Qué sector visitar de la Gran Muralla China

Qué sector visitar de la Gran Muralla China

Tras la avalancha de comentarios en una foto que publicamos en Instagram de Raul completamente solo en la Gran Muralla China, hemos decidido redactar esta entrada y hablaros de los distintos sectores y posibilidades para visitar la Gran Muralla China desde Pekín. Pero antes, un poco de “culturilla” general.

La Gran Muralla China es una antigua fortificación que se empezó a construir en el Siglo V antes de Cristo. Prácticamente hasta el Siglo XVI estuvo en construcción y reconstrucción y su fin era proteger la frontera norte del Imperio Chino durante las sucesivas dinastías imperiales de los ataques de los nómadas xiongnu de Mongolia y Manchuria. La Gran Muralla China cuenta con la friolera de, aproximadamente, 7.000 kilómetros de largo. Impresionante, no? Desde el año 2007 es una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Podemos decir que hay unos 8 sectores para visitar la muralla China (siempre hablamos desde Pekín). Nosotros os vamos a enumerar los 4 que creemos más interesantes, dos por conocidos y cercanía a Pekín y otros dos porque son más auténticos y son en los que estaréis prácticamente solos. Os los enumeramos con las distancias para llegar a cada uno de ellos.

Fuente de la foto: www.travelchinaguide.com

 Badaling: Se encuentra a 70 kilómetros de distancia de Pekin y por ese motivo este sector se encuentra masificado, por eso y porque es apta para todos los públicos debido. No hay prácticamente desnivel y el paseo es corto. Hay tours que salen a diario desde el centro de la ciudad y en menos de hora y media te plantas allí (para nosotros esta NO era una opción). Si queréis sacaros una foto vosotros solos como la de Raul, este este tampoco será vuestro sitio….jeje. Además, esta zona está reconstruida y se encuentra perfectamente conservada. Digamos que no es tan auténtica como en otros sectores.

¿Cómo llegar? Aquí podéis ir en autobús o en tren. Si vais en autobús tenéis que coger el número 919 en la estación Deshengmen que os lleva directos a Badaling por 12 yuanes. Si vais en tren, esta sale desde la estación de trenes del norte. El tren es el Beijing Intercity Railway, línea S2 y tiene 6 paradas hasta llegar al sector de Badaling. Se tarda una hora más o menos en llegar y el precio son 6 yuanes por trayecto. Revisar las horas de ida y vuelta antes de ir para aseguraros.

El precio de visitar esta parte de la muralla son 40 o 45 yuanes dependiendo si vais en temporada baja o no.

Mutianyu: Se encuentra a 75 kilómetros de distancia de Pekín, suele estar menos masificado que Badaling (aunque no conseguiréis la foto asolas) porque hay algo más de desnivel y se requiere un mínimo de forma física. En realidad si no os queréis desplazar mucho y queréis hacer un poquito de ejercicio, esta puede ser una buena opción. Hay también un telesférico que te lleva hasta la parte de arriba y luego puedes bajar en tobogán. Seguro que es muy divertido.

¿Cómo llegar?  Si queréis ir “a vuestro aire”: En transporte público, desde la parada de Dongzhimen podéis coger el autobús número 867 y llega directamente a Mutianyu , pero solo en temporada alta, entre el 15 de marzo y el 15 de noviembre. El resto del año podéis coger los autobuses 936 o 916 hasta Huairou, a 17 km de Mutianyu y desde ahí coger un taxi hasta la muralla. Podéis también coger un tour o un chófer privado y regatear el precio.

El precio de la entrada de este sector son 45 yuanes. Si queréis subir en teleférico son 80 yuanes, y si queréis ir y volver en teleférico, 100 yuanes.  En este sector se puede bajar en tobogán. La bajada en tobogán cuesta 80 yuanes. Si queréis subir en teleférico y bajar en tobogán, el precio son 100 yuanes. La verdad es que lo del tobogán habría estado muy chulo y sí que lo estuvimos mirando, pero finalmente decidimos que tampoco era nuestra opción. Queríamos disfrutar de la muralla sin masificaciones y queríamos disfrutarla andando.

Jinshanling: Se encuentra a unos 120 kilómetros de Pekín. Tardamos unas dos horas en llegar. Este sector es de los menos concurridos y de los menos reconstruidos, así que, además de estar solo, disfrutas de la muralla solo para ti. El trekking dura de 4 a 5 horas y pasas por unas 15 torres. Recorres alrededor de 7-8 kilómetros con bastante desnivel. Hay zonas que están prácticamente destruidas, incluso con hierbajos y es alucinante estar allí y verlo en su esencia! Aquí sí que tenéis que estar en forma para recorrerla, ya que, hay tramos bastante complicados y empinados, en los que tienes que escalar para poder subir. Muy heavy!

