San Basilio para poder verla de día y disfrutar de esa maraviila. Como teníamos unas horas más hasta el medio día, decidimos hacer un «free tour» de los que tanto nos gustan. La pena fue que tuvimos que dejarlo a mitad, pero al menos pudimos ver una pequeñita parte de la ciudad con explicación. Nuestro tour salía de enfrente del Teatro Bolshoi y la ruta que hacía era la siguiente:

  • La Plaza Roja
  • Puerta de la Resurrección
  • El entorno del Teatro Bolshoi y la Catedral de San Basilio
  • Las murallas del Kremlin y su escena exterior
  • Patíbulo de Iván el Terrible
  • Iglesia de Kazan
  • Tumba del Soldado Desconocido
  • Jardines de Alejandro I

Fue corto pero intenso y nos bastó para tener claro que queremos conocer más de Moscú y más de Rusia. De hecho, hacer una ruta de varios días en Moscú y San Petesburgo es algo que tenemos en mente desde hace unos años y que hemos ido dejando. Por eso decimos: hasta la vista Rusia!

Un día en Rothenbug ob der Tauber

Un día en Rothenbug ob der Tauber

Desde el primer momento en que me enseñaron una foto de Rothenburg ob der Tauber, tuve claro que este destino tenía que estar dentro de nuestra ruta rara por Alemania y Austria, asi que fue la primera parada.

Desde Frankfurt hasta esta ciudad hay como unas dos horas en coche. Nuestra idea era llegar temprano pero el tráfico nos jugó una mala pasada y terminamos llegando cerca de las 12 del medio día. Lo bueno de ir en mayo es que el día alarga y pudimos estirar más nuestra visita en esta ciudad de cuento. Aunque Rothenburg ob der Tauber anteriormente no formaba parte de la ruta romática, era tanto el interés que se mostraba por esta ciudad que se terminó por incluir y ahora es uno de sus iconos. Además, por lo visto, es un lugar que hay que incluir en cualquier ruta navideña que quede cerca de él.

¿Dónde se encuentra Rothenburg ob der Tauber? Esta ciudad de cuento se encuentra en el estado de Baviera, a tan solo dos horas de Franfurt en coche. Cuenta con 10.000 habitantes, por lo que más que una ciudad parece un pueblo. Se encuentra dentro de la ruta romántica y es considerada una de las ciudades más bonitas de Alemania.

¿Cómo llegar a Rothenburg ob der Tauber? Nosotros llegamos en coche desde Frankfurt. Lo normal es que lleguéis en coche haciendo alguna ruta por Alemania, pero probablemente desde Frankfurt o Munich tengáis tours de un día para visitar la ciudad.

¿Dónde aparcar? En cuanto al tema del parking, nosotros parece ser que aparcamos en un parking privado sin saberlo y nos lo ahorramos, pero os vamos a dejar información sobre donde aparcar que habíamos leído antes de ir. Hay varios parkings en las entradas principales del pueblo que están perfectamente señalizados:

  • P1 – En Friedrich-Hörner-Weg (autobuses, camiones y turismos)
  • P2 – En Nördlinger Straße (autobuses, turismos y autocaravanas)
  • P3 – En Schweinsdorfer Straße (autobuses, camiones, turismos y autocaravanas)
  • P4 – En Hornburgweg (turismos)
  • P5 – En Bezoldweg (turismos)

Fuente: https://www.rothenburg.de

¿Cómo vistar la ciudad? Rothenburg ob der Tauber es super fácil de visitar y lo mejor es que os dejéis de llevar por sus calles y callejones. Está totalmente rodeado por una muralla y en su gran parte es peatonal. Aunque es una ciudad pequeñita su interés histórico y cultural hará que de para un día completo. Además, si vais un día de sol, es genial sentarse en los escalones de Marktpltz o en alguna de las zonas verdes que tiene.

Un poco de historia… En el año 970, ese fundó la parroquia de Detwang, en el valle del rñio Tauber, a pocos metros de lo que hoy es Rothenburg. Sobre el año 1080, los Condes de Komburg levantaron un castillo en las cercanías de la ciudad y en el año 1116 su herencia queda en manos del Convento de Komburg (en Schwäbisch Hall) y el de Neumünster (en Würzburg). Posteriormente, en el año 1142 el primer rey de la Dinastía Staufer (Conrado III), adquiere el área que se transformaría con el tiempo en Rothenburg ob der Tauber y manda construir un castillo, a partir del cual fue creciendo la ciudad que sería destruida casi en su totalidad como consecuencia de un terremoto en el año 1356.

Rothenburg ob der Tauber fue declarada Ciudad Imperial Libre del Sacro Imperio Romano Germánico hasta el año 1803, año en que se disolvió, pero antes de esta disolución, en el año 1631 y en el contexto de la Guerra de los 30 años, el Conde Tilly tomó la ciudad y se dice que, en esa época, este Conde hizo prisioneros los concejales del ayuntamiento, los condenó a muerte y ordenó que la ciudad fuese quemada. El Alcalde de Rothenburg ob der Tauber le dio como ofrenda de bienvenida una botella de vino de 3 litros y cuarto de capacidad, y el Conde conminó la pueblo a beberse de un trago aquella botella de vino para salvar a su pueblo. El Alcalde, como buen Alcalde que era, se prestó voluntario y se bebió esa botella de trago, salvando así a su pueblo de ser matado y quemado. Hoy en día, se conmemora este hecho con una fiesta llamada Meistertrunk (trago maestro).

