Nueva Zelanda día 9: Dunedin- Península de Otago-Moeraki Boulders-Oamaru

Nueva Zelanda día 9: Dunedin- Península de Otago-Moeraki Boulders-Oamaru

El objetivo de este día en Nueva Zelanda era ver pingüinos. El día de antes habíamos decidido ir hasta Dunedin porque habíamos leído que es en esta zona donde más posibilidades hay de ver.

Nos despertamos muy temprano y al primer lugar que fuimos fue a la playa de Sandfly Bay, porque habíamos leído que allí hay una colonia de pingüinos y que al amanecer salen de sus nidos, donde han pasado la noche, para volver al mar. Llegamos a la playa y…nuestro gozo en un pozo. Estaba cerrada! Después de bajar por un camino lleno de barro que nos podríamos haber ahorrado, nos encontramos con la puerta cerrada y un cárterl adviertiéndote de que no podías pasar. La verdad que las vistas desde allí eran bonitas y a lo lejos se veían leones marinos, pero imposible ver pingüinos sin acercarnos más.

Tras un primer intento fallido, nso fuimos a visitar la península de Otago en Dunedin. Lo primero que hicimos fue desayunar y encontramos un “cuquisitio” en un pueblecito llamado Portobello. Se llamaba Penguin Café y lo regenta un matrimonio de abuelitos super majos y que preparan unos desayunos riquísimos con mucho amor.

Después de desayunar seguimos por esa carretera hasta el final donde hay un centro de conservación de Albatros y está lleno de miles de ellos. En este lugar también se pueden ver colonias de pingüinos por las tardes, pero preguntar antes de ir para informaros porque no sabemos si abren todos los días.

Antes de volver a Dunedin, donde queríamos comer, visitamos Tunnel Beach, una playa en la que hay unos acantilados de arenisca impresionantes. Parece que estén tallados por la mano del hombre y es increíble que esas formas las haya hecho la naturaleza. Desde el parking hasta los acantilados habrá media hora. Nosotros tardamos una hora y poco entre ir y volver. Esta playa se caracteriza porque hay unos túneles que fueron construídos en el año 1870 por los residentes de la zona para acceder a las playas. De verdad que es un lugar muy muy bonito.

Volvimos a Dunedin a comer y justo aparcamos enfrente de la estación de trenes, que es el edificio más fotografiado del hemisferio sur. Entramos en la estación pero tampoco tiene nada de especial. Es una estación antigua con algún tren antiguo. Por fuera es verdad que sí que es bonita. Comimos en un sitio muy cerquita de la estación que se llamaba Best Cafe donde tenían muchos tipos de pescado y lo hacen tipo “fish and chips”. Si estáis cerquita y se hace hora de comer os lo aconsejamos porque calidad-precio está genial.

Después de comer fuimos directos a Baldwin Street, la calle más famosa de Dunedin y la más empinada del mundo. Pensábamos que no sería para tanto pero es verdad que cuando estás abajo impone. Raul quería subirla con el coche pero finalmente consideramos que era mejor aparcar abajo y subir andando. La calle son 350 metros con un desnivel del 38%. Por lo visto, los neozelandeses la utilizan para hacer competiciones deportivas.

Desde aquí hasta Moeraki Boulders teníamos una hora de camino más o menos. Esta playa es famosa por sus grandes piedras en forma de esfera. Hay algunas que llegan a los 2 metros de diametro y pueden llegar a pesar hasta 7 toneladas…imaginaros la bestialidad. En cuanto a su origen, se desconocen de donde vienen y hay varias teorias sobre ellas. Desde las que consideran que fue fruto de una explosión volcánica, hasta las que afirman que vienen de los extraterrestres y los que creen que eran huevos de dinosaurio….cada uno que se acoja a la teoría que considere…nosotros nos decantamos más por la primera.jaja.

Algo importante que tenéis que tener en cuenta a la hora de visitar esta playa es el tema de las mareas. Nosotros llegamos cuando la marea estaba subiendo (sobre las 15 horas) y muchas de las piedras las vimos cubiertas de agua, por lo que no pudimos subirnos encima ni acercanos mucho. Creemos que lo mejor es ir por la mañana para poder hacerte la típica foto dentro de la piedra…jeje.

Tras visitar estas famosas pelotas de piedra, conducimos 30 minutos hasta nuestro siguiente punto: Bushy Beach, un mirador en la playa donde esperábamos ver salir del agua al pingüino de ojos amarillos. Si vais a ir hasta aquí para intentar ver el pingüino os aconsejamos: 1. que os arméis de paciencia. Estos pingüinos están en peligro de extinción y son  muy difíciles de ver. 2. Llevaros prismáticos porque el mirador queda lejos de la playa y para ver el pingüino tendréis que tener buen ojo. 3. Ir hacia el atardecer porque es cuando los pingüinos salen para dormir fuera del agua. 4. Llevaros unas cervecitas o algo para picar porque raro será que lleguéis y los veais. Tendréis que esperar y hacer tiempo.

Después de 2 horas de espera vimos un pingüino. Son muy difíciles de ver porque son pequeños y además el espectáculo dura muy poquito porque el pingüino sale del agua y se va directo a su nido. Es curioso verlo salir porque son un poco torpes y les cuesta, pero una vez están fuera cogen velocidad y los dejas de ver enseguida.

Una vez salió el pingüino nos esperamos media hora más porque habíamos leído que, normalmente sale uno, inspecciona el nido, y si está todo correcto avisa a los demás para que vayan, pero no tuvimos suerte y no vimos ninguno más. Además, estaba atardeciendo y ya era difícil ver si salía algo del agua o no.

Después de ver el pingüino de ojos amarillos nos habíamos quedado con ganas de ver más, así que, decidimos ir hacia Oamaru, donde hay un centro de interpretación del pingüino azul, Oamaru Blue Penguin Colony. Parece ser que hace años se instaló en esta zona una colonia de este tipo de pingüinos y finalmente, se creó entorno a ella este centro. Relamente los pingüinos están en el mar y salen al centro donde tinen unos nidos hechos de madera. No es tan natural y puro como ir a la playa y verlos salir hacia nidos naturales, pero es verdad que tampoco los tienen recluídos. Los pingúinos salen y entran cuando quieren y van ahí porque saben que tienen esos nidos. La idea principal era quedarnos en el parking porque habíamos estado leyendo en algunos blogs que por la tarde-noche, cuando los pingüinos salen para ir al nido, algunos se despistan y se van hacia el parking o hacia el pueblo de Oamaru. Una vez llegamos allí, entramos al centro para tantear, y acabamos entrando a ver salir a los pingüinos. Eran las 18.15 horas y la chica del centro nos dijo que habían visto salir a 2 hasta el momento. Nada más entrar empezaron a salir muchas colonias de pingüinos. Eran super graciosos porque iban todos juntitos, algunos muy pequeños que se quedaban atrás, se resbalaban en las rocas. Finalmente vimos casi 60 pingüinos. No paraban de salir y se iban hacia sus nidos. Algunos se despistaban y se quedaban por las rocas, o se iban hacia las gradas donde estábamos. Es importante que sepáis que dentro de este centro está prohibido hacer fotos o grabar videos.