¿Cómo llegar? Para ir, cogimos el autobús número 980 desde la estación de Dongzhimen. Realmente, este autobús te lleva a Miyun County, a la calle Gulou Dajie Street  y desde ahí puedes coger otro autobús que te lleva a este sector. No sabemos qué pasó ese día pero una señora nos hizo bajar y regatear con un chófer privado para que nos llevara hasta la muralla, así que así lo hicimos. La experiencia fue genial. Coger un autobús de línea repleto de locales y luego regatear con uno de  ellos…fue una experiencia única y que aún recordamos con una sonrisa.

El precio de la entrada de este sector son 55 o 65 yuanes dependiendo de la época del año. Hay también un teleférico pero nosotros queríamos hacer el trekking y vivir la gran muralla China.

Simatai: Realmente nosotros queríamos visitar este sector, pero cuando fuimos estaba en obras y tuvimos que cambiarlo por Jinshanling. Simatai se encuentra a 140 kilómetros de Pekín y es la zona de la muralla más auténtica que se encuentra más cercana a Pekín. Lo guay de este sector es que hay una tirolina para bajar y que el lugar por lo visto es super auténtico. Fue una pena no poder ir a este sector, pero en nuestra próxima visita a Pekín no nos lo perderemos…jeje. De hecho, en este sector también hay un trekking que conecta con Jinshanling. Para lo más intrépidos, se puede incluso acampar porque es un tramo largo. Debe de ser increíble poder dormir en medio de la muralla, verdad? Tened en cuenta que, para visitar este sector, al igual que Jinshanling, hay que hacer un trekking con bastante desnivel, por lo que deberéis estar en forma, así que: a entrenar!

¿Cómo llegar? El bus que hay que coger es el mismo que para llegar a Jinshanling, el número 980 que sales desde Dongzhimen. Esta vez sí que tendréis que bajar en Miyun County y coger un taxi o chófer privado. No os olvidéis de regatear…en China hay que hacerlo si o si prácticamente en todo!

El precio por visitar este sector son 40 yuanes.

Consejo: llevar agua y algo de comida, sobretodo si vais a visitar estos dos últimos sectores. Nosotros fuimos en pleno agosto y el calor era sofocante… Alucinamos porque había serpas vendiendo agua congelada y te preguntabas: ¿cómo has llegado hasta aquí si yo estoy muriendome? La verdad es que nos dio la vida poder comprar agua bien fría en medio de la Gran Muralla.

Otro consejo: ir preparados en cuanto a calzado y vestimenta. Si vais en verano llevar gorra o sombrero, crema solar y ropa fresquita. Si pega el sol no hay ni un solo árbol ni sombra para resguardarse, más que las torres que vas pasando. Si vais en invierno, también deberéis ir preparados porque suele nevar, así que chequear el tiempo cuando vayáis a ir.

¿A qué sector iriáis? Nosotros si volviéramos, lo tenemos claro, Simatai, y haríamos noche en la misma muralla. Esperamos que os haya gustado este post y sobretodo que os resulte útil a la hora de organizar vuestra visita a la Gran Muralla China.

 

 

Nueva Zelanda día 3: Tongariro Alpine Crossing

Nueva Zelanda día 3: Tongariro Alpine Crossing

Una de las cosas que teníamos clara cuando organizamos nuestro viaje a Nueva Zelanda es que queríamos hacer el trekking del Tongariro Alpine Crossing. Una de las rutas más conocidas del país y “mordor” en la película del Señor de los Anillos. jeje. Al ir en invierno, hasta el último momento no supimos si podríamos hacerlo o no debido al tiempo, la nieve y las posibles avalanchas. Finalmente, nos salió un día increíble, y aunque no lo terminamos porque había partes con hielo y no llevábamos crampones, sí que pudimos hacer gran parte del mismo y nos encantó.