En 1803, con la disolución del Sacro Imperio Romano, Rothenburg ob der Tauber pasó a formar parte de Baviera. En estos años la ciudad llegó a ser un destino turístico favorito de ingleses y franceses.

El 31 de marzo de 1945, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue bombardeada, quedando el 40% de la ciudad destruída, habiendo sobrevivido las partes más antiguas de la ciudad y sus edificios históricos. Los edificios destruidos fueron reconstruidos en su forma original después de la guerra, en parte, con la ayuda de donaciones de miembros del ejército americano.

Qué no te puedes peder:

Marktplatz (plaza del mercado). Hay varios edificios emblemáticos en esta plaza: el Ayuntamiento, la torre del reloj, el edificio más antiguo de la ciudad que era una farmacia,…

La muralla de Rothenburgo ob der Tauber. Recorrer a pie la antigua muralla y disfrutar de las vistas que desde allí tenéis de la ciudad y sus torres.

Las torres y puertas de la muralla. Hay varias entradas con sus torres a cuál más bonita. Las iréis viendo a lo largo de toda la ciudad. La más famosa y fotografiada es la torre de Siesbersturm.

Spialtor (El bastión del Hospital). Es un castillo que se construyó en el Siglo XVI.

Como os hemos dicho antes, dejaros llevar, meteros por callejones, subir a la muralla, bajar y volver a subir. Os encantará visitarlo así y no os perderéis nada porque os iréis encontrando todo por el camino.

No os podemos aconsejar donde dormir y comer porque nosotros dormimos en Frankfurt la noche de antes y, esa noche, dormimos camino de Salzburgo, en el lago Chiemsee. Un lago precioso de camino a Austria donde disfrutamos de una preciosa puesta de sol, pero os dejamos aquí descuento en booking para que podaís reservar vuestro hotel.

En cuanto a la comida, comimos en un mercadito que había en la misma Marktplatz. Como no podía ser de otra manera: salchica y cerveza, lo mismo que cenamos esa noche en el lago…

Esperamos que os haya gustado el post y que os resulte útil para organizar vuestra escapada a esta zona de Alemania! Gracias por leernos!

 

Escapada Alemania-Austria

Escapada Alemania-Austria

Dicen que las cosas que menos se planean son, por lo general, las que mejor salen. En enero compramos unos vuelos a Frankfurt para viajar en el puente de mayo sin saber la ruta que haríamos. Entre medias, salió Tanzania y dejamos un poco abandonado este viaje. Tan es así que nos platenamos si dejar perder los vuelos o no, pero finalmente nuestro espíritu viajero venció y nos fuimos rumbo a Frankfurt sin saber bien qué ruta haríamos. Nos lo pasamos «`pipa»!

Al principio, cuando compramos los vuelos, teníamos la idea de ir hacia Austria. Nos hacía mucha ilusión conocer Hallstatt, el que dicen que es el pueblo más bonito de Europa.

La ruta que finalmente hicimos no es una ruta pre-determinada, sino que nos dejamos llevar. Habíamos oído hablar de un pueblecito muy bonito que había cerca de Frankfurt: Rothenburg ob der Tauber. Además, queríamos conoce Hallstatt. Con esto, la ruta final y que confeccionamos sobre la marcha, fue la siguiente:

-Día 1: Rothenburg ob der Tauber y lago Chiem (en la frontera con Austria)

-Día 2: Salzburgo y atardecer en Hallstatt

-Día 3: Hallstatt y lago Gosausee

-Día 4: Heidelberg

¿Cómo lo hicimos? Alquilamos un coche con la compañía Avis a través de AutoEurope, porque era la opción más económica y con kilometraje ilimitado, ya que, si cruzábamos a Austria, íbamos a hacer muchos kilómetros.

¿Dónde dormimos? La primera noche dormimos en Frankfurt, en un hotel cerca del aeropuerto. El resto de noches, fuimos reservando sobre la marcha y finalmente dormimos un día cerca del Lago Chiem, al día siguiente a 20 minutos de Hallstatt y la última noche en Heidelberg.

¿Por qué hicimos esta ruta finalmente? En el sur de Alemania hay varias rutas para hacer: la ruta del Valle del Mosela, que yo ya había hecho anteriormente, la ruta romántica, que transucrre por varios pueblos del sur de Alemania y la selva negra, que transucrre por la parte del sur-oeste. Podíamos haber hecho alguna de estas dos últimas, pero Hallstatt llamaba nuestra atención. Además, nunca habíamos estado en Austria y era una oportunidad de conocer parte del país. Por ese motivo, nos inventamos esta ruta, que si bien cierto es muy bonita, os aconsejamos que la hagáis con más tiempo que nosotros y añadaís algún que otro punto, como por ejemplo, el castillo de Neuschwanstein, el cual nosotros no pudimos visitar por falta de tiempo.