Cuando ya salimos al parking para irnos, empezamos a escuchar sonidos muy extraños y eran pingüinos!! Había varios por el parking, Daban pena porque algunos estaban como desubicados y asustados. Por la calle también habían pingüinos, así que entendimos el por qué de las señales que advertían: Cuidado, pingüinos cruzando!! Por lo visto, es normal que haya pingüinos por la zona a esas horas del anochecer. Así que, si no queréis pagar por verlos en el centro, basta con que os acerquéis al parking a esas horas y los veréis seguro. Es verdad que no veréis muchos y que no los veréis como salen del agua, que son super graciosos! Los veréis desorientados, buscando su nido, pero los veréis.

Ya se había hecho de noche y aun teníamos que conducir una hora hasta donde íbamos a dormir. Habíamos reservado esa misma tarde una habitación en una guesthouse en un pueblo que se llamaba Timaru. Dormimos aquí sin saber dónde íbamos a ir al día siguiente. Nos quedaban 2 días de viaje y ya estábamos cerca de Christchurch, donde teníamos que coger el vuelo…¿Nos quedábamos en Christchurch esos dos días y visitábamos la península de Akaroa? ¿íbamos al norte a buscar ballenas? Si queréis saber qué hicimos, no dudéis en suscribiros al blog y seréis los primeros en enteraros de dónde fuimos! Gracias por leernos!

RECORRIENDO EL VALLE DEL MOSELA

RECORRIENDO EL VALLE DEL MOSELA

El río Mosela (Mosel, en alemán) es un río que discurre por Francia, Luxemburgo y Alemania y desemboca en el Rin. Lo más bonito de este río son los pueblos que baña a su paso en Alemania y su giro de casi 360º a la altura de Bremm. Fue esto y el castillo de Eltz lo que hicieron que me entraran unas ganas tremendas de visitar esta zona de Alemania. Así que, rápidamente le busqué fecha!

¿Cómo llegar hasta el Valle del Mosela? Nosotros cogimos un vuelo Valencia-Frankfurt y allí alquilamos un coche para recorrer esta parte del sur-este de Alemania. También se puede llegar desde Luxembrugo o Dusseldorf, aunque yo creo que desde Frankfurt es desde donde más cerca queda.

¿Qué recorrido hacer y cómo hacerlo? Os dejamos el mapa con los puntos que visitamos y que creo que son los imperdibles. A partir de ahí, si disponeis de más días podéis añadir más pueblos con encanto y castillos a vuestro recorrido. ¿Cómo lo hicimos? Nosotros lo hicimos en coche porque nos pareció lo más cómodo dada la época del año que la que fuimos y el frío que iba a hacer. Hay partes que se pueden hacer en bici o en barco, surcando las aguas del mismo río Mosela.

¿Cuántos días son necesarios? Pues como todo. Depende de los días de que dispongas podrás hacer más cosas o menos. Nosotros estuvimos 3 días y para recorrer los imprescindibles de Mosela es suficiente. Si tenéis más días podéis visitar Colonia o Heidelberg, ciudades que se nos quedaron pendientes y que algún día visitaremos.

¿En qué época ir? Nosotros fuimos a finales de invierno y encima cogimos una ola de frío, así que viento y nieve estaban asegurados. Supongo que en primavera o otoño debe ser precioso. Lo bueno del invierno es que lo pudimos visitar todo tranquilamente y sin masificaciones.

NUESTRA RUTA DE 3 DÍAS:

DÍA 1: BURG ELTZ-PUENTE COLGANTE GEIERLAY-COCHEM

Habíamos llegado la noche anterior a Frankfurt y habíamos dormirdo en un hotel cerca del aeropuerto. Nos despertamos temprano y, después de desayunar, pusimos rumbo a nuestro primer destino y más esperado del viaje: el castillo de Eltz o Burg Eltz. Tardamos una hora y media en llegar desde Frankfurt, así que llegamos antes de las 11, con la suerte de que no había mucha gente, pero creemos que no por la hora, sino por la época del año.

Había visto cientos de imágenes de este Castillo y tenía que visitarlo… no me decepcionó en absoluto.

Dejamos el coche aparcado en el parking, el cual, al ir en temporada baja, no pagamos (de normal creo que cuesta unos 4€). El castillo lo abren en primavera (este año lo abrían el 25 de marzo y nosotros fuimos el 17 de marzo. Por los pelos!) y lo cierran a finales de otoño, así que no pudimos visitrarlo por dentro, aunque tampoco era nuestra intención. Con verlo por fuera ya nos conformábamos.

Este castillo es un auténtico castillo medieval de piedra y madera que fue el hogar y sirvió como fortificación defensiva de una importante familia en Alemania. A nosotros nos pareció un castillo de príncipes y princesas…de película!

Consejo para visitar el castillo: Durante la temporada alta hay un mini bus que te lleva por una carretera hasta la puerta del castillo. Las vistas desde este camino son preciosas y hay un mirador por el que merece la pena bajar andando. Así que, aunque hay un sendero para hacer una ruta de 1 km en medio del bosque que sale desde el parking, nuestro consejo es que bajéis andando por el camino del mini bus y luego volváis andando por el sendenero hasta el parking. Es decir, que hagáis una ruta circular y así veáis el castillo desde todas las perspectivas posibles.

Después de visitar el castillo, volvimos a coger el coche y pusimos rubo al puente colgante de Geierlay. Este puente colgante, inaugurado en el año 2015, se encuentra a unos 50 minutos del castillo de Eltz, en la localidad de Mörsdorf. La verdad es que da un poco de yuyu. No es apto para gente con vértigo…jeje. El puente tiene una longitud de 360 metros y se encuentra a una altura de 90 metros. Yo, que tengo vértigo, fui capaz de cruzarlo pero pasándolo realmente mal.

El puente tiene una cámara web, donde podéis acceder para verlo en tiempo real. Os dejamos el enlace direco aquí.

 

Para llegar hasta el puente tenéis que aparcar en el parking de la entrada del pueblo, donde está el punto de información turísitco del puente y una cafetería. El parking es de pago. No os podemos decir el precio porque cuando fuimos la máquina se había roto, pero es de pago de O.R.A. Desde el mismo parking tenéis que seguir las indicaciones hacia el puente. Justo desde ahí hay 1,8km hasta donde empieza el puente. Un paseo, primero por el pueblo y luego por un sendero en medio de la nada hasta que se llega al principio del puente. Como os decíamos, el puente son 360 metros de largo y hay que cruzarlo dos veces: a la ida y a la vuelta. Hay algunas rutas para hacer por los alrededores del puente, así que si vais en época de buen tiempo podeis planteros la posibildiad de hacer algún trekking por allí. Nosotros a 0º nos vino justo para cruzarlo.jeje.

Una vez terminamos la visita al puente Geierlay, decidimos comer, y cometimos el error de comer en el pueblo de Mörsdorf. Comimos en una especie de pensión por la que pasaréis por delante para acceder al sendero que lleva al puente. Pensábamos que al ser una pensión local comeríamos bien y nada más lejos de la realidad. Un Gulash de bote y unas salchichas secas sin pan, ni salsa ni nada. Lo bueno es que fue muy económico, pero no os lo aconsejamos en absoluto. La cafetería del punto de información tenía buena pinta algunos platos que vimos, pero seguramente sería cara para lo que ofrecería, como en todo este tipo de sitios, así que si podéis evitar comer aquí, mejor.