La ruta del Tongariro Alpine Crossing se extiende a lo largo de 19,4 kilómetros dentro del Tongariro National Park. No es una ruta circular, por lo que si lo queréis hacer al completo tendréis que contratar un servicio de transfer o bien al principio o bien al final. Nosotros aparcamos el coche en Mangatepopo y de ahí hicimos unos 7 km de ida y otros 7 km de vuelta. Pero si lo hacéis al completo, la ruta termina en Ketetahi. Tenéis dos posibilidades. Aparcar en Mangatepopo y contratar un servicio de transfer que os esté esperando al final de la ruta para que os devuelva a vuestro coche o, aparcar al final de la ruta y contratar un servicio de transfer que os lleve al principio, así cuando terminéis ya tenéis el coche allí. Cuidado con esto porque nosotros leímos que en alguno de los parkings se producen robos, sobretodo en el parking de Ketetahi cuando es temporada baja. Por lo visto, durante la temporada alta hay un camping y hay un guardia de seguridad que en invierno no está, por lo que, puede ser peligroso dejar el coche allí. Si podéis preguntar en el i-site o al servicio de transfer que cojáis y que os aconseje como hacerlo.

Nuestra idea, antes de empezar el viaje, era hacer todo el trekking. Una vez llegamos allí y preguntamos tanto al casero donde habíamos dormido como al -site, nos desaconsejaron hacerlo al completo nosotros solos, pero nos dijeron que hacía un día estupendo para subir hasta “red crater”. De hecho, el consejo de Tony, el lugar donde habíamos dormido fue: aparcar en Mangatepopo y andar hasta que podáis. Nos decía que nosotros mismos nos daríamos cuenta dónde teníamos que parar. En el I-site de Turangi, el pueblo más cerca del Tongariro y donde habíamos dormido, nos aconsejaron lo mismo, así que, así lo hicimos. Desde Turangi hasta el parking de Mangatepopo hay una media hora en coche.

Para hacer este trekking hay que ir equipado, tanto de ropa como de alimentación y bebida. Sobretodo si lo vais a hacer al completo. De hecho, en la página oficial Tongariro Alpine Crossing, te hacen una relación de los “must-have” para este Trek. Os los dejamos aquí.

Nosotros el día de antes fuimos al supermercado y compramos bastante agua (aconsejan 1,5 litros por persona), algo de fruta y algunas barritas energéticas. El día del Tongariro nos levantamos bien temprano, a las 7 de la mañana desayunamos bien (Tony nos preparó un desayuno para poder afrontar el Tongariro) y, después de pasar por el I-site y que nos confirmaran que se podía hacer parte del trek tranquilamente, nos dirigimos hacia allí.

Estaríamos allí sobre las 9.30 horas de la mañana. Cuando vas llegando con el coche ya empiezas a ver lo espectacular que es el entorno. La primera parte, (unos 4 km)  es prácticamente llana y a la derecha tienes todo el rato el Monte Ngauruhoe, el monte del destino en el Señor de los Anillos. Después de una hora y media llaneando empiezas a subir por escaleras desde Soda Springs hasta el cruce con el Monte Ngauruhoe, lo cual, no está nada mal. Son 2 km subiendo pero es bastante fácil.

Después de esta ascensión otra vez hay una llanura hasta South Crater de unos 600 metros . Nosotros esta llanura la hicimos con nieve, pero no necesitamos crampones, se podía hacer bien. Desde Sourh Crater, hasta Red Crater es donde peor estaba el camino. Había hielo y sí que necesitabas material especial. Normalmente los que íbamos sin guía nos quedábamos en ese punto y los que iban con guía y con material seguían. Desde South Crater a Red Crater hay 1,1 km y parece ser que es un tramo bastante difícil y más con nieve, así que a mitad de estos dos puntos fue donde nos dimos la vuelta. Las vistas desde ahí arriba eran espectaculares y la satisfacción de haber podido cumplir un sueño no se puede describir con palabras.

Después de haberlo hecho os aconsejamos varias cosas: que lo hagáis, que al menos, lo intentéis y que si no lo podéis hacer al completo como nosotros, que aparquéis el coche en el parking de Mangatepopo y andeis hasta que no lo veáis claro, pero lo intentéis. No es un trekking duro. Yo iba con bastante miedo porque había leído mucho y en algunos sitios parecía que era el trekking más complicado del mundo y no. Al menos el trozo que hicimos nosotros es super ameno. Hay subidas, claro está, pero se hacen tranquilamente, parando a disfrutar de las vistas y hay bastantes llanuras. Parece ser que el tramo más difícil es de Soutth Crater a Red Crater porque prácticamente no hay sendero y la subida es bastante empinada, pero seguro que con calma se sube.

Otra de las cosas que había leído era que había que hacerlo con guía. Si el tiempo acompaña, hacerlo por vuestra cuenta. No se necesita guía, más que el transfer que os lleve de un parking a otro. Si es invierno y queréis hacerlo con guía cuesta unos 200€. Conocimos a una chica española que lo había contratado con una empresa que le llevaban hasta el parking y le daban crampones pero el guía no iba con ellos. Por eso había pagado unos 80 euros, y no merece la pena. Llegaron hasta el mismo punto que nosotros y luego tenían que volver por el mismo sitio, así que cuidado con lo que contratáis.