Al final nosotros hicimos unos 1.300 kilómetros. Un poco paliza para 4 días, pero cumplimos nuestro sueño de visitar el pueblo más bonito de Europa: Hallstatt, con lo cual, compensó.

Idioma: En ambos países se habla en alemán. De hecho, una vez cruzas a Austria no te da la sensación de haber cambiado de país. Hablan en alemán y los paisajes son parecidos a los del sur de Alemania, aunque en la zona de Hallstatt las montañas se vuelven más escarpadas y los paisajes más verdes, por lo menos en la época en que nosotros fuimos.

Cruce de frontera: Ni te enteras. De Alemania a Austria pasas tal cual. En sentido contrario sí que nos pararon y nos preguntaron que de dónde veníamos y a dónde íbamos, pero no tuvimos que enseñar DNI ni pasaporte ni nada. Hay libertad de circulación de personas puesto que ambos países pertenecen a la Unión Europea.

Moneda: En ambos países hay euro, por lo que no tendréis que cambiar moneda. Lo que sí que os aconsejamos es que os vayaís con algo de efectivo. A nosotros que nos encanta tirar de tarjeta nos tocó sacar de un cajero porque había muchos sitios que solo te cogía «cash».

¿Qué es lo que más nos ha gustado de esta escapada? Sin ninguna duda, Hallstatt y su entorno. Os dejamos con estas vistas del lugar para que os entren las ganas de ir que nos entraron a nosotros la primera vez que lo vimos.

En los próximos posts os contaremos qué ver y hacer en Rothenburg ob der Tauber, Salzburgo, Hallstatt y Heidelberg. Si no te lo quieres perder, suscríbete a nuestra web y sé el primero en leer lo que publicamos! De momento, os dejamos con un mapa donde podéis ver los puntos que visitamos y las distancias.

Gracias por leernos!

TRES DÍAS EN ROMA

TRES DÍAS EN ROMA

Estuvimos en Roma en enero de 2018 y, aunque no fue la primera vez para ninguno de los dos, sí que fue nuestra primera vez juntos. Disfrutamos y paseamos esta ciudad muchísimo, y es que, eso es lo que más me gusta de repetir destinos, la manera en que lo vives las siguientes veces…muy relajadamente. Por eso, y porque sobre Roma hay mucho escrito, hemos decidido hacer un post diferente y proponeros tres paseos por Roma para tres días diferentes. También os recomendaremos algunos restaurantes y lugares para ir…y es que, esta vez tuvimos la gran suerte de ir acompañados de un romano (Raul tiene familia viviendo en Italia). Así que allá vamos:

Primer paseo por Roma

Nuestro primer paseo por Roma lo empezamos en el Coliseo. Yo ya había entrado pero Raul no y no íbamos a permitir que se fuera de allí sin entrar a una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, así que entramos. Hay varias manera de visitar el Coliseo: 1. comprando la entrada y darle la vuelta vosotros mismos (12€/persona). 2. añadir una audioguía (5€/persona más). 3.Reservar una visita guiada de las muchas que os ofrecerán por los alrededores del Coliseo (entre 25€ y 35€/persona). En esa última opción podéis regatear algo. Algunas de ellas os ofrecen entrar al foro romano con guía por el mismo precio. La visita solo al Coliseo dura una hora más o menos y al foro romano otra hora.

Después de visitar el Coliseo, paseamos por todo el foro romano hasta llegar a plaza Venezia. Justo en plaza Venezia se encuentra un edificio donde hay una estatua de Vittorio Emmanuele. Poca gente entra a este edificio. Es un cementerio militar donde la entrada es gratuita y las vistas desde arriba son preciosas. Se ve Roma a vista de pájaro y se ven todas las cúpulas de las tantas iglesias que hay en esta ciudad. La entrada es gratuita, así que no dudéis en entrar.

Desde Plaza Venezia paseamos por la vía del Corso, la calle principal de Roma, y se hizo la hora de comer. Queríamos huir de las calles céntricas y turísticas, y yo recordaba un sitio donde había comido con mis padres dos años antes. El sitio es una spaghetteria que a mi me parece que está muy buena y de precio está bastante bien para estar en pleno centro.

Después de comer fuimos a la Fontana di Trevi….que maravilla!! Por más veces que la vea siempre me quedo con ganas de estar allí más rato. Quién la haya visto me entenderá…y quien no….tiene que ir! 🙂

Y desde la Fontana di Trevi fuimos al Panteón, un templo de planta circular que cuenta con casi 2.000 años. Lo característico de este templo es su forma esférica y que está abierto al cielo. La entrada es gratuita y bien merece una visita. Tener en cuenta que no deja de ser una iglesia y que hay horarios para visitarla, por lo que, en horas de oficios, solo se podrá visitar si vais a escuchar misa. A nosotros nos pasó. Llegamos el sábado sobre las 17.30 horas y ya no pudimos entrar, así que nos lo reservamos para el día siguiente.