Después de comer pusimos rumbo a nuestro último destino del día y donde íbamos a dormir: Cochem. Desde Mörsdorf a Cochem hay unos 30 minutos en coche.Lo primero que hicimos fue ir a nuestro apartamento. Lo alquilamos a través de booking y lo bonito del sitio era que estaba en la orillita del río Mosela con vistas al castillo de Cochem. El apartamento se llamaba Haus Daniella. Por las vistas y la ubicación, valió la pena hospedarse aquí.

Cochem es una pequeña ciudad del oeste de Alemania.Decidimos hospedarnos en esta ciudad los dos días porque, a parte de que nos pareció un lugar con mucho encanto, era un punto estratégico teniendo en cuenta la ruta que queríamos hacer.

Pasamos la tarde visitando Cochem, que no tiene prácticamente mucho que visitar, más que la plaza principal y el puente para divisar las vistas del castillo y el río. Al castillo no entramos porque las reseñas que habíamos leído no lo aconsejaban, pero la verdad es que por fuera era muy bonito.

En Cochem también hay un teleférico que te lleva a lo alto de una montaña y en el que se ve la ciudad a vista de pájaro. La idea era subir hasta allí al día siguiente, pero el día no nos acompañó y tuvimos que cambiar el plan. Si podéis hacerlo, leímos que se puede subir andando y que merece la pena solo por ver las vistas desde allí arriba.

Como habíamos madrugado y había sido un día de kilómetros intenso, cenamos en nuestro apartamento y nos fuimos a dormir temprano para al día siguiente seguir recorriendo los pueblecitos del río Mosela.

DÍA 2: BREMM- BERNKASTEL KUES-TRIER

La idea era empezar el día subiendo al teleférico de Cochem pero amaneció nevando y con mucho frío, así que nos fuimos directamente a Bremm porque queríamos ver el lugar donde el Mosela hace un giro de casi 360º. Para llegar hasta este mirador, aparcamos el coche enfrente de la iglesia de San Laurentius y desde ahí empezamos a subir a través de los viñedos. No hay una ruta marcada, sino que fuimos subiendo por los viñedos hasta que llegamos a un banco y allí nos quedamos a contemplar las vistas del rio Mosela, su giro de casi 360º y los viñedos de alrededor. Realmente Bremm no lo visitamos, únicamente fuimos allí para visitar el giro porque nos pareció una pasada cuando lo vimos en fotos y queríamos estar frente a él.

El siguiente pueblo que queríamos visitar fue Bernkastel Kues, un pueblo que se encuentra a unos 40 minutos de Bremm. De camino empezó  a nevar un poco más fuerte y apenas pudimos parar en los pueblos que hay por la ruta. Aun así, desde el coche se veían preciosos y alguna paradita rápida sí que hicimos.

Bernkastel Kues es una ciudad también del Estado Renania Palatinado, fundada por el año 1.300, de estilo medieval que se encuentra al oeste de Alemania y que también baña el río Mosela. La ciudad es super bonita. Pequeña, con las casitas típicas alemanas de madera y hormigón, con su plaza principal y el puente que cruza el río, que divide la ciudad en dos. Más que ciudad parece un pueblo, pero bien merece una paradita. Su centro peatonal es minúsculo, pero con mucho encanto.

Después de visitar Bernkastel Kues decidimos ir hasta Tréveris (Trier), considerada la pequeña Roma alemana. Esta ciudad no la teníamos prevista en la ruta, pero dado el día que nos había salido tuvimos que improvisar. Desde Bernkastel tardamos unos 40 minutos en llegar hasta Trier. Fue la mejor decisión que tomamos este día. Nos encantó! Es una ciudad grande pero acojedora, con mucha historia. Leímos que es la ciudad más antigua de Alemania y que aun conserva edificaciones realizadas por los romanos. Se encuentra a 9 kilómetros de Luxemburgo y todavía pertenece a la zona de Mosela.

Lo primero que hicimos nada más llegar fue comer. Encontramos un sitio en TripAdvisor. Una hamburgueseria que se llama Bugueramt y que está en el centro de la ciudad, en una calle peatonal. Si os cansáis de la comida alemana, os lo recomendamos.

Después de comer, empezamos a visitar la ciudad. Lo primero que visitamos fue la plaza del mercado, y nos pareció una plaza preciosa. Más amplia y grande que la que habíamos visto en Cochem y en Bernkastel Kues. Como gran parte de Alemania, Trier fue bombardeada durante la segunda guerra mundial, por lo que quedó prácticamente desatruída en su totalidad, conservándose a día de hoy tres casas  del siglo XVI cuyo interior da acceso al antiguo barrio judío de Trier.  Este barrio del siglo XIII fue creado por las familias judías por su seguridad en caso de tener que huir.

En la calle que va desde la plaza del mercado (Haupmark) hasta Porta Nigra se encuentra un edificio que data del año 1.220 conocido como la casa de los Reyes Magos por una pintura de la ‘Epifanía’, que una vez estuvo colgada en las estancias de la casa. El edificio por fuera es curioso, con sus ventas arcadas que recuerdan un estilo morisco.

Desde aquí ya se divisa la Porta Nigra, la construcción más emlemática de la ciudad. La Porta Nigra (construida en el año 180) es la puerta romana de mayor tamaño que se conserva hoy en día y era una de las cuatro puertas con las que contaba la muralla que protegía la ciudad. En el siglo XI, la Porta Nigra fue transformada en una iglesia de dos plantas consagrada a San Simeón.

Yo creo que este edificio fue el que más nos gustó de la ciudad de Trier. Como curiosidad, leímos que en el año 2017, la Porta Nigra había sido elegida por Alemania para aparecer en las monedas de dos euros.

Lo que también nos gustó mucho y nos pareció interesante fue la catedral de San Pedro, la iglesia más antigua de Alemania y que fue construída por etapas, de ahí que en ella confluyan varios estilos: romano, barroco y gótico. Además, al haber sido destruída en parte en la Segunda Guerra Mundial, fue reconstruída al estilo románico para devolverle su estilo original. Por dentro la catedral es preciosa, así que os aconsejemos que entréis (es gratis) y alucinéis con el órgano que hay en su interior.

Nuestra visita a Trier terminó de la mejor manera posible… comiendonos un gofre en un “cuqui sitio” de los que me encanta. Se llama Suite au Chocolat. Nos comimos un gofre y un chocolate que estaba de vicio! Así que, hacer hueco y no os lo perdáis.

Volvimos a Cochem por la tarde y después de hacer un intento de fotografía noctura en el río con el castillo de fondo, nos fuimos a nuestro apartamento a dormir.

DÍA 3: FRANKFURT Y VUELTA A CASA

Como este día teníamos que coger el avión desde Frankfurt a Valencia por la tarde, decidimos visitar Frankfurt. La verdad es que esta ciudad poco tiene que ver…¿Por qué es una ciudad tan conocida?  A parte de ser el centro económico y financiero del país, su ubicación en el centro del mismo hace que sea un nudo de transporte muy relevante en Europa.

