DESCUBRIENDO LA COSTA BRAVA

DESCUBRIENDO LA COSTA BRAVA

Ya es tradición entre mis compañeros de trabajo hacer una escapada de fin de semana en verano a algún sitio de playa. Yo no había podido ir hasta este año, que decidimos visitar la Costa Brava, y MENUDO DESCUBRIMIENTO!

Nos sabíamos lo que nos esperaba hasta que llegamos allí. Reservamos por AIR BNB un apartamento para las 5 en una urbanización en la Cala Salionç, a unos 20 minutos en coche de Tossa del Mar. Si pincháis aquí obtendréis un descuento de 35€ en vuestra primera reserva. Salimos de Valencia el viernes a las 15.30 horas más o menos y después de más de 4 horas de coche llegamos a nuestro apartamento, no sin antes parar en cada apeadero que había para alucinar con las vistas y el color del agua. Cenamos en el apartamento puesto que queríamos descansar para, al día siguiente, empezar nuestro “road trip” por la Costa Brava bien despejaditas. La idea era visitar varias calas en la ruta desde nuestro apartamento hasta Tossa del Mar, para así terminar viendo la puesta de sol en el castillo de Tossa. Después de desayunar como reinas nos dirigimos al que sería nuestro primer destino: Cala Futadera, a unos 5 minutos en coche desde Salionç.

Dicen que esta cala es de las más bonitas de la Costa Brava, y  no es para menos. Os aconsejamos ir temprano porque se tiene que aparcar en la misma carretera y seguir un sendero que, al final llega a unas escaleras por las que hay que bajar hasta la cala. La bajada por las escaleras es preciosa porque vas viendo la cala desde arriba con sus distintos tonos azules. La verdad es que nada tiene que envidiar esta cala a otras de Ibiza o Mallorca. El color del agua es súper bonito y ya desde arriba dan ganas de lanzarse de cabeza. Era temprano y al principio estábamos prácticamente solas, así que extendimos las toallas y nos fuimos directas al agua. Estaba congelada, pero una vez pasabas la impresión de los 5 segundos, luego no queríamos salir del agua. Esta cala es completamente virgen, no hay ningún chiringuito ni nada, así que si pensáis ir a pasar todo el día, recordar coger comida, agua, y demás. Aunque son todas tan bonitas que merece la pena visitar varias en un día aunque tengas que cambiar.

Después de Futadera nuestra idea era ir a Cala Giverola. Pensábamos que teníamos que coger el coche para llegar hasta allí pero cuál fue nuestra sorpresa que, volviendo hacia el coche por el sendero, vimos unas escaleras a mano izquierda que no sabíamos donde llevaban. Decidimos bajar y justo llevaban a Cala Giverola, por lo que, sin coger el coche ni nada, nos fuimos hacia allí. Esta cala también es impresionante, aunque menos virgen y más masificada que Futadera, hay chiringuitos y un hotel, que aunque parece que puede quitarle el encanto al asunto, nada más lejos de la realidad. Se estaba super agusto y pudimos hacer snorkel porque había muchos peces. Nosotras comimos en esta cala, en una sombrita que encontramos antes de bajar.

La siguiente cala que visitamos fue Cala Pola. Para acceder a esta cala sí que tuvimos que coger el coche y de nuevo aparcar en la carretera. La encontraréis fácil porque hay un cartel gigante que anuncia el Camping Pola. Para acceder a la cala hay que entrar por el Camping y cruzarlo entero. Serán unos 10 minutos andando. En esta Cala también hay un barecito pero tened en cuenta que cierra a las 17 horas. Nosotras queríamos tomarnos un helado y no pudimos. Esta cala es bonita pero después de haber visitado Futadera y Giverola la verdad es que se queda un poco corta. Además, había mucha gente en comparación con el resto. Tal vez por el camping.

Después de Cala Pola y ya hartitas de sol, nos fuimos a visitar Tossa del Mar. Aparcamos cerquita del centro, en un parking zona azul y fuimos andando hasta la playa. Allí, ya si, nos tomamos nuestro esperado helado. Luego subimos al castillo de Tossa desde el cual las vistas son preciosas. La idea era ver la puesta de sol desde allí y mientras esperábamos nos tomamos un vinito en un barecito que hay en lo alto del castillo, el Bar se llama Far de Tossa. Desde allí se ve todo el mar y la paz y tranquilidad que se respira es tremenda. La verdad que el casco histórico de Tossa es muy bonito, al menos lo poco que pudimos ver nos lo pareció. Tras nuestro vinito pusimos rumbo de nuevo a nuestro apartamento para cenar y reponer fuerzas para seguir el día siguiente con nuestra ruta por la Costa Brava.

El domingo, antes de partir hacia la que sería la cala del día, nos pegamos un bañito en la Cala Salionç que era donde teníamos nuestro apartamento. Habíamos leído en algunos blogs que hay gente que va a propósito. La verdad es que si no estáis alojados allí, en nuestra opinión,  no merece la pena. Con la de calas bonitas que hay, mejor ir a otra.

La última cala que descubrimos en nuestra ruta por la Costa Brava fue Cala Llevadó, una cala super bonita, de las más grandes donde estuvimos. Fuimos esta cala porque, a parte de que era una de las recomendadas, habíamos visto que había un “beach club” bastante chulo para comer, así que reservamos una mesa y antes de comer estuvimos disfrutando en esta cala. Esta fue la única cala que vimos con parking. Pagamos 7,5€ por tenerlo aparcado todo el día. También se podía aparcar en la carretera y bajar andando, pero ya estábamos cansadas y decidimos aparcar cerca. 

En esta cala se pueden practicar deportes acuáticos. Justo al entrar hay como un puestecito donde se pueden alquilar tablas de paddel surf, kayak o hacer esquí acuático y demás.

La verdad es que cada cala de Tossa tiene su encanto y sus posibilidades. Tienes lugares tranquilos y vírgenes como Cala Futadera, lugares un poco más masificados como Cala Giverola y lugares donde practicar deportes y pasar todo el día como Cala Llevadó.

Tossa del Mar, encantadas de conocerte, volveremos a vernos.

Esperamos que os haya gustado el post y si tenéis previsto hacer una ruta por este maravilloso lugar y tenéis alguna duda estaremos encantados de ayudaros.