Muy cerquita del Panteón se encuentra la plaza Navona, una plaza con mucha vida en el centro de Roma con tres fuentes preciosas: Fontana dei Quattro Fiumi, Fontana del Moro y Fontana del Nettuno. La plaza está rodeada de bares y restaurantes que le dan mucha vida al lugar.

Desde plaza Navona subimos hasta encontrara la calle del Clementino, que nos llevó directos a Plaza de España. Otra plaza alucinante de Roma, con sus imponentes escaleras y que recibe su nombre debido a que justo en esa plaza se encuentra la embajada española en Roma. Plaza España siempre está lleno de gente sentada en sus escaleras. Puede ser una buena idea comprarse un helado y disfrutarlo sentado allí.

Nuestro último punto del día fue la Plaza del Pópolo, unida a plaza España por la vía del Babuino. Entre una plaza y otra habrá menos de 5 minutos andando. La plaza del Pópolo (plaza del pueblo en español), es otra de las plazas más famosas de Roma. Es una plaza enorme donde también hay mucha vida y está llena de barecitos alrededor. La verdad es que Roma en general tiene mucha vida social.

Nosotros esta noche cenamos en casa de los familiares de Raul, pero por concluir el primer paseo por Roma con una cena en condiciones, os vamos a dejar algunas recomendaciones que nos hicieron a nosotros cerca de la zona en la que termina este primer paseo. No podemos opinar porque no los probamos, pero nos lo aconsejó gente de la que nos fiamos de su criterio y que ha estado viviendo en Roma mucho tiempo.

Restaurante Alfredo alla Scrofa: cerca de Plaza Navona. Su especialidad es la pasta.

Da Tonino: también muy cerca de Plaza Navona y sirven comida típica romana.

Lo zozzone: una pizzeria cerca de plaza Navona.

Segundo paseo por Roma

Nuestro segundo paseo por Roma empezó en la Ciudad del Vaticano. Empezamos temprano y no había mucha gente en la plaza de San Pedro, por lo que la entrada fue rápida (para entrar el Vaticano tienes que pasar un control de seguridad). Una vez dentro, lo primero que hicimos fue subir a la cúpula de la basílica de San Pedro. Ninguno de los dos habíamos subido y nos encantó… las vistas desde allí arriba son una pasada. La entrada son 8€. Ahora bien, armaros de valor porque la subida no es nada fácil. Son 550  escalones. Los primeros 150 más o menos, se pueden hacer en ascensor pagando 2€ más, pero sinceramente, es la parte más fácil y creo que no merece la pena. La primera parte son escalones anchos por una escalera de caracol. Cuando termina esta parte llegas a la base de la cúpula y desde aquí se puede ver la basílica por dentro. Si tienes vértigo, tienes un problema. Yo lo pase algo mal…Desde aquí empiezas a subir por una escalera de caracol más estrecha que la anterior donde sólo cabe una persona. Este trozo ya es bastante duro. Cuando acaba esta escalera, se estrecha el camino y encima con la forma ovalada de la cúpula, también llegar a dar claustrofobia. Al final de este camino hay unos escalones más anchos y una zona más espaciosa, pero queda el peor tramo. El último y por el que llegas al exterior. Es una escalera, también de caracol pero muy muy estrecha, que se te hace eterna. Cuando termina esto, ya estás arriba! Las vistas son espectaculares…

Cuando bajas, accedes a la basílica de San Pedro por un lateral. Esta iglesia es una de las más bonitas que he visto nunca por dentro. Allí se encuentra la Piedad de Miguel Angel. Casi siempre están haciendo oficios y más si viajáis en fin de semana, por lo que hay que guardar silencio y respeto. El Vaticano tiene más cosas que visitar que nosotros no hicimos porque ya habíamos hecho en nuestros anteriores viajes. De hecho, daría solo para un día visitar todo el recinto. En el museo del Vaticano se encuentra la famosísima capilla Sixtina, que tenéis que ser aunque sea una vez en la vida.

Cuando salimos de la basílica de San Pedro, era un domingo a las 12 horas y esperábamos ver la bendición del Papa, pero se encontraba fuera de Roma y ese día no hubo…así que otra vez será. Bajamos por la Vía de la Conzcliazione hasta el castillo de Sant Angelo. Esta calle ofrece unas vistas preciosas de la plaza de San Pedro y su basílica.

El castillo de Sant Angelo por fuera impresiona y por dentro leímos y nos dijeron, que no merecía la pena, a excepción de las vistas que hay desde allí a toda la ciudad de Roma. Nosotros no entramos, pero sí que estuvimos paseando por su alrededor, ya que, se encuentra a orillas del río Tiber y justo enfrente del puente peatonal Sant’ Angelo, el cual cruzamos.

Volvimos a cruzar Plaza Navona para llegar hasta el Panteón, y es que, no queríamos irnos de allí sin entrar. Esta vez hubo suerte y entramos!

Comimos justo detras del Panteón en un restaurante que se llamaba Archimede y que servían una pasta muy buena. Nos llevó el tío de Raul que es de allí y nos recomendó pedir una pasta que llevaba setas. De entrante pedimos unos fritos, que por lo visto son típicos en Roma. Había verdura en tempura, además de varios quesos también en tempura.