Frankfurt fue totalmente destruída en la Segunda Guerra Mundial y debido a ello, es una ciudad muy moderna. Únicamente se recontruyó el centro, el cual es minúsculo. Lo más bonito, al menos para mi, la plaza Roemerberg donde se encuentra el edificio Romer, el ayuntamiento de Frankfurt.

Muy cerquita de la Plaza se encuentra el puente de la Libertad que cruza el río Meno y la catedral de Frankfurt, la Colegiata de San Bartolomé.

Ya veréis como el centro de Franfurt es muy pequeño y lo veréis todo enseguida. Paseando por sus calles encontramos otro “cuqui sitio” con unas tartas para chuparse los dedos….El lugar es precioso y os aconsejamos que os sentéis a disfrutar de uno de sus manjares. Se llama Bitter Zart y es una chocolatería y cafetería. Después comimos en un restaurante que se llama Ariston. Lo encontramos por TripAdvisor y la verdad es que estaba super bueno, así que si no sabís donde ir, puede ser un buen plan.

Y hasta aquí nuestra escapada por el Valle del río Mosela! Si quieres ser el primero en enterarte de nuestras escapadas suscríbete a nuestra web! Gracias por leernos!

Nueva Zelanda día 5: Tekapo Lake, Pukaki Lake y Tasman Lake en Aoraki (Mount Cook)

Nueva Zelanda día 5: Tekapo Lake, Pukaki Lake y Tasman Lake en Aoraki (Mount Cook)

En nuestro quinto día en Nueva Zelanda, amanecimos en nuestra casita de Tekapo Lake y después de desayunar en una cafetería en el mismo pueblo, pusimos rumbo a Mount Cook bordenado Pukaki Lake. Habíamos intentado ir al Astro Café, pero como os comentamos en el post anterior del día 4, se tenía que pagar para acceder a esa carretera y, además, hasta las 10 no abrían, por lo que teníamos que esperarnos y ya perdíamos mucho tiempo.

La carretera que bordea Pukaki Lake es considerada por muchos una de las carreteras más bonitas del mundo. Yo, personalmente, me quedo con la de Milford Sound, pero eso ya os lo contaremos más adelante.

A nosotros nos salió un día bastante feo y el Monte Cook estaba cubierto. Fuimos parando en los apeadores que hay a orillas del lago Pukaki observando el fantástico color turquesa del agua, y finalmente llegamos a Mount Cook Village, el pequeño pueblo a las faldas del Monte Cook (digo pequeño porque no hay ni gasolinera. Tenedlo en cuenta).

Desde Mount Cook Village sale una carretera de unos 8km hasta el parking de Tasman Lake. Desde el parking hay varias rutas para hacer. Todas  muy cortitas. Nosotros subimos hasta arriba del todo para ver el lago y el glaciar. Estaba tan cubierto que apenas se veía nada, pero lo que se dejaba ver tenía buena pinta…tanta que nos negábamos a irnos de allí sin ver cómo era aquello realmente (volvimos al día siguiente. Si queréis saber cómo era, tendréis que esperar al día 6. jeje). Llovía bastante y terminamos empapados, pero mereció la pena por ver el lugar.

Esto es lo que se veía. Ese color del agua con sol debía ser….

Cuando bajamos, fuimos a comer a Mount Cook Village, comimos en un barecito del mismo pueblo, Old Muntaineers Cafe. Habíamos pasado tanto frío subiendo a Tasman Lake, que nos resultó super agradable comer aquí mientras veíamos las montañas de los alrededores de Aoraki, Mount  Cook. 

Nosotros queríamos hacer algún trekking, pero con este tiempo fue imposible.  Os dejamos un enlace aquí con posibles treks que se pueden hacer en esta zona de Mount Cook.

Con el tiempo así, nos fuimos hacia el hotel en el que íbamos a dormir esta noche, aunque antes pasamos de nuevo por Pukaki lake para intentar ver el atardecer, lo que fue imposible porque el tiempo no mejoraba. Dormimos cerquita de Pukaki Lake, lo que nos permitía volver al día siguiente a los alrededores de Mount Cook e intentar hacer algún trek.

Como veis, al fondo se ve muy nublado… esa era la zona de Mount Cook…

Y el atardecer que intentamos ver, fue este:

El hotel se llamaba Mountain Chalets Motel. Lo reservamos el mismo día y la verdad es que calidad-precio, no estaba mal. A partir de este día ya no teníamos reserva de alojamientos e íbamos reservando conforme avanzaba el viaje, planeando la ruta cada día.

Como veis, fue un día de poca actividad… ¿como saldría el día siguiente? Suscríbete a “a tu aire mola más” y cuando lo publiquemos, serás el primero en enterarte!

 

Qué sector visitar de la Gran Muralla China

Qué sector visitar de la Gran Muralla China

Tras la avalancha de comentarios en una foto que publicamos en Instagram de Raul completamente solo en la Gran Muralla China, hemos decidido redactar esta entrada y hablaros de los distintos sectores y posibilidades para visitar la Gran Muralla China desde Pekín. Pero antes, un poco de “culturilla” general.

La Gran Muralla China es una antigua fortificación que se empezó a construir en el Siglo V antes de Cristo. Prácticamente hasta el Siglo XVI estuvo en construcción y reconstrucción y su fin era proteger la frontera norte del Imperio Chino durante las sucesivas dinastías imperiales de los ataques de los nómadas xiongnu de Mongolia y Manchuria. La Gran Muralla China cuenta con la friolera de, aproximadamente, 7.000 kilómetros de largo. Impresionante, no? Desde el año 2007 es una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Podemos decir que hay unos 8 sectores para visitar la muralla China (siempre hablamos desde Pekín). Nosotros os vamos a enumerar los 4 que creemos más interesantes, dos por conocidos y cercanía a Pekín y otros dos porque son más auténticos y son en los que estaréis prácticamente solos. Os los enumeramos con las distancias para llegar a cada uno de ellos.

Fuente de la foto: www.travelchinaguide.com

 Badaling: Se encuentra a 70 kilómetros de distancia de Pekin y por ese motivo este sector se encuentra masificado, por eso y porque es apta para todos los públicos debido. No hay prácticamente desnivel y el paseo es corto. Hay tours que salen a diario desde el centro de la ciudad y en menos de hora y media te plantas allí (para nosotros esta NO era una opción). Si queréis sacaros una foto vosotros solos como la de Raul, este este tampoco será vuestro sitio….jeje. Además, esta zona está reconstruida y se encuentra perfectamente conservada. Digamos que no es tan auténtica como en otros sectores.

¿Cómo llegar? Aquí podéis ir en autobús o en tren. Si vais en autobús tenéis que coger el número 919 en la estación Deshengmen que os lleva directos a Badaling por 12 yuanes. Si vais en tren, esta sale desde la estación de trenes del norte. El tren es el Beijing Intercity Railway, línea S2 y tiene 6 paradas hasta llegar al sector de Badaling. Se tarda una hora más o menos en llegar y el precio son 6 yuanes por trayecto. Revisar las horas de ida y vuelta antes de ir para aseguraros.