Al final hicimos eso, unos 14 km ida y vuelta por el mismo punto y tardamos unas 6 horas. Si lo hacéis al completo suele ser unos 8 horas, así que reservar un día solo para hacer el trekking. Empezarlo temprano para que no se os haga de noche arriba.

Os dejamos aquí desglosados los tramos del trekking al completo:

Mangatepopo Carpark  hasta Soda Spring: 4,4 km de llanura que cuesta 1 hora y media

-Soda Spring hasta la llanura del Monte Ngauruhoe: 2 km subiendo por las escalera del diablo que cuestan 1 hora más o menos.

-Llanura Monte Ngauruhoe (de aquí sale un trek para subir este monte) hasta South Crater: aquí hay una llanura de 600 metros y luego hay que subir una rampa bastante empinada. Se tarda más o menos media hora.

-South Crater a Red Crater: 1,1 km que cuesta 1 hora más o menos. Es el tramo más difícil.

-Red Crater a Blue Lake: unos 2 km de tramo medio. Se tarda media hora más o menos. Desde Red Crater sale una ruta para hacer subir a la cima del Tongariro.

-Blue Lake a Ketetahi: Hasta el parking hay unas 3 horas

 

En total de 7-8 horas según el ritmo de cada uno. Sobra decir que hay que estar un poco en forma para no sufrir mucho e ir bien equipados. Ropa de montaña, buen calzado, abrigo (al empezar tan temprano hacía frío y luego entramos en calor y nos fuimos quitando capas), crema solar, comida y bebida, ropa impermeable (Nueva Zelanda es impredecible con el tiempo, tenedlo en cuenta), cámara de fotos y video (querréis fotografiarlo todo, jeje) y ganas de pasarlo super bien!

Terminamos el trekking super contentos, nos fuimos a comer a Turinga y tras recoger nuestro equipaje en Tony’s Lodge (lo habíamos dejado allí por el tema de los robos en los parkings del Tongariro), pusimos rumbo a Palmestron North donde íbamos a dormir. La razón era sencilla, queríamos hacer camino porque al día siguiente cogíamos un vuelo desde Wellington.

Nuestro balance viajero del 2017

Nuestro balance viajero del 2017

Cuando parecía que 2016 iba a ser insuperable tras haber empezado el año en Berlín, haberle dado la vuelta a Islandia en 10 días, haber pasado 15 días en Costa Rica y Bocas del Toro, hacer un roadtrip por midi pyrenees y pasar un fin de año en la preciosa Praga,  llegó el 31 de diciembre de 2016 y todo cambió inesperadamente. El último día del año 2016 me desperté super melancólica porque decíamos adiós a un año que para mi había sido muy especial. Había sido nuestro año más viajero y pensaba que sería imposible de superar. A las 12 del mediodía de ese día 31 de diciembre, en el mirador del parque Letna de Praga, Raul me preguntó qué tenía que pasar en 2017 para que fuera mejor que el 2016. El día 29 de julio de 2017 nos dimos el sí, quiero.

Un año después me encuentro escribiendo este balance viajero que me parece un sueño. 2016 fue increíble, pero 2017 lo superó. Como sabéis, empezamos el año en Praga, la preciosa Praga. Nos fuimos el día 29 de diciembre y volvimos el día 1 de enero. Praga es una ciudad de cuento y más en Navidad. Es bonita a más no poder. Volvimos encantados y comprometidos, por lo que, siempre será especial para nosotros y la recordaremos con mucho cariño. 

En enero yo estuve en Hamburgo con mis amigas de la Universidad (os debo un post sobre esta escapada…). A mi me encanta estar con mis amigas y poder viajar con ellas es todo un lujo. Este año nos volvemos a juntar, esta vez en Londres…intentaré también hacer un post sobre una mini-escapada a Londres.

A la vuelta de Hamburgo nos fuimos a Santiago a visitar a unos amigos. También fue un fin de semana, corto pero intenso. Yo nunca había estado y aunque el tiempo no acompañó (fuimos un fin de semana que estábamos en alerta por temporal) visitamos la catedral, el centro y hasta fuimos al cabo de Finisterre. Me encantaría volver porque fue muy express y encima con el temporal no pudimos disfrutarlo casi, pero estuvimos con nuestros amigos y nos dedicamos a comer y beber como si no hubiera mañana.