Después de comer improvisamos y fuimos hacia una iglesia que se llamaba Basílica de Sant’Andrea della Valle. La entrada también es gratuita y tiene unos frescos en el techo preciosos. Allí cualquier iglesia parece una catedral… en esta iglesia concretamente hay unos espejos a modo de mesa que te permiten ver las pinturas del techo más cómodamente. Cerca de esta basílica está Campo di Fiori. Esta zona ni Raul ni yo la habíamos visto antes y nos gustó mucho porque nos pareció muy auténtica. En Campo di Fiori estaban haciendo un mercado de productos artesanos y del lugar y algún que otro vendedor nos regaló un buen rato. Por lo visto, esta zona es como la zona de los jóvenes de Roma y está plagada de bares, cafeterias, restaurantes, y mucho ambiente.

Desde Campo di Fiori nos fuimos hacia el Trastevere cruzando por el puente Sisto. Andamos unos 15-20 minutos, pero de verdad que merece la pena andar por Roma. Nosotros ninguno de los días cogimos ni autobús, ni metro ni nada, porque está todo cerca y andar por allí es una maravilla.

En el Trastevere entramos en la Iglesia de Santa Maria del Trastevere. También una iglesia preciosa y enorme en medio de un barrio con mucho encanto. El Trastevere es para pasearlo, para disfrutarlo. Hay también muchísimo ambiente, bares, gente animando la zona haciendo espectáculos, tocando música en directo,… En el Trastevere es típico tomarse el aperitivo italiano. Nos recomendaron un sitio que se llama Freni e Frizioni. Si coincide la hora de cenar y estáis allí, puede ser una opción.

Cuando salimos del Trastevere estaba anocheciendo y los colores del cielo eran una maravilla…así que fuimos paseando por la orilla del rio Riber desde el Puente Sisto hasta Plaza Cavour, donde nos recogían. Fue un paseo super agradable, parando en cada puente, disfrutando de la pura Roma y de su cielo rojizo.

Tercer paseo por Roma

Para el tercer paseo, os proponemos que primer visitéis el Ara Pacis. Nosotros nos quedamos con las ganas. Íbamos tan tranquilos y tan de relax que se nos vino el tiempo encima y finalmente no lo pudimos visitar. Ara Pacis es un altar -monumento dedicado a la diosa Paz en honor a la cual cada año se realizaban en él los sacrificios de un carnero y dos bueyes. Debido a la crecida del río Tiber, este altar quedó sumergido durante más de un milenio. En el siglo XVI se encontraron parte de los restos y en 1938 se llevó a cabo la reconstrucción que se conserva hasta nuestros días. El monumento se encuentra en el interior de un museo acristalado, a orillas del río Tiber y la entrada cuesta 8,5€. A nosotros nos habría gustado verlo y lo tenemos pendiente. No os podemos dar nuestra opinión de si merece la pena o no, así que, si vais, esperamos la vuestra 🙂

Fuente foto: https://sites.google.com/site/geohistoriaarte/obras-destacadas/a/ara-pacis-augustae

Después de esta visita, podéis ir a la Basílica de Santa Maria la Mayor, una basílica enorme, con dos capillas laterales y un altar precioso. Después de la basílica de San Pedro, creo que es la Iglesia que más nos gustó de Roma. Su techo es una auténtica pasada. Como curiosidad, cuando nosotros estuvimos allí, habían estado los reyes de España inaugurando la iluminación de la Basílica y vaya si se notaba…

Cerca de Santa Maria la Mayor hay otra iglesia, San Pedro encadenado (San Pietro in Vincoli), famosa porque en ella se encuentra el Moisés de Miguel Angel. Un escultura realizada por Miguel Angel entre los años 1513 y 1515. Para Miguel Ángel el Moisés fue su obran mayor realismo, tan es así que, al acabarlo, el artista golpeó la rodilla derecha de la estatua y le dijo «¿por qué no me hablas?», porque esa era la única cosa que les faltaba por estraer del márborl. La propia vida de la escultura.

Muy cerquita de San Pedro encadenado, se encuentra el Domus Aurea, una residencia que mandó a construir el emperador Nerón en Roma. Sus lujos incluían incrustaciones de oro y piedras preciosas, y cuentan que los techos de algunos salones tenían compuertas por donde se arrojaban flores y perfumes durante las fiestas ofrecidas por Nerón. Hasta el S. XV la Domus Aurea estaba cubierta por escombros y se desconocía de su existencia. Fue en este siglo cuando un joven la descubrió. En la actualidad únicamente se puede visitar los fines de semana y, si vais en grupo, podéis llamar para concertar una visita entre semana. Esta fue otra de las cosas que se nos quedó por ver en este viaje. Lo dejamos para el lunes y estaba cerrado. Desde marzo de 2017 te hacen un recorrido virtual para que puedas imaginarte como fue en su dia esta Domus y por opiniones que hemos leído parece que es muy aconsejable.