El precio de visitar esta parte de la muralla son 40 o 45 yuanes dependiendo si vais en temporada baja o no.

Mutianyu: Se encuentra a 75 kilómetros de distancia de Pekín, suele estar menos masificado que Badaling (aunque no conseguiréis la foto asolas) porque hay algo más de desnivel y se requiere un mínimo de forma física. En realidad si no os queréis desplazar mucho y queréis hacer un poquito de ejercicio, esta puede ser una buena opción. Hay también un telesférico que te lleva hasta la parte de arriba y luego puedes bajar en tobogán. Seguro que es muy divertido.

¿Cómo llegar?  Si queréis ir “a vuestro aire”: En transporte público, desde la parada de Dongzhimen podéis coger el autobús número 867 y llega directamente a Mutianyu , pero solo en temporada alta, entre el 15 de marzo y el 15 de noviembre. El resto del año podéis coger los autobuses 936 o 916 hasta Huairou, a 17 km de Mutianyu y desde ahí coger un taxi hasta la muralla. Podéis también coger un tour o un chófer privado y regatear el precio.

El precio de la entrada de este sector son 45 yuanes. Si queréis subir en teleférico son 80 yuanes, y si queréis ir y volver en teleférico, 100 yuanes.  En este sector se puede bajar en tobogán. La bajada en tobogán cuesta 80 yuanes. Si queréis subir en teleférico y bajar en tobogán, el precio son 100 yuanes. La verdad es que lo del tobogán habría estado muy chulo y sí que lo estuvimos mirando, pero finalmente decidimos que tampoco era nuestra opción. Queríamos disfrutar de la muralla sin masificaciones y queríamos disfrutarla andando.

Jinshanling: Se encuentra a unos 120 kilómetros de Pekín. Tardamos unas dos horas en llegar. Este sector es de los menos concurridos y de los menos reconstruidos, así que, además de estar solo, disfrutas de la muralla solo para ti. El trekking dura de 4 a 5 horas y pasas por unas 15 torres. Recorres alrededor de 7-8 kilómetros con bastante desnivel. Hay zonas que están prácticamente destruidas, incluso con hierbajos y es alucinante estar allí y verlo en su esencia! Aquí sí que tenéis que estar en forma para recorrerla, ya que, hay tramos bastante complicados y empinados, en los que tienes que escalar para poder subir. Muy heavy!

¿Cómo llegar? Para ir, cogimos el autobús número 980 desde la estación de Dongzhimen. Realmente, este autobús te lleva a Miyun County, a la calle Gulou Dajie Street  y desde ahí puedes coger otro autobús que te lleva a este sector. No sabemos qué pasó ese día pero una señora nos hizo bajar y regatear con un chófer privado para que nos llevara hasta la muralla, así que así lo hicimos. La experiencia fue genial. Coger un autobús de línea repleto de locales y luego regatear con uno de  ellos…fue una experiencia única y que aún recordamos con una sonrisa.

El precio de la entrada de este sector son 55 o 65 yuanes dependiendo de la época del año. Hay también un teleférico pero nosotros queríamos hacer el trekking y vivir la gran muralla China.

Simatai: Realmente nosotros queríamos visitar este sector, pero cuando fuimos estaba en obras y tuvimos que cambiarlo por Jinshanling. Simatai se encuentra a 140 kilómetros de Pekín y es la zona de la muralla más auténtica que se encuentra más cercana a Pekín. Lo guay de este sector es que hay una tirolina para bajar y que el lugar por lo visto es super auténtico. Fue una pena no poder ir a este sector, pero en nuestra próxima visita a Pekín no nos lo perderemos…jeje. De hecho, en este sector también hay un trekking que conecta con Jinshanling. Para lo más intrépidos, se puede incluso acampar porque es un tramo largo. Debe de ser increíble poder dormir en medio de la muralla, verdad? Tened en cuenta que, para visitar este sector, al igual que Jinshanling, hay que hacer un trekking con bastante desnivel, por lo que deberéis estar en forma, así que: a entrenar!

¿Cómo llegar? El bus que hay que coger es el mismo que para llegar a Jinshanling, el número 980 que sales desde Dongzhimen. Esta vez sí que tendréis que bajar en Miyun County y coger un taxi o chófer privado. No os olvidéis de regatear…en China hay que hacerlo si o si prácticamente en todo!

El precio por visitar este sector son 40 yuanes.

Consejo: llevar agua y algo de comida, sobretodo si vais a visitar estos dos últimos sectores. Nosotros fuimos en pleno agosto y el calor era sofocante… Alucinamos porque había serpas vendiendo agua congelada y te preguntabas: ¿cómo has llegado hasta aquí si yo estoy muriendome? La verdad es que nos dio la vida poder comprar agua bien fría en medio de la Gran Muralla.

Otro consejo: ir preparados en cuanto a calzado y vestimenta. Si vais en verano llevar gorra o sombrero, crema solar y ropa fresquita. Si pega el sol no hay ni un solo árbol ni sombra para resguardarse, más que las torres que vas pasando. Si vais en invierno, también deberéis ir preparados porque suele nevar, así que chequear el tiempo cuando vayáis a ir.

¿A qué sector iriáis? Nosotros si volviéramos, lo tenemos claro, Simatai, y haríamos noche en la misma muralla. Esperamos que os haya gustado este post y sobretodo que os resulte útil a la hora de organizar vuestra visita a la Gran Muralla China.

 

 

Nuestro balance viajero del 2017

Nuestro balance viajero del 2017

Cuando parecía que 2016 iba a ser insuperable tras haber empezado el año en Berlín, haberle dado la vuelta a Islandia en 10 días, haber pasado 15 días en Costa Rica y Bocas del Toro, hacer un roadtrip por midi pyrenees y pasar un fin de año en la preciosa Praga,  llegó el 31 de diciembre de 2016 y todo cambió inesperadamente. El último día del año 2016 me desperté super melancólica porque decíamos adiós a un año que para mi había sido muy especial. Había sido nuestro año más viajero y pensaba que sería imposible de superar. A las 12 del mediodía de ese día 31 de diciembre, en el mirador del parque Letna de Praga, Raul me preguntó qué tenía que pasar en 2017 para que fuera mejor que el 2016. El día 29 de julio de 2017 nos dimos el sí, quiero.

Un año después me encuentro escribiendo este balance viajero que me parece un sueño. 2016 fue increíble, pero 2017 lo superó. Como sabéis, empezamos el año en Praga, la preciosa Praga. Nos fuimos el día 29 de diciembre y volvimos el día 1 de enero. Praga es una ciudad de cuento y más en Navidad. Es bonita a más no poder. Volvimos encantados y comprometidos, por lo que, siempre será especial para nosotros y la recordaremos con mucho cariño. 

En enero yo estuve en Hamburgo con mis amigas de la Universidad (os debo un post sobre esta escapada…). A mi me encanta estar con mis amigas y poder viajar con ellas es todo un lujo. Este año nos volvemos a juntar, esta vez en Londres…intentaré también hacer un post sobre una mini-escapada a Londres.