En Febrero pasamos un fin de semana en Oporto. Nunca habíamos estado en Portugal y nos pareció una ciudad super bonita. El tiempo aquí sí que nos acompañó y la disfrutamos muchísimo. Paseamos un montón y nos dio tiempo a visitarla al completo, aunque nos quedamos con ganas de visitar una bodega y ver un espectáculo del baile típico portuges, fado…volveremos.jeje.

En Abril hicimos un roadtrip por las Highlands de Escocia y Edimburgo. Impresionante y super aconsejable! Este viaje surgió un poco por casualidad. Iba a ser Rusia pero el visado y los días no nos daban, mirando vuelos baratos con Ryanair vimos que volaba uno a Glasgow y no lo pensamos. Bastaron dos minutos de lectura sobre este destino para saber que queríamos ir, así que le dimos al botón de comprar vuelos.jeje. Paisajes preciosos, de película (literalmente), castillos de cuento, lagos de leyenda, la isla de Sky increíblemente preciosa y una ciudad como Edimburgo con un montón de historia y super interesante.

El 29 de julio de 2017 nos casamos y al día siguiente emprendimos el viaje más increíble que hemos hecho nunca. Viajamos a Nueva Zelanda, pero antes paramos en Kuala Lumpur, nos encantó esta loca ciudad. Asia tiene algo que engancha y aprovechando que íbamos a cruzar medio mundo, decidimos hacer esta paradita y quitarnos ese “monillo” de Asia.jeje.

El 1 de agosto llegamos a Nueva Zelanda y recorrimos parte de la isla Norte y de la isla Sur en 10 días. Visitamos Hobbitton, la zona geotermal de Rotorua  e hicimos la mitad de unos de los trekkings más chulos del mundo: el Tongariro Alpine Crossing. Cruzamos a la isla Sur y visitamos los lagos Tekapo y Pukaki, estuvimos en la zona de Mount Cook, bajamos a Queenstown y practicamos jet board, de ahí fuimos hasta Milford Sound (qué maravilla) y volvimos a subir hasta Dunedin para ver pingüinos y, finalmente, subimos más arriba para ver ballenas. Fue la mejor de las aventuras y aun al recordarlo nos emocionamos. Os prometemos que a principio de este año que empieza terminamos los post de Nueva Zelanda.

Después de Nueva Zelanda, volamos al paraíso en la tierra: Nueva Caledonia. Vimos ballenas, hicimos snorkel en unas zonas donde había un coral precioso. Los peces parecían sacados de otro planeta y su gente, aunque difícil comunicarse con ellos, nos encantó. La isla de Ouvea es considerada lo más cercano al paraíso en la tierra, y nosotros podemos dar fe de ello. Su aguas cristalinas y su arena blanca. Prometemos también contaros todo a principios de este año que empieza!

En Octubre descubrimos los Dolomitas de Italia... esta zona hay que visitarla y antes de que se vuelva más conocida, así que tomar nota! Conocimos este destino a través de unas fotos preciosas de un lago en Instagram: el lago di Braies. Cuando lo vi, supe que quería visitarlo. Aprovechamos el puente de Octubre para hace un “roadtrip” y nos encantó. Sus montañas, sus lagos, su comida y Verona… la ciudad donde se vivió una historia de amor de película. Fue una escapada perfecta!

Y llego diciembre y así, de repente, preparamos una escapa navideña familiar de tres días a Budapest. Una ciudad de cuento y más en esta época del año. Budapest nos ha enamorado. Sus edificios, sus puentes, el Danubio, su historia, el bastión de los pescadores (lo recuerdo cada día), su Parlamento iluminado, los mercados de Navidad tan ambientados. De verdad, que es una de las ciudades más bonitas de Europa. ¿Más que Praga? Para nosotros Praga siempre va a ser muy especial…ya sabéis por qué. jeje.

Y, ¿ahora qué? Aquí no termina la cosa. Justo en una semana volamos a Tromso, el que será nuestro último viaje de este 2017, año al que me da tanta pena despedir. Más incluso que al 2016. Ha sido un año increíble. De muchos viajes sí, pero más de experiencias y momentazos. Aunque sea un tópico, nuestra boda fue el día más bonito de nuestras vidas y todo lo que vivimos en nuestra luna de miel fue un sueño.

¿Qué le pedimos a este 2018? Siendo realistas, sabemos que igual que 2017 no será, jeje. Así que, pedimos que al menos sea la mitad de bueno y que podamos seguir cumpliendo nuestros sueños, sobretodo, viajeros.