Desde aquí nos fuimos a comer a uno de los mejores sitios que hemos probado en Roma, que nos habían aconsejado y que, un italiano considera que es de lo mejor de allí. Se trata de Felice a Testaccio, en el barrio de Testaccio. Pedimos las especialidades de la casa, Tonnarelli cacio e pepe (espaguetis con queso y pimienta), alcachofas a la roma y una carne que estaba exquisíta. De postre probamos el tiramisú más rico que he probado en mi vida (y eso que yo no soy muy fan del tiramisú).

Nosotros finalizamos nuestro tercer paseo en Roma, subiendo a Lo Zodiaco, un lugar apartado del centro de Roma donde hay unas vistas preciosas de la ciudad. Como este lugar está un poco aportado, os aconsejamos ir a Gianicolo, cerca del Trastevere, una colina elevada donde también hay unas vistas muy bonitas de Roma.

Os dejamos el mapa donde están marcados por orden todos los puntos propuestos de cada día.

Esperamos que os haya gustado nuestra propuesta de tres paseos por Roma! Gracias por leernos.

RECORRIENDO EL VALLE DEL MOSELA

RECORRIENDO EL VALLE DEL MOSELA

El río Mosela (Mosel, en alemán) es un río que discurre por Francia, Luxemburgo y Alemania y desemboca en el Rin. Lo más bonito de este río son los pueblos que baña a su paso en Alemania y su giro de casi 360º a la altura de Bremm. Fue esto y el castillo de Eltz lo que hicieron que me entraran unas ganas tremendas de visitar esta zona de Alemania. Así que, rápidamente le busqué fecha!

¿Cómo llegar hasta el Valle del Mosela? Nosotros cogimos un vuelo Valencia-Frankfurt y allí alquilamos un coche para recorrer esta parte del sur-este de Alemania. También se puede llegar desde Luxembrugo o Dusseldorf, aunque yo creo que desde Frankfurt es desde donde más cerca queda.

¿Qué recorrido hacer y cómo hacerlo? Os dejamos el mapa con los puntos que visitamos y que creo que son los imperdibles. A partir de ahí, si disponeis de más días podéis añadir más pueblos con encanto y castillos a vuestro recorrido. ¿Cómo lo hicimos? Nosotros lo hicimos en coche porque nos pareció lo más cómodo dada la época del año que la que fuimos y el frío que iba a hacer. Hay partes que se pueden hacer en bici o en barco, surcando las aguas del mismo río Mosela.

¿Cuántos días son necesarios? Pues como todo. Depende de los días de que dispongas podrás hacer más cosas o menos. Nosotros estuvimos 3 días y para recorrer los imprescindibles de Mosela es suficiente. Si tenéis más días podéis visitar Colonia o Heidelberg, ciudades que se nos quedaron pendientes y que algún día visitaremos.

¿En qué época ir? Nosotros fuimos a finales de invierno y encima cogimos una ola de frío, así que viento y nieve estaban asegurados. Supongo que en primavera o otoño debe ser precioso. Lo bueno del invierno es que lo pudimos visitar todo tranquilamente y sin masificaciones.

NUESTRA RUTA DE 3 DÍAS:

DÍA 1: BURG ELTZ-PUENTE COLGANTE GEIERLAY-COCHEM

Habíamos llegado la noche anterior a Frankfurt y habíamos dormirdo en un hotel cerca del aeropuerto. Nos despertamos temprano y, después de desayunar, pusimos rumbo a nuestro primer destino y más esperado del viaje: el castillo de Eltz o Burg Eltz. Tardamos una hora y media en llegar desde Frankfurt, así que llegamos antes de las 11, con la suerte de que no había mucha gente, pero creemos que no por la hora, sino por la época del año.

Había visto cientos de imágenes de este Castillo y tenía que visitarlo… no me decepcionó en absoluto.

Dejamos el coche aparcado en el parking, el cual, al ir en temporada baja, no pagamos (de normal creo que cuesta unos 4€). El castillo lo abren en primavera (este año lo abrían el 25 de marzo y nosotros fuimos el 17 de marzo. Por los pelos!) y lo cierran a finales de otoño, así que no pudimos visitrarlo por dentro, aunque tampoco era nuestra intención. Con verlo por fuera ya nos conformábamos.

Este castillo es un auténtico castillo medieval de piedra y madera que fue el hogar y sirvió como fortificación defensiva de una importante familia en Alemania. A nosotros nos pareció un castillo de príncipes y princesas…de película!

Consejo para visitar el castillo: Durante la temporada alta hay un mini bus que te lleva por una carretera hasta la puerta del castillo. Las vistas desde este camino son preciosas y hay un mirador por el que merece la pena bajar andando. Así que, aunque hay un sendero para hacer una ruta de 1 km en medio del bosque que sale desde el parking, nuestro consejo es que bajéis andando por el camino del mini bus y luego volváis andando por el sendenero hasta el parking. Es decir, que hagáis una ruta circular y así veáis el castillo desde todas las perspectivas posibles.

Después de visitar el castillo, volvimos a coger el coche y pusimos rubo al puente colgante de Geierlay. Este puente colgante, inaugurado en el año 2015, se encuentra a unos 50 minutos del castillo de Eltz, en la localidad de Mörsdorf. La verdad es que da un poco de yuyu. No es apto para gente con vértigo…jeje. El puente tiene una longitud de 360 metros y se encuentra a una altura de 90 metros. Yo, que tengo vértigo, fui capaz de cruzarlo pero pasándolo realmente mal.

El puente tiene una cámara web, donde podéis acceder para verlo en tiempo real. Os dejamos el enlace direco aquí.

 

Para llegar hasta el puente tenéis que aparcar en el parking de la entrada del pueblo, donde está el punto de información turísitco del puente y una cafetería. El parking es de pago. No os podemos decir el precio porque cuando fuimos la máquina se había roto, pero es de pago de O.R.A. Desde el mismo parking tenéis que seguir las indicaciones hacia el puente. Justo desde ahí hay 1,8km hasta donde empieza el puente. Un paseo, primero por el pueblo y luego por un sendero en medio de la nada hasta que se llega al principio del puente. Como os decíamos, el puente son 360 metros de largo y hay que cruzarlo dos veces: a la ida y a la vuelta. Hay algunas rutas para hacer por los alrededores del puente, así que si vais en época de buen tiempo podeis planteros la posibildiad de hacer algún trekking por allí. Nosotros a 0º nos vino justo para cruzarlo.jeje.

Una vez terminamos la visita al puente Geierlay, decidimos comer, y cometimos el error de comer en el pueblo de Mörsdorf. Comimos en una especie de pensión por la que pasaréis por delante para acceder al sendero que lleva al puente. Pensábamos que al ser una pensión local comeríamos bien y nada más lejos de la realidad. Un Gulash de bote y unas salchichas secas sin pan, ni salsa ni nada. Lo bueno es que fue muy económico, pero no os lo aconsejamos en absoluto. La cafetería del punto de información tenía buena pinta algunos platos que vimos, pero seguramente sería cara para lo que ofrecería, como en todo este tipo de sitios, así que si podéis evitar comer aquí, mejor.

Después de comer pusimos rumbo a nuestro último destino del día y donde íbamos a dormir: Cochem. Desde Mörsdorf a Cochem hay unos 30 minutos en coche.Lo primero que hicimos fue ir a nuestro apartamento. Lo alquilamos a través de booking y lo bonito del sitio era que estaba en la orillita del río Mosela con vistas al castillo de Cochem. El apartamento se llamaba Haus Daniella. Por las vistas y la ubicación, valió la pena hospedarse aquí.

Cochem es una pequeña ciudad del oeste de Alemania.Decidimos hospedarnos en esta ciudad los dos días porque, a parte de que nos pareció un lugar con mucho encanto, era un punto estratégico teniendo en cuenta la ruta que queríamos hacer.

Pasamos la tarde visitando Cochem, que no tiene prácticamente mucho que visitar, más que la plaza principal y el puente para divisar las vistas del castillo y el río. Al castillo no entramos porque las reseñas que habíamos leído no lo aconsejaban, pero la verdad es que por fuera era muy bonito.

En Cochem también hay un teleférico que te lleva a lo alto de una montaña y en el que se ve la ciudad a vista de pájaro. La idea era subir hasta allí al día siguiente, pero el día no nos acompañó y tuvimos que cambiar el plan. Si podéis hacerlo, leímos que se puede subir andando y que merece la pena solo por ver las vistas desde allí arriba.

Como habíamos madrugado y había sido un día de kilómetros intenso, cenamos en nuestro apartamento y nos fuimos a dormir temprano para al día siguiente seguir recorriendo los pueblecitos del río Mosela.

DÍA 2: BREMM- BERNKASTEL KUES-TRIER

La idea era empezar el día subiendo al teleférico de Cochem pero amaneció nevando y con mucho frío, así que nos fuimos directamente a Bremm porque queríamos ver el lugar donde el Mosela hace un giro de casi 360º. Para llegar hasta este mirador, aparcamos el coche enfrente de la iglesia de San Laurentius y desde ahí empezamos a subir a través de los viñedos. No hay una ruta marcada, sino que fuimos subiendo por los viñedos hasta que llegamos a un banco y allí nos quedamos a contemplar las vistas del rio Mosela, su giro de casi 360º y los viñedos de alrededor. Realmente Bremm no lo visitamos, únicamente fuimos allí para visitar el giro porque nos pareció una pasada cuando lo vimos en fotos y queríamos estar frente a él.

El siguiente pueblo que queríamos visitar fue Bernkastel Kues, un pueblo que se encuentra a unos 40 minutos de Bremm. De camino empezó  a nevar un poco más fuerte y apenas pudimos parar en los pueblos que hay por la ruta. Aun así, desde el coche se veían preciosos y alguna paradita rápida sí que hicimos.

Bernkastel Kues es una ciudad también del Estado Renania Palatinado, fundada por el año 1.300, de estilo medieval que se encuentra al oeste de Alemania y que también baña el río Mosela. La ciudad es super bonita. Pequeña, con las casitas típicas alemanas de madera y hormigón, con su plaza principal y el puente que cruza el río, que divide la ciudad en dos. Más que ciudad parece un pueblo, pero bien merece una paradita. Su centro peatonal es minúsculo, pero con mucho encanto.

Después de visitar Bernkastel Kues decidimos ir hasta Tréveris (Trier), considerada la pequeña Roma alemana. Esta ciudad no la teníamos prevista en la ruta, pero dado el día que nos había salido tuvimos que improvisar. Desde Bernkastel tardamos unos 40 minutos en llegar hasta Trier. Fue la mejor decisión que tomamos este día. Nos encantó! Es una ciudad grande pero acojedora, con mucha historia. Leímos que es la ciudad más antigua de Alemania y que aun conserva edificaciones realizadas por los romanos. Se encuentra a 9 kilómetros de Luxemburgo y todavía pertenece a la zona de Mosela.

Lo primero que hicimos nada más llegar fue comer. Encontramos un sitio en TripAdvisor. Una hamburgueseria que se llama Bugueramt y que está en el centro de la ciudad, en una calle peatonal. Si os cansáis de la comida alemana, os lo recomendamos.

Después de comer, empezamos a visitar la ciudad. Lo primero que visitamos fue la plaza del mercado, y nos pareció una plaza preciosa. Más amplia y grande que la que habíamos visto en Cochem y en Bernkastel Kues. Como gran parte de Alemania, Trier fue bombardeada durante la segunda guerra mundial, por lo que quedó prácticamente desatruída en su totalidad, conservándose a día de hoy tres casas  del siglo XVI cuyo interior da acceso al antiguo barrio judío de Trier.  Este barrio del siglo XIII fue creado por las familias judías por su seguridad en caso de tener que huir.

En la calle que va desde la plaza del mercado (Haupmark) hasta Porta Nigra se encuentra un edificio que data del año 1.220 conocido como la casa de los Reyes Magos por una pintura de la ‘Epifanía’, que una vez estuvo colgada en las estancias de la casa. El edificio por fuera es curioso, con sus ventas arcadas que recuerdan un estilo morisco.

Desde aquí ya se divisa la Porta Nigra, la construcción más emlemática de la ciudad. La Porta Nigra (construida en el año 180) es la puerta romana de mayor tamaño que se conserva hoy en día y era una de las cuatro puertas con las que contaba la muralla que protegía la ciudad. En el siglo XI, la Porta Nigra fue transformada en una iglesia de dos plantas consagrada a San Simeón.

Yo creo que este edificio fue el que más nos gustó de la ciudad de Trier. Como curiosidad, leímos que en el año 2017, la Porta Nigra había sido elegida por Alemania para aparecer en las monedas de dos euros.

Lo que también nos gustó mucho y nos pareció interesante fue la catedral de San Pedro, la iglesia más antigua de Alemania y que fue construída por etapas, de ahí que en ella confluyan varios estilos: romano, barroco y gótico. Además, al haber sido destruída en parte en la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruída al estilo románico para devolverle su estilo original. Por dentro la catedral es preciosa, así que os aconsejemos que entréis (es gratis) y alucinéis con el órgano que hay en su interior.

Nuestra visita a Trier terminó de la mejor manera posible… comiendonos un gofre en un «cuqui sitio» de los que me encanta. Se llama Suite au Chocolat. Nos comimos un gofre y un chocolate que estaba de vicio! Así que, hacer hueco y no os lo perdáis.

Volvimos a Cochem por la tarde y después de hacer un intento de fotografía noctura en el río con el castillo de fondo, nos fuimos a nuestro apartamento a dormir.

DÍA 3: FRANKFURT Y VUELTA A CASA

Como este día teníamos que coger el avión desde Frankfurt a Valencia por la tarde, decidimos visitar Frankfurt. La verdad es que esta ciudad poco tiene que ver…¿Por qué es una ciudad tan conocida?  A parte de ser el centro económico y financiero del país, su ubicación en el centro del mismo hace que sea un nudo de transporte muy relevante en Europa.

Frankfurt fue totalmente destruída en la Segunda Guerra Mundial y debido a ello, es una ciudad muy moderna. Únicamente se recontruyó el centro, el cual es minúsculo. Lo más bonito, al menos para mi, la plaza Roemerberg donde se encuentra el edificio Romer, el ayuntamiento de Frankfurt.

Muy cerquita de la Plaza se encuentra el puente de la Libertad que cruza el río Meno y la catedral de Frankfurt, la Colegiata de San Bartolomé.

Ya veréis como el centro de Franfurt es muy pequeño y lo veréis todo enseguida. Paseando por sus calles encontramos otro «cuqui sitio» con unas tartas para chuparse los dedos….El lugar es precioso y os aconsejamos que os sentéis a disfrutar de uno de sus manjares. Se llama Bitter Zart y es una chocolatería y cafetería. Después comimos en un restaurante que se llama Ariston. Lo encontramos por TripAdvisor y la verdad es que estaba super bueno, así que si no sabís donde ir, puede ser un buen plan.

Y hasta aquí nuestra escapada por el Valle del río Mosela! Si quieres ser el primero en enterarte de nuestras escapadas suscríbete a nuestra web! Gracias por leernos!