A la vuelta de Hamburgo nos fuimos a Santiago a visitar a unos amigos. También fue un fin de semana, corto pero intenso. Yo nunca había estado y aunque el tiempo no acompañó (fuimos un fin de semana que estábamos en alerta por temporal) visitamos la catedral, el centro y hasta fuimos al cabo de Finisterre. Me encantaría volver porque fue muy express y encima con el temporal no pudimos disfrutarlo casi, pero estuvimos con nuestros amigos y nos dedicamos a comer y beber como si no hubiera mañana.

En Febrero pasamos un fin de semana en Oporto. Nunca habíamos estado en Portugal y nos pareció una ciudad super bonita. El tiempo aquí sí que nos acompañó y la disfrutamos muchísimo. Paseamos un montón y nos dio tiempo a visitarla al completo, aunque nos quedamos con ganas de visitar una bodega y ver un espectáculo del baile típico portuges, fado…volveremos.jeje.

En Abril hicimos un roadtrip por las Highlands de Escocia y Edimburgo. Impresionante y super aconsejable! Este viaje surgió un poco por casualidad. Iba a ser Rusia pero el visado y los días no nos daban, mirando vuelos baratos con Ryanair vimos que volaba uno a Glasgow y no lo pensamos. Bastaron dos minutos de lectura sobre este destino para saber que queríamos ir, así que le dimos al botón de comprar vuelos.jeje. Paisajes preciosos, de película (literalmente), castillos de cuento, lagos de leyenda, la isla de Sky increíblemente preciosa y una ciudad como Edimburgo con un montón de historia y super interesante.

El 29 de julio de 2017 nos casamos y al día siguiente emprendimos el viaje más increíble que hemos hecho nunca. Viajamos a Nueva Zelanda, pero antes paramos en Kuala Lumpur, nos encantó esta loca ciudad. Asia tiene algo que engancha y aprovechando que íbamos a cruzar medio mundo, decidimos hacer esta paradita y quitarnos ese “monillo” de Asia.jeje.

El 1 de agosto llegamos a Nueva Zelanda y recorrimos parte de la isla Norte y de la isla Sur en 10 días. Visitamos Hobbitton, la zona geotermal de Rotorua  e hicimos la mitad de unos de los trekkings más chulos del mundo: el Tongariro Alpine Crossing. Cruzamos a la isla Sur y visitamos los lagos Tekapo y Pukaki, estuvimos en la zona de Mount Cook, bajamos a Queenstown y practicamos jet board, de ahí fuimos hasta Milford Sound (qué maravilla) y volvimos a subir hasta Dunedin para ver pingüinos y, finalmente, subimos más arriba para ver ballenas. Fue la mejor de las aventuras y aun al recordarlo nos emocionamos. Os prometemos que a principio de este año que empieza terminamos los post de Nueva Zelanda.

Después de Nueva Zelanda, volamos al paraíso en la tierra: Nueva Caledonia. Vimos ballenas, hicimos snorkel en unas zonas donde había un coral precioso. Los peces parecían sacados de otro planeta y su gente, aunque difícil comunicarse con ellos, nos encantó. La isla de Ouvea es considerada lo más cercano al paraíso en la tierra, y nosotros podemos dar fe de ello. Su aguas cristalinas y su arena blanca. Prometemos también contaros todo a principios de este año que empieza!

En Octubre descubrimos los Dolomitas de Italia... esta zona hay que visitarla y antes de que se vuelva más conocida, así que tomar nota! Conocimos este destino a través de unas fotos preciosas de un lago en Instagram: el lago di Braies. Cuando lo vi, supe que quería visitarlo. Aprovechamos el puente de Octubre para hace un “roadtrip” y nos encantó. Sus montañas, sus lagos, su comida y Verona… la ciudad donde se vivió una historia de amor de película. Fue una escapada perfecta!

Y llego diciembre y así, de repente, preparamos una escapa navideña familiar de tres días a Budapest. Una ciudad de cuento y más en esta época del año. Budapest nos ha enamorado. Sus edificios, sus puentes, el Danubio, su historia, el bastión de los pescadores (lo recuerdo cada día), su Parlamento iluminado, los mercados de Navidad tan ambientados. De verdad, que es una de las ciudades más bonitas de Europa. ¿Más que Praga? Para nosotros Praga siempre va a ser muy especial…ya sabéis por qué. jeje.

Y, ¿ahora qué? Aquí no termina la cosa. Justo en una semana volamos a Tromso, el que será nuestro último viaje de este 2017, año al que me da tanta pena despedir. Más incluso que al 2016. Ha sido un año increíble. De muchos viajes sí, pero más de experiencias y momentazos. Aunque sea un tópico, nuestra boda fue el día más bonito de nuestras vidas y todo lo que vivimos en nuestra luna de miel fue un sueño.

¿Qué le pedimos a este 2018? Siendo realistas, sabemos que igual que 2017 no será, jeje. Así que, pedimos que al menos sea la mitad de bueno y que podamos seguir cumpliendo nuestros sueños, sobretodo, viajeros.

Gracias a todos por habernos acompañado en cada una de nuestras aventuras. Por vuestros consejos, ánimos y palabras de cariño. Feliz Navidad y feliz 2018!!

 

ROADTRIP POR LOS DOLIMITAS DE ITALIA

ROADTRIP POR LOS DOLIMITAS DE ITALIA

Hace tiempo empezamos a ver en Instagram fotos de unas montañas llamadas Dolomtias que parecían preciosas. Al cabo del tiempo vimos un lago, que se llamaba Lago di Braies y en ese momento supimos que queríamos ir. Bastaron dos búsquedas en Google para saber dónde estaba, dónde había que volar y cómo llegar hasta allí. En menos de nada compramos los vuelos y empezamos a preparar esta ruta por los Dolomitas de Italia.

Nosotros volamos al aeropuerto de Milán-Bérgamo (Orio al Serio). Llegamos a las 00.15 horas y recogimos nuestro coche que habíamos alquilado a través de Kayak con una intermediaria que se llama Car del Mar y que finalmente el coche se lo alquilábamos a Europcar. Fue la opción más económica. Nos costó 57 euros más 36 euros por recogerlo a horas fuera de oficina. Esta noche dormimos cerca del aeropuerto porque lo que queríamos era descansar para madrugar al día siguiente y empezar nuestro roadtrip por los Dolomitas.

Cosas importantes a tener en cuenta en los Dolomitas:

-Carreteras: Desde Milán-Bérgamo tardamos unas 3 horas y media en llegar a nuestra primera parada: Bolzano. En principio es autopista y en menos de 3 horas se podría llegar, pero había mucho tráfico, retenciones y un accidente que nos retrasó mucho en nuestro primer día. Hay aeropuertos que están más cerca, podéis mirarlo por si os interesa volar a otro sitio. Nosotros volamos aquí porque desde Valencia vuela Ryanair, los precios estaban bien y los horarios eran estupendos. Pero tener en cuenta que al ser algunas carretas de montaña, ello puede retrasar el camino.

-Peajes: Hay muchas autopistas tanto para llegar como para salir de los Dolomitas. Los peajes no son caros, pero hay muchos. Aun así, es preferible coger estas carreteras  al menos para llegar a Bolzano. Ya desde allí se puede ir por carreteras nacionales.