Gracias a todos por habernos acompañado en cada una de nuestras aventuras. Por vuestros consejos, ánimos y palabras de cariño. Feliz Navidad y feliz 2018!!

 

Nueva Zelanda día 1: Hobitton y Cuevas Waitomo

Nueva Zelanda día 1: Hobitton y Cuevas Waitomo

Llegamos a Nueva Zelanda el día 1 de agosto por la noche después de haber hecho escala en Kuala Lumpur el día de antes y haber salido de Valencia el 30 de julio. Casi dos días de viaje. Volamos con Swiss Air hasta Kuala Lumpur y luego con Malaysia Airlines hasta Auckalnd. Desde Kuala Lumpur hasta Auckland hay unas 10 horas de viaje en vuelo directo. Llegamos por la noche al aeropuerto de Auckland y cogimos un Uber hasta la casa que habíamos reservado con air bnb cerca del aeropuerto, para así el día siguiente levantarnos temprano para recoger nuestro coche de alquiler.

A la mañana siguiente y tras desayunar en la casita donde habíamos dormido, cogimos otro Uber de vuelta al aeropuerto para recoger nuestro coche de alquiler. Una vez allí, en el I-SITE del aeropuerto llamamos a Jucy y vinieron con un shuttle a recogernos para llevarnos hasta nuestro coche. A veces, estas compañías pueden ofrecer precio más económicos porque no tienen base en el propio aeropuerto. Una vez recogimos nuestro coche e hicimos todo el papeleo, pusimos rumbo a nuestra primera parada: Hobbiton, escenario de la películas El Hobbit y El Señor de los anillos. Desde el aeropuerto de Auckland hasta Hobitton hay unas 2 horas conduciendo. Flipábamos con el paisaje, y eso que aún no sabíamos lo que nos esperaba.jeje. Llegamos a Matamata sobre las 12 y entramos en el I-Site que está ambientado ya en la película. Decidimos coger el tour que salía a las 12.30 horas. Compramos algo de comida porque el tour eran 3 horas y nos subimos al autobús que nos iba a llevar hasta Hobitton. Aquí pecamos un poco de pardillos que acaban de llegar al país. Nosotros lo cogimos desde el I-site porque no sabíamos que también se podía llegar hasta allí en tu propio coche y coger el tour allí mismo. La ventaja que tiene (el precio es el mismo) es que una vez terminas te puedes ir, del otro modo, nos tuvimos que esperar hasta que el autobús quisiera volver al I-site donde teníamos nuestro coche, ya que, te dejan como media hora en la tienda para que compres souvenirs….. La entrada a Hobitton cuesta 79 dólares, casi 50 euros por persona. Los tours empiezan a las 9.45 am y hasta las 2.45 pm.

Cuando estás llegando con el autobús ya empiezas a ver los paisajes típicos de la película, pero cuando llegas allí flipas ya del todo. Yo no he visto la película y me pareció super curioso. Raul que es fan, le encantó. El pueblo es tal cual las pelis. Están las casas de los Hobbits, sus huertos, su pequeña ropa tendida, los arboles, la taberna (Green Dragon), el campo de la fiesta, … Está recreado hasta el roble de la película que no es real, es un árbol artificial, cuyas hojas llegaron de Taiwán y fueron puestas en el árbol manualmente. Te cuentan como está hecho el árbol y alucinas. Y lo ves, y parece real.jeje.. El tour te lleva por todas las calles y casas del pueblo, mientras el guía recrea escenas de la película, para terminar en la taberna Green Dragon donde, dentro del precio, te dan a degustar una cerveza. Con el frío que hacía ese día, qué bien nos sentó la cervecitas sentados delante de la chimenea. Momentazo!

Una vez terminamos la visita, que dura alrededor de 3 horas desde que sales del I-site hasta que vuelves, volvimos a coger el coche para ir a nuestro siguiente destino: las cuevas de Waitomo. Desde Matamama tardamos una hora y media en llegar. El GPS al principio nos marcó 45 minutos pero luego tardamos el doble. Aunque fue un poco paliza, mereció la pena porque es algo que no habíamos visto nunca antes. Compramos las entradas en el I-site llegando a las cuevas y nos costaron 30 euros por persona. Unos 50 dólares más o menos. Estas cuevas luminiscentes están situadas en Waitomo, de ahí su nombre, y tienen la particularidad de que en su interior viven pequeños gusanos que brillan a través de bioluminiscencia. “Glowworm” es el nombre que reciben estos insectos y son como si fueran luciérnagas. Nada más llegar te recibe una señora maorí que te cuenta que su bisabuelo fue el que descubrió la cueva (Tane Tinorau, primer explorador de la cueva). Por lo visto todos los guías son descendientes de este señor. El tour dura escasos 45 minutos y sale todos los días del año cada media hora desde las 9.00 horas y hasta las 17.00 horas (17.30 horas en verano). Te introduces a la cueva mientras ella cuenta curiosidades y canta alguna que otra canción, y terminas haciendo un pequeño paseo en barca a la más osucridad de la cueva para disfrutar de las lucecitas de las luciérnagas en el techo de la cueva. Es un momento increíble porque estás en la más pura oscuridad, el más puro silencio y disfrutando de esas lucecitas que parecen estrellas más que gusanos. La única pega es que no se pueden hacer fotos en esta cueva. Hay otras dos cuevas donde sí que se pueden hacer fotos pero no son tan increíbles como esta. De hecho, hay una entrada que cuesta 90 dólares con la que puedes acceder a las 3 cuevas, pero nosotros preferimos solo entrar a esta. Os dejamos una foto que hemos sacado de internet para que podáis haceros una idea de lo que vimos.

(Fuente imagen: http://wonderfultravels.tk)

Una vez salimos de las cuevas, tuvimos que conducir 2 horas hasta donde teníamos nuestro alojamiento y el que iba a ser nuestro siguiente destino: Rotorua. Aquí también reservamos una habitación con air bnb. Cenamos en un ahamburgusería en Rotorua que se llama burguer fuel y que luego descubrimos que era una franquicia super conocida en Nueva Zelanda que nos encontrábamos allá donde íbamos.

 

Islandia día 4: Lago Jokursarlon y Fiordos del este

Islandia día 4: Lago Jokursarlon y Fiordos del este

Nos gusto tanto Jökursarlon, que volvimos nada más levantarnos porque queríamos volver a verlo y verlo de día, ya que el día anterior lo habíamos visto al atardecer. No sabemos decir cuando nos gustó más. Parecía un lugar distinto, los colores rojizos del día anterior habían desaparecido dejando paso a una nitidez de blanco y azul increíble. La verdad es que tuvimos mucha muchísima suerte con el tiempo y el día no podía estar más despejado. Las fotos hablan por si solas.

Estuvimos un buen rato en el lago. No teníamos prisa porque este día nos esperaban horas de coche para llegar a la parte norte de Islandia recorriendo los fiordos del este del país.

Vimos focas a la otra parte del lago y nos hicimos fotos con los icerbergs que parecían estar apilados esperando a salir para empezar el espectáculo. Probablemente este sea uno de los lugares que más nos ha gustado de Islandia. Nunca antes habíamos visto icebergs y nos encantó la experiencia. En verano hay un tour de navegar por el lago con un barco anfibio. Debe de ser una pasada navegar entre icebergs. Os dejamos un enlace donde podéis reservar el tour aquí.

 

Tras disfrutar del lago pusimos rumbo a Egilsstaðir, nuestro siguiente destino y donde íbamos a dormir. Es una ciudad que se encuentra en el nord-este del país. Llegar hasta allí en marzo fue un poco aventura. Había muchas carreteras cerradas (este día si que miramos el mapa de carreteras) y teníamos que ir comprobando si estaban abiertas o no. Alguna de las veces nos equivocamos y entramos en carreteras que parecían estar accesibles y cuando llegabas a un punto estaba cerrada. Así que CUIDADO!, que no os pase lo mismo que a nosotros y si una carretera esta en rojo no paséis. Tardamos unas 6-7 horas en hacer el camino. Fuimos mucho rato por la carretera que va al lado de los fiordos y la verdad es que las vistas y el paisaje era precioso. Este fue el primer día en el que condujimos por carreteras completamente nevadas. Le temíamos a este momento y cuando llegó el coche ni se inmutó. Nuestro cañonero estaba hecho para estas tierras y se portó estupendamente. Parecía increíble que yendo por carreteras completamente nevadas donde no se veía la línea de separación ni la medianera, el coche ni se inmutara.

Llegamos a  cuando estaba anocheciendo. Dormimos en Birta Guesthouse y calidad-precio está bien. No tiene desayuno pero sí una cocina para poder utilizarla en cualquier momento. Además se encuentra en el centro del pueblo y hay supermercado y algún restaurante cerca. Este día se pudo ver la aurora boreal pero con muy poca intensidad, así que nos fuimos a dormir prontito para empezar el día siguiente con ganas. Nos esperaba un día de cascadas, fumarolas y mucho más.

Islandia día 1: Círculo Dorado

Islandia día 1: Círculo Dorado

Nuestro primer día en Islandia nos dejó con la boca abierta, nos enamoramos de este país desde el minuto uno. Nada más salir del hotel y empezar nuestro camino hacia el conocido como “círculo dorado”, ya empezamos a ver campos de lava y paisajes super curiosos. El “círculo dorado” es como se conoce a la ruta más popular del sur de Islandia. Nuestra primera parada fue el Parque Nacional de Þingvellir (Thingvellir), uno de los lugares más históricos de Islandia, ya que, fue aquí donde se constituyó su Parlamento.

En el Valle de Thingvellir se encuentra la grieta de la dorsal mesoatlátinca que separa las placas tectónicas Euroasiática y norteamericana. Visitamos el lago, que estaba medio congelado, estuvimos andando por la brecha que separa las placas tectónicas, que se encontraba nevada, y visitamos la  Cascada de Öxarárfoss. De aquí nos dirigimos al siguiente punto que queríamos visitar del círculo dorado y que nos hacía especial ilusión, el Geyser. Este lugar y este espectáculo de la naturaleza nos dejó sin palabras. El Geyser es una fuente termal que emite una columna de agua caliente y vapor al aire. El más conocido de esta zona es Strokkur, que escupe agua cada 5 minutos aproximadamente a unos 20 metros de altura.

Hace unos años, había un Geyser más grande en la zona que tenía 20 metros de diametro y escupía agua a 60 metros de altura, pero nos contaron que unos desalmados tiraron piedras y productos químicos para acelerarlo, consiguiendo justo el efecto contrario, que este geyser dejara de escupir, por lo que se ha convertido a día de hoy en una charca de agua, sin más.

Ver este show es de los recuerdos más bonitos  e increíbles que nos llevamos de Islandia. Estuvimos un buen rato haciendo fotos y videos y estábamos expectantes cada vez que se acercaba el momento de la eclosión. Como no podía ser de otra manera, en el mismo sitio en que se aparca han hecho una tienda de souvenirs y una cafetería donde sirven comidas.

Muy cerquita del Geyser y siguiendo por la misma carretera, se encuentra otro de los puntos más asombrosos del círculo dorado y del viaje, la cascada de Gullfoss, que ha sido comparada con las cataratas del Niagara por su belleza y espectacularidad.

A la cascada le envuelve una curiosa historia, y es que estuvo a punto de desaparecer tal y como la conocemos hoy en día. Este lugar tan asombroso fue de propiedad privada hasta mediado el siglo XX y se especuló sobre la posibilidad de aprovechar la caída de agua para producir energía eléctrica. Durante este periodo la catarata fue arrendada a inversores extranjeros por sus dueños. Sin embargo, los intentos de los inversores de llevar a cabo el proyecto fracasaron, debido a la falta de fondos. La catarata fue vendida posteriormente al estado islandés y gracias a Dios, podemos disfrutar de tal maravilla.

El último punto que visitamos del círculo dorado fue el cráter del volcán Kerið, que cuenta con un lago de origen volcánico con un color turquesa precioso. Lo que  diferencia a este cráter de otros  son las tonalidades rojizas que rodean su caldera, el negro de la ceniza y el verde del musgo. El paisaje es espectacular. Para visitar este lugar se pagan unos 2€. Esta es una de las pocas cosas que se paga en Islandia, ya que, al ser todo naturaleza normalmente se visita sin pagar.

El círculo dorado normalmente se hace en un día, ya que, aunque parezca mucho, todos los sitios están cerca entre sí y además está muy cerca de Reikiavik. Hay gente que visita únicamente el su y sur-este de Islandia y salen todos los días desde Reikiavik. Nosotros como íbamos a dar la vuelta, cada día íbamos a dormir en un sitio diferente.

Esta noche dormimos en Selfoss, un pueblo que se encuentra a unos 50 kilómetros de Reikiavik y muy cerca del círculo dorado,  es un punto estrategico para dormir este día puesto que terminas de visitar toda esta zona y queda muy cerca y, además, está cerca de las cascadas que visitaríamos al día siguiente.

Dormimos en Guesthouse Bitra. Super recomendable. Habitaciones cómodas, con baño compartido y un desayuno exquisito. Esto es algo importante para este país, ya que, lo recomendable es hacer un buen desayuno, comer cualquier cosa durante el día y cenar bien por la noche.

Esta noche ya intentamos ver si aparecía alguna aurora boreal, pero no tuvimos suerte. El cielo estaba nublado, así que después de comernos un bocadillo en un Subway (en Selfoss es de los pocos sitios donde hay algunos restaurantes) nos fuimos a dormir.