-Gasolineras: La mayoría de gasolineras no aceptan tarjetas de crédito de bancos que no sean italianos, así que os aconsejamos que llevéis efectivo. Normalmente las gasolineras son de autoservicio. Se pagan en una máquina y luego pones gasolina. Ir con efectivo por lo que pueda pasar por que a nosotros no nos cogía ninguna tarjeta.

-Temperatura: Tener en cuenta que los Dolomitas es la zona de esquí por excelencia de Italia. Nosotros fuimos a principio de Octubre y hacía frío. Llegamos a estar a 6 grados y por la noche se podía llegar a estar a 2 o 3. Aunque vayáis en primavera o verano pensar que en esta zona de montaña puede refrescar, así que ir con la ropa adecuada. Unas buenas zapatillas y botas de trekking son necesarias para visitar estas montañas.

-Parking: Se paga por dejar el coche en cualquier sitio. Cuidado! Está todo señalizado y hay máquinas para sacar el ticket. Incluso en pueblos de montaña, lagos, en casi cualquier sitio se tiene que pagar por dejar el coche.

Nuestra ruta por los Dolomitas:

Día 1: Bolzano, Santa Maddalena, Igelsia de San Giovanni y Lago di Braies. Si no hubieramos sufrido tanta retención en la carretera habría visitado también el lago Karersse y el paso de Gardena.

-Día 2: Lago di Dobbiaco, lago di Landro, lago Antorno, lago Misurina, Lago di Sorapis, Cortina d’Ampezzo, San Vito di Cadore y Belluno.

-Día 3: Verona.


-Día 1: Bolzano, Santa Maddalena, Igelsia de San Giovanni y Lago di Braies. 

Llegamos a Bolzano a la hora de comer. La idea habría sido llegar sobre las 12 peor finalmente llegamos a las 14. El centro es peatonal y restringido al tráfico, así que dejamos el coche en un parking cerca y nos fuimos directos a buscar nuestro sitio para comer. Realmente en Bolzano no íbamos a pasar mucho tiempo. Estaban haciendo un mercado de productos artesanos y nos encantó. Había pasta de todos los tipos y colores. Especias y quesos que tenían una pinta estupenda. Era sábado, por lo que si estáis por allí un sábado no os lo perdáis. Lo hacen en el centro de la ciudad. No tiene pérdida. La verdad es que en este pueblo se nota lo cerca que estás de Austria. La comida, la gente, el idioma,… se te generan ciertas dudas de estar en Italia o no. Lo que sí que nos gustó mucho es donde comimos y os lo recomendamos. Se llama Anita y se encuentra en una de las calles principales. Os dejamos el link de tripadisor aquí. Teníamos muchas ganas de comer pasta y estaba realmente buena.

Después de Bolzano la idea era visitar el Lago Karersse o Lago di Carezza, pero se no estaba haciendo muy tarde si queríamos llegar al Lago di Braies de día y tuvimos que dejarlo estar. Fue una pena porque habíamos visto fotos y debe de ser precioso, así que si podéis, no dejéis de visitarlo. Está cerca de Bolzano. Nosotros pusimos rumbo a Santa Maddalena val di funes. Tardamos unos 50 minutos en llegar. El pueblo en sí no es que sea muy atrativo pero sus vistas merecen muchísimo la pena. Se puede aparcar en el mismo pueblo y tenéis que andar hacia un montículo que hay para poder disfrutar de las vistas de las montañas de los Dolomitas o subir a la Iglesia siguiendo las indicaciones. Son preciosas.

Desde aquí podéis ir andando o coger el coche para ir a la Iglesia (chiesetta) de San Giovanni. La iglesia es diminuta pero el encanto que tiene es bestial. En medio de nada, rodeada de praderas con las vacas alrededor y con las montañas Dolomitas al fondo. Nos fascinó la estampa. De hecho, fue una de las imágenes que vimos hace tiempo y parte de la culpa de que hiciéramos esta ruta.

Y desde aquí y a una hora y medio de camino, nos esperaba el Lago di Braies. El realmente culpable de haber hecho este viaje. Recuerdo la primera vez que vi una foto de este lago en Instagram y el impulso inmediato de buscar donde estaba. Creo que  a la semana ya tenía los vuelos comprados. Fue amor a primera vista y no defraudó. Una vez llegamos al pueblo donde está el lago aparcamos el coche en uno de sus parkings. Hay bastantes. Como fuimos en octubre y al atardecer, pudimos aparcar donde quisimos (de hecho no sabemos si se pagaba o no. Nosotros no pagamos y no pasó nada, pero había otros parkings con barreras). Aparcamos bastante cerca y fuimos corriendo hacia el lago. Qué pasada! Qué agua color esmeralda, qué montañas tan bonitas! En el mismo lago hay una caseta donde se pueden alquilar barquitas de madera super bonitas para navegar por el lago a remo. Cuando nosotros llegamos ya estaba cerrado, pero cuesta 12€ media hora y 20€ una hora. También se puede dar la vuelta al lago. Son 3,5 km de perímetro. Es increíble ver el perfecto reflejo de las montañas en el agua. La verdad es que nosotros llegamos un poco tarde, sobre las 18 horas y ya no pudimos coger la barca ni nada, algo que nos habría encantado, así que si podéis, no lo dudéis. Querréis estar allí muchas horas. jeje.

Esta noche dormimos muy cerquita del lago di Braies, en un pueblo que se llamaba Villabasa y que era super bonito. El hotel sí que os lo recomendamos. Se llama hotel Emma. Es antiguo, todo de madera y super encantador. Hacen unas pizzas super buenas y el desayuno también estaba riquísimo con productos caseros y un café excelente.

-Día 2: Lago di Dobbiaco, lago di Landro, lago Antorno, lago Misurina, Lago di Sorapis, Cortina d’Ampezzo, San Vito di Cadore y Belluno.

Amanecimos temprano para empezar nuestro segundo día por los Dolomitas. Nos esperaban muchos lagos y paisajes bonitos en nuestro camino. El primer lago con el que nos encontramos a tan solo 10 minutos de nuestro hotel fue el Lago di Dobbiacco. No lo teníamos en la ruta pero paramos y nos pareció super bonito. El color del agua era transparente y el reflejo de las montañas perfecto. Es un lago alpino, como todos los de esta zona. Aquí también es posible alquilar una barquita o patinete para recorrer el lago desde dentro. No tendrá el mismo encanto que Braies pero seguro que es precioso también.

Continuando por la misma carretera llegamos al Lago di Landro. Un lago que se encuentra pegado a la carretera SS51. Este lago no es tan espectacular como los dos que ya habíamos visto pero sus montañas al fondo hicieron que mereciera una parada.

De camino al Lago di Misurina nos desviamos a la izquierda por un camino que llevaba a las Tres Cimas de Lavaredo pensando que podríamos verlas (habíamos visto fotos y son espectaculares) pero se llega a un punto donde hay que pagar 25€ para acceder al mirador. Es una especie de peaje o el coste por dejar el coche allí, pero el caso es que hay que pasar una barrera y pagar los 25€, así que decidimos que había muchos lagos que visitar y dimos la vuelta, encontrándonos así con otro de los lagos que tampoco estaba en nuestra ruta pero que nos pareció super encantador: lago Antorno. Era un lago super pequeñito y humilde en el que no había apenas gente y es que te tienes que desviar a propósito para verlo.

La verdad es que nos habría encantado hacer el trekking de las Tres Cimas de Lavaredo pero son unas 7 horas de trekking, así que si vais con tiempo yo no lo dudaría.

De allí nos fuimos al lago Misurina. Un lago sin más. Después de haber visto los anteriores no nos decía nada. El color del agua era normal y era un lago bastante grande con hoteles alrededor, así que nos fuimos enseguida al siguiente lago y que nos hacía especial ilusión. Lago di Sorapis. Aquí empezó la aventura del día. Nosotros aparcamos en la carretera SR 48 y aquí empezamos la ruta. Cogimos la ruta 214 y marcaba 1 hora 45 minutos. Pensábamos que estaría más cerca y que el camino sería fácil. Nada más lejos de la realidad. Empezamos a subir la montaña sin agua y sin comida, haciendo uno de los trekkings más duros que hemos hecho nunca. No es que seamos unos deportistas de élite pero estamos en forma y nos pareció bastante durete. Supongo que también porque no esperábamos que fuera así. Solo llevábamos nuestras cámaras, sin fundas ni nada porque pensábamos que el lago estaría cerca de donde habíamos aparcado y que tardaríamos nada en llegar. Aun así mereció mucho la pena. Por el camino no nos cruzamos con nadie y cuando llegamos arriba estaba lleno de gente. La ruta que cogimos fue la 214 y nos preguntábamos ¿por dónde ha ido toda esta gente? La respuesta no la obtuvimos hasta unos días después, leyendo por internet y encontramos que la ruta fácil empieza en Passo 3 Croci. Cuando cogimos la carretera de nuevo para ir a Cortina d’ Ampezzo vimos muchos coches aparcados en la carretera pero no pensábamos que  estarían haciendo esa ruta. Así que, si queréis hacer una ruta fácil, aunque las dos horas no os las va a quitar nadie, aparcar cerca de passo 3 Croci y seguir las indicaciones de la ruta 215.

De aquí nos fuimos hacia Cortina D’Amprezzo y recorrimos la carretera que cruza esta zona llegando hasta Belluno. Aquí vimos atardecer con vistas a las montañas Dolomitas de la zona. Los atardeceres de los Dolomitas se caracterizan por el color rosado en el que se vuelven las montañas. Parece ser que esto también sucede al amanecer. Merece la pena aprovechar estos momentos del día y divisar el paisaje. Desde aquí pusimos rumbo a Verona. Conducimos durante unas 3 horas por carreteras preciosas, aunque cuando anocheciió dejamos de verlas y llegamos a Verona sobre las 21 de la noche. Listos para cenar la mejor pizza que hemos probado nunca en un sitio que se llamaba Due de Cope y que nos recomendó el propietario del apartamento donde dormimos.  El apartamento lo reservamos a través de Booking y se llamaba Corte de Melone porque así se llamaba la calle donde estaba. En pleno centro. Muy recomendable dormir aquí. La ubicación es perfecta. Estaba todo impecable y los dueños eran muy majos. Nos recomendaron sitios para comer y cenar y nos prepararon una posible ruta para conocer Verona en un día.

-Día 3: Verona

Amanecimos muy temprano porque queríamos aprovechas al máximo el tiempo que teníamos en Verona antes de irnos hacia el aeropuerto. Además, teníamos el coche en zona azul (solo se puede aparcar 2 horas) y queríamos dejarlo en un parking que nos había recomendado. El parking cuesta 1€ la hora y se llama Parcheggio Centro. Andando al centro hay como unos 10 minutos y nos pareció la mejor opción y más económica para olvidarnos del coche durante unas horas.

Desayunamos en café Borsari. Muy recomendable también. Habíamos leído que era una de las mejores cafeterías de Verona y nos encantó. El sitio es super bonito. Muy pequeño y acogedor, y su café estaba exquisito. Está en pleno centro, en la calle Corso Porta Borsari. Al lado de la plaza Erbe. La principal plaza de la ciudad.

¿Qué visitar en Verona?

-Plaza Erbe: Es la plaza más antigua y famosa de la ciudad Verona. Desde ella se accede a varias plazas colindantes como la plaza de Signori, donde se encuentra estatua de Dante Alighieri, que residió en la ciudad durante su exilio. En la plaza Erbe hay un mercadillo y muchísimas cafeterias que invitan a sentarse a tomar algo relajadamente y desde allí podréis ver la torre de Lamberti.

-Coliseo (Arena): Es el Coliseo de la ciudad y se ha convertido en lugar de conciertos y representaciones teatrales. Nosotros no entramos porque creemos que lo bonito es verlo por fuera. Por dentro al final lo han adaptado para explotarlo y vimos alguna foto  que no nos llamó nada la atención. Donde está el Coliseo es donde está una de las entradas de la muralla del casco antiguo y aquí empieza la zona peatonal de Verona.

-La casa de Julieta: Dicen que fue aquí donde nació la historia de amor de Romeo y Julieta, aunque luego leímos que son suposiciones, la casa de Julieta se puede visitar. Nosotros accedimos al patio interior donde hay una pared escrita llena de mensajes de amor y una estatua de Julieta. Se comenta que si le tocas un pecho volverás a Verona o encontrarás el amor. ¿Os suena?

-Iglesia de Santa Anastasia: Esta iglesia de estilo gótico se encuentra en el casco antiguo de la ciudad y la verdad que por fuera su estructura es preciosa. En vuestro paseo por Verona seguro que os la encontráis.

-El puente de Piedra: Es un puente romano construido sobre el río Adigio y tenéis que cruzarlo para acceder a la otra parte de Verona donde se encuentra el castillo de San Pietro. Seguro que os encantará el puente.

-Las vistas del castillo de San Pietro: Esto es un imprescindible de Verona. Se puede subir andando (se tarda menos de 5 minutos) o con funicular. Nosotros aconsejamos subir andando y perderse por las callejuelas. La vistas desde allí son muy bonitas. Se ve el río, los puentes, Verona desde las alturas y todos los campanarios de iglesias y catedrales.

-El Duomo de Verona: Este Duomo está construido sobre dos iglesias que fueron derruidas como consecuencia de un terremoto. Es de estilo romano aunque lo cierto es que como se tardó en construir la fusión de estilos es patente.

-La Puerta de Borsari: Esta preciosa puerta da acceso a la ciudad de Verona por la calle Borsari. Saliendo del casco antiguo peatonal por esta puerta llegaréis a Castelvecchio.

-Puente de Castelvecchio

Presupuesto 3 días Dolomitas:

Vuelos: 70€ por persona. Total: 140€

Coche de alquiler: 60€

Alojamiento: 100€ por tres noches por persona. Total: 200€

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Gasolina: 70€

Peajes: 74€

Comidas, cenas y cervecitas: 140€

Parking Verona: 8€

TOTAL PARA DOS PERSONAS 3 DÍAS DOLOMITAS: 692€

Esperamos que os haya gustado y os sea útil nuestro post sobre RoadTrip por los Dolomitas de Italia y recordar, si necesitáis seguro de viaje os dejamos un 5% de descuento en la mejor compañía de seguros del mercado: